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RN crece dialogando, se achica imitando intransigentes

Captura de pantalla Renovación Nacional

RN debe realizar una segunda vuelta entre Paulina Núñez y Rodrigo Galilea, dado que compitieron tres listas que tuvieron una llegada muy estrecha. Nadie estaba seguro de cuál podía ser el resultado, pero ahora lo que importa son las motivaciones por las cuales las fuerzas se rearticulan para producir un ganador.

Cuando un desenlace de este tipo está sujeto a tantas incertidumbres es porque la mesa directiva saliente no ha podido dejar un heredero nítido. Esto, por su deficiente desempeño y la evaluación interna que se realiza de la gestión.

Chahuán ilumina tanto el horizonte como un faro apagado. Este partido ha venido descendiendo escalones en la oposición y lo que acapara las cámaras es la disputa entre la dureza republicana y el deseo de alcanzarlos de la UDI. La competencia presidencial también parece circunscrita a estos dos partidos.

La segunda vuelta en RN entrega una enseñanza que sirve para todas las demás colectividades: es un error votar exclusivamente por personas porque no se trata de un duelo de gladiadores. Es determinante la vinculación que se haga entre las opciones que compiten con las estrategias nacionales que asumen.

No se trata de realizar una elección interna para que un partido proyecte a una personalidad. De eso cada cual ya ha tenido bastante. Lo que se requiere es escoger personas que sean capaces de proyectar a un partido.

Mejorar la calidad de la política es una tarea para todos. Los que desequilibran la balanza han de ser los militantes votando en conciencia, no aquellos que hacen de la actividad pública una expresión más del comercio minorista porque mirando tanto la minucia es el bien común del país lo que no se alcanza a ver.

Los partidos se han estado debilitando en forma paralela a su creciente desprestigio. A tanto o a tan poco se ha llegado, según se mire, que da la impresión que hay partidos que tienen dueños o casi dueños.

Que esto no sea una realidad es algo que debe interesar a quienes quieran tener una democracia sólida y unas organizaciones políticas fuertes. Los partidos que se dejan comprar valen poco, los partidos que fijan rumbo no tienen precio.

Si se llega a tener socios controladores, el partido ha muerto porque no se puede ser tomado en serio en la vida pública como propiedad de un particular.

Esto se nota de inmediato porque cuando hay una elección interna, aparecen aquellos que lo único que quieren dejar claro hacia afuera es que ellos son los que deciden al final, de una u otra manera.

Carlos Larraín, por ejemplo, simula necesitar mayores aclaraciones de los candidatos que quedan en competencia. Da esperanzas a ambos de recibir su apoyo, para que quede claro que es él y su lista quienes determinan el resultado. “No me puedo decidir todavía”, señala en la actuación menos convincente de la que se tenga registro.

Así, las preguntas que se han de hacer los militantes de RN, no sus grandes electores, son tres: ¿con cuál candidatura el partido llega a ser la opción dialogante que falta en la derecha?, ¿con cuál se proyecta una candidatura presidencial propia?, ¿con quién se tiene una mejor oferta programática? Empezar a competir con la UDI y con Republicanos por quien es el más duro, no tiene sentido.

Salvador Allende en la visión de Daniel Mansuy

En el libro titulado Salvador Allende, la izquierda chilena y la Unidad Popular, escrito por Daniel Mansuy, llama poderosamente la atención que, en la primera parte, que correspondería según la estructura del libro a la organización de los hechos, Mansuy apenas toca el rol que desempeñó todo el arco opositor al gobierno del presidente Allende.

Deja así instalada la idea, que mantiene hasta el final, que la caída del gobierno de la UP y la tragedia que le sobrevendría, es responsabilidad privativa de la incapacidad del presidente de controlar a sus huestes. Su responsabilidad consistiría en que” desató fuerzas que era incapaz de controlar”, y sin “diseño alguno para enfrentar una disyuntiva más que previsible”.

Por contraste,  y como ha sido evidenciado  por toda la extensa literatura referida a ese proceso, desde investigadores sociales, historiadores,cientistas políticos, la prensa de izquierda y democrática de la época, además de las vivencias y relatos  de militantes y dirigentes de izquierda que cumplieron roles de dirección o roles de representación en el nivel nacional o subnacional del Estado y vaya  detalle, incluso el propio Departamento de Estado norteamericano, la CIA y el Pentágono, la oposición al gobierno de Allende, exculpada por Mansuy,  en una escalada que denota propósitos deliberados, bien urdidos y planificados, buscaron su desestabilización y posterior derrocamiento desde antes incluso que Allende asumiera el poder. ¿Se podía controlar a la CIA?

De todo ello da cuenta, tempranamente, el asesinato del general Rene Schneider Chereau, comandante en jefe del Ejército, asesinado por la extrema derecha, para impedir que Allende asumiera el poder. Si bien Mansuy menciona ese hecho, ni siquiera se da el trabajo de suponer quien o quienes habrían cometido el crimen. Con Allende ya investido como presidente de la República, a ese crimen le siguieron una seguidilla de acciones tendientes a obstaculizar el despliegue del programa de gobierno e incentivar el boicot a la economía.

El paro de los camioneros es, a no dudarlo, el más representativo de toda cuanta acción se desarrolló con financiamiento norteamericano y el concurso de países tan distantes como Australia, en el propósito de desestabilizar el gobierno de Allende. Todo ello, secundado por acciones terroristas perpetradas por grupos de ultraderecha orientadas a instalar la idea que el gobierno era incapaz de controlar a los grupos armados y era sinónimo de anarquía y caos. Medios de prensa y financiamiento de la CIA para asegurar su circulación sediciosa, nunca faltaron, pero acá también Mansuy se empeña en minimizar el rol de la intervención extranjera en nuestros asuntos internos.

En su interpretación, hay otra no menos intencionada omisión: para él no hay pueblo, no existen organizaciones de trabajadores, sindicatos, juntas de vecinos y todo el rico tejido social construido en Chile a lo largo de toda su vida republicana, luego destruido sin miramiento alguno por la dictadura cívico-militar.  ¿Por qué lo suprime? ¿Por qué Mansuy anula al pueblo chileno, el pueblo más culto politicamente de Latinoamérica al momento del golpe de Estado?

