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Senadora Provoste por acuerdo sobre cuentas de luz: “La clave es financiar un subsidio fiscal a las familias más vulnerables”

En el marco del acuerdo entre el Senado y el Ministerio de Energía para frenar el aumento en las cuentas de la luz, la jefa de bancada de los senadores DC, Yasna Provoste, señaló que “no está claro el financiamiento fiscal de este subsidio, por lo mismo, pediremos que en la ley de presupuesto 2024, se definan con claridad los recursos”.

“Es importante valorar que se genere a través de este acuerdo un nuevo mecanismo para contener las alzas tarifarias que se esperaban para fines de este año”, precisó la legisladora.

En esa línea, Provoste aclaró que “la clave es financiar un subsidio fiscal a las familias más vulnerables, que los proteja de esta alza y los proteja con un consumo energético base”.

“No está claro el financiamiento fiscal de este subsidio, por lo mismo, pediremos que la ley de presupuesto 2024 se definan con claridad los recursos. Ya en el año 2021 se acordó este subsidio que aún no se implementa y, por lo tanto, nos parece necesario resguardar a las comunidades”, detalló la senadora.

Además, la representante de Atacama indicó que frente a este escenario en donde tenemos un alto nivel de inflación, donde hay un importante desempleo, tenemos que ser capaces de garantizar el acceso a los servicios básicos para las familias más vulnerables. “La ayuda fiscal para la electricidad debe funcionar como ocurre para otros servicios básicos como es el agua potable”.

“Desde el punto de vista de la equidad energética nos parece que el subsidio eléctrico para las familias más vulnerables tiene que ser una realidad y tiene que estar en el presupuesto y no solo en palabras o discursos”, concluyó.

Aún sin soluciones: paro nacional del Servicio de Impuestos Internos se extiende por 48 horas más

Luego de dos jornadas de actividades, desde el directorio nacional de la asociación de funcionarios confirmaron que continuarán paralizados. Acusan incumplimientos de compromisos firmados y falta de respuestas y soluciones por parte de las autoridades, y nula comunicación desde Hacienda para buscar acercamiento.

Mientras las movilizaciones de las y los trabajadores de impuestos internos continúan, su presidenta, Evelyn Apeleo, confirma que luego que el directorio nacional analizara y evaluara las dos jornadas previas, en conjunto con las presidencias regionales,  definieron continuar paralizados por 48 horas más, evaluables una vez cumplido el plazo.

La decisión se basa en el «incumplimiento, por parte de la Dirección del SII y la Subsecretaría de Hacienda, de los acuerdos consignados en cada uno de los protocolos firmados” mencionan desde la asociación, quienes además acusan “falta de respuestas concretas y avances, que no nos permiten omitir la indiferencia de la dirección de nuestro Servicio”

La presidenta de la asociación, además de denunciar la inacción de las autoridades, catalogó la forma de intentar avanzar con ofertas inciertas, como “una manera de quebrar el movimiento por dentro y no hacerse cargo de los acuerdos”.

Respecto a los acuerdos, desde el directorio nacional de la asociación confirman que se firmaron tres acuerdos entre la subsecretaría de Hacienda, el director del Servicio de Impuestos Internos y las dos asociaciones del servicio, los cuales se firmaron para concretar tanto el pago de la Deuda de la Carrera Funcionaria y como para concretar el proyecto de fortalecimiento.

Apeleo menciona que estos compromisos fueron adoptados en mayo del presente año y se enmarcaron en negociaciones del presupuesto exploratorio de 2024. “Durante mayo tuvimos una reunión el director, quién comprometió $5.055 millones de pesos para cubrir estas demandas”

Por estas razones desde la agrupación de funcionarios llamaron a continuar movilizados y asistir a Teatinos 120, hoy a las 11:30 horas para mostrar su descontento por el incumplimiento de estos acuerdos y por la inacción del Director del Servicio, mientras esperan ser recibidos en la subcomisión mixta del Senado.

Exclusivo: Prólogo del libro “El imperio del Opus Dei en Chile” de la periodista María Olivia Monckeberg

OBERTURA

El impactante resultado de la elección de consejeros encargados de redactar la propuesta constitucional me llevó a conectarme la noche del 7 de mayo de nuevo con El imperio del Opus Dei en Chile. Por primera vez en el país un miembro numerario alcanzaba un lugar de tal responsabilidad política al obtener el primer lugar en la votación entre las personas elegidas para redactar la Carta Magna. Todo esto dentro de un proceso lleno de altos y bajos y en un ambiente extraño, cargado de temores e incertidumbres, que han marcado el estado de ánimo de la población este invierno de 2023.

Los comentarios en todas partes, en la universidad y en alguna reunión, las preguntas de periodistas y de estudiantes que no sabían lo que era un numerario ni mucho más sobre el Opus Dei animaron el interés por dar otra mirada y actualizar datos para presentar una nueva edición de este libro que en el volumen anterior superó las 850 páginas.

Tras conversar con Melanie Jösch, la directora editorial de Penguin Random House y el director literario Aldo Perán, optamos por elaborar esta versión más reducida y actualizada que incluye una selección de algunos capítulos del libro original y un resumen y puesta al día de otros, además de un epílogo, en el que damos una mirada al momento y al perfil del personaje que ha motivado interés y controversia: Luis Alejandro Silva Irarrázaval, el numerario y militante del Partido Republicano que arrasó en las elecciones de constituyentes y que fue elegido jefe de la bancada del nuevo referente político de ultraderecha liderado por José Antonio Kast.

Esperamos así dar pistas a quienes se preguntan qué es el Opus Dei, qué son los numerarios, qué los diferencia de los supernumerarios y qué representa este movimiento en el Chile de hoy.

Hace ya casi siete años otro hecho de connotación política me motivó a editar la versión 2016 de este libro. El miércoles 8 de junio de ese año la presidenta Michelle Bachelet designó ministro del Interior al abogado democratacristiano Mario Fernández Baeza. Hasta ese momento no sabía que era supernumerario del Opus Dei, aun cuando mantenía posiciones conservadoras en temas llamados «valóricos». Y no era usual tampoco que en las filas del Partido Demócrata Cristiano hubiera personas de reconocida participación en sus filas.

Tras confirmar que era efectiva su pertenencia a la Obra —como le dicen sus «militantes»— me decidí a reeditar El imperio del Opus Dei en Chile, publicado en agosto de 2003. El libro estaba agotado desde hacía más de ocho años. Había aparecido después de la elección presidencial que tuvo a Joaquín Lavín Infante a las puertas de La Moneda. Como escribí en ese entonces, habría sido el primer presidente del mundo miembro del Opus Dei.

Trece años más tarde, en un gobierno de centroizquierda, con el Partido Comunista como parte de la coalición oficialista y con proyectos de ley para despenalizar el aborto en tres causales, un supernumerario llegaba a La Moneda como la segunda autoridad del país. Se supo después que Mario Fernández pertenecía a la Obra desde unos diez años antes.

Al comienzo el recién designado ministro del Interior solo admitió que era «cercano», como suele ocurrir con los supernumerarios. Pero a poco andar su militancia fue admitida por él y por el propio obispo de San Bernardo, Juan Ignacio González Errázuriz, una de las más potentes voces del Opus Dei en Chile, quien en el diario La Tercera señaló: «Creo que como miembros del Opus Dei los dos tendríamos que estar de acuerdo con la fe de la Iglesia católica. Eso es lo que se nos pide».

En esa oportunidad, decidí mantener las entrevistas y testimonios del libro original que apareció un año después de que Josemaría Escrivá de Balaguer, el Fundador del Opus Dei, fuera canonizado como Santo de la Iglesia católica por el Papa Juan Pablo II.

Varias razones me llevaron a esta opción. Muchas personas de distintas generaciones que no tuvieron acceso al libro querían leerlo. Y al revisarlo con calma, percibí que lo planteado por los entrevistados era tan válido en 2003 como en 2016 y, sobre todo, lo sigue siendo en 2023.

Aunque algunos de los protagonistas de entonces han fallecido en los últimos años, sus voces aportan de manera significativa a la comprensión de este movimiento católico nacido en la primera mitad del siglo XX en España y que ha encontrado en Chile tierra fecunda.

La vigencia de los testimonios y las apreciaciones expresadas hace dos décadas se debe —en buena medida— a algo que caracteriza al Opus Dei y que varios de sus integrantes lo recalcan: su espiritualidad y sus planteamientos no varían con el transcurrir de los años. Así lo dijo el Fundador y su legado es inmutable.

