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Asesores Previsionales manifiestan preocupación por alcances de enmienda sobre propiedad de los fondos de AFP aprobada en Consejo Constitucional

Su preocupación por los alcances que pudiera tener la enmienda aprobada por la Comisión de Derechos Sociales del Consejo Constitucional, que establece la propiedad de los fondos de AFP, expresó la Asociación Gremial de Asesores Previsionales (AGAP), ya que a su juicio si bien no afectaría el Fondo de Solidaridad del Proyecto de Reforma Previsional, sí afectaría la llamada “Ley Papito Corazón” y la “Compensación Económica” en caso de divorcio.

Así lo manifestó la vicepresidenta de la organización, Alda Ortiz, quien expresó que “con el actual articulado se consolida la capitalización individual sin afectar el componente de solidaridad, ya que la enmienda impide la expropiación de los fondos de capitalización individual de propiedad de los afiliados, los que no comprenden el aporte del 6% del Fondo Solidario indicado en el proyecto de reforma presentado, hasta que éstos no se hayan incorporado a dicho fondo, ya que provienen del empleador”.

Si bien la enmienda debe pasar aún por la aprobación del pleno del Consejo Constitucional y luego, de ser aprobada, por el plebiscito constitucional de diciembre, para la dirigenta de AGAP la señal es de “atención”.

“Se ha instalado un legítimo debate público acerca de la propiedad de los fondos y su heredabilidad, pero eso produjo que la comisión aprobara una norma que impediría cumplir con las leyes nombradas, ya que serían inconstitucional, por lo que debe contemplar las excepciones mencionadas”, adelantó.

En ese sentido, Alda Ortiz comentó que “es importante que podamos debatir respecto de muchos puntos de los proyectos presentados, sobre todo previsionales, para que se tomen en cuenta los efectos sociales que éstos pudieran tener. No se puede otorgar un beneficio eliminando otros en favor y detrimento de diferentes grupos. Chile somos todos, por lo que los beneficios deben sumar para todos, no para algunos y restar para otros”.

 

 

 

 

Carmen Hertz por carta de reos de Punta Peuco:“Es una estrategia comunicacional de una tropa de criminales de lesa humanidad que esgrimen lamentos y lloriqueos”

La Vicepresidenta de la Cámara de Diputadas y Diputados, Carmen Hertz, se refirió a la carta firmada y enviada por 27 internos de la Cárcel de Punta Peuco, quienes se encuentran cumpliendo condena por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura Civil Militar en nuestro país. Entre quienes suscriben la misiva se encuentran Carlos Herrera Jiménez, condenado por el homicidio calificado del carpintero Juan Alegría y del dirigente sindical Tucapel Jiménez; Iván Quiroz Ruiz, ex escolta de Pinochet que participó en el asesinato de 12 jóvenes durante la “Operación Albania”, entre otros.

Al respecto, la diputada e histórica dirigenta por los DDHH, Carmen Hertz, expresó que “me parece una desfachatez que una tropa de criminales de lesa humanidad como lo son todos los firmantes, sin ninguna excepción quienes se encuentran condenados y cumpliendo penas efectivas en Punta Peuco, pretendan ‘conmiseración’ del poder político y quieran acceder a beneficios, que esta reglado cuando pueden o no obtenerlos, porque eso está regulado”.

“Está absolutamente probado que estas personas fueron asesinos, homicidas, secuestradores. Está totalmente evidenciado, entonces ellos no aportan nada, no aportan ni una palabra, no nombran a ninguno de los superiores que les habrían dado las órdenes bajo las cuales ellos asesinaron y secuestraron. Esto es una estrategia comunicacional de una tropa de criminales de lesa humanidad que ahora esgrimen lamentos y lloriqueos”, arremetió la Vicepresidenta de la Cámara Baja.

“Lo que me llama la atención es que insistan en que ellos obedecieron órdenes y que son los mandos superiores los responsables. Hacer desaparecer personas, asesinar a opositores políticos y torturarlos no ha sido nunca cubierto por la obediencia debida. Los crímenes de lesa humanidad no son amparables, y quienes establecen las responsabilidades penales son los tribunales de justicia. En relación con no asumir los mandos la responsabilidad que tienen, no hicieron más que seguir la senda que marcó Pinochet y Arellano Stark, como muy bien lo dice el General Ricardo Martínez, de no asumir jamás la responsabilidad que tuvieron en los crímenes”, puntualizó Carmen Hertz.