Porque así, de ese modo, niega el carácter histórico del proceso sociopolítico que desemboca en el gobierno de la Unidad Popular, y que comienza a gestarse mucho antes de que Allende llegará al poder después de tres intentos fallidos previos. En efecto, el triunfo popular de 1970 no se explica sin considerar un largo recorrido de organización y articulación politica- y también desencuentros- entre los dos principales partidos obreros de mediados del siglo XX – PS y PC – y de éstos en un esfuerzo de imbricación profunda con los movimientos de trabajadores y sus organizaciones, ensanchando luego su base política con la incorporación del MAPU, para converger en el gobierno de la UP,  dando así cuenta de una comprensión profunda respecto a las falencias estructurales de las que adolece nuestro país desde sus orígenes.

En términos políticos, esa articulación reconoce dos importantes hitos. El primero, el gobierno de Pedro Aguirre Cerda; el segundo el Frap. Mientras con Aguirre Cerda Allende fue su ministro de Salud, en 1957 fue el abanderado del Frap bajo el slogan “ahora le toca al pueblo”. Durante todo ese largo periodo de articulación nace la CUT y se fortalece el sindicalismo, procesos que reconocen sus antecedentes desde mediados del siglo XIX, cuando comienzan en Chile a circular las ideas socialistas y libertarias y a crecer organizadamente las reivindicaciones del naciente movimiento obrero chileno.

Pero mucho más allá de la expresión política electoral de esta rica y fructífera trayectoria, en términos de contenidos-país destacan aquellos relacionados con la industrialización tan esquiva para la derecha terrateniente, la ampliación de derechos sociales tales como el de salud y educación, que configuran un incipiente Estado social; la lucha de las mujeres por expandir sus derechos políticos, más tarde la reforma agraria que parte tímidamente con Alessandri en 1962 e impulsa luego con decisión Frei Montalba y el propio Allende. Sin este colosal y visionario proceso de cambio, negado y difamado por los sectores más proclives al golpe de Estado, Chile no podría exhibir las cifras en materia de exportación de productos agrícolas ni tampoco poseeríamos el conocimiento y la tecnología que esta industria posee hoy.

La izquierda en Chile se articuló en torno a las tareas nacionales democratizadoras que la derecha portaliana nunca acometió. En dicho transcurso emerge Allende como líder político indiscutido del proceso de transformaciones que emprende su gobierno y que serán, a la postre, las transformaciones que hirieron a las grandes y poderosas corporaciones multinacionales como la ITT y a quienes, desde el lado nacional del poder económico, se coludieron con intereses foráneos para terminar con el Estado de derecho y las instituciones democráticas en cuya defensa Allende pagó con su propia vida.

Pese a errores propios, a un exceso de ideologísmo y mucha verborrea en algunos dirigentes de la época, no es la izquierda la que terminó con el Estado de compromiso al que alude Mansuy, sino los sectores a quienes él blanquea y exime de responsabilidades en el quiebre orquestado de la institucionalidad cuyas secuelas perduran hasta nuestros días. Y seguirán haciéndose presentes si acaso el trauma de las violaciones atroces a los derechos humanos no termina por esclarecerse y sancionarse.

Por eso que no puede igualarse la guerra cívil de 1891 con el golpe de Estado de 1973: en la guerra cívil de 1891 se enfrentaron dos fuerzas militares regulares, la Marina en apoyo a los congresistas; el Ejército regular, por su parte, se mantuvo leal al presidente Balmaceda. A menos que se crea el montaje del Plan Z a partir del cual el golpismo perpetró toda clase de atrocidades, el golpe de Estado de 1973 da inicio a la implementación de una política de exterminio, “un fenómeno extraño”, que se extiende hasta el último día en el que la dictadura estuvo en el ejercicio del poder. En la historia de la humanidad esos hechos pasan a ser los más parecidos a las masacres perpetradas por los nazis en contra del pueblo judío, todo tipo de minorías y las izquierdas.

Mansuy se pregunta acerca del desastre que sobrevino al golpe de Estado y cómo dar cuenta de él en medio de una dictadura cruel como la que vivimos, para luego sostener que “…en algún sentido, ese proceso se ve favorecido por los largos años de dictadura”, como si a más tiempo de dictadura, mayor la reflexión y más densa las conclusiones políticas e ideológicas. En realidad, la extensión en el tiempo de la dictadura habría significado la desintegración de Chile, aumentando un costo humano ya de por sí elevado. Con todo, está claro que Mansuy no escribe su libro desde el lado de las víctimas del terrorismo de Estado, para quienes cualquier grado de reflexión no podía ser en abstracto, al margen del exterminio que se consumaba en el país.

En esa misma línea argumental, pero en este caso relevando el rol en las reflexiones de la izquierda de dos de sus connotados intelectuales, Tomás Moulian y Manuel Antonio Garretón, en alusión justamente al hecho que ellos  permanecieron en el país, y  contraponiéndolos a los valiosos aportes hechos en el exilio a la renovación socialista  por Jorge Arrate y varios otros pensadores y militantes de izquierda, Mansuy señala ponzoñosamente en el caso de los dos primeros que “eligen no partir al exilio después del golpe”, como si los más de 200.000   exiliados políticos aplastados por la dictadura hubiesen podido “elegir” permanecer  en Chile tras el golpe militar.

Sin caer en la trampa de Mansuy, que busca introducir una cuña entre quienes permanecieron en Chile y aquellos otros que partieron “gustosos” al exilio, pero que en el fondo se trata del mismo recurso que utiliza al dejar a las organizaciones de trabajadores fuera del proceso político que protagonizaron durante el gobierno de Allende, Mansuy busca dejar instalada la idea que para cualquier persona de izquierda le era posible recorrer las librerías, instalarse en alguna biblioteca una cálida tarde de otoño a leer, investigar e instruirse sobre alguna cuestión política, en un país dónde el régimen dictatorial comenzó por quemar  libros y destruir atuendos folclóricos e instrumentos de música andina, llegándose al extremo que incluso una persona podía pagar con su vida si llegaba a serle descubierto algún material progresista y de izquierda.

