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Plataforma “La Ciudad Nos Cuida” Busca Convertir en Ley Iniciativas de Niñas y Adolescentes para Construir Ciudades Seguras

 

“La Ciudad Nos Cuida” es una plataforma web de incidencia que busca visibilizar las ideas, percepciones y sentires de niñas y adolescentes sobre cómo debe ser una ciudad que las cuide.

El proyecto fue lanzado por Convergencia Social, que con ello se compromete a llevar al Congreso para la realización de futuras políticas estatales, los pensamientos, ideas y propuestas que tienen niñas y adolescentes para transformar las ciudades en lugares más seguros para ellas.

La Ciudad Nos Cuida reúne también a las candidaturas al Consejo Regional para que garanticen espacios de desarrollo para niñas y adolescentes, que aseguren ecosistemas limpios y barrios inclusivos que avancen en disminuir las brechas de género y prevenir las violencias.

Irina Karamanos, encargada nacional del Frente Feminista de Convergencia Social, indicó que «como feministas hemos puesto en relevo la demanda por los cuidados y la vida en común como eje de la sociedad, junto a esto debemos repensar nuestras ciudades con un enfoque de género e inclusivo».

De igual modo, la candidata a diputada del distrito 28, Doris Sandoval, indicó que las infancias deben ser valoradas como personas que inciden en el desarrollo del país y erradicar la creencia de que son el futuro. “Queremos invitarles a participar de esta plataforma, La Ciudad Nos Cuida, donde podrán dejar plasmadas sus necesidades y miradas de niñas, adolescentes y disidencias, para construir un entorno que les proteja (…) Esta candidatura pondrá a su disposición todas las herramientas existentes y creará las necesarias, para dar garantías que permitan considerar a las niñeces como sujetos de derecho”, señaló.

¿Cómo participar?

Niñas, niñes y adolescentes, entre 5 y 18 años, pueden participar de esta encuesta ingresando al “buzón seguro” dispuesto en la página www.laciudadnoscuida.cl y compartir sus ideas sobre cómo sería una ciudad y un Chile más seguro para ellas. Posteriormente, la presentación de resultados obtenidos en la plataforma se lanzará el sábado 13 de noviembre junto a las candidaturas que se adhieren a la iniciativa, con el fin de asegurar la protección plena de las niñas y jóvenes tanto en el presente como en el futuro.

Debido a lo anterior y al contexto nacional actual, la candidatura a diputación de Alondra Arellano (D14) destaca que “hoy estamos en un proceso de transformaciones, construyendo un país nuevo y cuando decimos que deben participar todos, todas y todes también nos referimos a las infancias, a las y los adolescentes y por supuesto que a las juventudes, razón que nos lleva a comprometernos con abrir espacios de participación e incidencia que tomen en cuenta su voz y experiencias a la hora de avanzar en ciudades justas”, puntualizó.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Asilo contra la opresión?

“Que o la tumba serás de los libres,

O el asilo contra la opresión”.

Últimas estrofas del himno nacional de Chile,

Emigrar o solicitar refugio, son actos que sin lugar a dudas conllevan a un cambio radical en la vida de quienes lo solicitan.

Requieren valentía, determinación, coraje y también miedo; cualidades todas necesarias para gatillar la decisión trascendental que involucra un cambio de vida total, dejando atrás su país de origen, familia, amistades… en definitiva, dejando atrás toda una vida, que se convierte en pasado, para enfrentar un futuro incierto, que incluso puede entrañar el riesgo de perder la vida en el intento, como ha quedado demostrado tantas veces, a lo largo de la historia de la humanidad y sus múltiples migraciones.

En Chile, fuimos testigos de cómo un presidente irresponsable e inoperante, incapaz de medir las consecuencias de sus propias palabras, estando de visita en la ciudad colombiana de Cúcuta, en febrero de 2019, de manera ostentosa y soberbia invitó a los ciudadanos venezolanos a migrar a Chile, a “este oasis de Latinoamérica”, para terminar en breve tiempo después con un desfile de overoles blancos, deportando a cientos de migrantes, “sus invitados”, sin cumplir con los mínimos estándares internacionales.

Para colmo de soberbia, en otra demostración aberrante de ignorancia e ineptitud del actual gobierno chileno, su Canciller, Ändrés Allamand, en pleno período de pandemia, declara que en Chile no serán vacunados contra la COVID-19 los inmigrantes ilegales, contraviniendo no solo las leyes y regulaciones sanitarias nacionales, sino también los convenios y tratados internacionales, así como los más elementales sentidos de ética, de solidaridad humana y hasta de sentido común.

Al respecto, la ley 20.430, que establece disposiciones sobre la protección de refugiados, promulgada el 08 de abril de 2010, durante el primer gobierno de Sebastián Piñera, es una falacia; porque solo encubre la falta de determinación del Estado chileno para definir un verdadero y eficaz sistema de refugio.

En su Artículo 19, esta ley precisa: “El otorgamiento, rechazo, cesación, cancelación o revocación de la condición de refugiado será resuelto por el Ministerio del Interior, a través de Resolución del Subsecretario del Interior, exenta del trámite de toma de razón, teniendo en consideración los antecedentes y recomendaciones emanadas de la Comisión”.

De este modo, la ley misma convierte a la Comisión en un mero organismo asesor del Ministerio del Interior, que solo entrega una recomendación u opinión, pero sin autoridad alguna para decidir sobre otorgar refugio o no hacerlo.

Por tanto, el Artículo 19 deja en evidencia la falacia misma de la ley, demostrando que no existe un sistema independiente que determine la condición o estatus de refugiado(a).

El Artículo 20 de la misma ley, admite este hecho al indicar: “Créase la Comisión de Reconocimiento de la Condición de Refugiado, organismo encargado de asesorar al Ministerio del Interior”.