 

 

 

50 años después. No todo está dicho, de lo poco se habla

A 50 años del golpe de Estado, las heridas y cicatrices siguen abiertas, el debate sigue vivo, también una profunda división. A 50 años, mientras una diputada sostuvo en el parlamento que la violencia sexual de la que fueron víctimas muchas presas políticas no es más que una leyenda urbana, el 22 de agosto 2023, los parlamentarios de la derecha acordaron con 50 votos a favor, 42 en contra y una abstención, dar lectura a la resolución adoptada el 22 de agosto de 1973 por mayoría parlamentaria en la que denuncian «un grave quebrantamiento del orden constitucional y legal de la república por parte del gobierno del presidente Salvador Allende» y llama a los ministros que eran parte de las Fuerzas Armadas y de Carabineros a «poner inmediato término a todas las situaciones de hecho referidas que infringen la Constitución y las leyes». Fue la antesala al golpe de Estado.

A 50 años, los diputados del Frente Amplio y del Partido Comunista abandonan la sala mientras gritaban «asesinos», «cobardes», otros levantan carteles con fotografías de detenidos desaparecidos y otros proclaman puño en alto por la justicia, la verdad y no a la impunidad, ante la provocación y grave ofensa a la democracia, a los chilenos y especialmente a quienes fueron perseguidos, torturados, secuestrados como también a los familiares de ejecutados y detenidos desaparecidos. «A 50 años del golpe contra Allende, la sociedad chilena está congelada…» tituló un diario internacional que describe el clima político y según expresa el «gran abismo» entre quienes justifican el bombardeo al presidente Salvador Allende en el palacio de La Moneda y quienes buscan abrir un espacio para reflexionar y firmar un compromiso por un Nunca Más a un quiebre democrático como solución a los problemas y por el respeto irrestricto de los derechos humanos, según una iniciativa impulsada por el presidente Gabriel Boric que firman los ex presidentes vivos, Eduardo Frei Ruiz Tagle (1994-2000), Ricardo Lagos (2000-2006), Michelle Bachelet (2006-2010 y 2014-2018) y Sebastián Piñera (2010-2014 y 2018-2022).

En este manifiesto llamado «Por la democracia, siempre», llaman a «cuidar y defender la democracia, respetar la Constitución, las leyes y el Estado de Derecho», se comprometen a «enfrentar los desafíos con más democracia, nunca con menos, condenar la violencia y fomentar el dialogo y la solución pacífica de las diferencias, con el bienestar ciudadano en el horizonte» y trabajar para «hacer de la defensa y promoción de los derechos humanos un valor compartido por toda nuestra comunidad política y social, sin anteponer ideología alguna a su respeto incondicional». El ex presidente Sebastián Piñera firmó este compromiso, pero los partidos de la derecha se negaron, argumentando que no están disponibles para un compromiso que busca imponer verdades únicas.

50 años después, esta conmemoración, paradojalmente liderada por un gobierno de izquierda, traza una agenda de derechos humanos que busca avanzar en verdad, justicia y reparación, contemplando: a) Plan de Búsqueda de detenidos desaparecidos; b) levantamiento parcial de moratoria de 50 años que rige sobre testimonios otorgados a la Comisión Nacional de Prisión Política y Tortura, resguardando la voluntad de aquellas víctimas que solicitaron mantenerlo, c) Creación del Padrón -Persona ausente por desaparición forzada-, a cargo del Registro Civil para calificar jurídicamente a los detenidos desaparecidos, d) generación de una Política de Memoria y Patrimonio que comprenda la categoría de Sitios de Memoria y mejorar los mecanismos de financiamiento y mantención de dichos espacios y lugares con una perspectiva de preservación y educación en derechos humanos y e) sacar a la luz las leyes y otros textos legales dictados por la Junta Militar que hasta ahora se mantienen secretos o con acceso restringido. A 50 años, según cifras proporcionadas por el Ministro de Justicia, se cuentan 1.300 procesos criminales activos por violaciones de derechos humanos y 150 condenados que cumplen sentencia de por vida en el penal Punta Peuco, exclusivo para ellos. En materias de Sitios de Memorias se contabilizan 1.132, sumando la reciente recuperación del inmueble donde funcionó el centro de tortura llamado cuartel Tacora o «Venda Sexy» (Irán 3037), lugar que registra dolorosos testimonios de mujeres prisioneras víctimas de brutales acciones de violencia política sexual.

La verdad y memoria estatal de la represión está contenida en dos informes oficiales y sus respectivos anexos: Informe Verdad y Reconciliación (Rettig, 1990-1991) y el Informe sobre Prisión Política y Tortura (Valech, 2004); dos importantes documentos que junto con individualizar a las víctimas de desapariciones, detenciones arbitrarias, secuestros, homicidios, desaparición forzada e inhumación ilegal y tortura, reconstruyen la maquinaria de la represión, basada en denuncias proporcionadas de manera voluntaria por los propios afectados y o sus familiares. Estos dos informes en conjunto reconocen un total de 40.018 casos de prisión política y tortura, de las cuales 3.197 fueron detenidas desaparecidas y ejecutadas y de ellas 1.469 víctimas de desaparición forzada, de las cuales se han encontrado e identificado los restos de 307, lo que significa que a 50 años del golpe de Estado, aún no se conoce el paradero de 1.162 personas detenidas desaparecidas.

