Todavía no se cumplen los dos meses de gestión de este gobierno -que había anunciado sotto voce que llegaba con planes y proyectos listos para iniciar con rapidez su administración- y lo que se ve hasta ahora es desorden. Demasiado frente a tanta promesa expectante.
Porque si bien José Antonio Kast ganó holgadamente la Presidencia, prometiendo soluciones casi inmediatas para -a su juicio- tres problemas fundamentales para los chilenos: crecimiento económico, expulsión de los inmigrantes indocumentados y control de la delincuencia y del narcotráfico, no se ven planes ni estrategias para ello. Su proyecto estrella para crecer está encontrando dificultades y para desazón del ministro de Hacienda, entró de una manera, tal como el soñaba, y pocos se atreven a aventurar como saldrá del Parlamento. Porque ya debió ceder -al menos en principio-, ante la pedida de los partidos de la Gente y el Libertario. De lo contrario, no estarán los votos para aprobar el megaproyecto.
Lo cierto es que el gobierno comienza a mostrar un problema más profundo que errores puntuales, fallas en la comunicación, cuestión que tiene a la ministra Secretaria General de Gobierno como la peor evaluada en las encuestas. Lo que hasta ahora estaría quedando en evidencia es una falta de conducción política. De ahí provendría la sensación de desorden, improvisación y promesas que ya empiezan a desdibujarse. Tal como se ha desdibujado -por demasiado tiempo-, dicen los expertos, la actual oposición que aún no se repone de las pérdidas sufridas a manos del pueblo que dice representar.
En la campaña, Kast habló de decisiones rápidas, de autoridad, de un Estado más eficiente. Sin embargo, la realidad ha sido distinta. Las primeras semanas han estado marcadas por anuncios contradictorios, ministros descoordinados y rectificaciones que dejan la sensación de que muchas medidas no fueron completamente pensadas antes de ser comunicadas.
Hasta ahora lo que se ha visto son declaraciones ministeriales que se contradicen; un aumento brutal de delitos asociados al crimen organizado; filtraciones de documentos conteniendo la más pura de las verdades respecto a lo que en realidad quiere la dupla Kast- Quiroz; desorden comunicacional; silencio sobre qué recortar y dónde; tensiones internas y suma y sigue. De estrategias, poco o nada. Al menos que se sepan.
La sensación de desorden y de que hay gatos escondidos se acentuó cuando se filtraron oficios que está emitiendo el Ministerio de Hacienda, a cargo del ministro Jorge Quiroz, proponiendo descontinuar 142 programas dependientes de 22 ministerios, con un ahorro anual de 5,4 billones de pesos (aproximadamente 5.400 millones de dólares). Oficios que contaban con su firma en la que se proponía a cada ministerio realizar una serie de recortes, incluyendo el término de programas sociales que contaban con la indicación: “Descontinuar”.
Con esto, se buscaba dar los lineamientos de cara al presupuesto de 2027, impulsando el fin de algunos proyectos, como el Plan Nacional de Lectura, el Plan Nacional de Búsqueda y el Plan Calles Sin Violencia. Uno de los que más llamó la atención fue el que sugería recortar la alimentación escolar, a cargo de la Junaeb. Un programa creado en la época de Frei Montalva y que ha significado terminar con la desnutrición como pandemia en el país. Tal ha sido la reacción en contra que debieron salir a explicar que nunca se quiso acabar con la alimentación de los niños. Pero, en los oficios estaba, con timbre y firma del ministro Quiroz.
Otro ejemplo: la recomendación de Hacienda al ministerio de las Culturas es recortar más de $77 mil millones. Entre ellos, se recomienda descontinuar los programas Bibliomás (ex Bibliometro), con un gasto ejecutado de 1.470.893 millones en 2025. También se incluye el Programa de Sitios de Patrimonio Mundial, que financia lugares como el Parque Rapa Nui, las Iglesias de Chiloé, el Barrio Histórico de Valparaíso, las Salitreras Humberstone y Santa Laura, Sewell, el Qhapaq Ñan y la Cultura Chinchorro, que tiene un presupuesto de $1.894.142.
Peor aún. Se recomienda descontinuar la Biblioteca Pública Digital, la Red Digital de Espacios Patrimoniales (ex Red de Bibliotecas Públicas), el programa Escuelas de Rock y Música Popular Chilena, con 825.512 millones, además de las Orquestas Propias de la FOJI y las Orquestas Comunales del Catastro FOJI, y el programa de Educación y Difusión.
Los recortes suman y siguen. Desde Hacienda, el diagnóstico es que el Estado debe contener el gasto corriente y focalizar recursos en funciones esenciales. La circular presupuestaria plantea la necesidad de un ajuste estructural tras años de expansión del gasto público.
Sin embargo, en salud, ese ajuste se concentra en programas que operan fuera del sistema hospitalario, pero que sostienen su funcionamiento. Aunque el monto —sobre $300 mil millones— es significativo, el debate no se limita al tamaño del recorte, sino a su foco: programas que impactan directamente en acceso, continuidad de tratamientos y calidad de vida de la población. En un sistema ya exigido, la pregunta que queda abierta es cómo se absorberán estos ajustes sin trasladar el costo a los usuarios.
