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A Eso que Llaman Amor es Trabajo No Pagado

 

En el contexto sociopolítico por el cual atraviesa nuestro país, con una profunda crisis sanitaria que hemos pagado los pobres, a los y las trabajadoras nos urge reflexionar sobre el Chile que emerge.

A causa de la brecha de género que nos ha azotado históricamente, las mujeres hemos trabajado remuneradamente menos que los hombres. Así se vio reflejado en las cifras del boletín “Género y Empleo: impacto de la crisis económica por Covid-19” del INE. Cuando en el año 2010 los hombres participaban laboralmente en un 74,2%, a diferencia de las mujeres que sólo lo hacían un 46,8%, con el paso del tiempo las mujeres hemos ido superando esta brecha, logrando que durante el año 2020, justo al inicio de la pandemia, esta cifra aumentara de manera significativa, alcanzando un valor de 53.3%.

Sin embargo, esto no es motivo de alegría, ni festejo. Con la llegada del Covid-19, muchas mujeres que se encontraban trabajando de manera formal decidieron dejar de hacerlo. ¿Decidieron o tuvieron? Un 33.9% de mujeres se vieron en la obligación de no estar disponibles para un puesto de trabajo y al preguntarles los motivos declararon que era por razones familiares permanentes, trabajo doméstico, cuidados de adultos mayores (padres-madres) o por crianza.

En el día de hoy, muchas mujeres no estamos trabajando de manera remunerada, no por no tener necesidad o porque no hayan puestos disponibles para nosotras, sino porque la crisis sanitaria que vivimos nos ha obligado a extender el trabajo de cuidado y de labores del hogar.
No es novedad que las mujeres desarrollemos el triple de trabajo y cumplamos una “segunda o tercera jornada laboral”, sin embargo, no puede ser que lo hayamos normalizado y que el Estado no se haga cargo de este problema social, que sin duda, es violencia de género.

En pleno Proceso Constituyente, no podemos dejar de lado la discusión sobre la remuneración de quienes ejercen labores de cuidado y de “dueña de casa” (como suelen llamarlo), porque estos trabajos no remunerados son el motor principal del país y urge legislar sobre esto.

Porque la “dueña de casa” también está trabajando. Porque preparar la comida, educar a los hijos e hijas, planchar la ropa para que el trabajador pueda permanecer tranquilo en su trabajo no es un favor, no se paga con besos y abrazos, ni mucho menos se reconoce con el Día de la Madre.
Que nuestra nueva Constitución proteja a todas las trabajadoras de Chile, disminuya las brechas de género y salariales y entregue dignidad.

 

 

La Increíble y Triste Historia de un País Prendado de una Abuela Desalmada

Las abuelas son seres angelicales, pacientes, tolerantes, cariñosos, claves en el desarrollo de las historias familiares. Ellas aportan experiencia y sabiduría y, en el caso de las abuelas maternas, un 25% de la carga genética a sus nietos (no así las abuelas paternas que aportan su cromosoma X a la formula XY de sus hijos y éste no alcanza a llegar a las hijas o hijos de este; a través de la abuela materna si les llega a sus hijas porque la mujer lleva el cromosoma XX y una de esas X es de su abuela. Curiosidades que ha descubierto la ciencia…). En fin, se trata -junto a los abuelos- de personajes entrañables, que aportan lo que los padres no pueden por su rol. Son empáticos, no castigadores sino perdonadores, comprensivos con los horarios y el desorden de sus nietos, relajados en lugar de estrictos. En fin, unos seres adorables y armónicos.

Sin embargo, en Chile se ha instalado la imagen de una “abuela” -que se autoproclamó como tal por estrategia de marketing político y quien bautizó a todos los chilenos como sus “nietitos”- que representa la antítesis de esa abuelita que todos conocemos y que hemos disfrutado a lo largo de maravillosos periodos de nuestra vida, especialmente aquellos de la niñez. La abuela chilena -que hace dupla con su cónyuge, el también llamado “abuelo” de los chilenos- es descentrada, explosiva, altanera, agresiva, descalificadora, camorrera, intrigante, descariñada, ácida y amarga, ambiciosa, entre otras características muy lejanas a la abuelita que todos tenemos en nuestro imaginario.

La “abuela” de Chile no es jubilada ni está desempleada, tiene un buenísimo trabajo por el que gana 7 millones al mes, es heredera de un imperio textil y usa llamativos atuendos color fucsia. Contesta las preguntas cuando quiere y aduce como motivación de su conducta, el inmenso amor por sus “nietitos”. Estos, al parecer se encuentran entre las clases más desposeídas del país porque es allí donde la abuela obtiene la mayor parte de sus puntos en las encuestas, que hoy lidera ampliamente.

Extraños fenómenos se dan en nuestro país. Por largo tiempo se especuló que tal vez lo que hizo popular a Pinochet entre el pueblo chileno de los años 80 eran sus “ojitos azules” y su aspecto de abuelito. Ese abuelito hizo fusilar, desaparecer y torturar a más de 3.100 compatriotas, también exilió a otros cientos de miles y encarceló a millones en sus largos 17 años de Dictadura cívico-militar. Se las traía el abuelito…

La “abuela” chilena está en campaña -también su marido- para lograr algún nuevo puesto de poder en las contiendas que se avecinan. Por ahora, busca ser Presidenta de Chile. Quizás más adelante confiese que primero quiere ser senadora. Lo que importa es ganar.

Y para ganar no hay frenos que valgan. Sin embargo, lo que llama la atención es ver como un país se hipnotiza de alguna forma con un personaje que hace todo lo opuesto a lo que se espera a partir de su caracterización. ¿Empatía, bondad? Cero. La abuela le dice a sus colegas de la tele que “no hagan preguntas tontas”, que “están tan livianitos” como siempre, provocando de paso la cesantía de dos de los profesionales que dirigían el matinal televisivo que la entrevistó. A uno de sus colegas en la pega del Congreso lo trató burlescamente de “candado chino”, al parecer porque el diputado confundió un “zapato chino” con un “candado chino”… Hay otros que hablan de alusiones sexuales. En fin. La abuela no lo aclara. Y sigue portándose más bien como la madrastra de Cenicienta que como la abuelita de Caperucita.

Qué está pasando con la psiquis de nuestros compatriotas que caen rendidos ante tamaño travestismo electorero? ¿Qué hace que una abuela bastante desalmada, en lugar de la abuela clásica que todos añoramos, se gane las simpatías de los chilenos? ¿Qué hace que nadie se percate de la diferencia o, peor aún, haga como que no la ve?