Quedando demostrado en hechos que, con la deportación masiva de ciudadanos venezolanos, el actual gobierno chileno ha faltado al debido proceso, ignorando tratados internacionales suscritos por Chile, como la Resolución 2/18 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre Migración forzada de personas Venezolanas y la Declaración de Cartagena de 1984, que hace suyas las Recomendaciones de la CIDH.

Por último, la ineptitud del actual Sistema de Inmigración y Refugio de Chile queda en evidencia por su incapacidad de reconocer los derechos de los(as) peticionarios(as), sin posibilidad de apelar; desconociendo asimismo el concepto de Refugiado, incorporado en la Declaración de San José de 1994; y contraviniendo, incluso, su propia ley y tratados internacionales, acerca de no devolver a nadie a su país de origen, salvo en caso de criminalidad comprobada.

Los hechos antes señalados demuestran, hasta la saciedad, la ausencia total de una verdadera política de Inmigración y Refugio del Estado de Chile.

Por tanto, corresponde a la dinámica actual crear un Sistema de Refugio e Inmigración (Consejo), instalando un organismo independiente, técnico, cuasi judicial, conformado por diversos actores y expertos; alejado de ideologías, de los partidos gobernantes y de políticas partidistas.

Una persona que solicita refugio no puede estar a merced de decisiones arbitrarias del gobierno de turno. Esa es la principal razón por la cual la Corte Suprema de Chile ha determinado que las deportaciones fueron ilegales, porque no se ajustan a un estado de derecho; porque la ausencia de un debido proceso y un procedimiento contencioso administrativo insuficiente, le impiden al ciudadano extranjero ejercer sus derechos.

En otras palabras, la ausencia de un Consejo-Tribunal independiente, es la falencia de nuestro seudosistema de refugio.

Sin una resolución de un Consejo-Tribunal, que garantice a las personas que solicitan refugio la oportunidad de ser escuchadas, que analice y determine si cada una de estas personas debe recibir el status de refugio, ya sea por opinión política, religión, raza, nacionalidad, por pertenecer a un determinado grupo social u orientación sexual, entonces no existen derechos para los solicitantes.

Este Consejo-Tribunal debe estar compuesto por ciudadanos(as) elegidos(as) en forma independiente y cuya labor debe garantizar que sus resoluciones sean imparciales y definitivas, pudiendo ser apeladas a la Justicia Civil.

Este Consejo debe tener la potestad de entrevistar a cada solicitante, con independencia de su lugar de entrada al país, ya sea por tierra, aire o mar. En dicha entrevista, los solicitantes deberán definir si solicitan refugio o se declaran inmigrantes.

Esta primera información es crucial para el momento de su evaluación ante el Consejo. Es decir, de esta definición –refugiado o migrante– dependerá si el Consejo acepta la petición o la deriva al sistema de migración ordinario, que por razones obvias es distinto del Sistema de Refugio.

En definitiva, sin duda alguna, el tema y la implementación de un Sistema de Refugio en Chile es una tarea compleja, por eso es el momento de avanzar hacia estándares superiores, comenzando por un Consejo-Tribunal de Refugio, que cumpla a cabalidad las funciones de evaluar, aceptar o rechazar cada solicitud de refugio, según corresponda, respetando las leyes nacionales, los tratados, acuerdos y convenios internacionales, así como los más elementales principios éticos de respeto y solidaridad hacia todos los seres humanos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Recuerdos de Colonia Dignidad Destapan un Secreto

Con “Baviera” concluye la oferta de “Escenario compartido”, alianza programática entre Teatro UC, Teatro del Puente, Centro GAM, Mori-Famfest, Parque Cultural de Valparaíso y Teatro Biobío que resultó en seis estrenos simultáneos de obras digitales para distintos públicos.

En la obra, una niña es tratada en la posta de Colonia Dignidad liderada por Paul Schäfer y comienza a ser retenida para continuar con tratamientos que curan enfermedades que ya no tiene. Las drogas que le dan la mantienen en un estado permanente de alucinación y caos. Un día, deja de volver a su casa en Parral y comienza lentamente a ser retenida en la Colonia.

La niña aprende alemán por obligación, conoce a otros niños y es adoptada por una familia alemana de manera ilegal. Con el tiempo, la niña olvida que alguna vez fue chilena, aunque sabe que es diferente a los niños alemanes. De joven ve a hombres heridos, golpizas y torturas en su permanencia eterna en el hospital.

En el futuro, se convierte en una mujer adulta que se encuentra perdida en un laberinto de preguntas sin respuestas, y que intenta reconstruir su realidad y develar lo que permanece en secreto aún hasta hoy.

“Baviera” emplea un dispositivo audiovisual basado en los testimonios orales exclusivos de víctimas chilenas y alemanas residentes en la antigua colonia, en los que Edison Cájas ha trabajado por más de un año en conjunto con la chilena experta en Colonia Dignidad, Evelyn Hevia.

La obra, que combina el teatro y el cine, indaga el concepto del mal, asociado al sistema de represión y castigo instaurado en la Colonia Dignidad.

En paralelo, los directores desarrollaron una investigación y un registro fotográfico-audiovisual de Villa Baviera, junto con el acceso a un archivo de documentos inéditos caseros e históricos, perteneciente a las víctimas chilenas de Colonia Dignidad. Este material valioso, inédito y exclusivo es el motor de esta puesta en escena y el corazón de la historia.

La pieza es dirigida por la actriz y directora teatral Daniela Contreras López y por el cineasta Edison Cájas y continúa con la metodología propuesta en 2019 en “Proyecto Villa”, una instalación escénica interdisciplinar sobre los centros de tortura de la dictadura de Pinochet.