Así como esta memoria reconoce oficialmente este universo, también distingue que no representa la totalidad de personas afectadas en sus derechos a la integridad personal, a la libertad personal y a la seguridad personal. De hecho, estos informes excluyen casos de allanamientos sin detención, amedrentamientos y amenazas, detenciones por carabineros en manifestaciones de protesta sin privación de libertad, arrestos domiciliarios, personas detenidas fuera del ámbito político, fallecidos a causa de detonación de artefactos explosivos, suicidios al interior de recintos militares y policiales y personas que denunciaron privación de libertad o tortura durante el cumplimiento del servicio militar obligatorio. Y como se trataba de testimonios presentados de manera voluntaria, tampoco están aquellos que no respondieron a las respectivas convocatorias para evitar recuerdos dolorosos y revictimizantes, por miedo, porque no esperan nada del Estado, por rechazo a las políticas en la medida de lo posible, perdón y olvido, propuesta de reconciliación nacional y o no calificaron por falta de documentación y procedimientos de verificación de relatos.

Testimonios

Jacqueline Durán Castillo, 38 años (2023), psicóloga, participa en diversas organizaciones de derechos humanos e incluso ha llevado este tema a la academia. Su tesina para optar al grado académico de Licenciada en Psicología de la Universidad de Las Américas aborda una construcción del trauma en la segunda y tercera generación y en su entorno tanto consciente como inconscientemente presente en los familiares de ex-prisioneros del campo de concentración 3 y 4 Álamos y como Sitio de Memoria su aporte a la reparación simbólica, considerando significados de la espacialidad respecto a la salud mental y la relación de víctimas directas e indirectas. «Los abusos y violaciones a los derechos humanos de forma sistemática constituyen un quiebre en la estructura de cada ser, de cada comunidad, una ruptura del tejido social que hasta hoy no se logra articular»; «El sanar involucra el recordar para re-valorar», dice en esta investigación dedicada a los que buscan justicia, luchan contra el olvido, aquellos que ya no están, pero sus sueños y amor habita aún en sus familias, en lo innombrable y en lo impensable. Esta investigación fue premiada en 2022 por el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos. Siguiendo esta misma línea, para optar a su titulo, trabaja su proyecto de Tesis destinado a identificar la “Ruta de la memoria” de la comuna de Providencia con participación de organizaciones y vecinos, entre ellos, la Coordinadora de Derechos Humanos de Providencia, Usuarios PRAIS Oriente, colectivo Cultural Nueva Providencia, y otras. Su historia de sufrimiento y doloroso silencioso al interior de su familia y entender los traumas que se transmiten de generación en generación movilizan dichos proyectos, su incansable activismo por el rescate de la memoria reciente y su participación en una organización que reúne a familiares víctimas de la represión que no calificaron en el informe sobre Prisión y Tortura. Iris Castillo, su madre, estuvo prisionera en Villa Grimaldi y en el campo de concentración 3 y 4 Álamos, según le dijeron quienes la vieron allí, pero ella no sabe con precisión porque dice que siempre tenía una venda oscura que le cubría los ojos. Domingo Castillo Díaz (Q.E.P.D.) padre, de Iris y abuelo de Jacqueline, antiguo militante del partido Comunista tampoco calificó en esta comisión. La mañana del 11 de septiembre de 1973 permaneció preso por varios días al interior de la fábrica metalúrgica Tisol, donde trabajaba. A su familia nunca contó lo que le sucedió, solo saben que no lo llevaron al Estadio Nacional porque uno de los militares a cargo del allanamiento lo conocía y que sus compañeros de trabajo se habían atrincherado a la espera de las armas para defender al gobierno popular del presidente Salvador Allende, vigilar y cuidar a las empresas de propiedad social, agrupadas en el Cordón Vicuña Mackenna, entre ellas, Cristalerías Toro, Textil Progreso, Elecmetal, Easton, Fabrilana, IRT, Standard Electric, Vinex, Alusa, Calzados Victoria, Transportes Progreso y otras. Jacqueline, también, se ha dedicado a investigar pormenores de la historia del cordón industrial Vicuña Mackenna. Tratando de reconstruir la memoria y traumas de su abuelo, piensa que quizás presenció la ejecución de Enrique Maza Carvajal, 22 años, estudiante venezolano de cuarto año de la Escuela de Ingeniería Civil Eléctrica de la Universidad de Chile, a él lo mataron el 12 de septiembre de 1973, ante los ojos de 200 trabajadores y estudiantes que hacían sus prácticas y o compromiso militante. Después se los llevaron a todos desde Tisol, caminando hasta la empresa IRT, donde tomaron otro grupo de prisioneros y los sacaron a la calle antes de subirlos a las micros. Ahí querían que Enrique Maza corriera y como no lo hizo lo mataron frente a ellos; ya lo habían torturado en la casucha del guardia de Tisol con corriente de 220 vot. Eso puede haber visto Domingo Castillo, pero Flores lo vio caer…. José Flores, por entonces, estudiante de Ingeniería dice en un testimonio que a Enrique Maza le pegaron un balazo y lo dejaron recostado, semi sentado, a la entrada de IRT, creían era cubano por el color de su piel. Días despues, su polola chilena encontró sus restos en la morgue, le decían «el Pellizco».

