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FENADAJ acusa vulneración de derechos: “Impedir las 42 horas efectivas es una transgresión a la ley”

Agradecimiento por imagen de G5 Noticias.cl

La medida afectaría a trabajadores de corporaciones de asistencia judicial y servicios descentralizados, quienes deberán permanecer más tiempo en sus labores pese a la entrada en vigencia de las 42 horas.

La Federación Nacional del Acceso a la Justicia (FENADAJ) manifestó su más enérgico rechazo a la forma en que se está implementando el segundo tramo de la ley de reducción de la jornada laboral a 40 horas, advirtiendo que la interpretación administrativa vigente implica, en la práctica, un retroceso en los derechos de las y los trabajadores del sector público.

Desde el 26 de abril comenzó a regir la jornada de 42 horas semanales en Chile. Sin embargo, la entidad que reúne  a las y los trabajadores de las Corporaciones de Asistencia Judicial,  alerta que un número importante de trabajadores del Estado —especialmente quienes se desempeñan en Corporaciones de Asistencia Judicial y otros organismos descentralizados regidos por el Código del Trabajo— no se están viendo beneficiados con la reducción efectiva de su jornada

Esto se debe a que, según la interpretación administrativa emanada de la Contraloría General de la República, el tiempo de colación dejaría de ser imputable a la jornada laboral. En la práctica, esto implica que los funcionarios deberán permanecer hasta 44,5 horas semanales vinculados al trabajo, superando incluso el límite aplicable a otros regímenes del sector público.

“Impedir la reducción de la jornada laboral a 42 horas efectivas representa no solo una transgresión a la ley, sino también indolencia ante los avances sociales”, señaló la presidenta de FENADAJ, Victoria Escalante.

La representante  sindical sostuvo además  que esta medida “contradice el espíritu de la ley, cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida de las y los trabajadores”. En esa línea, denunció que la normativa “estaría siendo utilizada como una herramienta de precarización”.

Asimismo, desde FENADAJ emplazaron a las autoridades políticas a asumir su responsabilidad frente a lo que califican como una interpretación errática, advirtiendo que no aceptarán aumentos encubiertos de la carga laboral ni retrocesos en derechos ya conquistados.

La federación anunció que exigirá el cumplimiento estricto de la legislación laboral, incluyendo el pago de recargos y sanciones en caso de incumplimientos.

Además, confirmó que se encuentra evaluando acciones judiciales y administrativas para revertir la situación, haciendo  un llamado a sus bases a no firmar modificaciones contractuales que vulneren sus derechos laborales y a mantenerse en alerta frente a eventuales imposiciones administrativas.

Finalmente, la organización informó que se encuentra articulando una estrategia conjunta con otras entidades del sector público, reafirmando su compromiso con la defensa de la jornada laboral y la dignidad de las y los trabajadores.

El valor de un trabajo esencial

Imagen: Captura de pantalla de sitio web de Fensitrambich

En este 1 de mayo, mientras gran parte del país se detiene para conmemorar el Día Internacional del Trabajador, muchos recolectores y recolectoras de residuos, junto a barredores y barredoras de calles siguen en sus funciones. Lo hacen cuando otros descansan, garantizando la limpieza, la salubridad y el funcionamiento de nuestras ciudades, en un gesto cotidiano que pocas veces se visibiliza, pero que resulta indispensable para la vida en comunidad.

La promulgación de la ley que reconoce su labor fue un paso importante, pero su verdadero sentido se juega en cómo se implementa. Porque detrás de cada recorrido hay trabajadores que merecen condiciones dignas, seguras y acordes a la relevancia de su función.

Por eso es urgente avanzar en el reglamento de la ley de identidad legal del sector, que consagra aspectos tan básicos como el acceso a baños, agua potable y mayores estándares de seguridad laboral. Asimismo, es fundamental que se respete la normativa vigente en el cálculo de las remuneraciones en los procesos de licitación, evitando inequidades que terminan afectando directamente a quienes realizan esta labor.

Reconocer a quienes trabajan cuando otros descansan no puede quedar solo en palabras. Este 1 de mayo debe ser también una oportunidad para honrar su compromiso con hechos concretos y garantizar, en justicia, los derechos que les corresponden.

Miguel Sánchez González

Presidente

Fensitrambich

El desorden del gobierno y la falta de dirección política

Todavía no se cumplen los dos meses de gestión de este gobierno -que había anunciado sotto voce que llegaba con planes y proyectos listos para iniciar con rapidez su administración- y lo que se ve hasta ahora es desorden. Demasiado frente a tanta promesa expectante.

Porque si bien José Antonio Kast ganó holgadamente la Presidencia, prometiendo soluciones casi inmediatas para -a su juicio- tres problemas fundamentales para los chilenos: crecimiento económico, expulsión de los inmigrantes indocumentados y control de la delincuencia y del narcotráfico, no se ven planes ni estrategias para ello. Su proyecto estrella para crecer está encontrando dificultades y para desazón del ministro de Hacienda, entró de una manera, tal como el soñaba, y pocos se atreven a aventurar como saldrá del Parlamento. Porque ya debió ceder -al menos en principio-, ante la pedida de los partidos de la Gente y el Libertario. De lo contrario, no estarán los votos para aprobar el megaproyecto.

Lo cierto es que el gobierno comienza a mostrar un problema más profundo que errores puntuales, fallas en la comunicación, cuestión que tiene a la ministra Secretaria General de Gobierno como la peor evaluada en las encuestas. Lo que hasta ahora estaría quedando en evidencia es una falta de conducción política.  De ahí provendría la sensación de desorden, improvisación y promesas que ya empiezan a desdibujarse. Tal como se ha desdibujado -por demasiado tiempo-, dicen los expertos, la actual oposición que aún no se repone de las pérdidas sufridas a manos del pueblo que dice representar.

En la campaña, Kast habló de decisiones rápidas, de autoridad, de un Estado  más eficiente. Sin embargo, la realidad ha sido distinta. Las primeras semanas han estado marcadas por anuncios contradictorios, ministros descoordinados y rectificaciones que dejan la sensación de que muchas medidas no fueron completamente pensadas antes de ser comunicadas.

Hasta ahora lo que se ha visto son declaraciones ministeriales que se contradicen; un aumento brutal de delitos asociados al crimen organizado; filtraciones de documentos conteniendo la más pura de las verdades respecto a lo que en realidad quiere la dupla Kast- Quiroz; desorden comunicacional; silencio sobre qué recortar y dónde; tensiones internas y suma y sigue. De estrategias, poco o nada. Al menos que se sepan.