Conviene acá señalar que entre 1973-1979 e incluso hasta comienzos de la década de los ochenta, todo el movimiento popular y democrático chileno estaba sumido en la más profunda derrota. La dictadura se había hecho del control de todo el Estado, incluyendo al Poder Judicial que se supone independiente; y que explica el abandono completo en el que quedó el pueblo chileno y sus organizaciones sociales, políticas, sindicales y reivindicativas, – excepción hecha a la Iglesia Católica en la persona de su cardenal, Monseñor Raúl Silva Henríquez y de la institucionalidad que él impulsó para defender los derechos humanos. Los medios de comunicación o fueron silenciados, los pocos que siempre ha habido del lado izquierdista de la sociedad, la libertad de expresión oral y escrita eliminadas, mientras que aquellos que alentaron el golpe y la ruptura institucional, ahondaron en una postura obsecuente, y de entreguismo sin límites a ella.

Con esto, significar que las señales que por esa fecha salían de Chile, eran sencillamente escasas o muy negativas, como, por ejemplo, las pérdidas en vidas humanas, los campos de concentración y todo tipo de ultrajes a la dignidad humana. En consecuencia, el exilio representó por muchos años, pero particularmente durante los primeros años posteriores al golpe, uno de los pocos espacios para pensar y reflexionar lo ocurrido y a su vez constituir espacio privilegiado para reorganizar fuerzas y apoyar la defensa de los derechos humanos y la solidaridad.

Chile les debe un reconocimiento a los muchos chilenos y chilenas que, dispersos por el mundo, apelaron a valores personales propios u originados en sus familias y redes sociales, para contribuir, mediante la solidaridad, a mantener en condiciones de dispersión y exilio, ideales democráticos y humanitarios que en nuestro país se pagaban con la vida. En ese afán, corresponde también destacar a la solidaridad internacional y a los ricos intercambios culturales y políticos que influyeron, positivamente, en la conformación del pensamiento democrático y transformador que emergió tras el golpe de Estado.

Llegados casi al final de su puntilloso trabajo, sesgado al empeñarse en demostrar lo fatuo de rescatar la posibilidad de conseguir transformaciones profundas con métodos democráticos y el respeto a las instituciones tal cual lo realizado por el presidente Allende, Mansuy vuelve al ataque al señalar: ¿Cuál es la obra que un simpatizante de izquierda recomendaría a un extranjero para que se hiciera un panorama sobre lo ocurrido durante los mil dias y sobre la figura del mandatario?

La pregunta, que busca ser profunda, en realidad expresa desconocimiento y un pensamiento binario, cuando no arrogancia desatada. En la izquierda no podrá encontrar la verdad revelada ni un “libro canónico” que reclama Mansuy, porque, a diferencia de la derecha que funciona a partir de intereses, la izquierda se divide, recrea y converge desde las ideas y los proyectos que sea capaz, en cada momento histórico concreto, proponerle al país. Por allí transitan sus reflexiones, sintesis, aprendizajes y también sus errores y debilidades.

En la coyuntura actual, después del colapso del modelo de capitalismo neoliberal exacerbado que se implantó en Chile y que fue rechazado por más de 8 millones de personas que salieron a las calles durante los días de octubre de 2019 para exigir mejoras en los sistemas de salud, educación y pensiones, demandas que aún no han encontrado solución debido a la negativa del sector político de Mansuy a dialogar. Esta negativa, en esencia, refleja una renuencia a utilizar la política como medio para resolver de manera pacífica los conflictos y contradicciones presentes en nuestra sociedad. Superar esta coyuntura es fundamental para dejar atrás el enfoque subsidiario del Estado y avanzar hacia un Estado social democrático de derecho, una forma de organización social cualitativamente superior a la actual.

Conquistado y consolidado el Estado social, es decir, superado el Estado subsidiario de la dictadura y una vez los chilenos y chilenas podamos tener garantizados nuestros derechos básicos esenciales para una vida digna y plena, entonces con la cancha emparejada y al alero de un régimen democrático con contenido social, político y económico, la sociedad que surja de esta crisis tendrá que resolver democráticamente, sin los miedos de la dictadura y sin los miedos a la vejez, a quedar cesante o a enfermar cuál modelo de sociedad responde mejor a los desafíos presentes y futuros. En ese intertanto, los socialistas seguiremos luchando por superar democráticamente al capitalismo.

Con respecto a la figura del mandatario a la que alude Mansuy, lo recomendable sería que se diera una vueltecita por el mundo y comprobara, por sí mismo, que el peso del legado del presidente Allende trasciende nuestras fronteras.

Por algo será.

                                           *Ex concejal y ex director laboral Banco del Estado de Chile.

Agosto 24 de 2023.

Diputado Luis Cuello: “La derecha revalida de manera vergonzosa el Golpe Militar y utiliza la Cámara para estas maniobras”

Captura de Pantalla Tiempos Violentos de Vía X

Las bancadas de la UDI, RN y Evopoli solicitaron leer en Sala el proyecto de acuerdo del 22 de agosto de 1973, que validó el Golpe de Estado.

Ante el requerimiento de las bancadas de la UDI, RN y Evopoli de leer en sala el proyecto de acuerdo votado el 22 de agosto 1973 que fue usado por los golpistas para justificar las acciones contra el gobierno del Presidente Allende, el Comité del PC, FRVS, AH e Independientes rechazó categóricamente el texto tendiente a desestabilizar el orden constitucional y democrático de la Unidad Popular.

Al respecto, el jefe de Comité, diputado Luis Cuello señaló que “ellos  -las bancadas de derecha- presentaron un texto donde validaban el acuerdo al que arribó la Cámara en agosto del año 73, un acuerdo que por lo demás es inconstitucional y que fue usado por los golpistas para justificar su acción contra el presidente Allende y por lo tanto acá, lamentablemente, no se ha resuelto lo que nosotros planteamos como punto de reglamento, se ha incumplido con el reglamento de la Cámara y al mismo tiempo se ha incumplido con la ley orgánica y la Constitución”, criticó.

El parlamentario agregó que “el Congreso Nacional no puede validar una resolución que fue adoptada transgrediendo abiertamente la Constitución del año 1925 y yo lamento que la Mesa no haya declarado este punto como mal formulado”.

El diputado por el distrito 7 puntualizó que “acá no solamente se pedía leer un texto, que fue el argumento de la mesa, no, acá en definitiva lo que se hacía era validar una opinión jurídica y política respecto de un proyecto de resolución de acuerdo que fue votado en el año 73 y que tenía carácter golpista”.