La abuela de nuestra familia, y de nuestro imaginario, es alguien que nos cuida, nos arropa con dulzura, nos mima y nos aguanta con paciencia. También que juega con nosotros y nos cuenta cuentos. ¿Sera en este último rol que hemos enganchado con la abuela chilena? ¿Será que nos ha gustado el juego infantil en que nos ha envuelto (algo no muy difícil luego de un año donde hemos sido completamente infantilizados por las autoridades a causa de la pandemia), ese juego de creer que podemos transformar a Chile en un paraíso mediante una varita mágica? ¿Será que nos ha hecho bien, luego de un año de difícil sobrevivencia, lleno de dolor e incertidumbre, que nos cuenten cuentos donde la princesa y el príncipe se casan y son muy felices para siempre? Sabiendo que es justamente después de casarse cuando empieza la batalla por la felicidad…

Será, en definitiva, que la pandemia ha hecho tanto estrago en nosotros que ya solo queremos que alguien nos ofrezca salvavidas monetarios periódicos (¡no importando incluso que sean con nuestro propio dinero!), que nos hagan jugar a ser abuelas locas y a creer que la vida es como los cuentos infantiles, donde todo se resuelve en forma mágica y voluntarista?

Tal vez sean estas las razones por las cuales una abuela atípica –de esas que se comen al lobo del bosque, algo físicamente imposible en todo caso, por muy desalmada que sean- ha convencido a buena parte de los chilenos más abandonados y desesperanzados a creer en ella y sus cuentos, y a decir que están dispuestos a darle su voto en noviembre próximo. Es de esperar que las abuelas reales hagan su pega, nos abran los ojos y nos protejan de la impostora…

Agrupaciones Acusan Violencia Institucional en Ceremonia Tradicional de Despedida de Víctima de Femicidio en Copiapó

“Hoy nos acuerpamos para relatar y hacer testimonio de los hechos acontecidos durante la ceremonia tradicional andina para la despedida del cuerpo de Marina Cabrera, segunda víctima de femicidio en Atacama en el año 2019, una de las mujeres asesinadas por Hugo Pastén”, parte la declaración pública firmada por una treintena de organizaciones de mujeres y feministas de la región de Atacama que denuncian negligencia por parte del Estado y violencia institucional.

En el texto, feministas y mujeres organizadas señalan que la violencia institucional “ha sido sistemática, silenciosa y la más impune hacia las mujeres de la región de Atacama”, la que habría quedado en evidencia una vez más en la ceremonia de despedida de Marina Cabrera Almendras,
una de las víctimas del femicida Hugo Pastén, “quien aún no ha recibido sentencias por sus crímenes, ya que, además se le imputan el transfemicidio de Sussy Montalván y la desaparición de la adolescente Catalina Álvarez, delitos sucedidos en el mismo año”, indican.

Actualmente, Pastén cumple prisión preventiva en la cárcel de Huachalalume en La Serena por los delitos de secuestro con homicidio, secuestro de menores y homicidio.

“Tras casi dos años esperando el cuerpo de Marina, la Fiscalía Nacional lo entrega el día lunes 26 de abril a su pareja Juan Paredes en Santiago; quien diligentemente la trae para ser velada y cremada en la ciudad de Copiapó, para así, posteriormente llevar sus restos a Bolivia, su país de origen”, cuentan las organizaciones. Explican que una serie de errores de comunicación, procedimientos burocráticos y la inexistencia de apoyo por parte de las instituciones competentes, dificultaron que el día 28 de abril, en la ceremonia tradicional andina preparada para despedir a Marina Cabrera, se pudiera cremar su cuerpo, debido a que no se contaba con la autorización de sus padres, quienes viven en una zona de difícil acceso y comunicación en Bolivia, “dejando a la familia y la comunidad boliviana en la sede del Campamento Sergio Soto con el más profundo sentimiento de desconcierto e indefensión frente a la indolencia y negligencia institucional”, dice la declaración.

La situación -expresan las organizaciones- pudo ser resuelta gracias a las gestiones realizadas por colectivas feministas, tras las cuales el cuerpo de Marina pudo ser cremado el pasado jueves.

Violencia institucional

En el comunicado, las feministas acusan, además, violencia institucional por parte del municipio copiapino y del SernamEG. “La institución encargada de asegurar tolerancia cero a la violencia contra la mujer, en todas sus formas´ (tal como lo indican los pilares del Ministerio), en ningún momento se ha presentado entregando apoyo a lo sucedido. La Directora Regional, Camila Tapia Morales, junto a su equipo profesional, han demostrado un evidente abandono de deberes, desidia, desinterés y una total falta de profesionalismo”.

Para las organizaciones feministas, que levantaron la campaña “Atacama no es un territorio seguro para las mujeres”, el Estado y sus instituciones a nivel comunal, regional y nacional “una vez más se han comportado de manera violenta, nefasta y vergonzosa”.

En la declaración, las feministas y mujeres organizadas, exigen las renuncias del fiscal Christian González Carriel, “responsable del caso de Marina Cabrera Almendras, quien no ha sido diligente en las pericias del mismo, ya que en la mina donde fue encontrada ha sido saqueada y han reanudado los trabajos, perdiendo así evidencia importante de lo sucedido” -afirman-, y de la directora regional de Sernameg, Camila Tapia Morales, “por su abandono de deberes, desidia y legitimación de la violencia hacia las mujeres en Atacama”.

Adhieren a la declaración, entre otras organizaciones de la región de Atacama y del país: Mujeres feministas organizadas de Atacama, Comunidad BOLIVIANA Campamento Sergio Soto, Red feminista Norte, Ayllu WarmiKuti, Colectivo Círculo de Mujeres Agua Lunar, Sororidad Organizada, La Rebelión del Cuerpo Atacama, Colectiva Circulo de Mujeres Agua Lunar, Colectivo Feminista Revolución Wiccas Caldera, Red Feminista Chañaral, Psicofem Atacama, Red de Mujeres Igualatacama y la Coordinadora Feminista Atacama.

  1. Se puede acceder al texto completo de la declaración y listado de todas las organizaciones firmantes en el siguiente link https://bit.ly/3u7cadq

Acusan al Presidente Piñera ante la Corte Penal Internacional por Crímenes de Lesa Humanidad

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Durante esta mañana, se realizó un punto de prensa, vía online, en el cual se expusieron los argumentos de la acusación presentada ayer ante la Corte Penal Internacional, contra el Presidente Sebastián Piñera por crímenes de lesa humanidad. La acción judicial es encabezada por la Comisión Chilena de Derechos Humanos, en colaboración con la Asociación Americana de Juristas y el Centro di Ricerca ed Elaborazione per la Democrazia (CRED) y el ex Juez Baltasar Garzón, jurista español que en en 1998 emitió una orden de detención contra el ex dictador Augusto Pinochet.