La verdadera locura
Contra todo lo presupuestado entonces, la economía desplazó a la seguridad como tema en la agenda gubernamental. Se prometió un impulso inmediato al crecimiento, rebajas tributarias que dinamizarían la inversión y una rápida reactivación. Pero hasta ahora, más allá de los anuncios, no hay señales claras de implementación concreta. Peor aún: algunas de esas promesas comienzan a enfrentarse con la realidad fiscal, obligando a matizar o postergar lo que antes se presentaba como urgente e intransable. También se ofreció mantener beneficios, mejorar pensiones y dar certezas a la clase media. Sin embargo, ya aparecen dudas sobre la sostenibilidad de esas promesas, mientras se instala en el debate la idea de recortes, ajustes y “ordenamiento” del gasto público.
Pero lo peor comenzó lentamente a aparecer luego que el gobierno entregara al Parlamento su megaproyecto misceláneo. Los estudiosos de lado y lado comenzaron a estudiar los alcances. Y de alguna manera, el senador DC Iván Flores los desnudó. Calificó como “una nueva locura de Hacienda” y “otro golpe más a la ciudadanía, especialmente a los sectores más vulnerables”, las propuestas de recortes en materia de gasto social impulsadas por Hacienda para el Presupuesto 2027.
“Si de verdad – dijo el senador- el Gobierno está pensando en esta nueva locura del Ministerio de Hacienda, que ha instruido a los ministerios para que evalúen el cierre de una serie de programas y beneficios sociales, significa entonces que este gobierno ya no tiene agarradero y habrá que endurecer mucho más la oposición. Y esto no solamente porque están haciendo mal las cosas, sino porque le pegan directamente a la gente. Porque esto genera inestabilidad social y riesgo país“.
Flores resumió lo que se pretende con estas directrices que firmó el Ministro de Hacienda, aunque luego se desdiga, como lo hizo. “Cuesta entender que, por ejemplo, en materias de salud, se esté pensando en descontinuar algo que es lo único que tienen los enfermos terminales de cáncer, como son los cuidados paliativos o la atención dirigida a los programas de adultos mayores, o la hospitalización domiciliaria; le están pegando directo a la atención primaria de salud. O, en Trabajo, recortar el bono de invierno, o el bono del trabajo de la mujer, o el de empleabilidad, 17 programas en cuestionamiento”.
“Y, en Seguridad, ¿alguien en su sano juicio podría pensar en descontinuar el programa de crimen organizado o el de calle sin violencia? ¿Y lo de las becas alimenticias? No les bastó con pasarle la cuenta del alza del combustible a la gente, combustible que no va a bajar por lo que se ve, y ahora pretenden quitarle los beneficios que tanto ha costado lograr. Increíble, inaceptable “.
Aguas turbulentas
Entonces, lo que se observa es algo más estructural que una simple falla comunicacional, como han pretendido todas las autoridades involucradas. Aparece un gobierno que prometió certezas y orden, pero que en la práctica ha abierto múltiples frentes sin lograr cerrar ninguno.
Tanto es así que hasta el mismo presidente debió salir a calmar las aguas, e intentar retomar su agenda. El subdirector de Racionalización, José Ignacio Llodrá, admitió el problema de fondo y dijo: “quizás la palabra descontinuar es más bien reformular”. El problema es que el oficio filtrado no dejó mucho margen: instruía a los ministerios a definir la continuidad o término de programas en base a evaluaciones y los calificaba como “condicionados”. Además, planteaba recortes de hasta 15% en otros 260 programas.
Pero, las aguas aún siguen arremolinadas. Es que se instaló la desconfianza. Por mucho que el propio ministro, el presidente y hasta la propia Dirección de Presupuestos (Dipres) haya salido a enmendar el tono, en un movimiento que busca apuntalar el control de daños del ministro Jorge Quiroz, todos, incluyendo partidarios, ya miran con desconfianza los pasos del ministro.
No la tiene fácil el ministro. Comenzaron a hacerse visibles las primeras grietas en el oficialismo. Desde RN, el diputado Luis Pardo marcó una postura de cautela. Si bien respaldó la necesidad de revisar el gasto público, advirtió que estarán “muy pendientes” de cómo se ejecute el ajuste en educación y otras áreas sensibles.
La excandidata presidencial Evelyn Matthei reapareció en la escena pública marcando distancia y elevando el tono por el tema PAE: “Para muchos niños y niñas, esta es la única comida del día. Con eso no se juega”, sostuvo, pidiendo al ministro ordenar a su equipo. El exministro Cristián Monckeberg ya había abierto un flanco interno al cuestionar a Quiroz por “falencias graves” en su manejo político, especialmente en su capacidad de diálogo con el mundo parlamentario y de articulación con el sistema político.
El presidente José Antonio Kast salió a blindar al ministro, destacando su perfil técnico y capacidad de diálogo con inversionistas, desestimando las críticas internas. Pero ese respaldo político no logró contener el efecto del oficio. Más aún cuando Quiroz, desestimó la idea que se ha intentado imponer, de “reformular” en reemplazo de “descontinuar”. Quiroz dijo que “descontinuar” es la “palabra precisa en el contexto preciso” en que se ocupa en estas comunicaciones internas entre los ministerios y reiteró en que fue usada por la Comisión Asesora para el Gasto Público de septiembre del 2025.
De paso, Quiroz, cerró la puerta a la posibilidad de dividir la Ley Miscelánea, luego de que dirigentes de la oposición, incluso del propio oficialismo en distintos momentos, le han solicitado hacerlo. La oposición ha señalado, que está dispuesta a aprobar las medidas vinculadas a la reconstrucción por incendios, pero no un proyecto que —a su juicio— incorpora reformas tributarias favorables a sectores de mayores ingresos.
Quiroz respondió de forma categórica a la consulta si hay alguna posibilidad de aceptar esa petición: “No, ninguna, porque este es un todo, es un todo concatenado que reactiva y hace crecer”.