La sensación de desorden y de que hay gatos escondidos se acentuó cuando se filtraron oficios que está emitiendo el Ministerio de Hacienda, a cargo del ministro Jorge Quiroz, proponiendo descontinuar 142 programas dependientes de 22 ministerios, con un ahorro anual de 5,4 billones de pesos (aproximadamente 5.400 millones de dólares). Oficios que contaban con su firma en la que se proponía a cada ministerio realizar una serie de recortes, incluyendo el término de programas sociales que contaban con la indicación: “Descontinuar”.

Con esto, se buscaba dar los lineamientos de cara al presupuesto de 2027, impulsando el fin de algunos proyectos, como el Plan Nacional de Lectura, el Plan Nacional de Búsqueda y el Plan Calles Sin Violencia. Uno de los que más llamó la atención fue el que sugería recortar la alimentación escolar, a cargo de la Junaeb. Un programa creado en la época de Frei Montalva y que ha significado terminar con la desnutrición como pandemia en el país. Tal ha sido la reacción en contra que debieron salir a explicar que nunca se quiso acabar con la alimentación de los niños. Pero, en los oficios estaba, con timbre y firma del ministro Quiroz.

Otro ejemplo: la recomendación de Hacienda al ministerio de las Culturas es recortar más de $77 mil millones. Entre ellos, se recomienda descontinuar los programas Bibliomás (ex Bibliometro), con un gasto ejecutado de 1.470.893 millones en 2025. También se incluye el Programa de Sitios de Patrimonio Mundial, que financia lugares como el Parque Rapa Nui, las Iglesias de Chiloé, el Barrio Histórico de Valparaíso, las Salitreras Humberstone y Santa Laura, Sewell, el Qhapaq Ñan y la Cultura Chinchorro, que tiene un presupuesto de $1.894.142.

Peor aún. Se recomienda descontinuar la Biblioteca Pública Digital, la Red Digital de Espacios Patrimoniales (ex Red de Bibliotecas Públicas), el programa Escuelas de Rock y Música Popular Chilena, con 825.512 millones, además de las Orquestas Propias de la FOJI y las Orquestas Comunales del Catastro FOJI, y el programa de Educación y Difusión.

Los recortes suman y siguen. Desde Hacienda, el diagnóstico es que el Estado debe contener el gasto corriente y focalizar recursos en funciones esenciales. La circular presupuestaria plantea la necesidad de un ajuste estructural tras años de expansión del gasto público.

Sin embargo, en salud, ese ajuste se concentra en programas que operan fuera del sistema hospitalario, pero que sostienen su funcionamiento. Aunque el monto —sobre $300 mil millones— es significativo, el debate no se limita al tamaño del recorte, sino a su foco: programas que impactan directamente en acceso, continuidad de tratamientos y calidad de vida de la población. En un sistema ya exigido, la pregunta que queda abierta es cómo se absorberán estos ajustes sin trasladar el costo a los usuarios.

La verdadera locura

Contra todo lo presupuestado entonces, la economía desplazó a la seguridad como tema en la agenda gubernamental. Se prometió un impulso inmediato al crecimiento, rebajas tributarias que dinamizarían la inversión y una rápida reactivación. Pero hasta ahora, más allá de los anuncios, no hay señales claras de implementación concreta. Peor aún: algunas de esas promesas comienzan a enfrentarse con la realidad fiscal, obligando a matizar o postergar lo que antes se presentaba como urgente e intransable. También se ofreció mantener beneficios, mejorar pensiones y dar certezas a la clase media. Sin embargo, ya aparecen dudas sobre la sostenibilidad de esas promesas, mientras se instala en el debate la idea de recortes, ajustes y “ordenamiento” del gasto público.

Pero lo peor comenzó lentamente a aparecer luego que el gobierno entregara al Parlamento su megaproyecto misceláneo. Los estudiosos de lado y lado comenzaron a estudiar los alcances. Y de alguna manera, el senador DC Iván Flores los desnudó. Calificó como “una nueva locura de Hacienda” y “otro golpe más a la ciudadanía, especialmente a los sectores más vulnerables”, las propuestas de recortes en materia de gasto social impulsadas por Hacienda para el Presupuesto 2027.

“Si de verdad – dijo el senador- el Gobierno está pensando en esta nueva locura del Ministerio de Hacienda, que ha instruido a los ministerios para que evalúen el cierre de una serie de programas y beneficios sociales, significa entonces que este gobierno ya no tiene agarradero y habrá que endurecer mucho más la oposición. Y esto no solamente porque están haciendo mal las cosas, sino porque le pegan directamente a la gente. Porque esto genera inestabilidad social y riesgo país“.

Flores resumió lo que se pretende con estas directrices que firmó el Ministro de Hacienda, aunque luego se desdiga, como lo hizo. “Cuesta entender que, por ejemplo, en materias de salud, se esté pensando en descontinuar algo que es lo único que tienen los enfermos terminales de cáncer, como son los cuidados paliativos o la atención dirigida a los programas de adultos mayores, o la hospitalización domiciliaria; le están pegando directo a la atención primaria de salud. O, en Trabajo, recortar el bono de invierno, o el bono del trabajo de la mujer, o el de empleabilidad, 17 programas en cuestionamiento”.

“Y, en Seguridad, ¿alguien en su sano juicio podría pensar en descontinuar el programa de crimen organizado o el de calle sin violencia? ¿Y lo de las becas alimenticias? No les bastó con pasarle la cuenta del alza del combustible a la gente, combustible que no va a bajar por lo que se ve, y ahora pretenden quitarle los beneficios que tanto ha costado lograr. Increíble, inaceptable “.

Aguas turbulentas

Entonces, lo que se observa es algo más estructural que una simple falla comunicacional, como han pretendido todas las autoridades involucradas. Aparece un gobierno que prometió certezas y orden, pero que en la práctica ha abierto múltiples frentes sin lograr cerrar ninguno.

Tanto es así que hasta el mismo presidente debió salir a calmar las aguas, e intentar retomar su agenda. El subdirector de Racionalización, José Ignacio Llodrá, admitió el problema de fondo y dijo: “quizás la palabra descontinuar es más bien reformular”. El problema es que el oficio filtrado no dejó mucho margen: instruía a los ministerios a definir la continuidad o término de programas en base a evaluaciones y los calificaba como “condicionados”. Además, planteaba recortes de hasta 15% en otros 260 programas.