La querella presentada, pretende que la Corte Penal Internacional investigue, acuse y esclarezca la responsabilidad de Sebastián Piñera, autoridades de gobierno y de altos oficiales militares y de Carabineros, en los ataques a civiles, ocurridos durante el estallido social, por parte de agentes del Estado. Según cifras del Instituto Nacional de Derechos Humanos, en ese período más de 400 personas sufrieron trauma ocular, a raíz del actuar policial.

“No podemos permitir que el crimen y la impunidad se normalicen en nuestro país”, afirmó Carlos Margotta, presidente de la Comisión Chilena de Derechos Humanos, quien además señaló que a través de esta presentación “queremos que el Presidente de la República y las demás autoridades civiles y policiales, respondan ante la Corte Penal Internacional”.

Por su parte, Baltasar Garzón destacó que “la finalidad es dar protección a las víctimas e intentar que la impunidad no sea la norma en estos casos, como ocurrió en dictadura”.

Disconformidad con el rol de las instituciones chilenas

Uno de los principales motivos de los querellantes para presentar la denuncia, es la disconformidad con el rol que han tenido las instituciones nacionales en el tratamiento de los casos de violaciones de derechos humanos. Según datos entregados por Carlos Margotta, a partir del 18 de octubre de 2019, en Chile se abrieron 11.488 investigaciones judiciales por agresiones de agentes del Estado, de las cuales 6.221 ya fueron cerradas sin determinación de responsables. Esto equivale a un 55.02% de las denuncias totales por estos motivos.

Por su parte, Baltasar Garzón mencionó que “la Justicia Chilena es la que tendría que haber atendido y protegido a las víctimas, y no a los victimarios. Desafortunadamente creemos que ocurrió lo segundo y no lo primero”.

Margotta, lamentó que como consecuencia del masivo cierre de las indagatorias, hoy existe una baja cifra de carabineros y agentes del Estado formalizados. Situación que se contrapone con “los miles de presos por la revuelta social, cuyos derechos humanos han sido gravemente vulnerados”, criticando el uso excesivo de la prisión preventiva en manifestantes enjuiciados.

Organizaciones de Trabajadoras y Sindicalistas Llaman a Un 1 de Mayo Feminista

Feministas organizadas de diferentes agrupaciones del país llamaron a sumarse a un 1 de Mayo Feminista para dar cuenta de un relato sobre la precariedad de las mujeres en sus espacios de trabajos “y cómo la pandemia, junto con el gobierno de Sebastián Piñera, han venido menoscabando las condiciones laborales, tanto de trabajadoras de honorarios, con contrato, trabajo informal, trabajo doméstico y migrantes que han tenido que vérselas en muy malas condiciones frente las leyes del gobierno que hoy violan los derechos humanos en Chile”.

Las organizaciones denuncian “las políticas de miseria del gobierno, la precarización de la vida, las ganancias de unos pocos por sobre la vida y el cuidado de las mayorías”, afirmando que “trabajadoras somos todas, porque nos reconocemos en nuestra diversidad de trabajos y que sostienen nuestras vidas”.

Andrea Poblete, vocera del Comité de Trabajadoras y Sindicalistas de la Coordinadora Feminista 8M dio lectura a parte de una declaración pública para subrayar que la huelga del 1 de Mayo Feminista “va para luchar contra la devastación extractivista, la precarización del trabajo, las leyes migratorias que expulsan y vulneran derechos fundamentales, contra el hambre y la deuda, por la liberación sin condiciones de los y las presas políticas, por la disolución de la institución criminal de Carabineros de Chile, contra el racismo y la xenofobia, contra la violencia patriarcal que se agudiza en el confinamiento y para luchar por derechos sexuales y reproductivos porque seguimos abortando en pandemia”.

La declaración pública está firmada por el Comité de Trabajadoras y Sindicalistas- CF8M, Coordinadora Feminista, Anfummeg, Coordinadora Nacional Migrante, UNTTHE, AnfuPatrimonio, Red de Mujeres Mapuche, Anfuchid RM, Red de Periodistas y Comunicadoras Feministas de Chile, Vicepresidencia de la Mujer – CUT, Colectivo Ciudadanas Cuidando, FENAMIAS, SINDUCAP, Frente de mujeres trabajadoras y sindicalistas Los Lagos, Colectivo de Acción Sindical (CAS), Consejo Provincial Santiago, Colegio de Trabajadoras/Trabajadores Sociales, Confedeprus, FENAFGORE, Cut Zonal Poniente, Espacio Vinculante por una Nueva Educación Pública – Inicial, Modatima Santiago y Anfusem DRM.

Contra la precarización de la vida

Vanessa González, vocera de la Coordinadora Nacional de Inmigrantes, afirmó que “nos plegamos a la huelga este 30 de abril y 1 de mayo, y no solo estas fechas, esta huelga se enmarca en un contexto donde ha aumentado la precarización de la vida en todos sus niveles, la represión y la criminalización de nuestros pueblos”. Agregó que “Los pueblos inmigrantes donde estamos oprimidos no solo doble, sino triplemente golpeados y golpeadas, por estas lógicas, por ser migrantes, por ser de otros países de orígenes, etnias o culturas, por estar estigmatizados, por no ser reconocidos y reconocidas como sujetos de derechos y porque se nos niega de manera permanente el poder contar con condiciones dignas, por sobre todo en espacios laborales, tanto como formales e informales”.

En tanto, Fabiola Gutiérrez, de la coordinación de la Red de Periodistas y Comunicadoras Feministas, explicó que la Red se levanta “para evidenciar la precarización laboral que vivimos las mujeres trabajadoras, en este techo de cristal que no nos permite tener verdaderos espacios de participación o de poder en los medios de comunicación, por cierto la brecha salarial que también nos impacta, de manera diferenciada entre hombres y mujeres en nuestro sector”.

La periodista añadió que desde la revuelta política social, muchas comunicadoras y comunicadores “también se vieron afectadas/os a la hora de informar”, por eso realizan acciones para visibilizar la necesidad de que el Derecho a la Comunicación esté garantizado en la nueva Constitución.