Marisol Bravo, militante del Partido Socialista, por entonces estudiante de cuarto año de Economía (26 años) se incorporó al trabajo sindical en los cordones industriales, junto a cerca de 25 estudiantes de la escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile y más adelante asumió el cargo de interventora de la cadena de supermercados Loncoleche por lo que conoció desde adentro el proceso de paso de las fábricas al área de propiedad social y su agrupamiento en los denominados Cordones Industriales; un nuevo actor político que al igual que los Comités de Administración, Comités de Vigilancia, Juntas de Abastecimientos y Precios (JAP) surgen como una respuesta de la base trabajadora al boicot de los camioneros y el desabastecimiento de alimentos. Recuerda que la mañana del 11 de septiembre de 1973, allanaron la casa central del supermercado, ubicada calle Víctor Manuel N° 1560, donde había cerca de 150 trabajadores como a la una de la tarde. Allí estuvieron hasta un poco antes del toque de queda. En su condición de interventora logró mediar ante los carabineros para que los trabajadores del supermercado se retiraran a sus hogares. A ella- sin embargo-, la llevaron detenida a la Sexta Comisaría, donde obtiene su libertad un poco después del inicio del toque de queda. «Sinceramente estamos vivos por esa actitud valiente de ella», dice Marcel Roo, periodista venezolano, en un testimonio publicado en uno de sus libros, por entonces era estudiante. Testimonios relatan que días después, cuando los antiguos patrones abrieron nuevamente las puertas de sus empresas, los trabajadores encontraban a su paso cuerpos sin vida en las calles aledañas. Muchos dirigentes sindicales de las empresas y de los Cordones Industriales ingenuamente regresaron, todos fueron detenidos, duramente reprimidos y una gran mayoría asesinados. Vicente Clement Hechenleitner, empleado, 27 años, presidente del sindicato de Loncoleche, detenido por efectivos de la Fuerza Aérea el 14 de septiembre al llegar a la empresa, fue ejecutado dos días después a orillas del zanjón de la Aguada, sector Vicuña Mackenna con San Joaquín. Tito Kunze Durán, presidente del sindicato de la industria Confecciones Burger, 42 años, casado, cuatro hijos, militante del partido Socialista, fue ejecutado el 12 de septiembre en medio de un allanamiento a la industria por parte de efectivos de la Cuarta Comisaría de Carabineros, según dijeron porque efectuaba disparos con armas de fuego hacia la calle y que para repeler emplearon disuasivos químicos y armamento automático. Según consta en el expediente judicial, las armas de los trabajadores nunca fueron ubicadas. En Santiago se organizaron 13 cordones industriales, cuyos trabajadores mayoritariamente fueron detenidos y trasladados en los camiones de las propias fábricas al estadio Nacional. 50 años después, en el encuentro -Pasado, Presente y Futuro del Movimiento Sindical- organizado por la Central Única de Trabajadores (CUT) recordaron a 87 dirigentes sindicales asesinados.