Pero, las aguas aún siguen arremolinadas. Es que se instaló la desconfianza. Por mucho que el propio ministro, el presidente y hasta la propia Dirección de Presupuestos (Dipres) haya salido a enmendar el tono, en un movimiento que busca apuntalar el control de  daños del ministro Jorge Quiroz, todos, incluyendo partidarios, ya miran con desconfianza los pasos del ministro.

No la tiene fácil el ministro. Comenzaron a hacerse visibles las primeras grietas en el oficialismo. Desde RN, el diputado Luis Pardo marcó una postura de cautela. Si bien respaldó la necesidad de revisar el gasto público, advirtió que estarán “muy pendientes” de cómo se ejecute el ajuste en educación y otras áreas sensibles.

La excandidata presidencial Evelyn Matthei reapareció en la escena pública marcando distancia y elevando el tono por el tema PAE: “Para muchos niños y niñas, esta es la única comida del día. Con eso no se juega”, sostuvo, pidiendo al ministro ordenar a su equipo. El exministro Cristián Monckeberg ya había abierto un flanco interno al cuestionar a Quiroz por “falencias graves” en su manejo político, especialmente en su capacidad de diálogo con el mundo parlamentario y de articulación con el sistema político.

El presidente José Antonio Kast salió a blindar al ministro, destacando su perfil técnico y capacidad de diálogo con inversionistas, desestimando las críticas internas. Pero ese respaldo político no logró contener el efecto del oficio. Más aún cuando Quiroz, desestimó la idea que se ha intentado imponer, de “reformular” en reemplazo de “descontinuar”. Quiroz dijo que “descontinuar” es la “palabra precisa en el contexto preciso” en que se ocupa en estas comunicaciones internas entre los ministerios y reiteró en que fue usada por la Comisión Asesora para el Gasto Público de septiembre del 2025.

De paso, Quiroz, cerró la puerta a la posibilidad de dividir la Ley Miscelánea, luego de que dirigentes de la oposición, incluso del propio oficialismo en distintos momentos, le han solicitado hacerlo. La oposición ha señalado, que está dispuesta a aprobar las medidas vinculadas a la reconstrucción por incendios, pero no un proyecto que —a su juicio— incorpora reformas tributarias favorables a sectores de mayores ingresos.

Quiroz respondió de forma categórica a la consulta si hay alguna posibilidad de aceptar esa petición: “No, ninguna, porque este es un todo, es un todo concatenado que reactiva y hace crecer”.

La ilusión del orden: la caída de Kast y el fin del voto prestado

En política, las victorias contundentes suelen esconder una fragilidad silenciosa. Lo que en la superficie aparece como una mayoría sólida, en su interior muchas veces es una suma de voluntades heterogéneas, transitorias, incluso contradictorias. Chile atraviesa hoy ese momento: un gobierno que llegó al poder con una amplia base electoral comienza a enfrentar una caída sostenida en su aprobación, no porque haya perdido su núcleo duro, sino porque empieza a descomponerse aquello que le permitió ganar: su voto prestado.

El gobierno de José Antonio Kast no está siendo abandonado por su electorado más fiel. Las encuestas recientes coinciden en un punto estructural: quienes se identifican con la derecha siguen respaldándolo de manera significativa. La caída ocurre en otro lugar. Ocurre en ese espacio difuso, menos ideológico, más pragmático, donde habitan los independientes, los desencantados, los que no militan ni se identifican, pero deciden. Es ahí donde se está produciendo el deterioro.

Para comprender este fenómeno, es necesario retroceder un paso y observar la composición de la mayoría electoral que permitió su triunfo. Esa mayoría no fue homogénea. Se construyó, en buena medida, sobre un electorado que en primera vuelta encontró expresión en la figura de Franco Parisi: un votante desanclado, antiélite, profundamente sensible a la economía cotidiana y escéptico frente a las instituciones. No se trata de un votante ideológico en sentido clásico. No “es” de derecha ni de izquierda. Es un votante que evalúa.

Ese electorado se alineó en segunda vuelta con la promesa de orden. No por convicción doctrinaria, sino por utilidad percibida. En un contexto de incertidumbre, la oferta de claridad —aunque simplificada— tiene una eficacia inmediata. La política, en ese momento, logra reducir la complejidad a un marco comprensible: orden frente a desorden, control frente a incertidumbre. Y ese marco resulta suficiente para construir mayoría.

Pero gobernar es otra cosa.

En el ejercicio del poder, las promesas dejan de ser relatos y se convierten en resultados. Y es ahí donde se produce la tensión. Porque el mismo electorado que se alineó por necesidad comienza a evaluar por experiencia. La pregunta ya no es quién ofrece más orden, sino quién logra mejorar la vida cotidiana. Y en ese desplazamiento, el eje de la política cambia.

Las encuestas de las últimas semanas muestran con claridad este giro: la economía comienza a desplazar a la seguridad como principal preocupación ciudadana. Este cambio no es menor. Implica una reconfiguración del campo de evaluación. El gobierno deja de ser juzgado por su capacidad de imponer control y pasa a ser evaluado por su impacto en el bolsillo, en el costo de la vida, en la estabilidad laboral. Es decir, en aquello que define la experiencia concreta de vivir en Chile.

Aquí emerge un dato estructural que no puede ser ignorado. Según la evidencia disponible, Chile no enfrenta hoy una crisis económica abierta, pero sí una condición de vulnerabilidad persistente. La pobreza multidimensional, medida por la encuesta CASEN, se mantiene en torno al 17%. La mayor parte del empleo formal se concentra en micro y pequeñas empresas, donde la estabilidad es frágil. El crecimiento económico proyectado por el Banco Central se ubica en rangos moderados, insuficientes para generar una sensación de expansión sostenida. El resultado es un país que no colapsa, pero tampoco ofrece certezas.

En ese contexto, el electorado se vuelve más exigente y menos paciente. No se moviliza por grandes relatos, sino por percepciones inmediatas. Y cuando esas percepciones no mejoran, el apoyo se retrae. No hay ruptura ideológica. Hay evaluación.