Diva Millapan, vocera de la Red de Mujeres Mapuche, comentó que “han decidido sumarse a esta huelga general y 1 de mayo feminista para visibilizar todos los trabajos de las mujeres de pueblos originarios; en especial de las mujeres mapuche, como son trabajadoras de casa particular, trabajadoras ambulantes, facilitadores de la educación intercultural bilingüe, salud y tantas otras áreas de la sociedad”.

Por otro lado, reafirmó los motivos para seguir movilizadas: “Nos sumamos por todos los acontecimientos que han ocurrido en las comunidades, especialmente en la comunidad de Lof Caucache donde un lamngen quedó con trauma ocular producto de la constante represión que se vive en el territorio y que sigue su agudización. ¡Por lo mismo, volvemos a decir que las trabajadoras somos todas! las trabajadoras del sector público y privado! las mujeres mapuche estamos aquí presentes un nuevo 1 de Mayo Feminista”, acotó.

Verónica Contreras, vocera de Colectivo Ciudadanas Cuidando manifestó que “ser cuidadora es un trabajo que no te puedes liberar hasta que la persona que cuidas fallece o se va, la mujer se anula y pierde la opción de trabajar remuneradamente, no hay acceso a un sistema de salud y no hay recreación. Muchas mujeres se quedan al cuidado solas de otras personas, esto abarca estar sometida a la angustia, la pena, la desesperación, cansancio, desgaste mental y físico. Lo antes mencionado tiene relación con el síndrome de la cuidadora y que puede llegar a la muerte”.

 

Huelga General Sanitaria: Las Necesidades Frente a las Carencias del Gobierno

La Central Unitaria de Trabajadores y Trabajadoras de Chile, junto a diversas organizaciones sociales presentaron las principales demandas y actividades a realizar durante la jornada del viernes 30 de abril, en el marco de la Huelga Nacional Sanitaria convocada para conmemorar el Día del Trabajo.

Las principales demandas constituyen la Renta Básica de Emergencia, impuestos a los súper ricos, un salario mínimo que esté por sobre la línea de la pobreza, impedir los despidos, proteger la salud y vida de las y los trabajadores, además de cumplir lo prometido con quienes se encuentran en el área de la salud.  Estas exigencias no son un tema nuevo. Según la presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa, “vienen planteándose desde marzo de 2020, y siguen sin tener respuesta”.

En este sentido, la jornada de manifestaciones comenzará a las 10:00 horas, con la entrega de una carta al presidente de la República reafirmando estas necesidades. Luego, al medio día, se dedicará un momento de reflexión y visibilización por parte de las y los trabajadores del área de la salud. Finalmente, se hizo un llamado nacional a hacer sonar la cacerola a las 20:00 horas.

“Nuestro llamado desde el mundo sindical es a la paralización y desconexión, de manera de hacer un llamado de atención ante las políticas indolentes del Ejecutivo (…). El Gobierno ha decidido proteger a sus amigos empresarios, gobernando para el 1% más rico de este país y frente a eso, nos levantamos en movilización”, destacó Figueroa.

Asimismo, la huelga contará con sindicatos y organizaciones tanto del ámbito público, como privado. “Estaremos presentes levantando las voces de un pueblo que sufre, de personas que han perdido la vida por la irresponsabilidad de un Estado que hoy día, desde el servicio público, está al debe”, declaró José Pérez, presidente de la Asociación Nacional de Empleos Fiscales (ANEF).

Por último, el sábado 1 de mayo se realizará un acto solemne donde se dará cuenta de los principales desafíos a enfrentar en el futuro. “Ninguna recuperación económica va a ser posible post pandemia si no es también dialogando con las y los trabajadores”, señaló Bárbara Figueroa.

Manifestaciones en la Salud

Si bien, los trabajadores y trabajadoras que pertenezcan al área de la salud no podrán paralizar por obvias razones, las Organizaciones de la Salud, en coordinación con la Secretaría de la Salud de la CUT, determinaron que se manifestarán a las 12:00 horas por unos momentos a modo simbólico en el frontis de los establecimientos.

“Hay un sentimiento de abandono entre miles de trabajadores y trabajadoras que están enfrentando la más cruda realidad sanitaria, sin ninguna preocupación política del Estado frente a las necesidades básicas, como transporte o alimentación”, apuntó Karen Palma, encargada de la Secretaría de Salud y dirigenta de la Fenats.

Críticas a las medidas del Gobierno

Los últimos días han sido una feroz demostración de las negligencias que el Estado ha perpetuado desde los inicios de la pandemia. “No es posible que tengamos un ministro indolente frente al sufrimiento de las personas. No es posible que aún mantengamos la misma estrategia sanitaria y que no se hayan hecho los cambios para evitar los contagios y el colapso”, subrayó Palma.

Por su parte, si bien la CUT se ha mostrado a favor de los retiros del 10% de los fondos previsionales, consideran que son medidas paliativas que no resuelven los problemas profundos de la clase trabajadora. “Siguen estando pendientes las ayudas universales que den garantía de que no seguirá siendo la clase trabajadora la obligada a tener que costear con sus fondos y con la presión que están recibiendo hoy día por parte del empresariado, los costos de esta crisis”, aventuró Figueroa.

El Ocaso de un Presidente: Cuando el Gobierno Está Cerrando la Puerta por Dentro

La derecha y su gobierno aún no pueden salir del espasmo que le provocó el tsunami causado por la decisión del Tribunal Constitucional de no acoger el requerimiento enviado por el Ejecutivo para detener el proyecto de ley que permitía un tercer retiro de fondos de las AFPs, aprobado por una enorme mayoría en el Congreso. Era lo impensado. Algo que jamás creyeron que podía ocurrir. La presidencia de María Luisa Brahm en dicho tribunal era su última carta segura. Nunca pensaron que las rencillas personales al interior del TC podían llevar a la catástrofe al gobierno. Y ocurrió.

Las luces prendidas hasta altas horas en las oficinas de La Moneda evidenciaron el shock del que aún no salían ministros y subsecretarios, además del Presidente, el pasado martes. Es que era de no creer, aunque las largas declaraciones dadas por el abogado Iván Aróstica a su llegada al tribunal, debieron dar luces y encender alarmas en la derecha.