En 1975, Marisol Bravo, también sobrevivió a la detención y desaparición de la dirección clandestina del Partido Socialista y su red de apoyo en manos de los agentes de la policía de inteligencia. Michelle Peña Herreros, su amiga y compañera de partido fue detenida con ocho y medio de embarazo y desde entonces está desaparecida. La dirección clandestina estaba conformada por los dirigentes Carlos Lorca Tobar, ex diputado, Exequiel Ponce, Ricardo Lagos Salinas, Ariel Mancilla, Octavio Boettiger, Víctor Zerega, Carolina Wiff, Sara Donoso, Mireya Rodríguez y Rosa Solís. Dos años después, en 1977, ella salió del país con apoyo de la Vicaria de la Solidaridad y a su regreso, a mediados de 1983, se inserta activamente a los esfuerzos por recuperar la democracia y más adelante se dedica al rescate de la memoria, participando en la Corporación Memorial de Economía U. de Chile, organización integrada por ex alumnas y ex alumnos y familiares para honrar y conmemorar a los 23 estudiantes, funcionarios y académicos detenidos desaparecidos y ejecutados políticos de dicha facultad. En 2003, dicha organización instaló una escultura con una placa recordatoria en los patios de la actual Facultad de Economía y Negocios y cooperó con la Universidad de Chile en su iniciativa de entregar Diplomas póstumos. Otra importante acción de dicha organización es la colocación de una placa recordatoria en 2013 y en 2019 un Memorial en la sede de la Universidad de Los Lagos ( Ex Escuela de Economía), ubicada la calle República N° 517. En ese lugar como asimismo en República 550 y 580, donde se encontraba hasta septiembre de 1973, el Hogar Universitario Rafael Correa Fuenzalida ( HURCOF) que acogía a las estudiantes de la facultad funcionó hasta 1990 la Central Nacional de Inteligencia (CNI ). De acuerdo al Informe Valech, el inmueble ubicado en República 517 figura como sitio de tortura. El golpe de Estado significó el término de un proceso revolucionario y que nunca el pueblo ha vuelto a tener un papel tan protagónico, dijo Marisol Bravo en un acto de colocación de una placa memorial dedicada a las víctimas de los cordones industriales que se instaló a un costado del Estadio Nacional. En esa ocasión reconoció además que fue el período más hermoso e importante de su vida y que a pesar del resultado se siente orgullosa de haber estado activamente presente en ese momento histórico.

En 1973, Guillermo Zavala, 25 años, militaba en el Partido Socialista, era encargado del Frente de Masas de la sexta comuna (Recoleta) y presidente del Cordón Industrial Mapocho- Cordillera, que abarcaba los canales de televisión (7 y 9), la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile y la empresa Editorial Quimantú, principalmente. También dirigía el Taller Cerro que se había transformado en un Centro Cultural que recibía a diversos artistas exiliados procedentes de Argentina, Uruguay y Brasil, acogidos por el gobierno de la Unidad Popular, pero sin apoyo material. Carmen, su compañera era una de las secretarias de Augusto Olivares, director de Canal 7 de Televisión, periodista que se suicidó en el palacio de gobierno durante el brutal bombardeo. A nivel territorial, en el barrio Bellavista, donde residía, realizaba una intensa labor comunitaria como coordinador de la JAP. Julio Stuardo, entonces Intendente, su vecino, la noche anterior al golpe, le contó que venía de una reunión con el presidente Allende en su residencia de Tomas Moro, en la que le había dicho que a pesar del inminente alzamiento de la Armada en Valparaíso, todo estaba controlado y que al día siguiente llamaría a plebiscito. El 11 de septiembre de 1973, a las 7.00 horas, un vecino que posteriormente fue secuestrado por militares, le comunicó con angustia y desesperación que el golpe estaba en marcha. Su esposa, por expresa instrucción de Augusto Olivares cambió el turno de trabajo con otra persona y por tanto se quedó en casa con Felipe, su hijo de tres años. Dada la información radial, esa mañana, Zavala intentó contactarse personalmente con compañeros de su colectividad política, dirigentes de la Junta de Vecinos y de la JAP. Recuerda que todo era un caos y un cúmulo de desesperación de no saber qué hacer, pues no existía ningún plan de defensa, ni de ataque ante una situación como la que se vivía. Casi al mediodía, después de desesperados intentos de tranquilizar a mucha gente, otorgar y recibir instrucciones, casi de perogrullo, por ejemplo: no mantener a la vista afiches, fotografías o elementos que los evidenciaran e identificaran y al ver que los militares destruían todo lo que se identificara con la Unidad Popular, decide salir de su casa, junto a su esposa, su hijo, algunas pertenencias, entre ellas, ropa del niño y un televisor Antu, dirigiéndose en su renoleta al barrio alto, donde un amigo que podía acogerlos momentáneamente. Internándose por la vía del cerro San Cristóbal, una patrulla de carabineros los detiene y les informan que el cerro esta militarizado. El capitán a cargo de este control, al reconocerlo por sus actividades comunitarias lo llama a un costado, preguntándole ¿Compañero que debemos hacer?. a lo que instintivamente responde: «No dispares a nadie»…. Con posterioridad se supo que en la Sexta Comisaria de Carabineros de Recoleta fusilaron a varios carabineros por rebelarse ante la orden de matar a los marxistas. Su casa colindante con la casa de Pablo Neruda y el Taller Cerro fue saqueada, su biblioteca de más de quinientos volúmenes, principalmente de arte e historia, fue quemada en la vía pública. Nunca más volvió a su casa. En marzo de 1984 regreso del exilio, junto a su esposa y sus dos hijos de tres y ocho años, uniéndose de inmediato a la lucha contra la dictadura, concretamente, se integró a la directiva nacional del Movimiento Democrático Popular (MDP) y al trabajo en la Comisión Chilena de Derechos Humanos(CCHDH). Una vez recuperada la democracia, no pudo acceder al beneficio de abono de tiempo por gracia destinado a compensar sus lagunas previsionales por no contar con un certificado que acreditara su condición laboral.