El volante líquido

Este comportamiento no es anómalo. Es la expresión de una transformación más profunda del sujeto político. Los datos del CEP muestran que más de la mitad de los chilenos no se identifica con ningún partido. La política ha dejado de organizarse en torno a pertenencias estables. Se ha convertido en un espacio de decisiones contingentes. Como planteó Zygmunt Bauman, vivimos en una modernidad líquida, donde los vínculos se debilitan y las certezas se vuelven transitorias. En ese contexto, el voto también se vuelve líquido.

El votante líquido no es irracional. Tampoco es ingenuo. Es un votante que opera bajo condiciones de incertidumbre estructural y saturación informativa. Las redes sociales, los algoritmos y las cámaras de eco han reconfigurado el espacio público. La información ya no se organiza en torno a la verdad, sino en torno a la atención. Y en ese entorno, como advierte Byung-Chul Han, el exceso de estímulos produce cansancio. El ciudadano no dispone de más herramientas para comprender la complejidad, sino de menos tiempo para procesarla.

El resultado es la búsqueda de atajos. Relatos simples, marcos claros, explicaciones directas. No porque la realidad sea simple, sino porque la experiencia de la información es abrumadora. En ese escenario, las “soluciones fáciles” adquieren una eficacia política evidente. No necesariamente porque sean correctas, sino porque ordenan el caos.

Sin embargo, esa misma lógica contiene su límite. Lo que se gana por simplificación se pierde por confrontación con la realidad. Gobernar implica lidiar con restricciones fiscales, institucionales y económicas que no pueden ser reducidas a un eslogan. Y cuando esas restricciones se hacen visibles, la promesa se tensiona.

Eso es lo que hoy comienza a ocurrir. La caída en la aprobación del gobierno no es el resultado de una oposición particularmente eficaz ni de un evento aislado. Es la expresión de una dinámica más profunda: la descomposición de una coalición electoral construida sobre expectativas que no encuentran traducción inmediata en resultados.

El votante que se está retirando no es el militante convencido. Es el votante que llegó por utilidad. Y ese votante no se va en silencio ideológico. Se va en forma de desaprobación, de distancia, de escepticismo renovado.

Este fenómeno plantea una pregunta más amplia sobre el estado de la política en Chile. No se trata solo de un gobierno que pierde apoyo. Se trata de un sistema político que ha perdido, en gran medida, la capacidad de construir vínculos estables con la ciudadanía. La centroizquierda enfrenta aquí una responsabilidad particular. Su crisis no es solo electoral, sino cultural. Ha perdido la capacidad de traducir el malestar social en un lenguaje que conecte con la experiencia cotidiana.

En términos de Antonio Gramsci, lo que está en juego es una crisis de hegemonía. No hay un relato dominante que organice el sentido común. Hay, más bien, una disputa fragmentada donde distintas narrativas compiten por imponer una interpretación de la realidad.

En ese vacío, las promesas de orden encuentran espacio. Pero ese espacio no es permanente. Depende de su capacidad de sostenerse en la práctica. Y cuando no lo logran, el ciclo vuelve a comenzar: búsqueda, adhesión, desencanto.

El electorado chileno no se ha vuelto más ideológico. Se ha vuelto más exigente. No se ha radicalizado en términos doctrinarios. Se ha radicalizado en su demanda de resultados. Y en ese cambio, la política enfrenta un desafío mayor: no basta con tener razón. Es necesario construir sentido.

La caída del gobierno de Kast, en este sentido, no es solo un problema de gestión. Es una señal de época. Nos muestra que las mayorías ya no se sostienen por identidad, sino por desempeño. Y que, en un contexto de incertidumbre estructural, el voto no se entrega. Se arrienda.

Y cuando el arriendo vence, la política queda nuevamente frente a su pregunta más básica: ¿cómo representar a una ciudadanía que ya no cree, pero que sigue necesitando respuestas?

Ahí, y no en otro lugar, se juega hoy el futuro de la democracia chilena.

Las 27 fundadoras: El legado silenciado del socialismo chileno

PS-Chile

La historia oficial suele tener una caligrafía marcadamente masculina. Cuando se habla del 19 de abril de 1933, la memoria colectiva evoca rápidamente los nombres de Marmaduke Grove, Eugenio Matte o Oscar Schnake. Sin embargo, en aquel salón de la calle Serrano donde nació el Partido Socialista de Chile (PS), el aroma de la revolución no era solo de tabaco y testosterona. Había 27 mujeres. Y no estaban allí para servir el café, sino para dictar el futuro del socialismo feminista.

Es curioso —y por decir lo menos, injusto— que en un partido que hoy abraza el feminismo como pilar fundamental, las identidades de sus arquitectas originales hayan quedado, durante décadas, relegadas a las notas al pie de página.

Las firmas que la historia borró

Para entender la génesis del socialismo chileno, hay que mirar más allá de los grandes discursos de balcón. Las fundadoras del PS no solo traían consigo la lucha de clases, sino la urgencia de una emancipación de género que sus compañeros de fila a menudo no terminaban de procesar.

Aunque el relato tradicional las ha omitido, su influencia fue determinante a través de diversos frentes:

  • La Fuerza Intelectual: Mujeres que pusieron su firma en el acta fundacional, validando con su pensamiento crítico los cimientos de la nueva organización.
  • El Activismo de Base: Dirigentes que vincularon la lucha  obrera con la exigencia de derechos civiles básicos para la mujer.
  • La Vanguardia Jurídica: Líderes que comprendieron, mucho antes que la ley, que el socialismo debía ser el vehículo para alcanzar la igualdad legal definitiva.
  • La Educación Popular: Maestras y trabajadoras del Estado que llevaron el ideal de justicia social directamente a las aulas y a los sindicatos de trabajadoras.

Mucho más que «acompañantes»

Estas 27 mujeres no llegaron al socialismo por inercia. Lo hicieron en un contexto donde ni siquiera tenían derecho a voto en elecciones nacionales. Su militancia era un acto de rebeldía doble: contra el capital y contra el patriarcado que las quería recluidas en el ámbito privado.

Desde los movimientos de emancipación de la época, las fundadoras empujaron al partido a entender que no hay justicia social posible si la mitad de la población vive bajo tutela masculina. Su pensamiento se resumía en una convicción clara:

«La libertad del trabajador debe ser, por definición, la libertad de la trabajadora. No se puede construir un mundo nuevo con manos que aún cargan cadenas domésticas».