05 al 13 Nov. Vi y Sá, 20.30 h

Paga lo que quieras de $0 a $6.000

Dirección: Daniela Contreras López y Edison Cájas González | Elenco: Paulina Urrutia, Claudia Cabezas y Luz Jiménez | Director de fotografía: Gonzalo Rayo | Asistente de Fotografía: Jonathan Cabrera | Diseño Escénico Integral: Katiuska Valenzuela | Asistencia diseño escénico integral: Kristian Orellana | Montaje: Edison Cájas González | Sonido: José Miguel Carrasco | Diseño Sonoro y Música: Gonzalo G. Galleguillos | Post de Sonido: José Miguel Carrasco | Animación Digital: Aduard Castel.

 

Cañete: Asesinados Dos Comuneros Mapuches por Infantes de Marina

Noticia en Desarrollo

El mismo día que el Presidente Sebastián Piñera pidió al Congreso Nacional extender la el Estado de Excepción en las regiones de La Araucanía y Biobío, dos comuneros mapuches fueron asesinados por infantes de la Marina en la ciudad de Cañete.

El contexto se dio en medio de una marcha donde resultaron heridos 6 personas, de los cuales Jordan Liempie Machacan, de 23 años, fue asesinado. Otro joven murió al llegar al Hospital de Temuco. Sin embargo, los medios de comunicación oficiales reportan que se trató de un enfrentamiento entre los comuneros y los infantes de Marina. Hasta, ahora, esos mismos medios de comunicación solo les dan voz a fuentes oficiales del Gobierno y de las Fuerzas Armadas.

Entretanto, los 17 Convencionales de los Pueblos Originarios condenaron el hecho y aseguraron que sabían que estableciendo el Estado de Excepción en la zona tendría como resultado muertes del pueblo Mapuche. La Convencional Linconao fue más allá, pues pidió la renuncia del Presidente Piñera por las muertes de los comuneros mapuches y pidió al Congreso Nacional no prorrogar el Estado de Excepción.

Al cierre de esta nota, también se reportan varios mapuches detenidos.

 

Ser Joven Durante la Revuelta Social

Uno de los mitos de la Revuelta Social es el supuesto centro de tortura que operó en el Metro Baquedano. Y sobre este mito es que se sustenta la primera novela Juan Cristóbal Ulloa “Nacho, ¿estás?”, recientemente publicada por Trayecto Editorial.

Un joven liceano que cursa cuarto medio, fanático de la música tecno, observa la revuelta social de octubre de 2019, que se transformará en pesadilla cuando uno de su amigos y activista estudiantil, Nacho, es tomado detenido y arrastrado al subterráneo de la estación de Metro desapareciendo.

Juan Cristóbal Ulloa debuta con su primer libro en busca de retratar el imaginario colectivo de la protesta social. El autor ha expresado que el período fue de inspiración para él, debido a la catarsis colectiva que se desarrolló en la sociedad chilena. A propósito de las historias que se originaron en torno al Metro Baquedano, imaginó esta novela policial que lo lleva a investigar la desaparición de su amigo y compañero de estudios.

Ulloa plantea su novela desde una mezcla entre lo policial y lo marginal, y si bien deja en claro que todo lo que pasa en el libro es ficción, los acontecimientos tomados de la realidad convulsa de esos días son un interesante guiño a la actualidad que vale la pena leer.

Vicho, el protagonista, entrará en una tensa búsqueda en la cual la mixtura será entre la peligrosa realidad y el abandono y marginalidad de su familia. Una crónica del 18 de octubre y los días que siguieron, con un fondo mucho más profundo: las dificultades de ser un joven en nuestro país.

“Nacho, ¿estás?” se encuentra en Trayecto.cl, Trayecobookstore, Buscalibre y librerías del país.

 

 

 

 

 

 

Una Encrucijada Histórica que Requiere Coraje Democrático

A la lectura de la opinión publicada por Página 19 el 30 de octubre, mi total acuerdo con lo que escribe Manuel Cabieses. ¿Cómo no pedir responsabilidad estratégica a las fuerzas progresistas, en el actual trance político? ¿Será muy arduo dejar de lado diferencias políticas secundarias? Estamos ante una encrucijada histórica, en la cual es posible concatenar el triunfo electoral de las representaciones del Ejecutivo, el Legislativo y los “parlamentos” regionales, con el asentamiento de una Convención que puede abrir un nuevo marco institucional efectivamente democrático.

Difícil no estar de acuerdo con el llamado de Manuel Cabieses.

Pero, me parece necesario, también, dejar de lado los complejos sobre el tema de la seguridad interna, ciudadana y popular, sobre el uso de la autoridad y la responsabilidad ciudadana frente a la violencia disfrazada hoy de vías alternativas a la participación electoral para expresar las legítimas demandas populares y mapuches. Es imprescindible que la izquierda y el progresismo tomen una posición y condenen la violencia. Ya no venga de donde venga, sino de quienes, encubiertos en las reivindicaciones históricas del pueblo sometido y de los pueblos originarios desplazados, utilizan arsenales de origen “raro” para disparar a diestra y siniestra.

Porque es raro que acciones de este tipo no encuentren autores que asuman públicamente su responsabilidad (algo tan distinto a las organizaciones históricas de la izquierda revolucionaria, las cuales sin complejo asumían la autoría de sus acciones, por ejemplo el MIR o el FPMR); o la calidad y cantidad de armamento que utilizan, tanto en la zona Sur algunas estructuras mapuches, como los grupos delictuales citadinos. Porque los fusiles de asalto, explosivos, escopetas de alto calibre, revólveres y pistolas de uso militar, no florecen en nuestros bosques o parques. ¿Quiénes aportan recursos para que esos arsenales estén a disposición de estos destacamentos? Ya no es una infamia señalar que las organizaciones narco internacionales están entremezcladas; pero, tampoco sería raro que haya empresarios que laven dineros de oscuro origen con los seguros que les financian los costos de la destrucción de sus empresas.