Los exonerados de sus trabajos por motivos políticos conforman otro grupo importante de afectados en sus derechos. Se trata de aquellos despedidos injustamente de sus trabajos ya sea en el ámbito público, privado y o de las fuerzas armadas. Según estadísticas referidas a la cantidad de pensiones de reparación, los exonerados ascienden a un poco más de 73 mil personas; cifra que no representa la magnitud de este universo. En abril de 1990, el gobierno de la transición impartió instructivos a las instituciones gubernamentales y empresas del Estado para favorecer su recontratación. Esta recomendación fue implementada en varias reparticiones públicas y universidades, incluyendo a los estudiantes, sin embargo, mucha gente se quedó en el borde por no contar con la documentación exigida.

Historias y capítulos abiertos

«Lo que determina nuestras vidas no es lo que nos sucede, sino más bien lo que elegimos hacer con lo que nos sucede», dice en uno de sus libros, Pedro (Beno) Navarro Cruz, dibujante, escritor, poeta, comunicador; sobreviviente del centro de detención y tortura que funcionó en las cabañas de la colonia de verano en la playa Marbella del balneario Rocas Santo Domingo como anexo del Regimiento N° 2 de Ingenieros Tejas Verdes, ambos recintos cuna de la Dirección Nacional de Inteligencia DINA, el primer centro de capacitación y entrenamiento en materias de inteligencia y de experimentación y tortura. Pedro Navarro, estuvo preso en dichas dependencias entre 1973 y 1974, allí perdió la visión en uno de sus ojos, le vertieron un ácido durante una sesión de tortura. Públicamente dice que fue a causa de un accidente automovilístico, prefiere no recordar, no traer al presente su pasado, pese a que se ha dedicado a rescatar y escribir la historia de los suburbios del puerto de San Antonio y de los seis dirigentes portuarios ejecutados el 22 de septiembre de 1973, según se dijo por intento de fuga.

El derecho a vivir en el propio país también fue conculcado durante el período del régimen militar. El gobierno del presidente Patricio Aylwin (1990-1994) impulsó políticas y programas destinados a acoger a las familias que regresaban al país, período en el cual funciona la Oficina Nacional de Retorno (ONR), cuya ley N° 18.994, identifica como exiliados a las personas condenadas a penas privativas de libertad que obtuvieron la conmutación de esas sanciones por la de extrañamiento, aquellas que fueron expulsadas u obligadas a abandonar el territorio nacional por resolución administrativa; las que, luego de viajar normalmente al extranjero, fueron objeto de prohibición de reingresar a Chile; aquellas que buscaron refugio en alguna sede diplomática y que salieron del país; quienes en el extranjero se acogieron a la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de Naciones Unidas u obtuvieron, en los países de acogida refugio de carácter humanitario; las personas que se vieron forzadas a abandonar el país debido a la pérdida de su trabajo por motivos políticos y luego sufrieron la prohibición de ingresar al país y todos los integrantes del grupo familiar que tengan o hayan tenido residencia en el extranjero por tres años o más. Cifras estimativas referidas al retorno contabilizan alrededor de 40 mil personas entre los años 1991 y 1993 y según informes de la Vicaría de la Solidaridad, el exilio asciende a 260 mil personas, aunque otras estimaciones dan cuenta de 400 mil, incluyendo la migración económica.

«Soy un feto sobreviviente», dice Manuel Alberto Llorca Jaña, 48 años, Doctor en Historia Económica (Leicester University, UK) en un vídeo de la serie Infancia en el Exilio 50 años con Memoria que circuló por las redes; él es hijo de María Soledad Jaña Labarca, detenida y sometida a torturas en Villa Grimaldi y 4 Álamos en 1974, pese a su embarazo de meses. Ella falleció en 2014, era socióloga de la Universidad de Chile. Posterior a su prisión salió al exilio y luego regresó al país.