Desde 2002 cuando inicié la investigación, en muchas ocasiones algún entrevistado, antes de que le planteara una pregunta, quiso saber qué me había motivado a indagar y escribir sobre el Opus Dei.

La respuesta tiene que ver, desde luego, con la curiosidad periodística. Parece indiscutible que estamos frente a un fenómeno religioso y cultural con claras influencias sobre toda la sociedad. Sus integrantes afirman que el Opus Dei como tal «no busca el poder, ni tiene poder». El asunto se ve distinto desde afuera y sus críticos insisten en este aspecto en Chile, y sobre todo en España, donde existe una amplia literatura sobre la Obra, prácticamente desconocida entre nosotros. También en otros países de Europa y de América del Norte y del Sur, en Australia o Sudáfrica, y en todo lugar donde el Opus Dei está presente.

Junto a la motivación periodística derivada de la importancia que el Opus Dei ha adquirido en la sociedad chilena en los últimos cincuenta años, hay una vertiente que se relaciona con mi historia personal.

Por eso, opté por dejar a un lado la distancia profesional al relatar ciertos hechos y circunstancias, y compartir algunas vivencias que contribuyen a explicar el fondo de la inquietud que me ha llevado —decía en agosto de 2003— «durante doce meses, a leer decenas de libros y documentos; a recorrer mental y físicamente casas y casonas; a encontrarme con gente de mi pasado a la que he traído al presente; a hurgar en bibliotecas y archivos; a traspasar puertas y porteros electrónicos para obtener recuerdos, confidencias, reflexiones, testimonios y apreciaciones que permitan configurar este «Imperio» del Opus Dei, y percibir de dónde vienen y hacia dónde van los caminos de San Josemaría Escrivá en Chile».

Con el tiempo transcurrido se me hace más evidente otro motivo que fue tomando forma junto a las búsquedas iniciales: mientras más he investigado en este y otros temas afines se asoma con más nitidez la importancia fundamental de la religión, de las creencias y las prácticas en la conducta política de las personas. Al final de cuentas la relación entre religión y política —que muchas veces se olvida o se deja en segundo plano como si fuera algo de la vida privada—, parece cada vez más importante de considerar en la discusión pública por la relevancia que tiene en el tipo de sociedad que se construye.

EN SAN ISIDRO

La casona de San Isidro 560 y 562, frente a Eyzaguirre, a una cuadra de Diez de Julio, en nuestros tiempos de juventud tenía la fachada de dos pisos grises con su pórtico y sus columnas de estilo románico. Hoy remodelada y pintada de un color rosado melón, es una de las sedes de la Universidad Católica Raúl Silva Henríquez, vinculada a la congregación salesiana. Su antejardín estrecho, que tuvo poco verde y escasas flores, constituye un lejano testimonio de un edificio que albergó a las primeras generaciones de periodistas que se formaron en la Universidad Católica de Chile.

Desde ese lugar surgen las primeras evocaciones del término «Opus Dei» para muchos profesionales de mi generación. Se vinculan con la imagen del abogado Patricio Prieto Sánchez, el bajo y enjuto director de la Escuela, quien encabezó el grupo fundador. Y con la destacada y determinante figura de José Miguel Ibáñez Langlois, profesor de Filosofía y Antropología de esos primeros cursos de la Escuela de Periodismo, el primer sacerdote chileno del Opus Dei, que venía recién llegando de Europa.

Con su mente clara y su palabra expresiva —a veces lapidaria—, Ibáñez atraía al juvenil auditorio con su visión de este mundo y el otro, basada en Santo Tomás y muchos otros santos y filósofos. Con su elocuencia y sus énfasis buscaba explicar lo inexplicable, las razones, sinrazones y misterios de las preguntas fundamentales de la vida, con un amplio uso del idioma y un acento levemente español adquirido en la Universidad de Navarra, en Pamplona, donde estudió periodismo tras doctorarse en teología en Roma. Con su inconfundible sotana negra con pequeños botones de arriba a abajo y su rígido cuello romano, transitaba por esos patios donde se instalaba a conversar con grupos de alumnos.

Por aquellos días conocimos también como ayudante de Redacción —ramo básico de primer año— a un señor español, Luis Fernández Cuervo, quien tenía la doble profesión de médico y periodista y del que alguien supo que era «numerario» del Opus Dei. Nos parecía un personaje extraño cuyas características no alcanzábamos a descifrar; no era un cura, pero —se decía— no se podía casar y vivía en una casa del Opus Dei. Nunca antes habíamos visto a un numerario.

En ese tiempo supe también que dos amigas, compañeras de curso del colegio, se habían incorporado al Opus Dei: Carmen Gloria Vives y Bernardita Sánchez, con quienes conviví desde que entramos a las Monjas Francesas, once años antes.

Era 1962, el año del Mundial de Fútbol en Chile. Estaba en primer año de la Escuela de Periodismo cuando algunas compañeras de estudios me hicieron las primeras invitaciones para concurrir a charlas a una casa del Opus Dei, que se había iniciado en Santiago en 1950.

Por aquel entonces, muchos jóvenes nos sentíamos atraídos por la posibilidad de practicar más a fondo el cristianismo y buscar la mejor forma de conocer y aplicar la Doctrina Social de la Iglesia. Ya en el colegio las meditaciones, charlas y retiros eran algo habitual, así como el trabajo en las poblaciones marginales de Santiago.

Con la curiosidad de conocer este nuevo movimiento, fui con otras compañeras durante tardes completas, después de clases, a una casa en avenida Cristóbal Colón al llegar a Tobalaba. Recuerdo al menos una ocasión en la que nuestro profesor José Miguel Ibáñez era el conferencista. Se oscureció el recinto y el «cura Ibáñez» —como le decíamos— estaba al frente tras un escritorio con una lamparita que iluminaba los papeles que había sobre la mesa. Nada más. Ni un ruido. Todo previsto seguramente para que nos concentráramos. Una extraña sensación recorría el cuerpo. Casi temor.

La santificación en el día a día, en medio del mundo, la importancia de hacer bien las cosas, de ser estudiosas y pudorosas, frecuentar los sacramentos y alejarnos de lo que nos podía distanciar de Dios eran algunas de las propuestas que llegaban a nuestros oídos. Camino, el libro de Máximas de Josemaría Escrivá de Balaguer, que había caído en mis manos años antes, era objeto de continuas referencias.

También ese año me convidaron a un retiro por dos días. Fuimos a Antullanca, una casona del Opus Dei en los faldeos de la cordillera, en una parcela con un extenso y cuidado jardín en lo que es hoy la comuna de Lo Barnechea, en el sector alto de la Región Metropolitana. En esos tiempos era como salir fuera de Santiago.

Los recuerdos se hacen imperceptibles, pero todavía resuenan las voces que nos llamaban a la «perfección en nuestro estado» de estudiantes en aquel entonces. Nos invitaban a «acceder a la gracia divina» mediante la «santificación» de lo que cada uno hacía; a «limpiar nuestras almas a través de la confesión» para estar más cerca de Dios, y —desde luego— a «cuidar nuestros cuerpos tanto como nuestro espíritu, porque ellos son templos de Dios y los hombres somos distintos a los animales». Y, por supuesto, a evitar «toda ocasión de pecar».

Ni los contenidos de esas charlas, ni las máximas de Camino llegaron a tener eco en mí. Seguí por otras sendas vinculadas a movimientos cristianos de aquella época, pero distantes del especial mundo de numerarios y supernumerarios. Mis preocupaciones y las de muchos de mi generación eran otras. Soñábamos, desde la universidad, con cambiar el mundo y la sociedad en que vivíamos. Y eso exigía, junto a muchas lecturas de pensadores chilenos y europeos, asumir compromisos en el plano político. La Asociación de Universitarios Católicos (AUC) y la Democracia Cristiana Universitaria (DCU) ofrecían respuestas atrayentes que daban contenido de acción a los pensamientos. Queríamos «sacar a la universidad de la torre de marfil» en que estaba encerrada y dejar atrás los moldes tradicionales para construir «una patria para todos», una sociedad «comunitaria, participativa y solidaria», donde la justicia social se transformara en realidad y la democracia significara mucho más que el derecho a votar en las elecciones y a respirar la libertad.