Este miembro del tribunal en cuestión, antes de iniciarse la sesión declaró a la prensa que “han ocurrido situaciones bien importantes entre el 30 de diciembre y el día de hoy”. Es más. Afirmó en esa oportunidad que la votación podía cambiar perfectamente respecto a lo sucedido cuando fue acogido el recurso del Gobierno contra el segundo retiro y sostuvo que “lo que revisará el tribunal no es de dónde viene la ley, sino cómo se ayuda a la ciudadanía”. Es la frase que deben haber analizado una y otra vez en La Moneda y en las oficinas de Chile Vamos. También en la oposición, que vio en la intervención de Aróstica, el intento de evitar la responsabilidad que le quiso endilgar al TC el Mandatario.

Borrar con el codo

El gobierno hizo todo para detener el proyecto de tercer retiro aprobado por la oposición y un sector no menor de la derecha. Frente a las presiones de los hasta ayer incondicionales, que mandaban y mandaban recados para que el gobierno reaccionara y ayudara realmente a la ciudadanía en momentos en que el hambre acecha y las deudas se acumulan, y en una reacción que retrata a Piñera de cuerpo entero, decidió enviar -contra todo lo que habían declarado antes, durante y después de lo aprobado por senadores y diputados-  su propio proyecto para un tercer retiro de los fondos previsionales.

Para la derecha, aupada por el diario La Tercera, la ausencia de manejo del gobernante “se reflejó también en la presentación de un apresurado proyecto de ley propio para permitir un tercer retiro, el cual no solo resultó inútil, sino que terminó validando la regresiva política de seguir vaciando los fondos de pensiones, introduciendo además disposiciones muy poco meditadas, como pretender que las empresas absorban parte de la restitución de fondos retirados, algo imposible para las Pymes”.

Fue una medida desesperada que le impidió mostrar la coreografía de unidad que el gobierno buscaba desde hace meses. Citaron a Chile Vamos en pleno. Citaron a todos los presidenciables de la derecha y todos acudieron. Incluso aquellos que tenían los puentes cortados con la Moneda desde hace mucho, como Joaquín Lavín y Mario Desbordes. Tal vez el único que se salvó de ese abrazo del oso fue el ex ministro Briones, de Evopoli, que -olvidando que en su paso como jefe de las arcas fiscales, fue capaz de ofrecer ridículos 65 mil pesos para enfrentar la crisis-, planteó su desacuerdo con la medida de su antiguo jefe. “No estoy de acuerdo con esa forma de hacer política, donde tenemos una clase política transversal, indistinguible con calculadora en mano y además, haciendo que los trabajadores se rasquen con sus propios recursos, en circunstancias que en momentos como estos, lo que corresponde es hacer uso de la palanca fiscal”.

Duró un suspiro en el parlamento el proyecto de Piñera. Como en el poema, “a las cinco de la tarde”, debieron retirarlo de la Cámara de Diputados luego que el Presidente, evidentemente abatido, anunciaba en el Patio de los Naranjos que promulgaría de inmediato el proyecto de los parlamentarios. Y que su propuesta de 200 mil pesos para quienes ya no tienen fondos en las AFPs iría próximamente en un proyecto de ley.

El desastre que vivió la derecha y el gobierno ese día martes terminó con rumores desatados respecto a un cambio de gabinete. Un deseo que ronda en Chile Vamos y que el Presidente -dicen- aún no se decide a poner en práctica, aunque hay quienes aseguran que podría ser este domingo, o inmediatamente después de las elecciones del 15 y 16 de mayo.

Las reacciones

Hubo coincidencia tanto en la oposición como en la derecha, que lo ocurrido era una derrota política de proporciones para el Presidente. Quedó más que nunca en evidencia su soledad. La fuerte desafección de su propia coalición, la división de hecho de ésta que está pensando sólo en su futuro político. Y la actuación del  Tribunal Constitucional que -pensó- era su aliado y garantía para aprobar lo que le importaba, no sirvió ni servirá de mucho en el futuro, subsumido en rencillas internas impropias de un ente de esas características. Un tribunal que se sabía que contaba con una mayoría interna proclive a la derecha.

Si hasta el diario de Copesa dio cuenta de ello. “La Moneda estaba plenamente confiada en que cuando menos los cinco ministros del TC -incluida su presidenta, con voto dirimente- que en diciembre pasado votaron por declarar inconstitucional la reforma que consagraba un segundo retiro, esta vez ratificarían su votación. No sucedió así, y dos de esos ministros concurrieron con su voto para declarar la inadmisibilidad, con lo cual el TC ni siquiera entró sobre el fondo”.

Dio cuenta, además, que “la mayor parte de Chile Vamos ni siquiera estuvo dispuesta a darle la chance al Mandatario de ejercer su facultad de veto” y que “ el abandono en que quedó el gobierno por parte de la mayor parte de sus legisladores da cuenta de una escasa capacidad para articularse como coalición y de manejo político, problema que ya viene arrastrándose desde hace tiempo y que ha devenido en un profundo desgaste”.

El diputado Javier Macaya, presidente de la UDI, reconoció que la situación había sido un duro golpe para el Presidente. “Claramente hay una derrota de una posición que legítimamente el gobierno pensaba que podía sostener en los tribunales, pero hay que dar vuelta la página y ponerse rápido en el lugar de la gente”.

El senador Iván Moreira (UDI), fue más allá. Llamó a realizar un cambio urgente, porque “lo que hizo mi Gobierno fue una locura”. “Cuando un Gobierno toma decisiones póstumas y no toma decisiones oportunas es porque hay un problema político. Esta es una derrota muy grande para el Gobierno, no previó los efectos que podría tener el envío del proyecto, aprobado con más de 2/3 y fue al Tribunal Constitucional”.

El diputado Jorge Durán (RN), que le dijo a quien quiso escucharlo que el gobierno se estaba vengando de él por su postura contraria y estaba despidiendo a personas cercanas a él en puesto de la administración pública, sostuvo que “no debe haber un cambio de ministros”. Y -tal como Mario Desbordes- señaló que “creo que es una sola persona la que debe salir de mi Gobierno, se llama Cristián Larroulet“.

El candidato Sebastián Sichel aprovechó su oportunidad para erigirse en el abanderado de la unidad en Chile Vamos. Pidió “dejar de lado la guerra de egos entre los candidatos” y que “debería haber un cambio en la forma de gobernar, en la actitud del gobierno y del presidente, que tiene que abrirse a escuchar”.

Nada menos relevante que el gobierno

En medio de la desorientación y desesperación del gobierno y la derecha, la oposición apareció unida en su diagnóstico y en el qué hacer futuro. Y en ese futuro apareció la figura de Yasna Provoste, presidenta del Senado, que en poco tiempo se instaló como figura confiable. Por las familias que lo están pasando tan mal “agradeció al Presidente la rápida promulgación del tercer retiro”, así como al Tribunal Constitucional cuyo fallo “establece que el Congreso Nacional no ha vulnerado la Constitución”.