Hay quienes, sin ensuciarse las manos, aplauden a los que aprovechan las legítimas protestas ciudadanas para hacer su agosto, destruyendo y saqueando lo que encuentran a su paso, con el argumento falaz que ello expresaría el malestar popular frente a la corrupción de las instituciones (…). Pero, esos quienes deberían mirar un poquito más allá de la punta de sus narices y apreciar que ese panorama caótico sólo cultiva el temor, la rabia e impotencia en amplios sectores de la ciudadanía. Y, tal como señala Cabieses y otr@s vari@s analistas, larvariamente se abona el camino al partido del orden. Esto es, una dictadura de derecha. Y que puede implantarse, no como lo hizo el ‘73, a sangre y fuego, sino a través de las urnas. Como lo hizo el fascismo en Europa. Pero que, en última instancia y si le es conveniente, también podría repetir un golpe de Estado como hace cinco décadas.

Y, entonces, ¿a dónde correrán quienes, de forma irresponsable, dan palmas a las acciones violentas, las que sólo debilitan una opción de cambio democrático y, a la postre, fortalecen a los “republicanos”?

 

“Programa en Terreno” de Yasna Provoste: Despliegue en los Territorios a 17 Días de la Elección Presidencial

En la recta final de la campaña presidencial, el comando de Yasna Provoste Campillay decidió reforzar el equipo en terreno para consolidar la conquista de votos, sumando importantes figuras del mundo social, académico, profesionales y técnicos con una amplia experiencia en el campo económico y político, para dar a conocer los alcances de las propuestas del programa de gobierno.

Cuando restan 17 días para la definición presidencial y con el fin de profundizar la difusión y relevancia del plan programático de la coalición Nuevo Pacto Social, se suman al despliegue electoral el amplio equipo profesional, técnico, social y político, que lidera la propia presidenciable, para facilitar el entendimiento de las medidas que se implementarán a partir del primer día de su próximo gobierno.

Alejandro Goic, “generalísimo” del comando de campaña, puso el énfasis en que es una definición histórica la elección del próximo 21 de noviembre: “Tenemos grandes esperanzas que el trabajo de la Convención Constitucional llegue a buen término, pero creemos que si eso no es así podemos entrar en una espiral de entropía institucional sin precedentes, equivalente a la década de 1923 y 1933 o el propio período de crisis de 1972 y 1973. José Antonio Kast representa un peligro para la democracia. Es un peligro para la república y un peligro para la paz social. Es el fascismo contemporáneo, el fascismo sonriente. También tenemos la otra opción, de los jóvenes radicales culturalmente de izquierda aliados al Partido Comunista, quienes han optado por el camino propio, lo que ha fracasado en América Latina y la razón es porque no fueron capaces de seducir y aliarse con el centro político. Nosotros somos la última alternativa de llevar a feliz término la Convención Constitucional, de asegurar esos cambios que el pueblo chileno exigió en un 80% de nuestra institucionalidad. Yasna Provoste es la alternativa de equilibrio, diálogo, acuerdo, de cambios con paz social”, precisó.

Javiera Arce, vocera programática de la presidenciable, explicó el sentido de la estrategia territorial y que ha permitido aunar esfuerzos y adhesiones de importantes figuras nacionales, reconocidas en sus áreas y en sus regiones, sumando colaboradores jóvenes con visión de futuro e independientes, todos con la mirada y sentido de largo plazo: “Esto es parte del equipo que ha contribuido con el programa de Yasna Provoste y otros actores/actrices que han aportado tanto política como programáticamente a otras candidaturas como las de Paula Narváez y Carlos Maldonado en su momento y que se suman con fuerza a nuestra campaña. Es una combinación de mucha experiencia y otros rostros jóvenes, que no son precisamente los mismos de siempre. Esta gente joven sabe que por mucha voluntad que tengamos de hacer cambios, se requiere realismo y responsabilidad para cuidar la nueva transición que Chile está viviendo; Yasna Provoste junto a sus equipos representa lo que Chile requiere para los cambios en paz”.

No solo la academia y el mundo político, sino también las experiencias ciudadanas en distintos rincones del territorio facilitaron la construcción del Programa Presidencial de Yasna Provoste, sumando también a quienes abogan por la diversidad en el país, por eso Alessia Injoque, de Fundación Iguales dio cuenta de las garantías de gobernabilidad que plantea la candidata de Nuevo Pacto Social. “Chile necesita transformaciones, pero no cualquier transformación, tenemos que seguir el camino de los países más justos y prósperos. Para eso vamos a tener que llevar los anhelos ciudadanos al gobierno, las marchas a los ministerios y todas las pancartas a congreso, donde van a tener que encontrarse con gestión, acuerdos, experiencia y gobernabilidad. En este desafío histórico no hay espacios para improvisaciones”, explicó.

El ex ministro Máximo Pacheco quien se integró a este despliegue programático, aseguró que el programa de Nuevo Pacto Social asegura un proceso de cambio en la estructura productiva que considera las urgencias por el cambio climático. “Estoy contento que en este tiempo de COP26 y donde el mundo enfrenta este desafío en que los seres humanos sobrevivamos en el planeta, hoy la discusión abierta es cómo aseguramos esa sobrevivencia”, dijo al reafirmar la importancia de este tema. “Nuestro programa se hace cargo de manera central, radical y muy profunda de las necesidades que tiene nuestra economía y nuestra sociedad de hacerse cargo del cambio climático y el calentamiento global, a través de la modificación de nuestra estructura productiva, a través de la modificación de la forma en que usamos los recursos y también de la forma en que consumimos. Nuestro programa aborda esto y que va a modificar la estructura productiva del país, de manera que la recuperación económica no sea cualquiera sino con protección ambiental”, según detalló.

A su turno, Eduardo Bitrán, se refirió al sentido del trabajo colectivo y destacó que en materia económica el programa de Yasna Provoste plantea un esfuerzo serio y significativo, “para garantizar el emprendimiento dinámico post pandemia. Necesitamos abordar la formación en el terreno digital y ofrecer a las empresas el capital de riesgo, financiamiento y apoyos para generar empleos de calidad, por eso la estrategia en Innovación es fundamental en el próximo gobierno”, concluyó.