ORACIONES EN ALGARROBO

Unos años después, hacia fines de la década de los sesenta, escuché que en la familia Mönckeberg Barros —es decir, la de los hermanos de mi padre, o mejor dicho, de las hermanas— varias tías iban a unas charlas y retiros del Opus Dei. Comentaban sus experiencias en los veranos de Algarrobo, donde acudían a misa diaria, comulgaban todos los días, rezaban el Rosario y se confesaban con frecuencia.

Hablaban de Josemaría Escrivá como de alguien muy cercano. Y en las triviales conversaciones de playa se manifestaban contra el bikini y los anticonceptivos. Y por cierto, condenaban las separaciones, nulidades y «segundas vueltas» matrimoniales, cuando aún no se discutía siquiera la ley de divorcio.

Al cabo de un tiempo, empecé a saber que las tías se hacían «supernumerarias» y que llevaban una vida espiritual muy intensa con retiros y jornadas de oración. En más de una oportunidad, algunos de los maridos o hermanos les hacían bromas a las «santas» porque «se llevaban todo el día rezando».

Ya al comenzar los años setenta, tres primos hermanos entraron al Opus Dei como «numerarios». No entendíamos mucho esto de que se fueran de la casa sin seguir automáticamente los estudios para ser sacerdotes, como los del Seminario o los de otras congregaciones. El menor de los tres, Federico Mönckeberg Balmaceda, fue el primero que partió a Roma, según supimos. Contaban que había sido «elegido» para ser sacerdote del Opus. Lo ordenaron en 1982 cuando tenía veintiséis años.

Un buen tiempo después, le tocó el turno a Guillermo, tres años mayor que Federico, quien hasta ese entonces era numerario. Guillermo fue ordenado en 1995 y después ha estado en funciones «de gobierno» en la Obra, como le dicen ellos. Otro primo más joven los siguió más tarde, Andrés Mönckeberg Bruner, hermano de Jorge, quien ya era numerario, y de Cristián, el exdiputado y expresidente de Renovación Nacional, que no pertenece a la Obra.

«Don» Federico, «Don» Guillermo Mönckeberg Balmaceda y «Don» Andrés Mönckeberg Bruner son sacerdotes numerarios del Presbiterio del Opus Dei y de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz. Porque en la Obra a los sacerdotes no les dicen «padre», como se acostumbra tratar a los otros curas, salvo a «El Padre», que originalmente era Josemaría Escrivá de Balaguer. Don Guillermo ha sido Director Espiritual del Opus Dei en Chile, uno de los más elevados cargos dentro del movimiento.

A esos primos se agregaron primos numerarios y primas numerarias. Tres hijas de Gabriela Mönckeberg Barros y del ingeniero Mario Cuevas Valdés —ambos supernumerarios—, Gabriela, María Paz y María Luisa son a su vez numerarias.

Entre los nuevos militantes que se fueron sumando con los años, destaca la numeraria Paulina Mönckeberg Bruner, hermana de «Don Andrés» y de Jorge. Talentosa diseñadora, creó el personaje de Pascualina. Sus dibujos se multiplican en la ilustración de agendas, cuadernos y cuentos para niños, y le reportan cuantiosos honorarios y ganancias, que periódicamente van a incrementar los fondos destinados a las «labores» del Opus Dei.

De todas esas novedades que iban ocurriendo escuchábamos hablar a lo lejos, hasta que empezamos a saber que el «contagio» ya llegaba a los hijos de los hijos y la semilla continuaba propagándose en los nietos de las tías y los tíos.

DE LA CURIOSIDAD AL ASOMBRO

A esa altura aumentaba mi interés por saber más sobre esta «Obra de Dios», nacida en la España de Franco y que le parecía tan atractiva a mi familia.

Ese acercamiento rodeado de misterio y sin concluir de los años universitarios era un «asunto pendiente» que requería respuestas. Percibía que este no era un simple movimiento religioso que durante un período está de moda entre la juventud o en ciertos sectores de la sociedad y luego pasa.

Las observaciones como periodista y la investigación realizada me llevaron también a captar desde otros ángulos la presencia y el crecimiento del Opus Dei en Chile. A modo de Obertura en esta mirada a la Obra de Dios, puedo decir que a pesar del conocimiento que por biografía personal, relaciones familiares y seguimiento profesional tenía, lo que fui conociendo a medida que la investigación tomaba cuerpo me ha comprobado que el punto de partida solo era eso.

Repito lo que ya en la versión de 2003 decía: «El Opus Dei en Chile es más grande, más extendido, más importante e influyente de lo que en los pasos iniciales de este trabajo había detectado». El camino recorrido en estos años y el trabajo de actualización de las últimas ediciones me llevan a concluir que esa afirmación no solo sigue siendo válida, sino que la importancia y la influencia de este Imperio han continuado aumentando aquí en Chile y en otras latitudes.

A la vez, el rigor de su gente, la devoción y dedicación a su causa son también mucho más intensos y más firmes de lo que uno suele ver en otros movimientos religiosos, aunque se ha sabido también de numerarios o numerarias «desertores», que por lo general prefieren guardar silencio sobre sus experiencias y los motivos de su ruptura, pero se percibe que el tema de la obediencia y las obligaciones que se les imponen son una constante que se repite.

Cuando en 2002 empecé a contarle a amigos, conocidos y entrevistados ajenos al Opus Dei en qué pasos andaba, pude constatar que junto a una suerte de atracción ante el misterio, existe un cierto temor que rodea todo lo concerniente al Opus Dei. No pocos me preguntaban: ¿Y no te da miedo? ¿Por qué siempre te metes en las patas de los caballos? ¿No crees que es un riesgo hablar de gente tan poderosa?

Sin ser temeraria, puedo decir que no es miedo el sentimiento que más he sentido al investigar y reflexionar sobre lo visto, conversado y escuchado ni lo que me provoca hoy. He logrado satisfacer en buena medida la curiosidad, y responder muchas preguntas, aunque quedaron —y siguen quedando— muchas cosas por saber y cabos por amarrar.

Experimenté asombro, y a ratos hasta estupor, al conocer de primera fuente cómo viven los numerarios. Al saber que no tienen vacaciones ni pueden ir al cine o al teatro. Al comprobar de sus propios labios el ascetismo que los lleva a esas prácticas de autotortura que llaman «mortificaciones» corporales, con cilicios y látigos, en pleno siglo XXI. Al captar que el compromiso de los supernumerarios es mucho más que la mera colaboración tradicional de los laicos católicos con un movimiento religioso y que cumplen su plan de vida con un rigor extremo. Al observar los resplandecientes pisos que bajo la consigna del «trabajo bien hecho» hacen brillar las «numerarias auxiliares» en las casas de la Obra.

Son solo algunas de las constataciones relatadas en los sucesivos capítulos tras lograr que se abrieran algunas ventanas y se entreabrieran otras para poder tener impresiones más certeras de lo que es ser del Opus Dei y de lo que es el Opus Dei.

Mantuve en esta versión 2023 el inicio del relato con el capítulo de las amigas de colegio con sus «vocaciones frustradas» para luego salir a recorrer el pasado, observar el mundo y volver a Chile.

Los testimonios de entrevistados de hace veinte años que no pierden vigencia y los datos y hechos actuales llevan a concluir que, aunque en el Opus Dei se esfuercen por decir que no tienen poder en el sentido terrenal —lo que resulta discutible—, lo suyo es un gran poder en el más profundo sentido de la palabra: el de mover conciencias y voluntades.

Eso les permitirá seguir cimentando y expandiendo su «Imperio» que está llamado a ser universal, bajo la inspiración de Josemaría Escrivá de Balaguer, «el Padre», «nuestro Padre», «el Fundador», como se refieren a él sus seguidores en Chile y en el mundo.

Mucho insisten en que las personas son las que hacen determinadas «labores» o iniciativas, y no el Opus Dei corporativamente. Pero la suma de personas, sobre todo cuando trabajan con ahínco en pos de un ideal, de un fin último, con convicción y disciplina, deja huellas. Multiplican influencias virtuales o reales que van generando formas de convivencia, y estas se expresan en la vida cotidiana y pueden ser determinantes en la conformación de la sociedad, y sus valores.

LOS CAÍDOS Y EL MOTUS PROPIO

Es paradojal ver que este imperio se ha consolidado en medio de una sociedad cada vez más abierta, plural y diversa, que está viviendo un cambio cultural y deja atrás una cantidad de tabúes.

A primera vista, la crisis de confianza que afecta al país, a sus instituciones y a la misma Iglesia católica pareciera no tocar las sólidas murallas de este «Imperio» ni a sus integrantes. En materia de abusos sexuales, no ha aparecido entre los suyos un equivalente a Fernando Karadima ni a Marcial Maciel o John O’Reilly, el sacerdote de los Legionarios de Cristo enjuiciado ante la justicia chilena, comentaba en esta Obertura hace casi siete años.