El reto de la memoria

Hoy, el Partido Socialista de Chile se define como un partido feminista. Pero para que esa etiqueta no sea solo un eslogan de campaña, es vital reconocer que el hilo violeta está tejido en la bandera roja desde el primer día.

Las fundadoras de 1933 no fueron «anexos» decorativos. Fueron dirigentas que organizaron la Acción de Mujeres Socialistas, que escribieron en la prensa obrera e instalaron temas como la salud reproductiva y la igualdad salarial cuando el resto de la clase política aún discutía si las mujeres tenían la capacidad intelectual para sufragar.

Reivindicar su existencia no es un ejercicio de nostalgia, sino de justicia histórica. Es hora de que, al pasar lista por aquel abril de 1933, las voces de aquellas que abrieron el camino resuenen con la misma fuerza que las de sus compañeros. Porque el socialismo chileno, desde su primer suspiro, también inspiración feminista y rostro de mujer.

* Las 27 fundadoras son: María Luisa Santander Oyarzún, María Sotelo Díaz, Margarita Cornejo Jérez, Adela Araya Vargas, Carmen Rodríguez Villalobos, María Rodríguez Villalobos, María Rebolledo Ortiz, Cipriana Miranda Miranda, Ludovina Cordova, Felia Fernandez Manriquez, Lucila de Mujica Salvo, Juana de Renán, Eva Bandember Gajardo, Teresa Silva Villarroel, Elena de Izquierdo Villarroel, María Arancibia Martinez, Olga González San Martín, Olga de Arancibia Herrera, Amanda Herrera Magaña, Teresa Cuevas Herrera, Ana Acosta Martinez, María Grunest, Hermnia Vasquez Martinez, Herminia de Lira Cuadra, Adela Araya Vargas, Rosa Gomez Peña y María de Díaz Farfán

(Fuente: Acta Fundacional Partido Socialista de Chile. Archivo Nacional de Chile)

Manouchehri y Cicardini emplazan a Presidente Kast por investigación en Hungría a red ultraderechista que presidió

“Esperamos que ahora sí el Presidente responda quién financió sus viajes y actividades internacionales con esa red de ultraderecha antes de asumir”,  indicaron los parlamentarios del PS.

Los parlamentarios socialistas Daniel Manouchehri y Daniella Cicardini emplazaron al Presidente José Antonio Kast a aclarar eventuales vínculos financieros con la red internacional de ultraderecha que encabezó hasta 2024, luego de que se conociera que el nuevo primer ministro de Hungría, Péter Magyar, anunció una investigación por uso de fondos públicos en actividades de grupos conservadores. En este caso, el Presidente Kast encabezó la corporación Political Network for Values (PNfV) entre 2022 y 2024.

La indagatoria apunta a eventuales irregularidades en el uso de recursos públicos del Estado de Hungría, durante la administración del saliente primer ministro Viktor Orbán, y financiamiento de estructuras políticas vinculadas a la ultraderecha y el conservadurismo internacional. El tema del eventual financiamiento desde Hungría a estas organizaciones también ha preocupado a la Unión Europea, abriendo cuestionamientos sobre su alcance en otros países.

En ese contexto, el diputado Daniel Manouchehri remarcó que «Hungría investigará por corrupción a la internacional ultraderechista que el Presidente Kast presidió hasta el 2024. Lo denuncia un primer ministro de centroderecha y lo respalda la Unión Europea”.

“Chile tiene dos preguntas que el Presidente debe responder.  Primero, ¿hubo aportes de esa red a las campañas de su partido? En España, Vox recibió 7 millones de euros desde un banco húngaro; el precedente existe. Segundo, la  gira que Kast hizo antes de asumir, donde fue a ver al mismo Orbán y a Trump, jamás aclaró quién lo pagó. Sería bueno, Presidente, que ahora lo aclare», indicó.

Por su parte, la senadora Daniella Cicardini advirtió: “Chile tiene derecho a saber si hubo dinero, apoyo o influencia de esa red internacional en la campaña presidencial de Kast o de su entorno, y esperamos que ahora sí el Presidente responda quién financió sus viajes y actividades internacionales con esa red de ultraderecha antes de asumir. Nunca aclaró que había pagado esa gira. Esto es gravísimo. Los chilenos se merecen saber la verdad.”

“La red internacional que José Antonio Kast presidió durante dos años hoy está bajo investigación por corrupción en Hungría. Y esto no lo denuncia la izquierda, lo denuncia el nuevo primer ministro húngaro, de derecha, por el eventual uso de recursos públicos”, recalcó.

Ambos parlamentarios señalaron que evaluarán sus próximas acciones a seguir, desde la fiscalización y eventuales requerimientos formales para esclarecer los antecedentes, subrayando que el país necesita transparencia total respecto de eventuales financiamientos internacionales en política.

Gremios de la Salud exponen ante la Comisión de Salud del Senado y exigen suspender recorte presupuestario del 3%

Imagen cedida

En una sesión especial de la Comisión de Salud del Senado, diversas organizaciones gremiales de la Salud Pública expusieron la crítica situación que enfrenta la red asistencial, marcada por una profunda incertidumbre financiera y administrativa. La discusión se centró en la exigencia de suspender el recorte presupuestario del 3% impuesto al sector, solicitando para Salud el mismo trato que recibió la cartera de Seguridad, donde dicha reducción fue desestimada.

Al respecto, el Presidente Nacional de la Confederación FENATS Unitaria , Ricardo Ruiz Escalona, instó a los parlamentarios a consolidar una «alianza estratégica» que permita blindar la salud pública frente a las actuales presiones presupuestarias. Durante su intervención enfatizó que la viabilidad del sistema estatal depende de una gestión profesionalizada y de la detención inmediata de medidas que debiliten la atención, situando la estabilidad de los trabajadores como un eje central para el desarrollo del país: «Disminuir un porcentaje en este escenario lo que hará será debilitar la atención, la calidad, el acceso a medicamentos y el fortalecimiento del Estado», advirtió Ruiz.

“Si bien se valoran medidas específicas como el plan para agilizar las listas de espera oncológicas, la salud pública requiere herramientas estructurales para seguir contribuyendo al desarrollo del país, considerando que -de acuerdo a estándares OCDE- Chile ostenta una alta expectativa de vida gracias, en gran medida, al aporte sustantivo de la red pública”, agregó.