Durante el proceso de trabajo se conformaron los denominados Ayllu, que en lengua diaguita significa “comunidad” instancias en las que se debatieron las ideas que permitieron construir en base al diálogo, cada propuesta y que luego se consolidaron en el Programa de gobierno de Yasna Provoste, el cual está difundiéndose en los distintos rincones del territorio nacional.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En su Propia Zanja

Un contundente triunfo en la próxima elección presidencial y parlamentaria por parte de las fuerzas de cambio, representaría una consolidación de importancia estratégica para poder avanzar en la dirección de los cambios demandados por el 80% de la población y constituiría igualmente un paso decisivo, para sacar al país de la peligrosísima trampa en la que la ultraderecha busca meterlo.

En efecto, la propuesta programática de Kast, que para las mentes más entrenadas pudiera resultar ridícula y carente de sentido, tiene un doble propósito: Manipular por una parte a la opinión pública, confundirla y atemorizarla, para así alejarla o paralizarla respecto a las motivaciones de cambio pacífico que desean las mayorías del país; mientras que, por la otra, dar curso a una profunda involución autoritaria y conservadora en lo económico, político, social y valórico, de conseguir hacerse del control del Gobierno.

Se trata de una estrategia cuidadosamente urdida por los partidos políticos de ultraderecha, que cobra forma y expresión política en la candidatura de Kast y sus partidarios en la Convención Constituyente, y que en su implementación están siendo apoyados por bots en las redes sociales y la prensa escrita como El Mercurio, que no tiene ningún empacho en reconocer en sus páginas sociales a criminales de guerra nazi.

Nada de ello es casual. Kast y su sector están sentando conceptos matrices tanto para ser gobierno como para reagrupar a la derecha dura tras las elecciones de noviembre próximo. Si efectivamente como producto del desfonde de Sichel y del así llamado sector liberal de derecha, pasa a segunda vuelta, quedará en inmejorable posición para liderar la oposición, mejor dicho, la resistencia al nuevo gobierno. De alcanzar este último, el país entrará en un túnel más oscuro al actual, porque de seguro aplicará políticas económicas hiperneoliberales, mientras que en lo valórico, cultural y político, el conservadurismo y el autoritarismo, explícito en sus propuestas, le darán forma a la conducción de su eventual gobierno.

Por cierto, un factor que juega a favor de la estrategia de ultraderecha son los actos vandálicos de grupos minoritarios, que no han empañado ni el carácter pacífico de las movilizaciones sociales ni tampoco la claridad y profundidad de las demandas sociales, pero sí han contribuido a darle sustento al rearme electoral, ideológico y político a un sector que no cree en la democracia y desprecia a quienes reclaman pacíficamente por dignidad y justicia, aunque preciso es reconocer que son muy hábiles en el arte de la manipulación.

Y eso tampoco es nuevo. En todas las épocas y bajo un mismo manto de empatía con aquellos sectores sociales pauperizados por regímenes sustentados en la desigualdad o afectados por severas crisis, como Alemania después de la Primera Guerra Mundial, la ultraderecha se sirve del miedo y la incertidumbre de sectores de la población, que dice defender, para terminar después favoreciendo a los poderosos.

Al igual que antaño, este sector requiere de chivos expiatorios, a saber: los inmigrantes pobres, primeras naciones, toda la izquierda, la política y los políticos, toda forma de progresismo, y cualquier expresión de la vida comunitaria que se oriente a la justicia social y la dignidad humana, la cultura y los medios de prensa comprometidos con la democracia, minorías sexuales y étnicas, ecologistas, feministas, transgénero y todo tipo de minorías que no calcen con su visión ultra sectaria, dogmática y profundamente excluyente de cualquier otro, de cualquier diversidad.

Esta ideología siempre parte atacando a los más débiles, pero no se detiene en ellos. Aunque por razones tácticas suavicen sus discursos, en el fondo les gusta, siguiendo a Russell, “la rudeza, la guerra y el orgullo del más fuerte” y se creen biológicamente superiores al resto de sus congéneres.

En el marco histórico preciso en el que se encuentra un país en crisis como Chile, la próxima contienda política-electoral, permitirá adentrarse más precisamente en la dirección que irá tomando el proceso político del país: El de la involución totalitaria, representada por Kast y la ultraderecha; o el del proceso de profundización democrática que reclama la mayoría de la sociedad chilena.

Remarcamos el término proceso, porque avanzar en la conquista de nuevos derechos no es lineal, es más bien contradictorio, como todo proceso. En su recorrido habrá muchos obstáculos reales y otros inventados, aunque también habrá, inexorablemente, autogoles. No es lineal, además, porque no se puede obviar, que la frustración, la pobreza y todo un conjunto de precariedades que traen consigo sociedades clasistas y fundadas en la desigualdad como la nuestra, también son susceptibles de ser manipuladas y conducidas hacia destinos indeseables.

A mayor abundamiento, conviene precisar que determinación por alcanzar objetivos tales como justicia social, más y mejor democracia, que es el verdadero sentido común de Chile, no es lo mismo que determinismo. Es decir, por profunda que sea la crisis a la que el neoliberalismo ha llevado a Chile, la salida a un estado distinto, con paz duradera, será necesario construirlo paso a paso, ladrillo a ladrillo, y sumando fuerzas para la transformación democrática. En ese particular sentido, un Programa de Gobierno, es un cuerpo de ideas dinámico, sujeto al juego de la política y a la correlación de fuerzas, en cuyo caso, la mirada debe estar puesta siempre en él, pero en el que la flexibilidad táctica es indispensable para poder arribar a buen puerto.