Sin embargo, ahora ya sus miembros no constituyen excepción en estos delicados asuntos. Las autoridades del Opus Dei han tenido que encarar en Chile los casos de dos sacerdotes acusados de abusos de conciencia y sexuales: Patricio Astorquiza Fabre, uno de los más antiguos curas de la Obra. Excapellán de la Universidad de los Andes y de los colegios, además de columnista habitual del diario El Mercurio, fue expulsado del sacerdocio durante la pandemia en 2021, tras una investigación que confirmó las denuncias por abusos sexuales y de conciencia de cinco personas. Menos conocido es el caso de Carlos Rodríguez Picado, quien fuera director espiritual del abogado Luis Arévalo. Este último presentó una demanda en su contra por abusos de conciencia y poder con connotación sexual y finalmente el Opus Dei tuvo que llegar a un arreglo monetario.

Y se escuchan, entretanto, los ecos desde Argentina de acusaciones de exnumerarios, y de la denuncia ante el Vaticano de las 43 numerarias auxiliares —de Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Italia y Kazajistán—que levantaron la voz en agosto de 2022, alegando explotación y abusos de poder y de conciencia entre 1974 y 2015.

Es posible que esas situaciones y otras ocurridas a nivel mundial tengan relación con el Motu Proprio ad charistma tuendum del Papa Francisco. Es decir, en esa carta escrita por iniciativa personal del Sumo Pontífice argentino —ese es el significado de Motu Proprio— para «tutelar el carisma», Francisco dispuso el 14 de julio de 2022 que la Prelatura del Opus Dei pasaría a depender del Dicasterio del Clero. Eso implica que no seguiría teniendo el privilegio especial de depender directamente del Papa a través del Dicasterio de los Obispos. Aunque todavía no está claro el desenlace de esa iniciativa, eso —se ha interpretado— dejaría a la Prelatura en el rango de las demás órdenes y congregaciones dentro de la organización eclesiástica y no con el estatus que le había otorgado Juan Pablo II.

Francisco destacó también en ese Motus Proprio el carisma de santificar el trabajo, característico del Opus Dei, pero advirtió, a la vez, que el Prelado no podría ser obispo, como llegaron a serlo sus dos antecesores. Asimismo, instruyó que tendrían que entregar informes anuales y no cada cinco años, como ocurría antes.

Algunas voces autorizadas como la del numerario y profesor de la Universidad de Los Andes Joaquín García-Huidobro en Chile salieron a aclarar que esto no significaría un cambio radical. En la misma línea el sitio oficial de la Obra le restó dramatismo a las novedades de la carta papal, y destacó la valoración positiva que el Pontífice hace en su Motu proprio del carisma de la Obra referida a la santificación del trabajo.

Sin embargo, se ha manifestado algo de preocupación. En abril de 2023 se realizó en Roma un Congreso Extraordinario de la Obra. No hubo detalles sobre la reunión. Según la publicación digital católica El debate, asistieron 126 mujeres y 148 hombres, 90 de ellos sacerdotes, por lo que se podría deducir que serían ellos quienes llevarían la voz cantante.

El 3 de junio el Prelado Fernando Ocariz fue recibido por el Papa y tras ese encuentro dirigió una breve carta a sus fieles en la que aludió a ese Congreso: «Pude contarle también del ambiente de aquellas jornadas, y del deseo de fidelidad al carisma de San Josemaría y de unión con el Papa, que se puso de manifiesto en todos y en todas. Al mismo tiempo, comuniqué al Santo Padre que hemos comenzado a trabajar con el Dicasterio del Clero el documento que resultó del Congreso, para la decisión que habrá de tomar la Santa Sede».

No hubo más detalles, al menos en esa oportunidad. La discreción primó una vez más.

EN LA CÚSPIDE

En Chile, el porcentaje de la población que se declara católica ha venido disminuyendo desde un 70 por ciento en el Censo 2002 hasta un 48 por ciento, según encuestas de 2022. Y a pesar del aumento de quienes se definen agnósticos o sin religión, el peso relativo del Opus Dei en ciertos sectores de la sociedad parece seguir creciendo.

Sus miembros no superarían las tres mil personas entre sacerdotes, numerarios, supernumerarios y «agregados». Los numerarios serían alrededor de un diez por ciento y los sacerdotes de la Prelatura alcanzan al medio centenar. Pero en esto el Opus no entrega cifras exactas ni menos nombres de sus integrantes. Salvo en el caso del vicario regional, los capellanes de la Universidad de los Andes y de los colegios y algunas otras excepciones. El actual vicario regional es Don Álvaro Palacios Diez, ingeniero civil de la Universidad Católica y doctor en Teología de la Universidad de Navarra. Dice su perfil en el sitio web que desde 2015 «ha trabajado en el gobierno regional del Opus Dei».

A simple vista, la cantidad de integrantes de la Obra puede parecer pequeña. Sin embargo, su ámbito de influencia es mucho mayor. Desde luego, porque, desde el comienzo el Opus llegó a la élite universitaria católica y a familias acomodadas. Y desde esos círculos se ha expandido. Son personas con recursos económicos que contribuyen no solo con oraciones, sino también con aportes monetarios en forma periódica al sustento y desarrollo de la Obra. Existen también miles de «cooperadores» repartidos por todo el territorio nacional que ayudan a las diversas iniciativas emprendidas por la Prelatura y reciben el influjo de sus enseñanzas.

Su estilo y sus valores se extienden a través de los colegios y de sus «círculos» de formación. La Universidad de los Andes en permanente desarrollo, con sus espectaculares edificios simboliza el crecimiento experimentado y es una señal de lo que la Obra quiere ser, como lo ha marcado la Universidad de Navarra en Pam­plona, España.

Se puede observar, asimismo, que son miembros del Opus Dei algunos de los más poderosos empresarios del país. Lo mismo ocurre en otros países latinoamericanos y desde luego en España. Otros muchos, sin ser parte de la Prelatura, colaboran con suculentos aportes económicos. Del mismo modo, en las directivas de algunas entidades que los agrupan destaca la presencia de connotados supernumerarios y de «amigos» o colaboradores del Opus Dei o de alguna de sus fundaciones.

La revisión efectuada al propio libro y a los cientos de documentos, archivos y apuntes que he juntado, así como la observación y reflexión a fondo en torno a este «Imperio», me llevan a atar más cabos, y a obtener más conclusiones. Y también a abrir nuevas interrogantes. No todo eso puede estar en estas páginas. No ha sido fácil reducir y recortar lo que uno antes relató. Lo escrito y publicado en la versión 2016 sigue vigente, en todo caso, para detener la mirada, en aspectos que no fueron incluidos.

Muchas veces amigos y lectores me han comentado que los personajes de mis libros se repiten como en una serie o en una novela en que el autor sigue a los protagonistas a lo largo del tiempo. Y es cierto. He podido comprobarlo con las investigaciones realizadas, donde van apareciendo los mismos nombres. Dos años antes de El imperio del Opus Dei en Chile había publicado El saqueo de los grupos económicos al Estado chileno, donde entre los privatizadores aparecen algunos nombres de integrantes de este imperio. Desde ahí en los sucesivos libros siempre aparece un hilo, una pista, más de un nombre o situaciones que se cruzan.

Al observar lo que sucede hoy, también esos lazos se acercan a El poder de la UDI. 50 años de gremialismo en Chile, que apareció en 2017. Fue desde la UDI que en 2016 emigró José Antonio Kast para iniciar su aventura presidencial. Entre sus compañeros de entonces —y de ahora— estuvo el numerario del Opus Dei Gonzalo Rojas Sánchez, un personaje que conoce desde que fue su profesor al entonces joven estudiante Luis Alejandro Silva, quien en 2001 llegó a presidir el centro de alumnos de su carrera. Hoy son compañeros de ruta en el Partido Republicano, donde Silva Irarrázaval es uno de los vicepresidentes.

Cuando releía este libro, me fui encontrando con otros antiguos conocidos o con lugares frecuentados por algunos de los tantos personajes citados en mis otras investigaciones, en un testimonio, una referencia o un antecedente documental. Sin buscarlos, salen al paso, y esos hilos contribuyen a develar más redes.