En el contexto de la preocupación del sector gremial por el concurso de Alta Dirección Pública (ADP) para 17 de los 29 directores de servicios de salud, que generaría un impacto masivo en la continuidad de la gobernanza del sistema, planteó que «Los trabajadores ejecutamos la gestión que la autoridad nos entrega. Cuando se hace una crítica a la gestión, no se critica a los trabajadores, sino a quien la está gestionando. Para abordar estos desafíos, reiteramos la disposición de nuestra asociación para integrar mesas de trabajo sobre gobernanza, ausentismo y licencias médicas”, señaló.

Antes de finalizar, Ruiz alertó sobre una de las realidades técnicas invisibles que frena la operatividad de los recintos: la presencia de aproximadamente 1.000 pacientes sociosanitarios en los hospitales. Se trata de personas que ya recibieron el alta médica pero que no tienen redes de apoyo o respuesta estatal para su egreso. «Estamos hablando de mil camas ocupadas que, de liberarse, equivaldrían a la capacidad de dos hospitales nuevos sin necesidad de levantar un solo ladrillo», explicó, instando a que el Estado asuma su responsabilidad para despejar estos cupos para quienes realmente necesitan atención de agudos.

Al cierre, el Presidente Nacional de la FENATS Unitaria propuso formalmente a la Comisión de salud del Senado actuar como puente para un Acuerdo Nacional sobre el funcionamiento de la salud pública. «No somos un compartimento estanco; estamos al servicio de los usuarios. Es el momento de generar un encuentro entre la Comisión de Hacienda, la Comisión de Salud y los trabajadores para buscar una salida a la incertidumbre», concluyó Ruiz, solicitando que se despachen los oficios necesarios para sentar al Gobierno en una mesa de diálogo resolutiva. En esa línea, la cita concluyó con el anuncio de una próxima reunión de los gremios de la salud con la Ministra de Salud, May Chomalí en la misma instancia senatorial.

A propósito del programa del 47

 

En el marco de la Convocatoria a la Conferencia Programática del Partido Socialista, el Programa de 1947 será una referencia obligada en los debates, a pesar que el texto cumple el próximo año ocho décadas. Aunque no es el único documento del socialismo con ese carácter, su trascendencia es indudable. Lamentablemente, también lo es el desconocimiento de sus contenidos e historia. En estas líneas entregaremos algunos datos de su contexto, contenidos y valoración posterior.

Como recordaba Raúl Ampuero a principios de los años noventa, el XI Congreso (octubre de 1946) convocó a una Conferencia de Programa para el año siguiente; así el Programa fue aprobado en noviembre del 47 y difundido en 1948. El documento está dividido en dos partes: la primera y más conocida, es la Fundamentación Teórica, y la segunda, las Directivas Programáticas. La parte teórica fue responsabilidad del, en ese entonces, profesor del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, Eugenio González Rojas. Las medidas específicas, fueron producto de un trabajo colectivo de especialistas y profesionales del Partido.

Eugenio González en los años veinte fue un dirigente universitario de perfil anarquista, lo que, en el marco de la lucha contra la dictadura de Carlos Ibáñez, le valió en 1930 ser relegado al archipiélago de  Juan Fernández. Durante la república socialista de junio de 1932 González fue designado Ministro de Educación, y formó parte también de los fundadores del PS. Posteriormente fue secretario general del Partido entre 1948 y 1950, senador por Santiago (1949-1957) y rector de la Universidad de Chile (1963 a 1968).

El contexto global del Programa esta signado, por un lado, por la creación de la ONU, y por el otro, el inicio de la Guerra Fría. En Europa se inicia la reconstrucción y las bases del “estado de bienestar”. En la Unión Soviética, José Stalin consolidaba su poder dictatorial y una versión dogmática del marxismo. Atrás, quedaba la II Guerra Mundial, la Guerra Civil Española y la primera gran crisis del capitalismo global del siglo XX, la de 1929. En nuestra región, los EE.UU. desplegaban una política imperial a través de instrumentos como la creación del TIAR (1947) y la OEA (1948).

En lo nacional, Gabriel González Videla incluía por primera vez a los comunistas en un gabinete, y un tiempo después promulgaba la “Ley Maldita” que los ilegalizaba. Por su parte, el Partido Socialista se encontraba fracturado: en un sector que se oponían al gobierno, los “recuperacionistas”, y los que lo respaldaban, los “colaboracionistas”. En el primer sector se encontraba el grueso de la dirigencia; en especial un contingente de jóvenes de la segunda generación partidaria, encabezada por Ampuero, quien tenía 28 años al ser elegido Secretario General (1946) e intelectuales como Eugenio González de 29.

Como se ha señalado, existe una continuidad ideológica entre la Declaración de Principios de 1933 (publicada el 34) y el documento del 47. El Programa del 47 establecen en la época un camino propio al interior de la izquierda marxista internacional, ubicando a los trabajadores y sus organizaciones en el centro de la construcción del socialismo, criticando con lucidez el capitalismo de Estado que se ofrecía como modelo, encarnado en esos años en la Unión Soviética de Stalin.

El Programa, cuyo encabezado es “por una democracia de trabajadores”, parte destacando el rol del socialismo en la historia moderna y la valoración del marxismo como “método fecundo de interpretación sociológica”. Señala que la doctrina socialista no sería “un conjunto de dogmas estáticos”. Visualiza al capitalismo en un proceso de quiebre. Como hemos dicho, la revolución rusa es interpretada como una regresión y se define al socialismo como “en su esencia, humanismo”. Después se pasa a examinar el vínculo entre la planificación y la libertad, así como la relación crítica entre el socialismo y el Estado.

En el siguiente punto se establece el nexo entre socialismo y la clase trabajadora, resaltando que el concepto de clase trabajadora no se circunscribe a los sectores urbanos del proletariado industrial . Esta es definida como aquella que obtiene sus medios de subsistencia en forma de sueldos, salarios o remuneraciones directas, o sea quienes “no son poseedores de instrumentos de producción de riqueza material”.

En el plano internacional, se subraya la impronta latinoamericanista, tan propia del PS, y se postula que el continente pase de ser una expresión geográfica, a una realidad política, garantía de una verdadera independencia nacional.