Por su parte,  la histórica dirigenta de agrupaciones de DD.HH, la diputada Lorena Pizarro emplazó a la derecha por su actitud, señalando que “aquí, en el sector de la derecha, hay varios familiares de torturadores y genocidas. Parece que están defendiendo a sus familias. Bueno, nosotros defendemos la vida, a nuestras familias y a nuestros compañeros y compañeras. ¡Váyanse a la mierda con su indecencia negacionista que reivindica el golpe! y si nos pretenden callar les quiero decir que ni la dictadura lo hizo. No lo van a hacer. Aquí estamos, y por nuestros muertos y nuestras muertas, pedimos castigo”.

Comité PC solicita condenar declaración

La diputada Daniela Serrano, autora del proyecto de acuerdo que justamente busca que la Cámara condene el que fue votado hace 50 años, anunció que “mañana vamos a votar una petición para condenar dicho acuerdo, creemos que va en la línea de la reparación en el marco conmemorativo de estos 50 años, pero también entendiendo que la Cámara de diputados y diputadas nunca más puede ocupar una maniobra, una estrategia para desestabilizar un proyecto democrático como fue el de la Unidad Popular”

Diputados socialistas rechazan acuerdo de la Cámara

La bancada de diputados socialista afirmó que el acuerdo de la Cámara del 22 de agosto de 1973 fue parte de una operación política para desestabilizar un gobierno democrático, rechazando la maniobra de las derechas de legitimarla en el hemiciclo.

Señalan que esa resolución fue parte del conjunto de acciones desplegadas para desestabilizar al gobierno democrático del Presidente Salvador Allende, que partieron antes que el presidente asumiera, con crímenes como el asesinato al General Schneider,  y que prosiguieron con las acción de la CIA financiando a partidos políticos y parte de la prensa nacional, además de atentados terroristas perpetrados por grupos de ultra derecha como Patria y Libertad o el comando Rolando Matus, del extinto Partido Nacional, donde militó Sergio Onofre Jarpa.

“La derecha pretende justificar el golpe cívico militar, el terrorismo de Estado y los crímenes de lesa humanidad.  Éste es el camino del negacionismo y una peligrosa señal a la democracia y los derechos humanos.”

Los parlamentarios socialistas afirman que “los proyectos de acuerdo representan mayorías políticas consustanciales y no un análisis jurídico. Estos no tienen ni han tenido jamás ningún efecto constitucional.

Por su parte el jefe de la bancada del PS, Daniel Manouchierhi señaló que «el mayor problema de lo que acontece hoy día es que esta gente repetiría los mismos crímenes que cometieron hace 30 años. Vergüenza debería darles de hacer oda a criminales, asesinos, violadores de mujeres, de niños y de adultos mayores. Ellos hablan de mirar hacia el futuro y lo único que hacen es mirar hacia el pasado con esa nostalgia romántica de los crímenes que defendieron”.

Agregó que “este país, en estos 50 años, debe decir nunca más que se violen los derechos humanos de esta manera, nunca más que se interrumpa la democracia. La derecha está retrocediendo al pinochetismo y eso es malo para Chile.»

 

Corporación Humanas valora condena de la Corte Suprema por torturas y violencia política sexual en dictadura en “Venda Sexy”

La Corte Suprema de Chile ha rechazado el recurso de casación interpuesto en contra de la sentencia que condenó a cuatro agentes de la disuelta Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) en 2020, por su responsabilidad en los delitos de secuestros calificados y aplicación de tormentos con violencia sexual perpetrados entre septiembre y diciembre de 1974 en contra de Beatriz Bataszew Contreras, Cristina Godoy Hinojosa, Laura Ramsay Acosta, Sara de Witt Jorquera, Carmen Holzapfel Picarte, Clivia Sotomayor Torres, y por los secuestros calificados y aplicación de tormentos en contra de Agustín Holgado Bloch, Luis Ahumada Carvajal, Eugenio Alarcón García y Luis Bernal Venegas.

El máximo tribunal desestimó el recurso al estar mal formulado y rechazó la aplicación de la figura de la media prescripción para reducir las penas, por tratarse de crímenes de lesa humanidad. De esta manera se confirman las condenas de Raúl Eduardo Iturriaga Neumann, Manuel Rivas Díaz y Hugo del Tránsito Hernández Valle a quince años y un día, como autores, y de Alejandro Francisco Molina Cisternas a dos penas de 541 días como cómplice, además de la indemnización que corresponde al Estado entregar a las víctimas.

Una de las querellantes en la causa, la psicóloga Beatriz Bataszew, sostuvo que considero importante el hecho de que la sentencia certifique el carácter de lesa humanidad e imprescriptibilidad de los crímenes sexuales cometidos por los agentes del Estado chileno, de manera sistemática y generalizada, contra los cuerpos y sexualidades de las mujeres que luchamos contra la dictadura cívico-militar. Este fallo emitido después de 49 años de ocurridos los hechos y 19 años de tramitación legal, lo valoro sólo como una constancia necesaria, pero que no alcanza a constituir la medida de justicia que como sobreviviente he buscado”.

Recordemos que en la sentencia dictada por el ministro Mario Carroza Espinosa en 2020 se destacó la particularidad de la represión ejercida por los agentes del Estado en el recinto denominado “Venda Sexy”, en especial contra las mujeres, señalando que, en el lugar, luego de haber sido secuestradas, se les mantuvo vendadas, amarradas, sometidas a continuos interrogatorios, aplicación de electricidad, golpes, agresiones sexuales y violaciones, causándoles grave sufrimientos físicos y psíquicos. La sentencia releva el caracter sistemático de la violencia sexual ejercida por agentes del Estado y su especificidad como manifestación de violencia contra las mujeres, calificando los hechos como crímenes de lesa humanidad.

Camila Maturana Kesten, directora de Corporación Humanas, organización feminista que ha representado a Beatriz Bataszew ante tribunales desde 2016, resaltó que “las mujeres sobrevivientes de violencia política sexual llevan décadas buscando verdad, justicia y reparación. Por ello es importante que la Corte Suprema haya dictado sentencia definitiva respecto a algunas de las víctimas de “Venda Sexy”, condenando a los perpetradores y definiendo alguna clase de reparación frente al daño causado”.