Es un hecho que el Opus Dei ha ido creciendo con el transcurso del tiempo a nivel universal como soñaba su Fundador. Es una organización que bajo el pontificado de Juan Pablo II se fortaleció en el Vaticano y fue constituida en Prelatura personal; celebró en ese período la consagración como obispos de quince sacerdotes numerarios en el mundo; ungió al primer cardenal del Opus Dei, el polémico exarzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, y en 2002 elevó a los altares a su Fundador Josemaría Escrivá de Balaguer. A él se sumó la figura de Álvaro del Portillo, el sucesor del Fundador, quien está en proceso de beatificación.

Hoy la Obra de Dios es una institución internacional presente en más de ochenta países del orbe. Con colegios y universidades que multiplican su pensamiento y su influencia. Con numerarios y supernumerarios que en las diversas esferas de la vida social «santifican su trabajo» y buscan hacer apostolado día a día para llevar —como ellos dicen— a Cristo a la cúspide de todas las actividades humanas en todo el mundo, como está impreso en su signo corporativo.

En eso está el numerario Luis Alejandro Silva Irarrázaval, el «profe», que logró obtener la más alta votación nacional el 7 de mayo y que tiene la responsabilidad de dirigir la bancada del partido más conservador del espectro político chileno en la elaboración de la Constitución que debería —si el texto es aprobado en diciembre— reemplazar a la del capitán general Augusto Pinochet y Jaime Guzmán, dos personajes a los que ha manifestado su admiración.

Invitación a la presentación del libro:

Safe By Wolf: Nueva Aplicación Móvil a disposición de Seguridad Pública de Rancagua

Camionetas de Seguridad de la Municipalidad de Rancagua utilizarán esta herramienta digital, la cual les permitirá detectar patentes adulteradas, clonadas e incluso identificar autos robados que transiten por la comuna.

El robo de autos, el desarrollo de delitos asociados a vehículos motorizados, además del uso indebido de patentes son aspectos que generan sensación de inseguridad en la comunidad rancagüina y de todo el país. Conscientes que este es un flanco que requiere ser abordado, la Corporación de Desarrollo e Innovación Rancagua (CDIR), en convenio con la Asociación de Aseguradoras de Chile y la Asociación de Municipalidades de Chile, dejó a disposición de la I. Municipalidad de Rancagua una nueva herramienta tecnológica que permitirá dar otro paso para lograr más seguridad para las y los rancagüinos.

Safe By Wolf es la aplicación nacional que, tras ser instalada en un dispositivo móvil, permitirá escanear patentes adulteradas y/o clonadas de vehículos que circulan por las calles del territorio rancagüino, la que además generará alertas en caso de reconocer un automóvil que cuente con algún encargo por robo; una herramienta que busca reforzar el trabajo del área de Seguridad Pública de Rancagua.

“Esta es una muy buena noticia en materia de Seguridad Pública para nuestra ciudad. La Corporación de Desarrollo e Innovación -que ha establecido un convenio con la Asociación de Aseguradoras de Chile- coloca a disposición de forma gratuita a la I. Municipalidad de Rancagua, la aplicación Safe By Wolf, la cual nos permitirá tener un control y monitoreo de todos aquellos autos que tengan patentes adulteradas, clonadas o que estén encargadas por robo, en nuestra ciudad. Esto es un aporte importante para nuestra Dirección de Seguridad Pública, porque nos permite generar una mayor sensación de seguridad y, por cierto, reforzar el trabajo permanente que realizamos en materia de prevención y resguardo de las vecinas y vecinos”, señaló el Presidente de la Corporación de Desarrollo e Innovación y alcalde de la Ilustre Municipalidad de Rancagua, Juan Ramón Godoy.

Según cifras de la Subsecretaría de Prevención del Delito, el primer semestre de 2023, Rancagua se vio afectada por 418 robos de vehículos motorizados, lo cual ha motivado la definición de diversas estrategias por parte del municipio, para abordar este tipo de situaciones.

En este sentido, el edil de la capital regional, Juan Ramón Godoy explicó que, “es importante recordar, por ejemplo, que aquellos vehículos circulantes y que siguen en impunidad, podrían estar siendo utilizados para la perpetración de otros delitos en nuestro territorio. No olvidemos que, Rancagua también es víctima de aquellos delincuentes que vienen de otras comunas o regiones. Por lo tanto, el uso de aplicaciones como éstas nos invita a realizar un trabajo colaborativo, en equipo y estratégico, de todos y todas, tanto desde la ciudadanía como de quienes ejercemos cargos representativos. Desmoronar las redes delictuales es un trabajo que debemos realizar en unión, para procurar la tranquilidad y resguardo que la comunidad merece”.

Aplicación digital nacional y gratuita

Safe By Wolf, es una aplicación desarrollada en nuestro país y que utiliza los beneficios de la Inteligencia Artificial para su exitoso trabajo, el cual ya está siendo utilizado en otras comunas del país. “La delincuencia es hoy en día una de las catástrofes de nuestro país. Como Asociación de Aseguradores de Chile, queremos colaborar en la tarea de ganarle a la delincuencia; para esto tenemos que trabajar como un equipo, y eso es lo que estamos haciendo desde el mundo asegurador”, aseveró Diego Rojas, representante de la Asociación de Aseguradores de Chile, quien hoy llegó a Rancagua para ser parte del lanzamiento de esta importante aplicación digital.

Por su parte, la Directora Ejecutiva de la Corporación de Desarrollo e Innovación destacó el trabajo conjunto realizado con la I. Municipalidad de Rancagua en materia de seguridad, ya que “es parte de nuestra misión sumar todas aquellas acciones que permitan mejorar la calidad de vida de las y los vecinos. Convenios como éstos, seminarios, nuevos procesos de trabajo en el ámbito de Seguridad Pública son también parte de las tareas en las que estamos trabajando, de manera de sumarnos al objetivo común de lograr una comuna más segura”.

 

 

 

 

 

 

 

 

Diputado Manouchehri sobre petición de salida de Martínez (Dipres): “Tenemos una oposición ociosa, mala leche y experta en boicot”

El jefe de Bancada de Diputadas y Diputados PS, Daniel Manouchehri, emplazó a la oposición por la petición realizada al Presidente Gabriel Boric, mediante una carta, de remover a la directora de Presupuestos, Javiera Martínez, en medio de la discusión parlamentaria por el Presupuesto 2024.

“Estamos en presencia de una oposición ociosa, mala leche y experta en boicot. En el acto uno ponen una querella en contra de la directora de Presupuestos y en el acto dos cuestionan a la directora de Presupuestos por estar querellada”, señaló Manouchehri.

En esa línea, el diputado por la Región de Coquimbo aseveró que “lo que está haciendo la derecha nuevamente es poner excusas para respaldar avances para los chilenos”.

“La oposición tiene que tener claro y el mensaje que nosotros le enviamos es que si le va mal al Gobierno le va mal a Chile. Hoy día hacemos un llamado a la oposición a poner los intereses del país por sobre la pequeñez política”, concluyó.

 

 

 

La campaña de la derecha para aprobar el proyecto republicano ya comenzó

Aparece un típico matrimonio medio tiempo, clase media, discutiendo. El marido, critica fuertemente la propuesta de las derechas respecto a la exención de las contribuciones y la heredabilidad de los fondos de pensiones consagradas en el texto que proponen para la Constitución. La esposa, las defiende con pasión y le pide a su marido que lea bien la propuesta. Esa es la estrategia.

Los republicanos con su jefe a la cabeza, están convencidos de que la opción “En contra” que hasta ahora lidera en  las encuestas, ocurre porque la gente todavía no conoce el contenido de la propuesta constitucional, y que mientras más se informen, más se inclinarán por el “A favor”. Lo ha repetido José Antonio Kast –de gira por el país para dar a conocer sus ideas- a quien lo quiera escuchar. “Lo vamos a dar vuelta”, asegura, cuando le hacen ver la diferencia difícil de remontar que muestran las encuestas. “Con confianza y tranquilidad, quiero llamar a la ciudadanía a que primero se informe. Estoy seguro de que después de eso van a inclinarse por el apruebo, que es algo en que yo me la voy a jugar. Así como están las cosas, respetando las etapas que quedan y, teniendo en consideración que los expertos van a respetar lo que han hecho los consejeros, voy a votar ‘a favor’”. Fue la señal del inicio de su campaña. La orden para la derecha dura. Aunque hay díscolos, como el Rojo Edwards que llamó a “la defensa de las ideas”, pidiendo a los consejeros constitucionales que no descarten votar en contra del texto final el 7 de noviembre, en la votación que formará parte de la propuesta de nueva Constitución.