La segunda parte del Programa, y la más desconocida, las Directivas Programáticas, incluyen lineamientos respecto al desarrollo de las fuerzas productivas; la nacionalización de las riquezas básicas; la reforma agraria y la racionalización de la agricultura; la nacionalización del comercio, seguros y bancas; la reforma de la organización tributaria y administrativa; una política de mejoramiento de las condiciones de los trabajadores, y una reforma integral de la educación pública. Concluye el documento con una extensa y detallada lista de propuestas en el plano de una Política Industrial y Minera.

En las próximas décadas las propuestas desarrolladas en las Directivas fueron parte de las medidas impulsadas en los programas del conjunto de la izquierda, como la nacionalización de las riquezas básicas (salitre, cobre y hierro), la nacionalización de la banca o la reforma agraria. Como se recordará, las principales de estas iniciativas formaron parte del Programa de la Unidad Popular.

El Programa tendió a perder relevancia a mediados de la década del 60, retomando su centralidad en la década de los 80 y particularmente desde la unificación de 1990. En los primeros años de esta última década se difundió en aniversarios del Partido (los 90 años) o en Congresos, como el XXIX, de mayo del 2011. En fin, el Programa de 1947 es a todas luces el escrito doctrinario más importante en la historia del socialismo chileno.

 

Violento desalojo a Lob Rgaliko en Alto Biobío: Acusan al Estado chileno de crimen de lesa humanidad tras desalojo incendiario

La comunidad mapuche pewenche Rgaliko (Lob Rgaliko), del Alto Biobío, emitió una denuncia pública tras el violento desalojo ejecutado el pasado 23 de abril por fuerzas represivas del Estado chileno, apoyadas por particulares. En una declaración pública, denuncian que sus rukas fueron reducidas a cenizas, destruyendo no solo sus hogares, sino años de vida autónoma y digna.  Califican el hecho como un nuevo capítulo del genocidio histórico contra el pueblo mapuche, reviviendo la matanza de Rankil y la mal llamada pacificación.

Los afectados relatan que perdieron absolutamente todo: camas, alimentos, herramientas y recuerdos. Señalan directamente a los latifundistas, en particular a la familia Bunster, por replicar las prácticas incendiarias de sus antepasados. Además, advierten que este desalojo es una señal del modelo de diálogo que impondría el gobierno de Kast: “mediante el fuego y el desplazamiento forzado”, configurando un crimen de lesa humanidad avalado por políticas de estado fraudulentas.

Pese a la tragedia, la comunidad Rgaliko proclama que no retrocederá y rechaza cualquier calificación de violencia o terrorismo, invirtiendo el señalamiento hacia el Estado y los privados. Hacen un llamado a todo el wallmapu y comunidades vecinas a apoyar mediante el kellewun y el mingako para reconstruir sus rukas cuantas veces sea necesario. “Seremos semilla y ningún sádico los botará”, afirman. A continuación, la declaración completa:

Declaración pública Lob Rgaliko, Alto Biobío

“Marrimarri kom pu Lonko, kom pu Machi, kom pu peñi, kom pu lamgen, kom pu che de Alto Biobío, de wallmapu, de otras ciudades y gente consciente de la lucha territorial mapuche.

  1. Informamos que el día 23 de abril se ejecutó el desalojo violento represivo de parte del estado de Chile, como una vez más dentro de la historia de Rgaliko, reviviendo el genocidio perpetrado a nuestros antiguos, como en la mal llamada pacificación y los tiempos de la matanza de rankil , en donde las fuerzas represivas y políticas del estado se configura como brazo armado de los ricachones y latifundistas permitiéndose que cometieran hechos y atropellos graves hacia nuestras familias el cual nuestras rukas fueron calcinadas por una banda de pirómanos (fuerzas especiales, PDI , militares), pasando a llevar nuestra integridad como pueblo ancestral, nuestro derecho como indígena de vivir en dignamente en nuestro territorio ancestral, causando un daño irreparable al tejido social , cultural y espiritual de nuestro pueblo originario pre existente.
  2. Todas nuestras rukas quedaron hechas cenizas, así también nuestros bienes, camas, frazadas, ropa, alimentos y herramientas, no se logró rescatar absolutamente nada. No solo fueron quemados nuestros hogares sino años de esfuerzo, de vida mapuche autónoma y por sobre todo digna, que han demostrado que se puede vivir como en los tiempos del kuibi moñen más aún cuando el estado nos quiere ver desaparecidos como mapuche pewenche.
  3. Nosotros como mapuche consientes de este crimen de lesa humanidad realizado por el estado genocida chileno, fue un acto de ensañamiento de parte del latifundista porque quemó nuestras rukas tal cual como sus abuelos (familia Bunster), hicieran a nuestros antepasados mapuche pewenche. También creemos que es una señal de cómo el gobierno de Kast responderá a las demandas del movimiento mapuche, el cual su forma de hacer diálogo será mediante el fuego y el desplazamiento forzado, reviviendo los tiempos de arrinconamiento y reducción como en los tiempos del malón que nos conversaban nuestros antiguos, creemos firmemente que este desalojo no fue solo un golpe a rgaliko sino a todos los lob en recuperación y resistencia en Alto Biobío.
  4. Le damos a conocer a toda la gente de Alto Biobío que nosotros no volveremos atrás, jamás perdemos la esperanza de que esta situación se solucione, no somos nosotros violentistas ni terroristas, en este caso el latifundista es el terrorista genocida avalado por el estado y sus fuerzas de orden para cometer violencia de alguna u otra manera estamos conscientes y nos mantendremos firmes para seguir en la lucha de la reivindicación de nuestros derechos, sabíamos que esta situación podría suceder y creemos que acá no se trata de quien tiene más fuerza o más balas para percutar, acá fue un hecho netamente político, fueron políticas de estado las que dieron garantías al privado y le otorgaron, a través de una maquinización fraudulenta, compras donde hubo dolo , donde hubo mala fe para poder configurar un contrato de compra venta, donde nuestro Lonko antiguo Ignacio Maripé Purrán, así también su papá, nunca jamás vendieron sus tierras a este colono que hoy dice que le pertenecen. Nosotros como jóvenes, niños, adultos, ancianos tenemos claridad de esta situación y queremos que se reestablezca nuestro derecho ancestral mapuche.
  5. Hacemos un llamado a todo wallmapu, a comunidades vecinas para que nos puedan ayudar a aportando de diferentes maneras, porque esta situación es una injusticia que jamás hubiéramos querido que vivieran nuestros hijos e hijas y confiamos en el kellewun y en el mingako para construir mil veces si es necesario más nuestras ruka.