Sin embargo, resaltó que se trata de una medida parcial, en tanto la inmensa mayoría de crímenes de violencia sexual permanece impune. “A 50 años del golpe de Estado, esperamos que esta sentencia de la Corte Suprema contribuya a clarificar que bajo ninguna circunstancia resultan admisibles las violaciones a los derechos humanos y que la violencia política sexual debe ser reconocida y sancionada pues se trata de crímenes de lesa humanidad. Más allá de esta sentencia, sigue siendo necesario avanzar en políticas integrales de reparación para las víctimas y especialmente en garantías de no repetición. Chile debe comprometerse con el nunca más”, concluyó la directora de Corporación Humanas.

Link a la sentencia

 

La respuesta del Presidente Allende a un Acuerdo de la Cámara que justificó el golpe militar de 1973

Probablemente los que aún sobreviven a la época cuando la derecha de entonces fraguaba la manera de sacar al Presidente Salvador Allende de La Moneda, -muchos de ellos democratacristianos- deben, al menos, sentir un atisbo de vergüenza al leer el Acuerdo de la Cámara que declaraba supuestamente inconstitucional al gobierno de la Unidad Popular. Porque era obvio que el Acuerdo a que llegaron ese 22 de agosto de 1973 era lo que necesitaban para justificarun golpe de Estado, evitando de paso recurrir, como lo permitía la Constitución, a una acusación constitucional.

Los políticos de entonces sabían que no contaban con los votos suficientes como para aprobar dicha acusación. Habían quedado paralizados con el resultado de la última elección de parlamentarios donde ¡oh sorpresa! el gobierno había subido en las preferencias de chilenos y chilenas.

Era lo que no esperaban. Porque esa alza en las preferencias se dio justo cuando –tal como lo mandó Richard Nixon, Presidente de EE.UU- estaba en pleno desarrollo el boicot al Gobierno para hacer “crujir” la economía del país: los camioneros en un paro nacional, los microbuses igual, escasez de todo para la alimentación, largas filas para conseguir pan, etc. Días después del golpe, milagrosamente se llenaron los estantes de los almacenes.

Es que el Presidente Allende había ganado con el 36,6 por ciento de las preferencias del electorado. Y en marzo de 1973, pocos meses antes del golpe, con todo en contra, el gobierno alcanza un 43 por ciento de los votos. La derecha supo ahí que no le quedaba otra que lograr el Acuerdo de la Cámara de Diputados acusando a Salvador Allende hasta de lo impensable  para impulsar el golpe militar. No podían arriesgarse a levantar una acusación constitucional que probablemente sería rechazada o bien, aceptada y la crisis se hubiera encauzado por vías institucionales, evitando los sufrimientos, las muertes, la tortura de miles de chilenos y chilenas. No fue así. El odio era más fuerte.

El texto de este Acuerdo fue publicado en el diario La Nación el 25 de agosto de 1973. El proyecto de Acuerdo fue presentado, al iniciarse la sesión plenaria de la Cámara el 22 de agosto de 1973, por los diputados del Partido Nacional Mario Arnello, Mario Ríos y Silvio Rodríguez, y por los diputados del Partido Demócrata Cristiano José Monares, Baldemar Carrasco, Gustavo Ramírez, Eduardo Sepúlveda, Lautaro Vergara, Arturo Frei y Carlos Sívori. La sesión fue presidida por el diputado DC Luis Pareto y el diputado PN Gustavo Lorca, presidente y vicepresidente de la Cámara, respectivamente.

El Presidente Allende supo ahí lo que pretendían, y entregó su respuesta contundente a la Cámara de Diputados, dos días después. Quedó para la historia de ese acto antidemocrático de los diputados de entonces.

La respuesta de Allende

El Mandatario señala en su respuesta que “la Cámara de Diputados ha aprobado, con los votos de la oposición, un acuerdo político destinado a desprestigiar al país en el extranjero y crear confusión interna. Facilitará con ello la intención sediciosa de determinados sectores”.

Añade que “para que el Congreso se pronuncie sobre el comportamiento legal del Gobierno, existe un solo camino: la acusación constitucional según el procedimiento expresamente contemplado por la Constitución. En las elecciones parlamentarias últimas, sectores opositores trataron de obtener dos tercios de los senadores para poder acusar al Presidente. No lograron suficiente respaldo electoral para ello. Por eso, ahora, pretenden, mediante un simple acuerdo, producir los mismos efectos de la acusación constitucional. El inmérito acuerdo aprobado no tiene validez jurídica alguna para el fin perseguido, ni vincula a nadie. Pero contiene el símbolo de la renuncia por parte de algunos sectores a los valores cívicos más esenciales de nuestra democracia”.

“En el día de anteayer, los diputados de oposición han exhortado formalmente a las Fuerzas Armadas y Carabineros a que adopten una posición deliberante frente al Poder Ejecutivo, a que quebranten su deber de obediencia al Supremo Gobierno, a que se indisciplinen contra la autoridad civil del Estado a la que están subordinadas por mandato de la Carta Fundamental, a que asuman una función política según las opiniones inconstitucionales de la mayoría de una de las ramas del Congreso”.

Dice que un órgano del Poder Legislativo invoque la intervención de las Fuerzas Armadas y de Orden frente al Gobierno democráticamente elegido, “significa subordinar la representación política de la Soberanía Nacional a Instituciones Armadas que no pueden ni deben asumir funciones políticas propias ni la representación de la voluntad popular. Esta última, en la democracia chilena, está delegada exclusivamente en las autoridades que la Constitución establece”.

El Presidente Allende les recuerda el artículo 4° de la Constitución vigente: “Ninguna magistratura, ninguna persona, ni reunión de personas puede atribuirse, ni aún a pretexto de circunstancias extraordinarias, otra autoridad o derechos que los que expresamente se les haya conferido por las leyes. Todo acto en contravención a este artículo es nulo”.

Promueven el golpe

El Jefe del Estado tiene claro que se está empujando a las FF.AA. a salirse de los cauces de la Constitución y las leyes. “Pedir a las Fuerzas Armadas y Carabineros que lleven a cabo funciones de gobierno al margen de la autoridad y dirección política del Presidente de la República es promover al golpe de Estado. Con ello, la oposición que dirige la Cámara de Diputados asume la responsabilidad histórica de incitar a la destrucción de las instituciones democráticas, y respalda de hecho a quienes conscientemente vienen buscando la guerra civil”.