Los militantes liderados por Rojo Edwards, expresaron en un documento que “los republicanos podemos abortar el plebiscito elegantemente vía consulta vinculante a la militancia. Vemos una gran mayoría inclinada a rechazar en diciembre independiente del texto que se les presente”. Afirman que deben enfocarse en defender los principios que definen a la tienda. “Para ganar las ideas de la libertad necesitan un 51%, mientras que un candidato presidencial queda bien posicionado con mucho menos para pasar a segunda vuelta”. Esa es su apuesta, que es minoritaria –dicen los otros republicanos- en su partido.

La estrategia en marcha

El matrimonio discutiendo es uno de los videos  que está apareciendo en las redes sociales como parte del despliegue que los republicanos comenzaron a lanzar por todos los medios digitales existentes. Es solo uno de los artefactos comunicacionales con los que están promoviendo el voto a favor del proyecto que hasta ahora tiene una mayoría del país rechazándolo.

Los grupos de WhatsApp reciben permanentemente desde hace días, videos y documentos con las propuestas republicanas y de Chile Vamos. Así, se promueve el derecho a la vida; a la libertad de elección para la salud y para la educación, como si esa elección no dependiera del dinero suficiente para hacerlo; la expulsión a inmigrantes ilegales aprobada en el Consejo, y suma y sigue.

En concreto, aunque no se dice públicamente porque la ley lo prohíbe, lo cierto es que la derecha republicana comenzó a trabajar rápidamente por el “A favor”, consciente que si llega a fracasar su propuesta de Constitución, no sólo se juega la suerte de su líder para la próxima presidencial, sino además, su propia relevancia, conseguida en la última elección de consejeros.

De paso, se comenta que la estrategia de republicanos busca que el  Partido Comunista y el propio gobierno- se inclinen por el “En contra”, para que así el electorado duro de la derecha y de los que se dicen de centroderecha, pero han evidenciado su profundo antigobiernismo, como Amarillos y Demócratas,  asuman la postura contraria.

La búsqueda del esquivo “acuerdo”

La esperanza de algunos estaba puesta en lo que la Comisión Experta podría hacer para cambiar algunas de las enmiendas de las derechas consideradas inaceptables por el oficialismo. Lejos estaba quedando aquella promesa de la derecha, de Amarillos y Demócratas incluidos, de construir “entre todos” una Constitución que “nos una”.

Sólo en  lo que se refiere a los derechos de las mujeres, conseguidos después de muchos años de lucha, varias abogadas expertas dieron a conocer su opinión sobre lo que la Comisión había evacuado.

“No reconoce ni garantiza derechos sexuales y reproductivos, abre la posibilidad de declarar al no nacido persona (lo cual hacen países conservadores que prohíben el aborto en todos los casos, y también restringen el uso de métodos de emergencia, anticonceptivos e incluso fecundación in vitro) y también obstaculiza tanto la creación como la implementación de una futura ley de Educación Sexual Integral, afirma la doctora en derecho Alejandra Zúñiga. Y añade: “Incorpora una norma que constitucionaliza la objeción de conciencia, individual e institucional, poniendo en jaque todos los avances alcanzados por nuestra legislación en los últimos años en materia de derechos de las mujeres”.

La doctora en derecho Alejandra Zúñiga Fajuri, precisa que normas de este tipo han permitido, en otros países, la prohibición “no sólo del aborto, sino que también de cualquier método que pueda interrumpir un embarazo o afectar a un embrión, como sucede con algunas píldoras anticonceptivas, la píldora del día después e incluso llevar tratamientos como la fertilización in vitro”. Es sólo un ejemplo de las aberraciones propuestas por la derecha.

Mientras, siguen las negociaciones de la Comisión Experta en el ex Congreso, órgano que puede realizar observaciones al texto aprobado por el Pleno del Consejo Constitucional. Pero, es este Consejo el que tendrá finalmente la última palabra, cuando los expertos manden sus  propuestas al Consejo. Y allí, se sabe, mandan los republicanos.

Lo que se sabe hasta ahora miércoles, es que sólo se ha llegado a acuerdos en temas técnicos entre el oficialismo y la oposición. Pero en materias fundamentales, no hay acuerdo ninguno. Dice un experto de Chile Vamos que es muy difícil lograr acuerdo en temas tan complicados como la objeción de conciencia, el derecho a la vida, el tema de las contribuciones, los beneficios carcelarios, la libertad de elección en educación y salud, etc.

El comisionado Jaime Arancibia (ind-RN), cree aun que «en un alto grado de asuntos se está logrando acuerdo, y naturalmente van a quedar algunos pocos en los que no, en cuyo caso cada sector podrá ir con sus propias enmiendas para ser votadas por el Pleno». Entre “los pocos que no” están los tema principales para el progresismo. Por ejemplo, el no dejar en libertad a los criminales encerrados en  Punta Peuco, una medida  que el consejero republicano Luis Silva defiende a ultranza.

Para el experto de RD Domingo Lovera hasta ahora se trata de “una propuesta maximalista, de detalles programáticos, que le habla a un sector del país, y el desafío que tenemos cada vez con menos tiempo es tratar de abrirla, de modo tal que el resto de la ciudadanía pueda verse de alguna manera reflejada en esta propuesta y sentirse llamada -cosa que hoy no está ocurriendo, de acuerdo a lo que vemos en las encuestas- a sumarse a aprobar». «Sin esa apertura, me temo que vamos a estar tropezando exactamente con la misma piedra», agregó, aludiendo al rechazo al texto de la Convención.

Añadió que «con el Consejo, lo hemos dicho en todos los tonos, fue una etapa bastante denigrante desde el punto político. Las derechas hicieron valer sus mayorías, cosa que la ciudadanía juzgará». Afirmó que «hubo escasísima recepción a las propuestas que venían desde la centro izquierda e izquierda. Por lo tanto, el resultado del Consejo es una Constitución de derecha, no hay ninguna duda».

La comisionada Alejandra Krauss (DC) indicó que «los comisionados de la centroizquierda y la izquierda siempre hemos estado llanos a buscar acuerdos, pero por sobre todo establecer un texto constitucional que no signifique retrocesos en materia de derechos, y particularmente nos podamos encontrar todos los sectores, todos podamos vernos reflejados en esta Constitución».

Bancada PS rechaza informe técnico de Isapres: “La deuda de las Isapres con las personas no puede terminar pagándola las propias personas”

 

“Como una mala propuesta”, calificó la bancada de la Cámara de Diputados y Diputadas del Partido Socialista el informe de la comisión técnica que permite rebajar la deuda de las Isapres.

En defensa de los cotizantes de las aseguradoras, el jefe de la bancada PS Daniel Manouchehri, afirmó que “la deuda de las Isapres con las personas no puede terminar pagándola las propias personas. La propuesta que ha hecho la comisión técnica es una mala propuesta. Rebaja la deuda de 1.400 millones de dólares a 450 millones de dólares, le da 10 años para pagar esa deuda y además permite un alza a las Isapres para que sean las propias personas las que terminen pagando la deuda que tienen con ellos.

“Nos parece que es impresentable que la deuda de las Isapres termine pagándola los chilenos. Estamos en contra de un perdonazo a las Isapres y creemos que las Isapres deben pagar su deuda que tienen con los chilenos”, agregó.

Danisa Astudillo (PS), miembro de la comisión de Salud de la Cámara de Diputados, sostuvo que “son casi mil millones menos, por lo tanto, nos llama poderosamente la atención que en la primera información que recibiéramos haya tanta diferencia con la información que recibimos ayer y pareciera ser que esto es una cocina. Que finalmente, esta comisión estuvo trabajando para ver cómo se aminoraban los efectos negativos para las Isapres, siempre resguardando la espalda de los más poderosos. Este informe lo vamos a leer, es un informe bastante extenso. Nos cuesta creer que en diez años las Isapres no vayan a lucrar, porque los primeros estudios que nosotros recibimos como comisión de Salud es que de aquí a los primeros cinco años se iban a poder recuperar, entonces esta extensión a diez años para que devuelvan los recursos a sus ex afiliados nos parece una vergüenza, un abuso. Basta ya de perdonazos a los poderosos, llegó el momento que quienes infringen la ley -porque acá hubo un fallo de la Corte Suprema, que dijo que Isapres habían actuado mal-, se deben ajustar a la normativa y devolver el dinero a las personas que están esperando, que fueron engañadas por sus Isapres”.