Carmen Sarue, quien llegó a París en 1974 con una de sus hermanas que salió con urgencia de Chile, tras la detención de su pololo, estuvo vinculada con uno de los comités de Solidaridad con Chile que agrupaba a voluntarios chilenos y franceses con el propósito de acompañar a chilenos, uruguayos y argentinos perseguidos por las dictaduras de sus respectivos países. Recuerda que una buena parte de sus amigos y amigas vivían con las maletas listas detrás de la puerta, tenían la ilusión de regresar cuanto antes. En estos grupos se discutía si debían o no retornar al país, pero afirma que muchos finalmente decidieron quedarse en los países de acogida con sus nuevas familias. Su hermana no regresó, reside aislada en un pequeño pueblo y ella se dedicó a viajar en su propio barco por el mundo. Nunca hicieron ningún trámite para reconocer sus casos.

A la verdad histórica se suma la verdad estatal y la verdad judicial, pero hay muchas otras verdades que en conjunto construyen y reconstruyen una memoria colectiva histórica y de la resistencia. Poco se sabe de las orgánicas generadas al interior de las Fuerzas Armadas que celebraron el triunfo de la Unidad Popular, los casos de quienes se opusieron a disparar y de quienes fueron obligados a torturar. Y si se trata de seguir cuantificando esta memoria, no se puede dejar a un lado a todos quienes vieron interrumpidos sus sueños por un Chile más justo, partiendo por la caída del propio presidente Salvador Allende que muere en el palacio de gobierno defendiendo la democracia. El golpe de Estado destruyó el sueño y la esperanza de millones y millones de personas por un Chile más justo y digno. También puso fin a la esperanza de todos los sectores de la izquierda internacional que vieron en este modelo de tránsito al Socialismo una vía democrática e institucional, un Socialismo en libertad que podía aplicarse en sus respectivos países. La elite política empresarial chilena y de Estados Unidos castigaron a los dirigentes y al pueblo chileno por esta hazaña e hicieron todo lo que estuvo a su alcance para frustrar la experiencia en su propia cuna. «Septiembre es Memoria, Octubre es Nuestro»; «Septiembre es luto, Octubre es Victoria», decían algunas pancartas presentes en la revuelta social de octubre de 2019, la expresión masiva del descontento y las demandas por un Chile distinto en las calles. «Las anchas alamedas empiezan su apertura», decía un titular de un diario internacional, aludiendo al último discurso del presidente Allende en La Moneda. «Democracia es memoria y futuro» es la frase oficial que encabeza innumerables actividades que incluyen homenajes póstumos, conversatorios, seminarios, lanzamientos de libros, cambios de nombres de calles, canciones, exposiciones de arte y fotografías, plantación de árboles, instalación de placas recordatorias, talleres de derechos humanos, romerías y marchas por la verdad, justicia, reparación y no más impunidad. A todo ello se agrega la firma del manifiesto de no repetición y un acto solemne en la explanada del palacio de La Moneda con asistencia de los presidentes de México, Colombia, y Uruguay, entre los mil invitados oficiales, considerando representantes de agrupaciones de familiares de víctimas de la represión y del movimiento de defensa y promoción de derechos humanos. Destacan entre las actividades la instalación de una vitrina memorial en el palacio de La Moneda bajo el titulo “El caminar de un demócrata» que muestra los zapatos que usaba el presidente Allende al momento del golpe de Estado, marchas de mujeres vestidas de negro y con velas en las manos bajo un grito «Nunca + la Democracia bombardeada», una velatón y un acto cultural artístico en el Estadio Nacional repleto y un afiche anónimo blanco y negro que dice «Los años son Cincuenta. Los daños son Sin Cuenta». Los partidos políticos de la derecha se desmarcaron del acto oficial en La Moneda, pero firmaron una declaración propia en la que reconocen «una profunda fractura social y política que afectó nuestra convivencia, con efectos cuya huella pesa hasta hoy en nuestras relaciones y confianzas» y en la que se comprometen a «usar siempre los mecanismos institucionales como medio para resolver nuestras diferencias», entre otros puntos referidos a vigencia y respeto a los derechos humanos. 50 años después, no ha dejado a nadie indiferente.

*Calendario arte visual de Alfredo Jaar.

Fotografías de Armando Cardoso, colección Biblioteca Nacional y foto color Nunca Más de la Presidencia de Chile.

Mejorar las pensiones en Chile: asunto de Estado no de mercado

Mejores pensiones hoy sin un financiamiento permanente solo será pan para hoy y hambre para mañana. Pero, ¿cómo debe cambiar el actual sistema de pensiones basado en el sistema de AFP para acceder a un financiamiento que dé certeza y confiabilidad en la entrega de mejores pensiones y amplíe la cobertura a toda la población que tenga derecho a ello?