Les dice a los diputados de la derecha y de la DC que “con una fundamentación llena de afirmaciones ya antes refutadas en su integridad por el Gobierno por gratuitas o infundadas, en su mayor parte reversible contra el uso que la oposición ha hecho de su mayoría parlamentaria, ésta pretende destruir el basamento institucional del Estado y del Gobierno republicano, democrático y representativo”.

Añade que el Acuerdo pretende, asimismo, constituir a la Cámara de Diputados en poder paralelo contra la Constitución y revela su intención de concentrar en el Congreso el poder total al arrogarse funciones del Ejecutivo, además de las legislativas, que le son propias.

“La democracia chilena es una conquista de todo el pueblo. No es obra ni regalo de las clases explotadoras y será defendida por quienes, con sacrificios acumulados de generaciones, la han impuesto”.

Y ya adelanta cuál será su actuación futura frente a lo que se avecina: “Con tranquilidad de conciencia y midiendo mi responsabilidad ante las generaciones presentes y futuras, sostengo que nunca antes ha habido en Chile un Gobierno más democrático que el que me honro en presidir, que haya hecho más por defender la independencia económica y política del país, por la liberación social de los trabajadores. El gobierno ha sido respetuoso de las leyes y se ha empeñado en realizar transformaciones en nuestras estructuras económicas y sociales”.

“Reitero solemnemente mi decisión de desarrollar la democracia y el Estado de Derecho hasta sus últimas consecuencias. Y como dijera el pasado día 2 en carta al presidente del Partido Demócrata Cristiano, “es en la robustez de las instituciones políticas donde reposa la fortaleza de nuestro régimen institucional”.

El Presidente cumplirá con su deber

El Presidente Allende en su respuesta acusa al Parlamento de constituirse” en un bastión contra las transformaciones y ha hecho todo lo que ha estado en su mano para perturbar el funcionamiento de las finanzas y de las instituciones, esterilizando cualquier iniciativa creadora. Anteayer, la mayoría de la Cámara de Diputados, al silenciar toda condena al terrorismo imperante, en el hecho lo ampara y lo acepta”.

Y dice que con esa actitud, “facilitan la sedición de los que quisieran inmolar a los trabajadores que bregan por su libertad económica y política plenas. Por ello me es posible acusar a la oposición de querer impedir el desarrollo histórico de nuestra legalidad democrática, elevándola a un nivel más auténtico y alto. En el documento parlamentario se esconde tras la expresión “Estado de Derecho” una situación que presupone una injusticia económica y social entre chilenos que nuestro pueblo ha rechazado. Pretenden ignorar que el Estado de Derecho sólo se realiza plenamente en la medida que se superen las desigualdades de una sociedad capitalista. Con estas acciones la reacción chilena descubre ante el país entero y el mundo los intereses egoístas que defiende”.

Anuncia que el gobierno adoptará todas las medidas necesarias para superar la crisis a la que se está arrastrando a Chile, pese a todos los obstáculos que se le ponen. “Pero cuando a la parálisis de las instituciones impuesta por el Congreso sucede el intento de destruir el propio Estado, cuando la formidable ofensiva que se ha desencadenado atenta directamente contra la democracia y el régimen de derecho, mi deber patriótico me obliga a asumir y usar en su plenitud todos los poderes políticos y administrativos que la Constitución me confiere como Jefe Supremo de la Nación”.

Finalmente, el Presidente Salvador Allende emite las frases que ayer y hoy despertaron el cariño y la admiración no sólo del pueblo chileno y que explican el por qué sigue estando presente en el mundo: “Cada ataque, cada peldaño que franquea la reacción en su afán de destruir las vidas, los bienes materiales, las instituciones cívicas y las militares, obra esforzada de décadas de historia, fortalecen mi ánimo, multiplican mi voluntad de luchar por el presente de tantos millones de chilenos que buscan paz, bienestar y amor para ellos y la patria”.

“Hoy, cuando la reacción embiste de frente contra la razón del derecho y amenaza de muerte a las libertades, cuando los trabajadores reivindican con fuerza una nueva sociedad, los chilenos pueden estar seguros de que el Presidente de la República, junto al pueblo, cumplirá sin vacilaciones con su deber, para asegurar así la plena realidad de la democracia y las libertades dentro del proceso revolucionario. Para esta noble tarea convoco a los trabajadores, a todos los demócratas y patriotas de Chile”.

Conferencia de Tomás Moulian “Allende y la Unidad Popular: tensiones y debates no resueltos” inaugura Cátedra Salvador Allende en la UAHC

La Cátedra Salvador Allende de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano es un espacio de formación y extensión dirigido por el Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales Tomás Moulian que busca generar debate público, prácticas de memoria y formación para la ciudadanía.

En el ciclo de este año, la Cátedra contempla una serie de iniciativas, con invitados e invitadas nacionales e internacionales, quienes aportarán distintas perspectivas desde el campo politológico, jurídico, social, histórico y cultural-artístico. Las actividades están relacionadas con la conmemoración del cincuentenario del golpe de Estado de 1973.

La primera actividad pública de esta cátedra es el conversatorio:

“Allende y la Unidad Popular: tensiones y debates no resueltos”, charla del profesor a cargo Tomás Moulian. En ella se propone analizar la forma y los procesos que marcaron la relación entre el gobierno de Allende y los partidos de la Unidad Popular, sus militancias, dirigencias y las organizaciones sociales y sindicales que adherían al programa de cambios.

Expone: Tomás Moulian

Comentan:

Pierina Ferretti, directora ejecutiva de Nodo XXI.

Marcela Ríos, cientista política, ex ministra de Justicia.

Tamara Muñoz, dirigenta sindical, consejera nacional en la CUT, coordinadora de la plataforma “Sindicalismo con Nosotras”.

Día: jueves 24 de agosto a las 18 hrs.

Modalidad virtual, a través del canal de Youtube de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano

Actividad gratuita. Inscripciones en [email protected]

 

Milei y su capitalismo de boludos

La reciente victoria de Javier Milei en las primarias presidenciales en Argentina (PASO) no dejaron indiferente a nadie y viene a mostrar el rápido ascenso de la ultraderecha en nuestros países, la cual ha aprovechado la rabia, el malestar y un voto destituyente que busca de manera desesperada una salida por fuera de la política tradicional, incapaz de entregar ciertos mínimos de seguridad y dignidad a las personas, profundizado con la pandemia.

