Ya se ha hecho habitual ver o escuchar a Gloria de la Fuente opinando de la situación del país. Es invitada permanente en cuanto seminario, taller o panel de televisión existe y si tuviera el tiempo, asistiría a todo. Pero, a esta cientista política de la Universidad Católica de Chile y doctora en Ciencias Sociales de la Universidad de Chile le queda muy poco tiempo dada sus múltiples actividades  como Presidenta de la Fundación Chile 21, miembro del Consejo directivo del Consejo para la Transparencia y miembro del Consejo Asesor permanente para la Reforma del Estado. Entre medio de todo eso, tuvo tiempo para comentarnos acerca de los últimos acontecimientos en la política del país, tema que es su pasión y se nota:

¿Cuáles serán las consecuencias para la oposición por no haber  llegado a acuerdo para las primarias?

Esperemos que la consecuencia no sea más que el no haberse puesto de acuerdo para las primarias.  Que no tenga consecuencias en términos de los pactos para, por ejemplo, la elección de los convencionales constituyentes y que tampoco tenga efecto para enfrentar las elecciones que vienen: parlamentarias y presidencial. Creo que está todo por construir en oposiciones que han tenido muchas dificultades para  entenderse, pero que tienen hoy una responsabilidad histórica sobre sus hombros: construir una mirada común para  enfrentar los procesos que vienen, particularmente en relación a lo que va a ser el tema más relevante el próximo año, que es el proceso constituyente.

¿De qué manera esta situación puede influir en la elección de los constituyentes?

Es de esperar que más allá de la falta de acuerdo en las primarias por estos pactos por omisión y esta dificultad específica que hubo en la negociación, no se destruyan las confianzas que es lo más importante. Si se destruyen las confianzas, es bien difícil sentarse a conversar y negociar sobre el futuro. Lo más importante es que haya claridad de que el movimiento social y el estallido social del  2019 le pasó por encima a todos los partidos políticos incluyendo a los más nuevos. Y creo que hay una necesidad absoluta de poder responder a la confianza de la ciudadanía de haberse plegado finalmente con toda la distancia y el escepticismo -de los demócratas escépticos como dice el PNUD- a confiar en un proceso que puede efectivamente darle una salida a esta situación. Creo que es muy relevante generar lo necesario para que este proceso, esta negociación fallida, no termine en un quiebre de  la confianza.

Si la oposición no consigue los dos tercios para cambiar la Constitución, ¿habrá una nueva Carta Fundamental?

Va a haber una Constitución en la medida en que los ciudadanos y ciudadanas de este país vayan a votar el 25 de octubre y que aprueben el cambio constitucional y el mecanismo para que esto ocurra. En la medida que esto ocurra, se debe honrar la voluntad popular y por lo tanto nueva Constitución va a haber igual. Ahora el punto es cómo se hace esto. Si no existe la claridad respecto a lo importante que es construir mayoría por el quorum elevado que tienen las disposiciones que es de dos tercios, entonces se enreda la discusión. Yo creo que ahí hay un punto que particularmente convoca  a las oposiciones hoy en día con montones de dificultades para poder llegar a  acuerdos sensatos hacia el futuro.