Vemos hoy pewenes enraizando en la cordillera con la fuerza del sol y del kurrub, seremos semilla y ningún sádico los botará

La bandera amarilla y azul firme y nos guiará hasta vencer.

Lob en resistencia Rgaliko.

A 93 años del socialismo chileno: la advertencia The Strokes y su cancion Oblivius en tiempos de olvido y fatiga democrática.

Hay noches en que la música deja de ser un simple ejercicio de ondas sonoras para convertirse en un desborde de la conciencia. En abril de 2026, bajo el cielo eléctrico de Coachella, The Strokes no cerraron su presentación con un estruendo de guitarras celebratorias, sino con un dispositivo de memoria punzante llamado Oblivius. Mientras la canción avanzaba —lenta, tensa, cargada de una gravedad que excedía el género—, las pantallas gigantes del festival más influyente de Occidente dejaron de proyectar el espectáculo de luces habitual para devolver una imagen que fracturó la complacencia del presente: el humo negro elevándose sobre el Palacio de La Moneda en 1973. En ese instante, la figura de Salvador Allende emergió no como un ícono nostálgico, sino como una interpelación directa a una democracia global que hoy parece vaciarse de contenido.

Este acto de «asertividad política» de la banda neoyorquina no fue un recurso visual gratuito. Fue la constatación de que la historia no desaparece, sino que se desplaza y reconfigura bajo nuevas formas de dominación. Al mostrar el bombardeo al centro del poder civil chileno, The Strokes conectaron la herida abierta de la desposesión original con la fatiga democrática de 2026, recordándonos que el sacrificio de Allende fue el último muro de contención contra un modelo diseñado para transformar ciudadanos en consumidores aislados.

Allende y la Resistencia al Absurdo

Para comprender la potencia de esta imagen, debemos recurrir a la lente de Albert Camus. El filósofo argelino entendía que el absurdo no era la falta de sentido, sino la tensión entre nuestra necesidad de justicia y un mundo que se niega a organizarla. En este marco, la figura de Salvador Allende representa al Sísifo consciente por excelencia. Allende empujó la roca de la justicia social y la vía democrática hacia el socialismo sabiendo que las fuerzas de la desposesión —instigadas por la CIA y los poderes fácticos— estaban preparadas para hacerla rodar de vuelta al valle.

El sacrificio del Presidente en La Moneda fue un acto de «rebelión lúcida». Ante el absurdo de la traición militar y la violencia desatada, Allende no optó por la renuncia, sino por la permanencia ética. Su última alocución no fue un adiós, sino una advertencia sobre el futuro. The Strokes, al rescatar estas imágenes en 2026, sugieren que hoy nos falta esa lucidez. Vivimos en una época donde el absurdo ya no es solo una condición existencial, sino una estrategia política de la ultraderecha moderna que busca desmantelar las instituciones desde adentro, utilizando la desinformación como los Hawker Hunters del siglo XXI.

La Sociedad del Cansancio y la Desposesión Psíquica

Sin embargo, la amenaza actual no siempre viste uniforme militar. Aquí es donde el pensamiento de Byung-Chul Han ilumina la advertencia de Oblivius. Han sostiene que hemos transitado de una «sociedad disciplinaria» basada en la prohibición —la que bombardeó La Moneda— a una «sociedad del rendimiento». Hoy, el individuo no es reprimido por un dictador externo; es un «auto-explotado» que cree que se está realizando mientras se agota en la soledad del narcisismo digital.

Esta soledad es el terreno fértil para la nueva desposesión. Si la dictadura de 1973 nos despojó de la soberanía política a sangre y fuego, el modelo neoliberal actual, basado en la subsidiariedad de Guzmán, nos despoja de la comunidad. Un ciudadano agotado, convertido en un «empresario de sí mismo» que compite solo por su supervivencia, es incapaz de articular el «nosotros» que Allende defendió con su vida. La fragmentación que denuncia Han es la que permite que la historia, aunque esté disponible en todas las pantallas, deje de operar como límite. Sabemos lo que ocurrió en La Moneda, pero en la saturación de información de 2026, ese saber no obliga a nada; es solo un contenido más en el flujo eterno del consumo.

El Retorno de la Infamia y la Responsabilidad del Presente

El concierto de Coachella vinculó explícitamente el pasado golpista con el presente de la ultraderecha global, mencionando a figuras como Donald Trump y la avanzada agresiva que busca reescribir la memoria. Esta conexión es vital para el socialismo chileno a 93 años de su fundación. El sacrificio de Allende nos recuerda que la democracia no se sostiene solo en instituciones, sino en una experiencia compartida de la dignidad. Cuando esa experiencia se fragmenta por la soledad del rendimiento, la democracia se vacía por dentro.

Las letras de Julian Casablancas, que durante años orbitaron en torno al hastío y la sospecha, han mutado en 2026 hacia una «vigilancia política activa». Oblivius ya no describe la alienación, sino que muestra sus consecuencias: una sociedad que olvida porque no logra procesar lo que sabe. La  transparencia total de la que habla Han termina produciendo ceguera. Vemos el Palacio arder en alta definición, pero seguimos actuando como si el fuego no pudiera alcanzarnos de nuevo.

Conclusión: La Roca que no podemos soltar

Al final del relato, la advertencia de The Strokes en Coachella es un llamado a recuperar la «hora de la conciencia» camusiana. Allende no murió por una consigna, murió por la posibilidad de un futuro común que hoy estamos dejando diluir en el agotamiento individual. La roca de la democracia hoy es invisible, oculta entre notificaciones y métricas de rendimiento, y ese es el peligro más difícil de detectar: el momento en que dejamos de notar que algo se está rompiendo.

Si el olvido se convierte en destino, como sugiere la canción, es porque hemos permitido que la soledad erosione el vínculo comunitario. La figura de Salvador Allende debe operar hoy como ese «nosotros» que se resiste a ser archivado. Porque, como Sísifo, solo seremos superiores a nuestro destino cuando reconozcamos que el esfuerzo por la justicia no es inútil mientras haya conciencia. La historia proyectada en las pantallas de 2026 no es un recuerdo; es una interpelación: ¿somos capaces de sostener la roca de la dignidad, o dejaremos que el silencio del rendimiento apague definitivamente las «grandes alamedas»?

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