Es así como el ascenso de Milei no signifique que la sociedad argentina se haya ultra derechizado de un día a otro o que abracen los ideales fundamentalistas de un nuevo fascismo libertario de mercado, que pone la libertad económica por sobre la democracia y de mínimos civilizatorios del mundo occidental, propios del liberalismo político.

El problema es que el discurso de Milei se vea como una salida, al usar una retórica anti casta y anti elite política, que se aprovecha del malestar ciudadano, producto de la crisis económica y la corrupción estatal, para instalar así un idea de capitalismo de boludos, que deja completamente fuera de la discusión y la crítica el rol de una casta económica, que es la que finalmente más se ha favorecido de la crisis actual capitalista..

Con esto por supuesto no se trata de exculpar de responsabilidad a la clase política argentina y particularmente al kirchnerismo, como de un histórico voto antiperonista y un muy mal candidato como lo es Sergio Massa, pero no se puede dejar pasar la instalación de un discurso antisocial y estadofóbico de Milei, totalmente insostenible en cualquier democracia.

De ahí que el discurso fascista libertario de Milei deje chico a lo planteado por personajes como Bolsonaro y Trump, mediante un burdo economicismo incapaz de ver relaciones de poder básicas y plantear así una moral casi religiosa con respecto al sector empresarial, al sacralizarlo en cada momento, como si debiéramos constantemente darle las gracias por las bondades que nos entregarían.

En consecuencia, Milei plantea explícitamente que los empresarios son benefactores sociales, por el solo hecho de proveer bienes y servicios como por darnos trabajo, dándole exactamente lo mismo la concentración de la riqueza, la explotación laboral y los desastres socioambientales que generan muchas veces sus acciones, ya que los corruptos y chorros son siempre los políticos para él, mientras los empresarios serían seres puros y de luz.

Por lo mismo, no es casualidad la profunda admiración que Milei sienta de personajes como Axel Kaiser, José Antonio Kast y del llamado milagro económico chileno, impuesto en dictadura y profundizado a la vuelta de la democracia, que privatizó prácticamente todo y bancarizó y endeudó a niveles extremos a las familias del país para poder pagar aspectos tan básicos como la educación, salud, vivienda y para sobrevivir durante la jubilación, ante las miserables pensiones que entrega el sistema privado de AFP.

 

Pero eso no le importa a Milei, como tampoco que en Chile en 1% más rico concentre el 49,6% de la riqueza, superando por lejos a países como Rusia, Estados Unidos, Brasil y Argentina, y que ciertos grupos económicos  chilenos, dado su poder, hayan financiado por décadas a la clase política y que además  se hayan coludido en los precios de alimentos y medicamentos de manera criminal.

Tampoco le importa a Milei que tal concentración de grupos económicos en Chile como Luksic, Matte y Angellini se apropien de la riqueza natural del país, destruyan ecosistemas de manera impune y consuman agua a destajo, ya que darían trabajo esas megampresas extractivistasmineras, forestales y agroexportadoras.

Por el contrario, el capitalismo de boludos de Milei llega a tanto, que aparte de admirar un modelo chileno insostenible social y ambientalmente, plantea una retroutopíaeconomicista, que añora el retorno de un supuesto pasado glorioso de Argentina de hace 100 años, marcado si bien por ser un país con el PIB más alto, pero sin industria, sin casi derechos laborales  y totalmente dependiente de las materias primas frente al mercado internacional.

Dicho lo anterior, Milei podrá disfrazarse de outsider, de rebelde, de anti sistema y por fuera de la clase política, aprovechándose de la crisis inflacionaria de Argentina y el empobrecimiento de las personas, pero solo está proponiendo un país inviable, a través de medidas extremas que van desde eliminar varios ministerios, eliminar el CONICET, el Banco Central, la ESI y reducir drásticamente los impuestos, ya que dentro de su fundamentalismo económico, los tributos serían un robo y un acto criminal del Estado.

En fin, si Javier Milei llega a ser Presidente de Argentina, lo que es posible, se verá realmente que es capaz de hacer, considerando los pocos diputados y senadores que seguramente podrá sacar su partido La Libertad Avanza, lo que para gobernar estará obligado a ceder políticamente, teniendo que dejar su pureza libertaria a un lado y verse como uno más de la casta que él mismo critica.

ACUERDO POLITICO PARA UN PACTO FISCAL RESPONSABLE

El rechazo de la oposición a la Reforma Tributaria presentada al Congreso por el Gobierno dejó la carga tributaria vigente congelada sin obtener nuevos recursos para enfrentar el gasto fiscal que implican las reformas sociales comprometidas en el programa ofrecido a la ciudadanía, ni para financiar la inversión pública que requiere el país a través de la inversión que puede aportar el Estado para mantener y ampliar la oferta de bienes públicos.

La política antiinflacionaria del Banco Central por su parte dejó a la economía congelada en un punto desde donde no será fácil retomar el crecimiento. El prolongado tiempo en que se aplicaron altas tasas de interés a los créditos incrementaron el costo financiero y el endeudamiento de las empresas retrayendo su presencia en el mercado lo que sumado a una baja del consumo configura un escenariodifícil de modificar mientras no se llegue a un acuerdopolítico entre el gobierno y oposición.

La experiencia acumulada en estos últimos años nos ha llevado a comprobar que el gobierno a través de la política fiscal, estructuralmente no tiene piso para sumar los esfuerzos del sector empresarial en lograr incrementos importantes para activar la economía que depende en un 80% del sector privado. Si a lo anterior se agrega que la baja en la actividad económica implica una baja en la recaudación de impuestos el sector público, queda inmovilizado y sin recursos suficientes para enfrentar al menos los gastos permanentes, como lo requiere la PGU queseguramente irá incrementándose.

La Reforma de Pensiones se ha centrado en buena parte en el destino del 6% que aportará el sector empresarial.Ciertamente, elevar en ese porcentaje el ahorro previsional individual es un avance para quienes tienen ahora un empleo formal, pero, ello no garantiza una pensión decente si no se mantiene la oferta de empleo en la economía.

La economía se perfila en el corto y mediano plazo para no crear suficientes empleos con mejores salarios y en cambio se observa un crecimiento sostenido del empleo informal por cuenta propia con ingresos precarios sin disponer de un sistema de seguridad social ni de un sistema de pensiones que contenga los aportes de un empleador formal.