En una misma línea, la subjefa de la bancada PS, Ana María Bravo, señaló que “no podemos permitir el aprovechamiento y la victimización de las Isapres, siendo ellos victimarios y las víctimas son todos los cotizantes, todos los afiliados de las Isapres que también por el hecho de abusar durante años hay una fuga de cotizantes y hay una fuga de afiliados. No le echen la culpa al sistema, acá los responsables son las Isapres, los responsables son aquellos que no respetan los fallos de los Tribunales de Justicia”.

Por su parte, el diputado Daniel Melo (PS), fue enfático en recalcar “es inaceptable el perdonazo a las Isapres, se debe respetar el fallo de la Corte Suprema y pagar la deuda de miles y miles de chilenos. La bancada del Partido Socialista no está a favor de esta propuesta y esperamos que el gobierno no se haga parte de un verdadero perdonazo, a las Isapres, vamos a estar siempre de parte de los ciudadanos, de las y los usuarios de nuestro país”.

Negocio ineficiente

“Yo creo que este problema de las Isapres efectivamente tenemos que resolverlo rápidamente, pero lo que propone esta comisión técnica es aberrante. No puede ser que la subsistencia de las Isapres finalmente sea a costa del dinero que hoy día se va a traspasar a los afiliados, porque son ellos los que van a tener que asumir la irresponsabilidad que cometieron las Isapres”, declaró la diputada Daniella Cicardini.

De la misma forma, agregó “yo creo que este es el minuto para poder hacer también una reflexión profunda del negocio ineficiente que existe en nuestra salud, pero además decir fuerte y claro que la Bancada del Partido Socialista no va a aceptar un salvataje, un perdonazo a empresas multimillonarias que no solo están conformes con seguir metiendo la mano al bolsillo de los chilenos, sino que además están obligando a los afiliados a asumir una deuda. Es una injusticia y esperamos que el Gobierno no esté en ningún caso disponible a asumir este traje a la medida que ha propuesto la comisión técnica”.

Finalmente, el diputado Leonardo Soto (PS), expresó que “la propuesta que hace este consejo técnico revictimiza a todos los usuarios de la Isapres, ellos ya fueron víctimas de las Isapres durante años que le cobraron en exceso parte de su sueldo para financiar gastos fantasmas y la Corte Suprema lo determinó con mucha claridad”.

“Hoy día esta comisión técnica, lo que hace es volver a meterle las manos en los bolsillos a los usuarios para regalarles parte de los réditos que tienen a las mismas Isapres, una revictimización, que además yo diría que es inconstitucional, porque los tribunales de Justicia reconocieron a los millones de usuarios de las Isapres que ellos tiene un crédito contra las Isapres, un crédito que se ha revalorizado en miles de millones dólares. Nadie constitucionalmente puede condonar esa deuda, una deuda privada sin saltarse la Constitución. Lo que corresponde acá, es que esta deuda se pague por los responsables de haberla generado, que son las Isapres, y el Estado no puede hacer regalos que hoy día son de titularidad de los usuarios de estas Isapres a estas empresas sin pasar a llevar nuestra propia Constitución”, dijo.

Masiva paralización de funcionarios de Impuestos Internos: No están contemplados en el Presupuesto de 2024

La paralización de carácter nacional será evaluada cada 48 horas. Aneiich acusa incumplimiento del Ministerio de Hacienda de incorporar en el «Presupuesto 2024» los recursos para saldar la deuda en carrera funcionaria y el proyecto de Fortalecimiento Institucional.

Con una gran convocatoria ANEIICH, la organización sindical mayoritaria del Servicio de Impuestos Internos, inició la paralización nacional de sus funcionarios y funcionarias, evaluable cada 48 horas, por la demanda de incorporar en el presupuesto 2024, recursos para el pago de la deuda en materia de carrera funcionaria e implementar un proyecto de fortalecimiento.

La organización, que representa a todos los estamentos del Servicio, luego de conocer que la Dirección de Presupuesto (Dipres) no incluyó recursos para fortalecimiento institucional ni tampoco considera el pago de la deuda de carrera funcionaria, llamó a movilizarse con el fin que las autoridades reviertan esta decisión.

Frente a esto Evelyn Apeleo, presidenta de Aneiich, declaró que los ofrecimientos de parte del Servicio han sido mínimos “15% de movilidad es una oferta insuficiente, y si el Director implementa concursos para ese porcentaje, por supuesto que sirve, pero no quedamos conformes, porque la deuda en carrera funcionaria es mucho más grande que eso” concluyendo que “las deudas no se negocian, las deudas se pagan”.

Apeleo además, declara que la negociación “no admite ninguna otra alternativa que comprometer de inmediato la incorporación de los recursos en la Ley de Presupuesto para ser pagada la deuda e implementado el fortalecimiento institucional”, apelando a que “si necesitamos combatir la informalidad y el crimen organizado se necesitan recursos, y porque con o sin reforma tributaria, el combate a la elusión y la evasión lo dan los y las trabajadores del SII”.

El curso de las negociaciones

Luego de extendidas negociaciones con la subsecretaría y el director del Servicio de Impuestos Internos, Hernán Frigolett, Aneiich recibió con incertidumbre la falta de recursos en el presupuesto del próximo año. Esto se debe, no sólo a que desde 2019 el presupuesto de Impuestos Internos ha disminuido, sino que también porque este presupuesto “no garantiza la cobertura de la ley de planta y por ello impide que las trabajadoras y los trabajadores, puedan acceder a concurso de promoción para obtener mejores condiciones laborales y remunerativas”, indicó Carlos Insunza, coordinador de la Mesa del Sector Público de la CUT.

En este sentido agregó que la mesa “ha iniciado las gestiones para representar en la primera subcomisión mixta de presupuesto y en las comisiones de Hacienda del Senado y de la Cámara” a las y los trabajadores. En la misma línea Insunza considera que el Presupuesto 2024 además de quebrantar los acuerdos previamente tomados “no se ajusta a la legalidad y a las obligaciones constitucionales del gobierno” ya que no garantiza la cobertura de planta.

Frente a este escenario desde Aneiich agotarán todas las opciones disponibles para que el presupuesto se rechace y esta situación se corrija.

Viaje de Frigolett

Mientras las y los funcionarios del Servicio de Impuestos Internos inician un paro nacional, el director nacional de dicho servicio, Hernán Frigolett, se encuentra en Singapur hasta el próximo lunes.

Para los dirigentes de Aneiich este viaje muestra la desconexión total de quien dirige la institución con los problemas que tiene el Servicio.

Evelyn Apeleo, presidenta de Aneiich, fue enfática en señalar que “en plena paralización de un servicio esencial para el país, que el director esté de viaje en Singapur, es una pésima señal para avanzar justamente en lo que este gobierno se ha planteado que es combatir la evasión y elusión tributaria”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Verdad oficial del Estado, negacionismo y discursos de odio

En la Comisión de Principios y Derechos Civiles y Políticos del Proceso Constitucional, se aprobó dentro del derecho a libertad de expresión que el Estado “en caso alguno podrá establecer ideas u opiniones como únicas u oficiales, y tampoco podrá sancionar la expresión de ideas u opiniones contrarias a la manifestada por el Estado, sus organismos, autoridades o funcionarios.” La mayoría del pleno del Consejo Constitucional votó a favor esta norma, con los votos en contra de las bancadas de izquierda.

No está en duda que la norma tiene un fin legítimo, nadie quiere a un Estado que se asimile al mundo distópico pensado por George Orwell, criticando los totalitarismos socialistas del siglo XX. Nadie quiere la figura de un Gran Hermano, que a través de un Ministerio de la Verdad termine controlando y manipulando la verdad para mantener una casta tiránica. (Que en caso alguno se acerca una comisión asesora, temporal y consultiva para que el gobierno tome medidas contra la desinformación, uno de los problemas más latentes para las democracias en la era de las redes sociales y con experiencias similares en el mundo. Además, esta comisión cuenta el respaldo categórico de la Corte Suprema y el Tribunal Constitucional.)

El problema de la norma aprobada es cómo esta concilia con el derecho a la verdad y la memoria de las graves violaciones a los derechos humanos. Desde la izquierda, se les cuestionó a los Consejeros republicanos del peligro de que con esta norma devengan en inconstitucionales los informes de la Comisión Rettig y Valech. Republicanos respondió que no era su intención aquello, es más, la redacción que finalmente decidieron las derechas consideró aquello. Aunque no lo explicitaron, lo que se prohíbe es establecer una verdad oficial sobre “ideas u opiniones”, no así respecto de “hechos”, como es lo que hacen los informes referidos.