Resignificar y ampliar la democracia como el espacio para la vida digna en comunidad, no podrá ser alcanzada de la noche a la mañana. En primer lugar, porque las crisis por las que está atravesando el país, son profundas y requieren del tiempo necesario para que las soluciones decanten políticamente y se expresen en un entramado jurídico y legal que las sustente. Por lo mismo, la pedagogía política se ha vuelto esencial, la apertura al aprendizaje, indispensable.

Enseguida, porque el mundo globalizado, del que somos parte, vive a su manera las consecuencias del productivismo extremo y sus efectos destructivos en el equilibrio de los ecosistemas del planeta, mientras que en el plano político-Institucional, se debilita la democracia representativa y pierden capacidad de articulación los organismos mundiales que dieron un cierto orden al mundo tras la Segunda Guerra Mundial. La pandemia, por su parte, ha hecho lo suyo, la economía no despunta y los súper ricos siguen hiperconcentrando la riqueza mundial.

La amenaza autoritaria ante un mundo convulsionado, revive por doquier, y se retroalimenta. Entre zanjas, muros y negacionismo; Bolsonaro es a Trump lo que Kast es a ambos. Por eso, en mi opinión, y en el marco del actual escenario mundial, un país pequeño como el nuestro requiere de mayor y no menor integración a las Instituciones de alcance regional y mundial. Así como de alianzas políticas que fortalezcan las iniciativas democratizadoras, pluralistas, inclusivas y diversas.

Por todo ello, y sobre todo considerando que el pueblo chileno “despertó” y decidió hacerse cargo de su propio destino, es de importancia estratégica asumir la política como un proceso de construcción social, que es el modo más fructífero de vincular lo social con lo político.

El pueblo chileno sabe entender buenas razones. Ni las zanjas ni los muros, son parte de su destino.

 

 

Patricio Manns y un Día de Octubre

La noche del 18 de octubre de 2019, mi esposo y yo salimos de casa para ir a Kahuín, en la zona ecológica de la precordillera. Era nuestro lugar favorito para escuchar música en vivo en un ambiente íntimo, como una peña del pasado. Hemos escuchado ahí tanta música por amigos de la Nueva Canción: Quilapayún, Inti-Illimani (los dos), Ángel Parra, Kollahuara, Patricio Manns, Max Berrú y los Insobornables…y también música chilena de las nuevas generaciones, como la de Elizabeth Morris, Magdalena Matthey, Ismael Oddó y más…Esa noche había mucho tráfico en el camino y no estábamos seguros por qué. De hecho, al final llegamos muy tarde; pero Manns, el invitado a cantar, tampoco había llegado.

Finalmente llegó, con Alejandra por supuesto. Cuando subió al escenario, dijo, “¿Saben que Santiago está ardiendo?” Y nos explicó que había una revuelta popular en el centro, el metro fue cerrado, multitudes no podían volver a casa y estudiantes secundarios estaban en rebelión. “Finalmente, ¿no?” dijo. Luego cantó sus canciones clásicas y queridas, sobre otro despertar chileno en los 1960 y la revuelta popular de esos tiempos, cuando Allende fue electo y la Unidad Popular, la amplia coalición entre partidos progresistas, representó una gran esperanza de un futuro de justicia e igualdad.

Dos años más tarde, Manns nos ha dejado. Alejandra también. Estamos de luto todavía. Pero la obra de Manns vive. Nos dejó un rico cuerpo de trabajo musical y de poesía, que es parte del patrimonio de Chile. Está disponible para los tiempos grises y los tiempos felices. Y la revuelta de 2019 lanzó un proceso de cambio popular, una oportunidad de sepultar la Constitución de 1980 e inaugurar una distinta, que represente los intereses y los derechos de la gran mayoría. Todos sabemos cuáles: trabajo digno, pensiones justas, sistemas de salud y educación de calidad y públicos. Que las necesidades de la gente sean prioridad. Que los Mapuche encuentren justicia. Que las mujeres sean ciudadanas iguales. Que todas y todos tengan una voz política en las decisiones que las y los impactan. Radical, ¿no? La democracia real es siempre radical para quienes detentan el poder. Los chilenos y las chilenas han votado masivamente por estos cambios en un par de plebiscitos. Hay mucha esperanza ahora a pesar de las campañas de desprecio y odio.

La obra de Patricio Manns tuvo un impacto fuerte no sólo dentro de la Nueva Canción sino que también dentro del Neofolklor. Pero Manns no se consideraba parte del Neofolklor; se veía como una figura fundamental de la Nueva Canción. Manns, a principios de los sesenta, era periodista (de hecho acompañó a Allende como periodista durante su campaña para las elecciones de 1964). Su canción ‘El Bandido’, entre otras, fue adaptada y cantada por Los Cuatro Cuartos. Su enfoque popular, su poesía y su música contribuyeron a la transformación de la música chilena y el tejido cultural, como parte de este nuevo movimiento cultural, la Nueva Canción. Con esa canción y otras, de repente la gente popular, los excluidos, los marginados, los invisibles eran protagonistas y sujetos de atención y empatía.

Voces Andinas

He estado pensando en mis encuentros con Patricio Manns. Busqué mis notas y grabaciones de los años 2011-2014 y encontré algunas joyas. Cuando me habló sobre su canción “Arriba en la cordillera”, por ejemplo—una canción que marcó el inicio de la Nueva Canción en 1965, tanto como ‘Si somos americanos’, de Rolando Alarcón—Manns se rió y dijo que mucha gente pensaba que era autobiográfica y dedicada a su propio padre. No, me dijo. Pero lo que hizo la canción fue colocar al pobre como figura trágica. Manns compuso el álbum «El sueño americano» tras la intervención de Estados Unidos en la República Dominicana en 1965, un suceso que indignó a muchos latinoamericanos. Inspirado en el Canto General de Neruda, Manns decidió componer un trabajo similar musicalizado. El músico «Gitano» Rodríguez caracterizó el trabajo como “la primera vez que en Chile se intenta crear una unidad americana a través de la música. Se trata de nada menos que la historia completa de América Latina, desde la época precolombina hasta las luchas de nuestra época, abarcando los hechos claves de la colonia, la primera independencia, la esclavitud y el imperialismo” escribió.