Dijo que esperaba iniciar un camino de diálogo y que “el Gobierno se allane a abrir una discusión de otro tipo de iniciativas que nos permita garantizar una renta básica universal”, así como tramitar con “celeridad” el proyecto de ley que prometió ingresar el gobierno para entregar un bono a las personas que se quedaron sin fondos en sus cuentas previsionales.

El jefe de bancada del PPD, Raúl Soto, sostuvo que «el Presidente Piñera se quedó absolutamente solo con su capricho y su tozudez”. En tanto la bancada socialista llamó al Presidente a “aprender de sus errores”. El presidente de la Comisión de Constitución, de la Cámara, diputado Marcos Ilabaca, destacó que «hoy el Presidente de la República hizo lo que le pedimos hace mucho tiempo: escuchar al Congreso y trabajar en conjunto. Esperemos que este diálogo al que lo hemos invitado permanentemente continúe como método de trabajo, porque no es posible tener peleas pequeñas y mezquinas que solo dañan a la población».

La situación está en pleno desarrollo. Y lo evidente es que ya nada puede hacer el Presidente para recuperar el poder que ya perdió. Kenneth Bunker, uno de los analistas de derecha escribió en la publicación ex Ante que “la responsabilidad de que el país se encuentre en este entuerto es principalmente de Piñera. Su visión excesivamente obtusa y desconectada con la sociedad lo llevó a no solo perder el apoyo de la gente, sino que también a perder el apoyo de su propia coalición. En un hecho que no había ocurrido en más de setenta años, perdió hasta el apoyo de sus propios parlamentarios, y con eso el poder de gobernar”.

Y añade: “A esta altura es evidente que el gobierno tiene poco que hacer en lo que queda del cuatrienio. El presidente no tiene ni el apoyo de la gente, ni el apoyo de su coalición. En una especie de “Pato Cojo” permanente, es poco y nada lo que va a poder hacer para empujar su agenda hacia adelante. Sobre todo, considerando la batería de elecciones que viene. No habrá nada menos relevante que el gobierno”. Así y todo, pretende dejar un legado.

Seminario Internacional Analizará Políticas Públicas de Cuidados en el Marco del Proceso Constituyente

Los cuidados constituyen un nudo central en la generación de las desigualdades de género, las que se han acrecentado durante la pandemia. Según cifras de ComunidadMujer, 9 de cada 10 mujeres que han perdido sus empleos no han podido salir a buscar uno por tener que cuidar. A ellas se suman aquellas que viven el agobio de tener que compatibilizar el teletrabajo con extensas jornadas de trabajo doméstico y de cuidados no remunerados.

Con el objetivo de debatir sobre las alternativas innovadoras de inclusión de los cuidados en el Proceso Constituyente, Juntas en Acción -plataforma de organizaciones por los derechos de las mujeres liderada por ComunidadMujer y Corporación Humanas, y cofinanciada por la Unión Europea y el Centro de Estudios de la Mujer (CEM) organizan el Seminario Internacional “Las tramas del cuidado en la Nueva Constitución”.

La instancia se desarrollará el jueves 29 de abril y el jueves 13 de mayo, de 10 a 12:30 (hora chilena) y será transmitido a través de las redes sociales de la plataforma Juntas en Acción. Su objetivo es debatir las bases conceptuales del cuidado de las personas, de los vínculos sociales y del medio ambiente, en especial en un escenario azotado por la pandemia y por una profunda crisis social, económica y ambiental.

Importancia de los sistemas de cuidados  

“La distribución del trabajo de cuidados, fuertemente ligada a los roles de género, es una de las bases para las desigualdades que afectan a las niñas y mujeres. Como país tenemos que comenzar a plantearnos los cuidados como un tema social y sacarlo del ámbito privado, donde se siguen reproduciendo los roles de género. Es por eso que en este seminario nos interesa debatir de qué forma se puede incluir el cuidado, como una definición país, en la nueva Constitución”, explica Claudia Núñez, coordinadora de Juntas en Acción.

El seminario contará con la participación de destacadas panelistas nacionales e internacionales que abordarán, desde diversas perspectivas y experiencias latinoamericanas, la importancia de los sistemas de cuidados y cómo debiesen ser incorporados a la nueva Constitución de Chile.

Entre las expositoras destacan la socióloga brasileña Nadya Araujo Guimarães, profesora en la Universidad de São Paulo; Laura Pautassi, doctora en Derecho e investigadora principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET); la economista Corina Rodríguez, investigadora en el Centro Interdisciplinario para el Estudio de Políticas Públicas (CIEPP); Soledad Salvador, integrante del Centro Interdisciplinario de Estudios sobre el Desarrollo (CIEDUR) y Cristina Carrasco, destacada economista feminista chilena.

“Este seminario abordará el tema del cuidado, un área muy debatida en las últimas décadas por distintas disciplinas y que con la pandemia ha mostrado su carácter prioritario e impostergable. El cuidado ha sido analizado desde distintas perspectivas: una actividad de trabajo ejercida en forma remunerada o no remunerada, por la familia y las comunidades principalmente, por el mercado y el Estado. Se ha demostrado también cómo la economía mercantil se sustenta en los sistemas de cuidado. Hay coincidencia en que pese al reconocimiento creciente de su aporte al bienestar y la sustentabilidad social tiende a ser invisibilizado, desvalorizado e insuficientemente retribuido”, manifiesta Virginia Guzmán, subdirectora del CEM.

Cuidados en la discusión constituyente

Ewout Sandker, Jefe de Cooperación de la Delegación de la Unión Europea en Chile, afirma que: “La pandemia del COVID-19 ha afectado de manera desproporcionada a las mujeres. Un factor importante ha sido la mayor carga para las mujeres del cuidado en el ámbito doméstico, la cual ha resultado en una doble carga cuando se suma al empleo formal, o en muchos casos, en la pérdida de ese empleo. Ahora, por primera vez, se escribirá una nueva Constitución con paridad de género en Chile, lo cual nos presenta una oportunidad única de incluir la perspectiva de género en ella, y, de esa manera, combatir las desigualdades de género en el país, un esfuerzo que apoyamos plenamente desde la Unión Europea a través del proyecto Juntas en Acción con Comunidad Mujer y Corporación Humanas”.