Pero cabe preguntarse si es posible sancionar entonces la negación de las violaciones a derechos humanos acreditadas en estos informes. No obstante, el consejero republicano Luis Silva, con posterioridad al debate en la comisión, en Tele13 Radio señaló: “la única razón que motiva esa enmienda es asegurarle a la ciudadanía la libertad de expresión frente al llamado negacionismo», dando cuenta que hay proyectos de ley que pretenden establecerlo como un delito. Estos proyectos -siguiendo la misma línea que los delitos que condenan el holocausto en varios países europeos- buscan penar dichos que justifiquen, relativicen o nieguen los hechos acreditados en los informes Rettig y Valech, siempre y cuando afecten a las víctimas o pongan en peligro el orden público o la seguridad nacional. (Uno fue aprobado, pero luego fue declarado inconstitucional por el Tribunal Constitucional, aunque por razones de forma del proceso legislativo y no por su mérito. El otro -idéntico en la conducta, aunque reduce las penas- se encuentra en tramitación.)

Libertad de expresión y ejercicio del periodismo

Pese a lo dicho por Silva, por lo discutido en la comisión y por lo expresamente establecido en la norma comentada, sancionar la negación de estos “hechos” debería ser constitucionalmente posible. El problema entonces sería la justificación o relativización de los horrores ocurridos, porque estos requieren adscribir alguna idea y opinión (como la dolorosa frase “bien muertos”). Lo que coloquialmente se ha entendido por “negacionismo” (comprendido ampliamente como justificación y relativización, aparte de la negación del horror), en el fondo es el problema de los discursos de odio. Con la norma aprobada, no se podría sancionar los discursos racistas, sexistas, homofóbicos, xenófobos, entre otros, al ser estos ideas u opiniones.

Aunque es desconocido para la opinión pública, existe un normal legal -y sospecho que de nula aplicación práctica- en la Ley 19.733, sobre libertades de opinión e información y ejercicio del periodismo, que sanciona con multa (de 25 a 100 UTM) a quien “por cualquier medio de comunicación social, realizare publicaciones o transmisiones destinadas a promover odio u hostilidad respecto de personas o colectividades en razón de su raza, sexo, religión o nacionalidad”. Así también sería cuestionable la constitucionalidad de la sanción que estableció la ley de acoso callejero, que establece una multa (de 1 a 3 UTM) a quien realizare “actos de carácter verbal o ejecutados por medio de gestos” que sean de una “significación sexual capaz de provocar una situación objetivamente intimidatoria, hostil o humillante”. Con la norma aprobada sobre verdad oficial, sanciones legales como estas o cualquier otra similar serían inconstitucionales.

Todo el problema radica en constitucionalizar una sola concepción de la libertad de expresión, que viene de la teoría liberal clásica y sostiene que ninguna expresión debe ser censurada, la que ha sido defendida por la Corte Suprema estadounidense. No obstante, existe otra concepción de la libertad de expresión que entiende que los discursos de odio constituyen un abuso de dicho derecho, que ha sido defendida por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Esta última postura se ajusta al derecho internacional de derechos humanos, en que varios tratados de la materia, como por ejemplo establece la Convención Americana de Derechos Humanos, que dice: “Estará prohibida por la ley toda propaganda en favor de la guerra y toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituyan incitaciones a la violencia o cualquier otra acción ilegal similar contra cualquier persona o grupo de personas, por ningún motivo, inclusive los de raza, color, religión, idioma u origen nacional.” Al saber que de los tribunales más relevantes en el mundo no tienen una respuesta similar en este delicado tema, parece de lo más prudente dejar un texto abierto que permita ambas interpretaciones en nuestra Constitución.

En definitiva, al ser los discursos de odio un asunto de gran controversia política es mejor que la respuesta quede sujeta al proceso democrático y que el Congreso lo resuelva por ley, en vez de establecer una sola mirada a nivel constitucional, la que solo hará agravar más la falta de representación de la ciudadanía en este nuevo proceso constitucional.

La negación del pueblo judío y palestino

El brutal ataque de Hamas hace unos días y la feroz respuesta del Estado de Israel contra los habitantes de la Franja de Gaza, no solo se debe condenar enérgicamente, sino también verlo como parte de un proceso histórico de negación del pueblo judío y palestino que ha traído como consecuencia un fanatismo ideológico extremo, que ha hecho que se usen nociones como defensa y resistencia para justificar las peores aberraciones contra miles de seres humanos.

Lo planteo por la lamentable reacción tanto de sectores de derecha como de izquierda en el mundo, que en vez de exigir el fin de la violencia ahora mismo, intentan imponer una mirada de muerte que no le interesa en lo más mínimo el respeto de los derechos humanos y la búsqueda de puentes entre ambas partes que permitan la ansiada paz en aquel territorio en disputa.

Es así como por un lado está quienes defienden la idea de que los judíos tienen el derecho de defenderse de cualquier manera, ante la agresión externa, sin tomar en consideración el carácter colonial del Estado de Israel históricamente, que ha violado por décadas el derecho internacional, a través de una ocupación ilegal de tierras palestina y de generar un sistema racista de apartheid, que niega la humanidad de los palestinos, recordando experiencias repudiables e inaceptables realizadas en países como Alemania y Sudáfrica.

Pero por otro lado, está quienes relativizan la masacre de un grupo criminal como Hamas contra  civiles, con una idea de resistencia que tiene como base la negación del pueblo judío también, no importándole el sufrimiento de seres humanos ni mucho menos la posibilidad de construir acuerdos que permita que judíos y palestinos puedan convivir pacíficamente.

De ahí que como hijo y descendiente de judíos me da mucha verguenza leer a personas de distintos lados del mundo que celebran u omitan, tanto las acciones criminales del Estado de Israel como lo realizado por Hamas, ya que siento que denigran a dos pueblos que tienen el derecho a existir y a vivir sin miedo y de manera pacífica.

Con esto no trato en ningún momento de tener una postura neutral del conflicto, sino muy por el contrario, denunciar a quienes prefieren usar la guerra y el genocidio, en vez de la política para resolver un escenario que se ve cada vez más lejano de tener una salida, al estar dominado por sectores fanáticos nacionalistas y religiosos israelíes y palestinos, que se alimentan y se fortalecen con la guerra y la muerte de seres humanos.

Dicho esto, no se puede permitir más que se use la idea de defensa para justificar el colonialismo israelí, la islamofobia y la negación del pueblo palestino, pero tampoco usar la crítica al sionismo para justificar la negación al pueblo judío, como se ve en reiteradas ocasiones de parte de sectores que pareciera que disfrutaran rechazar la dignidad del otro, en vez de buscar una salida diferente y sostenible.

En ese sentido, es una brutalidad lo que está haciendo la ultraderecha israelí, al no dar pie atrás con su política colonialista de asentamiento en Cisjordania, así como la respuesta criminal de Hamas, con ayuda del Estado de Irán, que destruye la esperanza de dos pueblos que tienen muchas más cosas que los unen a que los dividen.

Para que hablar del infierno que viven los palestinos en Gaza, completamente aislados y dentro de un gran campo de concentración abierto, teniendo que lidiar con los bombardeos del Estado de Israel y las persecuciones de Hamas, que les da igual matar judíos o palestinos, con tan de seguir con sus propósitos ideológicos, que solo benefician a un pequeño grupo en el poder.

Ante esto, el apoyo internacional debe estar enfocado en fortalecer a los sectores más moderados en Israel y Palestina, de manera de sacar a todos los colonos israelíes en Cisjordania y poner fin a la limpieza étnica existente, para lograr volver a la partición original de 1948, con fronteras seguras pero también de reconocimiento del otro como un igual.

Solo así Netanyahu y la ultraderecha israelí perderán fuerza, al igual que Hamas, fortaleciendo de ese modo sectores progresistas israelís, como también a Fatah y a la Autoridad Nacional Palestina, que siguen muy debilitados y deben tener un rol clave para un nuevo camino por la paz y contra cualquier tipo de negacionismo.

Sin embargo, para lograr aquello, se tiene que primero reformar y democratizar el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, para que de una vez por todas se eliminen los vetos de las grandes potencias patriarcales, como Estados Unidos, Rusia y China, y así pierdan el poder de hacer lo que se les da la gana con el derecho internacional y lo que pasa en el planeta.

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