Manns grabó su álbum con armonías de Voces Andinas, anticipando sonidos que pronto serían identificados con la Nueva Canción. RCA retrasó la producción del disco por algún tiempo y, luego de que finalmente fuera lanzado, las estaciones de radio se rehusaron a tocarlo. Sin embargo, el álbum era de una belleza cautivante y con un mensaje profundo y se hizo muy popular entre el público. Sobre este periodo de los 60 hasta 1973, cuando Manns era parte del elenco estable en La Peña de los Parra con Ángel y Isabel Parra, Víctor Jara y Rolando Alarcón, Manns me indicó: “Fue un periodo especial. Había muchos compositores originales: la poesía florecía de una manera como nunca antes. Salían canciones nuevas cada semana, con mucha creatividad; cada noche la gente producía más música”. Fue un tiempo de optimismo, alegría, creatividad, descubrimiento y experimentación; de movilización social y participación ciudadana; y de avances democráticos significativos para Chile. Parecía como que todos los obstáculos para que la Humanidad se expresara plenamente estaban siendo superados.

Hoy día, Chile se encuentra en un momento histórico semejante. La rica historia que tiene Chile, con sus movimientos políticos, culturales y sociales, sus músicos y poetas, su pueblo consciente, es como un río poderoso que ahora crece y se amplia. Las esperanzas son iguales y la memoria histórica está presente. Chile despertó, para satisfacción de Patricio Manns.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Rafael Carranza: “La principal pregunta es si el desarrollo de innovación tecnológica y precariedad, desigualdad, son un problema del capitalismo o una característica de éste”

 

Desigualdad. Es quizás el principal tema de estudio que Rafael Carranza, investigador postdoctoral en el Institute for New Economic Thinking de la Oxford Martin School (INET Oxford), ha desarrollado en su vida académica.

 

Sobre cuál es la “estructura de desigualdad” de Chile; el eventual deterioro de la imagen país; los marcos que como sociedad nos damos; la realidad del capitalismo hoy en día y las dinámicas sociales que conlleva, conversamos en Página 19 con el Ingeniero Comercial, Magíster en Economía de la Universidad de Chile y doctorado en Política Social en la London School of Economics and Political Science.

-Hemos escuchado del deterioro de la imagen país, de eventuales demandas internacionales por decisiones locales, aumento excesivo del endeudamiento, público, pero ¿qué pasará en el nivel micro, de la economía doméstica, con un factor como la desigualdad, especialmente con quienes hoy han debido gastar de sus propios bolsillos parte de la crisis?

-Tuvimos una crisis de salud que requirió que nos quedáramos en la casa, lo que tuvo un impacto muy desigual en las familias chilenas. Algunas personas mantuvieron sus empleos, trabajando de forma remota. Pero este fue el caso solo para un porcentaje menor de trabajadores. En la peor parte de la pandemia -invierno 2020- casi el 30% de los trabajadores pudieron trabajar de forma remota, los que estuvieron concentrados en algunos pocos sectores como IT, actividades financieras o enseñanza. La gran mayoría de las personas perdieron sus empleos, y a diferencias de crisis pasadas, no tuvieron la posibilidad de salir a buscar nuevos empleos.

Esto en conjunto con una tardía respuesta por parte del Gobierno terminó por aumentar las desigualdades, teniendo por un lado personas que continuaron trabajando y vieron sus gastos reducidos (menos viajes, salidas a comer, teatro, ir de compras, etc.), incrementando sus ahorros, y por otro lado gente que perdió su empleo y tuvo que usar sus ahorros o adquirir nueva deuda.

La Encuesta Social Covid-19 de julio 2020 muestra que 65% de los hogares en los quintiles de ingreso más bajo percibieron que no les alcanzaban los ingresos. La misma encuesta muestra que en Julio 2020 el 20% de los hogares experimentó inseguridad alimentaria y 40% pospuso tratamientos médicos.

Adicionalmente, todos estos factores “macro” recientes tienen consecuencias a nivel micro, desde la inflación a las tasas de interés. Estos factores afectan mayormente a la gente de menores ingresos, aumentando sus gastos y dificultando el acceso a crédito. Todas estas cosas nos dejan en una situación muy distinta a la que teníamos previo a la pandemia. Incluso cuando lo peor de la pandemia pase y la vacunación nos permita volver a una vida “normal”, estas desigualdades que se acumularon y reforzaron durante este periodo seguirán existiendo, con consecuencias de mediano y largo plazo.

-En ese sentido, ¿están nuestros «marcos» lo suficientemente estables? Mi pregunta no necesaria ni solamente va por el lado de la violencia en La Araucanía o la seguridad en los barrios; la pregunta tiene que ver con factores económicos. Por ejemplo, ¿qué hacemos con los fake news en materia económica?; o con el castigo contra la probidad, el uso de información privilegiada y otros, que la población ve en ocasiones como una injusticia respecto de quien comete un robo.

-Todas estas cosas que mencionas tienen impactos en el desarrollo de nuestro sistema económico. A nivel empresarial, las bajas penas o los castigos limitados contra la probidad pueden incentivar el que se repitan estas conductas. Si los costos son bajos, una empresa puede simplemente “internalizarlos” e incluirlos en su análisis de costos y beneficios cuando deban tomar alguna acción determinada. En estos casos es casi tan importante el castigo “social” o “reputacional” para disuadir estos actos.

Más importante es que estas acciones tienen importantes consecuencias para la legitimidad del sistema económico y eso limita el espacio de reformas que se pueden hacer. En este momento es necesario llevar a cabo reformas y cambios en muchos aspectos, partiendo por la Convención Constitucional e incluyendo las que el próximo gobierno desarrolle. Pero la sustentabilidad de estas reformas va a depender de que se logre un cierto nivel de legitimidad que va más allá de sus características técnicas.