En la primera jornada (29 de abril) se abordarán las bases conceptuales para la inclusión de los cuidados en la nueva Constitución, mientras que en la segunda (13 de mayo) se profundizarán los desafíos y aprendizajes de los sistemas de cuidado a través de las experiencias de Argentina, Chile, Brasil y Uruguay.

Puede revisar el programa del seminario en http://bit.ly/ProgramaSeminarioCuidados e inscribirse en el siguiente link: http://bit.ly/SeminarioCuidados.

Morir No Vale la Pena

En el discurso inaugural del primer curso sobre el Código Penal de la Universidad de Chile, pronunciado en el año 1875, el profesor Alejandro Reyes mencionaba algunos delitos que merecían la pena capital en nuestro ordenamiento, “últimos vestigios de un castigo en sí mismo bárbaro”: el traidor que conspira contra la seguridad nacional, el perverso que destruye las vías férreas y el parricida. Pronto vendrían a alimentar las fauces del Leviathan otros casos juzgados más necesarios: el homicidio calificado, el robo con homicidio y la violación con homicidio. Chile parecía convivir bien con la pena capital. Mostraba la pena de muerte un aparente carácter democrático cuando era aplicada a un sagaz canciller de la legación alemana en 1910, o cuando se condenaba a un conspicuo representante de la clase alta chilena, arquitecto del edificio del diario La Nación. En este último caso, se trataba de un descendiente de José Miguel Carrera e hijo de un connotado ministro de justicia.

Roberto Barceló Lira tuvo que enfrentar el cadalso en 1936 después de ser asistido en sus últimos días por un joven sacerdote jesuita: Alberto Hurtado. Sin embargo, los años ’60, tan convulsos y fértiles, registran un episodio único en la historia penológica chilena: el fusilamiento de Jorge Valenzuela Torres, el Chacal de Nahueltoro. De pronto, gracias a la exposición mediática del caso, los chilenos se preguntan si la pena de muerte tiene sentido en una sociedad democrática, moderna y civilizada. Desde entonces, y al margen de los numerosos casos de ejecuciones políticas sin proceso y del terrorismo de estado de los años ‘70 y ‘80, la pena de muerte fue escasamente aplicada por nuestros jueces en el procedimiento penal y, como hecho curioso en medio de una dictadura militar, recayó sólo sobre agentes del Estado. En octubre de 1982 fueron fusilados los agentes de la CNI Gabriel Hernández Anderson y Eduardo Villanueva, aparentes díscolos de la Brigada Mulchen, que robaron la sucursal de Chuquicamata del Banco del Estado y asesinaron a dos ejecutivos de esa oficina. Las víctimas fueron dinamitadas en pleno desierto, luego de haber recibido sendos disparos letales en la cabeza. La última aplicación de la pena capital en Chile se dio en el caso de los psicópatas de Viña, dos carabineros en servicio activo. De este modo, Jorge Sagredo Pizarro y Carlos Topp Collins enfrentaron un pelotón de fusilamiento la mañana del 29 de enero de 1985.

El término de la dictadura favoreció un clima abolicionista que se fraguaba hace mucho y que cristalizó a comienzos de la década de los ‘90 con la Ley N° 19.029 (primera Ley Cumplido) que reemplazó la pena de muerte por la de presidio perpetuo en los códigos de Justicia Militar, Penal (con relación a algunos delitos) y Aeronáutico. Luego con la Ley N° 19.734, la pena de muerte fue derogada de nuestra legislación común, y reemplazada por el presidio perpetuo calificado. Esta derogación cumplía, en parte, con el estándar requerido por los tratados sobre derechos humanos ratificados por Chile que fueron incorporados a la Constitución de 1980 través de la reforma constitucional de 1989. Pero con todo, los acuerdos alcanzados en la época no fueron tan extensos como para conseguir también derogar la pena de muerte de su consagración constitucional, aún vigente en el inc. 3º del Nº 1 del art. 19 y su, hasta ahora, perenne existencia en el Código de Justicia Militar. Los efectos de esta mantención de aparente letra muerta no son menores. Si la pena de muerte sigue siendo una pena admitida constitucionalmente, aunque existan tratados ratificados e incorporados a nuestro orden jurídico que prohíban su establecimiento, una vez denunciados éstos, una decisión parlamentaria dirigida a restablecerla no tendría una vía de impugnación. La denuncia de un tratado es un acto jurídico unilateral posible para cualquier estado miembro y no requiere un concierto internacional que lo admita. La puerta de salida es ancha, aunque sus costos en términos de relaciones internacionales sean gravosos. Si la pena de muerte está reconocida constitucionalmente y puede ser restablecida por una ley de quorum calificado, como sucede hoy en nuestro orden constitucional, entonces un congreso bien avenido y algo de populismo bastaría para reincorporarla en el orden civil y reafirmarla en el orden militar. Esta tibia derogación permite, además, que cada cierto tiempo el restablecimiento de la pena capital se vuelva un tópico de promoción política para quien quiera aprovechar una buena oportunidad. Lo vimos luego del lamentable asesinato de una adolescente en la comuna de Villa Alemana, cuyo revuelo en el medio nacional incluso condujo a la acusación constitucional de una ministra de la Corte de Apelaciones de Valparaíso. La historia se repite de modo spengleriano: en el año 2009, y a propósito también del crimen macabro de la violación y homicidio de una niña de 5 años cometido por el transportista Juan Saavedra, un selecto grupo de parlamentarios presentó un proyecto de ley para reestablecer la pena de muerte y sancionar de forma total e irreversible, casos como el que, en ese momento, conmocionaba al país. El proyecto fue rechazado por la comisión parlamentaria en su primer trámite constitucional. La moción no se ajustaba al estándar que los instrumentos internacionales acordados y ratificados nos exigían sobre la materia. Sin embargo, y aunque la Corte Interamericana se pronunció sobre el reestablecimiento de la pena de muerte en su Opinión Consultiva del 8 de septiembre de 1983, los proponentes de la pena capital no se equivocan del todo: en Chile la pena de muerte no está abolida y, desde el punto de vista constitucional, su restablecimiento sólo requiere, previa denuncia de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, de una ley de quorum calificado o, dicho de otro modo, de un buen y oportuno acuerdo parlamentario. Constitucionalmente Chile no ha renunciado a la pena de muerte, y toda promoción de ella es admisible en nuestro ordenamiento. Sólo una declaración explícita con rango constitucional puede conjurar el oportunismo penológico que cada cierto tiempo, en el que emerge un crimen atroz, reclama la vida del perverso y abre la puerta a un homicidio que siempre es alevoso: el del Estado que mata a un individuo. Si errar es humano, entonces castigar sólo puede ser una facultad basada en la más profunda humanidad.