La Reforma Previsional que se logre consensuar debería poner énfasis en un sistema previsional que compense las deficiencias del actual sistema económico que no garantiza empleo permanente ni salarios reales que aseguren un ahorro previsional para pensiones decentes, como ha sido el resultado del sistema de pensiones basado exclusivamente en capitalización individual. Esto hace imprescindible disponer de financiamiento para el pilar solidario que tiene hoy el sistema de pensiones para enfrentar los ciclos económicos y los cambios en las variables que inciden en la calidad de vida de la población, especialmente del sector pasivo.

Variados estudios proyectan para el futuro un reemplazo continuo de la fuerza de trabajo por la automatización de procesos controlados crecientemente por inteligencia artificial (IA) en todas las actividades económicas. Lo anterior implica mayores tasas de desempleo que requerirá eldiseño e implementación de un nuevo sistema de seguridad social y pensiones, que simultáneamente exigirá de una mayor carga tributaria que afectará a las mayores rentas y a una base de contribuyentes más amplia.

En consecuencia, el país necesita urgentemente un Pacto Fiscal amplio y responsable que mire el futuro e incorpore además de lo anteriormente desarrollado, los efectos del cambio climático, las migraciones y la seguridad ciudadana. La estrategia de desarrollo con crecimiento sostenible y con equidad es un marco insoslayable para enfrentar con éxito el futuro. Es decir, todo apunta a lograr un acuerdo político que ponga en primer lugar el futuro del país y definitivamente postergue las disputas tempranas propias de los eventos electorales, y de una vez, prescinda del lenguaje descalificador y el negacionismo que ha impedido llegar a acuerdos mínimos poniendo en riesgo el ejercicio de la democracia en nuestro país.

 

Luis Chávez Chávez presenta “Azulillo”, el disco que consolida su propuesta creativa

Luego de doce años el compositor y guitarrista oriundo de Valdivia lanza una nueva producción editada por un importante sello argentino que está disponible desde el 18 de agosto en plataformas digitales, donde participan grandes artistas de Chile y Argentina y explora expansivamente los ritmos latinoamericanos. 

“Son creaciones hechas con compromiso, amor, cuidado y corriendo un poco la barrera en la que las músicas del mundo se unen y convergen en una sonoridad similar”. Así define Luis Chávez Chávez su segundo disco, “Azulillo”, que desde el viernes 18 de agosto está disponible en las principales plataformas digitales. 

En el trabajo el músico chileno oriundo de Valdivia realiza un viaje por distintas épocas creativas, ya que alberga desde composiciones recientes hasta algunas hechas hace 25 años. Del mismo modo, se trata de un recorrido por diversos estilos de la música latinoamericana, como la música andina, tonada, ritmos del litoral argentino y paraguayo y especialmente una mirada sobre la música mapuche que el compositor cree que puede resultar un aporte. 

Este segundo trabajo (antes grabó “Resonante” en 2011) es editado y distribuido por el prestigioso sello argentino Shagrada Medra y cuenta con la participación de renombrados artistas trasandinos como Carlos Aguirre, Quique Sinesi, Mariano Cantero (Aca Seca Trío) y de Chile Francesca Ancarola y Danilo Cabaluz, por sólo nombrar algunos. 

Todos y todas son parte de una propuesta flexible, sin banda estable, sino que “va variando de acuerdo a la necesidad expresiva de cada música. Pasamos de temas en guitarra sola a otros en dúo, trío, cuartetos y quintetos de acuerdo a la sonoridad que la música va sugiriendo”, explica Luis Chávez Chávez, para agregar que “en todas las composiciones hay un tema que se expone, un espacio para la improvisación y una vuelta a la idea original. Tiene algo del jazz desde ese lado, pero igualmente hay un fuerte componente latinoamericano”. 

La flor de la desidia y las músicas mapuche

“Azulillo”, tema que da el nombre al disco, obtuvo el primer lugar en el Concurso de Composición Luis Advis 2018 y debe su título a una flor que había desaparecido en la mitad del siglo pasado por el descuido humano. Hace dos décadas una fundación encontró un reservorio y la mantuvo en secreto para tenerla a salvo. A partir de esa historia Chávez Chávez decidió hacer una pieza que “está inspirada en el norte chileno, pero en verdad en la zona andina que también incluye a Bolivia y Argentina, porque la cultura no sabe de fronteras. Quise rememorar ese hecho porque creo que ahí se refleja la desidia y el abandono con que el país trata a sus recursos naturales”, explica el compositor. 

También resaltan en el disco las cuatro creaciones basadas en la música mapuche, de las que explica Chávez Chávez que “tienen cerca de quince años y comienzan a crearse cuando estuve en un homenaje que se hizo en Temuco a Alex Lemún, comunero asesinado por la policía. Algunos de los relatos de ese día me llegaron muchísimo a nivel emocional, por lo que de ahí surgieron las piezas que son parte de una suite titulada ‘Cromatismo mapuche’ y que me permitieron entrar en un mundo con el que quise trabajar muchas veces y no lograba encontrar un canal de expresión”, comenta. 

“Cada pieza aborda un concepto relacionado con la cultura mapuche: weichafe, el guerrero; wenumapu, el cielo; el kalfuche purrún que es una danza y nutram que son relatos antiguos, que concentran el arte de narrar y son los que abren la serie”, agrega Chávez Chávez, quien espera que en estas creaciones “se pueda ver que hago un hincapié en la sonoridad y rítmica de la música mapuche y que en este material espero llevarla a un lugar tal vez diferente”. 

El disco, financiado con la convocatoria 2023 del Fondo de Fomento para la Música Nacional, tendrá un ciclo de actividades de lanzamiento en Valdivia, Puerto Montt y Osorno (29 y 31 de agosto y 1 de septiembre, respectivamente). Además, el 30 de agosto se hará una emisión del programa “La hora azul” del sello Shagrada Medra en YouTube (https://www.youtube.com/@ShagradaMedraDigital), donde Chávez comentará sus composiciones y además se oirán todos los temas de la producción. Posteriormente se realizarán también algunas presentaciones en Argentina, país donde Chávez tiene una intensa actividad como músico y docente. 


Luis Chávez, Azulillo (link para acceder al disco desde distintas plataformas) https://ditto.fm/azulillo 

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