Desde un punto de vista de política pública, el desafío no necesariamente tiene que ver con el aspecto técnico de las reformas, sino que con mejorar la comunicación política de lo que se haga, siendo claro y destacando por qué importa lo que se hace. El problema en un contexto de fake news es doble, porque primero se debe desmentir lo que se ha dicho y recién ahí se puede comunicar lo que quiere hacer. Muy probablemente la solución pase por más democracia, mayor participación e inclusión en el desarrollo de propuestas, y creo que la Convención Constitucional ha sido un gran ejemplo de esto.

-¿Cuál es, -si pudiéramos definirlo así-, nuestra «estructura de desigualdad» como sociedad? Le hemos escuchado decir que de alguna manera Chile carece de una clase media más «clásica»

-La desigualdad de ingreso en Chile refleja una historia de dos grupos. Por un lado, tienes el 10% de mayores ingresos, que es un grupo de alta desigualdad y altos ingresos. Como referencia, según la encuesta CASEN 2020, un ingreso familiar por sobre los 2 millones de pesos al mes te pone en ese grupo. Por otro lado, tienes al 90% restante de la población, que tiene menores ingresos y una distribución del ingreso relativamente plana. Dentro de ese grupo, pequeñas diferencias de ingreso te pueden mover mucho a lo largo de la distribución. Por ejemplo, un familiar que encuentre trabajo ganando el sueldo mínimo significa que una familia puede pasar del decil 5 al decil 7 de ingresos. De la misma forma, el que un miembro de la familia pierda el trabajo o tenga una enfermedad grave puede llevarte a una situación de pobreza monetaria, incluso para aquellas familias en posiciones “medias” en la distribución del ingreso. A esto me refiero con que no hay una clase media importante en Chile: con excepción del 10% más rico, una parte importante de las familias chilenas podrían caer en pobreza ante una pérdida de ingreso o un aumento sorpresivo del gasto. Por esta razón Florencia Torche habla de una distribución del ingreso “desigual pero fluida”. Entender esta estructura es clave para entender la vulnerabilidad en Chile, y también para el diseño de políticas sociales.

-La realidad del capitalismo muestra la contradicción de un sistema que impulsa el desarrollo científico-técnico (con la robotización, inteligencia artificial) pero que conlleva dinámicas sociales de desempleo, precariedad laboral y polarización social. En ese sentido, ¿cuáles pueden ser opciones a construir?

-En los últimos años se ha desarrollado una literatura económica que precisamente se hace estas preguntas. Los trabajos de Branko Milanovic son un insumo para esta discusión. Él ha estudiado los patrones de desigualdad global, mostrando como el crecimiento económico de China e India a partir de la segunda mitad del siglo XX ha creado una “clase media global”, la que ha generado fuertes presiones en las economías de altos ingresos a través de, entre otras cosas, la pérdida de los empleos de “clase trabajadora” los cuales se han movido en gran parte a estos países asiáticos.

Esta tendencia ha reforzado la desigualdad en estos países, con clases altas que se ven beneficiadas con las oportunidades económicas que brinda esta nueva clase media global y con clases trabajadoras que han perdido empleos de buena calidad que proveían pensiones, salud y estabilidad económica. Las consecuencias de largo plazo son difíciles de predecir, estas dinámicas han generado mucha vulnerabilidad en los ciudadanos de distintos países, en particular en los países de ingreso medio y alto que han visto fugas de empleos y capitales, lo que explica en parte el auge de populismos y nacionalismos como respuesta.

Quizás la principal pregunta es si el desarrollo simultáneo de innovación tecnológica por un lado y precariedad y desigualdad por el otro son un problema del capitalismo o una característica de éste. Anne Case y Angus Deaton (Premio Nobel de Economía 2015) se hacen esta pregunta desde la perspectiva de la salud en su libro Deaths of Despair and the Future of Capitalism. Ellos documentan las tasas de fallecimiento por consumo de drogas, alcohol y suicidios en Estados Unidos, y muestran como éstas han crecido fuertemente entre hombres blancos de baja educación, un grupo que no ha visto los beneficios del crecimiento económico de los últimos 50 años y que fue uno de los principales simpatizantes de Trump. Los autores argumentan que son las características del capitalismo estadounidense que ha creado este problema y proponen soluciones nacionales: crear regulaciones, monitoreo y redes de protección social que permitan que las fuerzas de los mercados, globalización, innovación e inmigración jueguen a favor de estos grupos y no en su contra.

-De hecho, la gran duda: ¿deben ser globales, multilaterales o nacionales? pregunta aún más pertinente, tomando en cuenta el auge de populismos y nacionalismos sobre todo de corte de derecha. ¿Acaso los mismos no habrán reaparecido como cantos de sirena, producto de estas dinámicas sociales?

-Este tipo de soluciones nacionales pueden ser una herramienta útil para países como los Estados Unidos que tienen la capacidad de influir en algunas de estas tendencias internacionales. La pregunta es si son tan fácilmente aplicables a economías pequeñas y abiertas como lo es Chile. Responder a estas tendencias internacionales únicamente con propuestas nacionales pondría una fuerte y creciente presión en el Estado y su capacidad redistributiva, por lo que es sensato pensar en que en nuestro caso las soluciones pasan por ser parte de reformas globales o multilaterales. Afortunadamente, ya hemos empezado a ver algunos de estos acuerdos al menos a nivel regional en temas tributarios, de comercio internacional, derechos laborales, medio ambiente, manejo de datos, entre otros.

Si quiere ahondar en la conversación con Rafael Carranza, le invitamos a escuchar el podcast Entre Iguales, del Instituto Igualdad con apoyo de la Fundación Friedrich Ebert en este link:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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