Criando Cuervos…

Así debe estar pensándolo -en su infinita soledad y en medio del abandono de sus huestes- el Presidente de Chile. Ya no tiene nadie quien le escriba y rumia, en medio de multiplicados tics, su derrota. Una derrota para él insospechada porque Piñera es de los que navega en los mares de la fantasía y de una evidente insanidad. Pero no es una locura de esas que conmueven y provoquen empatía. No. Se trata de una patología que puede llevar a quienes la soportan a enloquecer literalmente, o a sentir que la vida puede ser una pesadilla sin fin y reiterada. Lo hemos visto en las redes sociales últimamente. La gente ha llegado a odiarlo visceralmente y a desgastarse emocionalmente por este sentimiento, más aun cuando siente que no hay nada que pueda hacer para cambiar el estado de las cosas.

Lo que hoy siente la mayoría de los chilenos –incluso los que votaron por él y hoy están tremendamente arrepentidos- se desencadenó hace casi dos años, con la protesta social de octubre de 2019. Allí vimos ya a ese Piñera negacionista, zigzagueante, sin rumbo, déspota, sanguinario, pero por sobre todo, falto de toda empatía, mientras su esposa, aterrada con tanto manifestante en la calle, se preguntaba si Chile no estaría viviendo una invasión alienígena…

Piñera sabía lo que se estaba viviendo. Claramente. Pero le daba lo mismo. Porque a él le da lo mismo el sufrimiento acumulado de la gente, que es lo que llevó a millones de personas a salir a las calles a gritar su hastío, su desesperación y sus inmensas ansias de una vida mejor, de un mundo más justo y equitativo.

En términos psicológicos, Piñera reúne muchas de las definiciones y rasgos de un psicópata. En él observamos falta de empatía, egocentrismo y narcisismo (tiende a pensar que es superior a los demás), así como un supuesto encanto pero muy superficial y una tremenda pobreza emocional (los psicópatas se caracterizan por sentir menos emociones negativas, especialmente miedo). Igualmente, exhibe mucha dificultad para aprender de la experiencia (este tipo de personajes tendrían más dificultad para asociar los castigos con las conductas que los han provocado, para lo cual habría una explicación biológica ya que contarían con menores niveles de cortisol y de serotonina, lo que se relacionaría con la inhibición conductual).

Los psicópatas también se caracterizan por gran impulsividad, falta de planificación, insinceridad y manipulación así como una predisposición al aburrimiento (lo que los haría tener una necesidad permanente de estimulación). Finalmente, tienen un estilo de vida parasitario (o sea, proclive a aprovecharse de los demás) y ausencia de remordimientos, es decir no suelen sentir culpabilidad por sus actos… En suma, sin ser necesariamente violentos, se caracterizan por un desprecio a las normas y los derechos ajenos, engañando, hiriendo y manipulando al resto para lograr aquello que se proponen.

Ya el año 2010, el periodista Ernesto Carmona, ya fallecido, había hecho un retrato de Piñera, justo cuando iniciaba su primer gobierno como Presidente. En su libro “Yo Piñera”, Carmona señalaba que Piñera no era querido y que, más bien su mundo lo “soportaba” como un costo político. «Él nunca ha sido querido por la derecha tradicional. Jarpa siempre lo criticó, acusándolo de ser un mal educado y quienes eran sus amigos también han dejado de serlo”, decía el reportero. Agregaba que «con tal de avanzar en su carrera política, Piñera es capaz de avasallar con todo, incluso con las lealtades internas. Lo mismo ocurre con el desarrollo de su fortuna».

Carmona también describía en su investigación que «la obcecación por lograr sus objetivos es un aspecto dominante de su personalidad; quiere ser el primero en todo…pero cuando ya domina el juego se aburre y se lanza a un nuevo desafío”, añadiendo que sus ex colaboradores confesaban que Piñera rara vez los felicitaba cuando lo habían hecho bien pero sí sufrían su ira cuando se equivocaban…

Con la llegada de la pandemia del Covid 19, estos rasgos de Piñera que ya habíamos sufrido los chilenos desde su primer gobierno (¡lo que no bastó para que fuera reelegido!), se agudizaron. Y nos ha tocado vivir la mayor crisis sanitaria, económica y social de los últimos 100 años bajo  las directrices de un mandatario completamente perdido en su laberinto psicopático. Con nula empatía, con brutal obcecación, ha negado una y otra vez la sal y el agua a millones de familias que quedaron en la miseria debido a las sucesivas cuarentenas producto del Covid.

El último episodio -el retiro del tercer 10% desde las AFP para enfrentar la debacle material después de más de un año de pandemia- mostró a un Piñera completamente desquiciado en su patología, negándose a aprobar un proyecto de ley votado incluso por sus seguidores, y buscando abortarlo en el Tribunal Constitucional, además de presentar una nueva iniciativa de ley a través de la cual intentó hacer lo que siempre quiere hacer: ayudar a sus cómplices y socios, los superricos de Chile.

Pero esta vez las cosas le están saliendo mal.  El TC no lo apoyó y, en medio del alivio de la población y de un brutal escarnio político, Piñera ha debido asumir la derrota y abordar un cambio de Gabinete.

Sin embargo, debemos recordar que Piñera es un personaje de manual de psicopatología. A pesar de que sus tics aumentan a medida que sus problemas se multiplican, él es incombustible emocionalmente. Ojos que no ven, corazón que no siente. El no conoce la pobreza ni es capaz de imaginarla ni en sus peores sueños. Él se declara de “clase media” y ahorra midiendo el consumo de Coca-Cola en su casa. También en gastos “superfluos” como pagar una asesoría comunicacional de cuatro millones de pesos, según me relató el profesional que le hizo el trabajo y que nunca recibió el pago…

Piñera es cada día más un manojo de tics -gestos o movimientos involuntarios y repetitivos que delatan trastornos compulsivos- y un ejemplo perfecto de la psicopatía, pero ello parece importarle muy poco. ¿Cómo podría hacerlo si durante el 2020, mientras el mundo y su país se venían abajo producto de una espantoso y desconocido virus, el aumentaba las ganancias de sus empresas en un 73%, ubicándose en el cuarto lugar dentro de los empresarios más ricos de Chile? ¿Así, quién no puede?

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