El gobierno del Presidente Boric ha propuesto disponer del 6% adicional del aporte de la empresa para fortalecer el pilar solidario y además disponer de fondos frescos para asegurar el mandato establecido por ley de pagar las PGU. La oposición política en este momento ha mantenido su posición de entregar esos recursos en su totalidad a las cuentas de capitalización individual de los trabajadores que cotizan en las AFP. En el gobierno anterior dirigido por la actual oposición se le puso el nombre de PGU a las pensiones financiadas por el pilar solidario y estuvo dispuesto a repartir ese 6% en un 3% para las cuentas individuales y el otro 3% a fortalecer el fondo del pilar solidario.

La propuesta de la derecha, hoy día, cambió y exige incrementar el ahorro previsional del aporte de la empresa del 6% para destinarlos sólo a la capitalización de las cuentas individuales con el fin de mejorar las pensiones futuras. Ello supone que los trabajadores favorecidos serán solo los que tengan un empleo formal y coticen en las AFP, sin que sea necesario cambios en éstas, logrando poner esta cuestión en el centro de la discusión política.

Incrementar en un 60% los ahorros previsionales de los trabajadores dan cuenta de que el sistema de pensiones basado solo en la capitalización individual y administrado en base a las actuales reglas que rigen las AFP no ha permitido cumplir con el objetivo inicial de que mediante este sistema se obtendría una pensión equivalente al 70% del valor de las remuneraciones como tasa de reemplazo. En tanto, según los datos de la Superintendencia de Pensiones, a septiembre de 2023, el promedio de las pensiones que entregan las AFP es de $288.308. Sin embargo, este promedio varía significativamente según el género: hombres y $353.206 mujeres $217.380, lo que correspondería en el mejor de los casos en un monto todavía mucho menor al ingreso mínimo actual.

La incorporación del pilar solidario y su consolidación en el sistema de pensiones por gobiernos de centro izquierda fue una solución necesaria e impostergable al problema que resultó de la gestión de las AFP, después de más de 40 años de su creación. Las pensiones promedio en general no alcanzaron ni a la mitad de la tasa de remplazo prometido a los afiliados a las AFP, es más, por debajo del salario mínimo e incluso por debajo de lo que se ha establecido como límite o línea de la pobreza.

Un mal diseño

El fracaso de las AFP como sistema de pensiones fue el resultado de diseñar un sistema de pensiones autogenerado exclusivamente por la capitalización del 10% de la remuneración del trabajador, con el supuesto implícito de que el trabajador al laborar sin interrupciones a lo largo de su vida laboral, hasta los 65 años los hombres y los 60 años las mujeres, se podría lograr una pensión equivalente al 70% de sus remuneraciones históricas.

En efecto, los ciclos económicos y las crisis derivadas de aquellos produjeron períodos de recesión, inflación, desempleo y pobreza que impidieron no solo mantener los ahorros previsionales sino también lograron colapsar el sistema de seguridad social al sorprender al Estado sin los recursos suficientes al depender de una recaudación de impuestos muy inferior a la carga tributaria de los países de la OCDE.

El diseño de las AFP no tuvo en cuenta su capacidad de respuesta como sistema de pensiones al no vincular el comportamiento del sistema económico local y global con lo que efectivamente podría entregar como pensión a sus afiliados, toda vez que éstos quedaran cesantes sin ofrecer nada en compensación cuando eso ocurriera. Menos aún, si este sistema no ofrece seguros de cesantía adicionales, financiados con los excedentes que produzca su gestión, al menos, para cubrir los ahorros previsionales no cubiertos por sus afiliados y con ello compensar en parte sus lagunas previsionales.

El sistema de AFP se pensó fundamentalmente como un pilar del sistema económico al proveer recursos frescos y permanentes al mercado de capitales al captar los ahorros previsionales de sus afiliados y mantenerlos cautivos en este sistema, sin la certeza ni la obligación de que sus fondos garantizarían una pensión que cubriera sus expectativas. Por otro lado, la creación de las AFP se diseñó para que el estado solo actuara como regulador de ese mercado, sin la posibilidad de intervenir compitiendo con una AFP estatal, como ha sido la experiencia del Banco del Estado en el sistema bancario chileno.

El sistema de AFP obliga al afiliado a tomar decisiones respecto se sus ahorros previsionales sin información como si tuviera la formación de un experto en finanzas. El sistema de AFP no cuenta con una capacidad de optimización de la rentabilidad de forma automática de las cuentas individuales, tal que transfiera los ahorros previsionales de cada afiliado a inversiones o fondos de menos riesgos cuando ello sea necesario y conveniente para éste. Queda en un área gris la responsabilidad de las AFP por las pérdidas del valor de los ahorros previsiones de sus afiliados, sea por falta de información de los afiliados al elegir el fondo de sus ahorros o por errores o decisiones equivocadas de las AFP que lleven a pérdidas irreparables en el tiempo.

La herramienta de la derecha

El estado no tiene otro camino que ir por más impuestos o lograr por ley aportes adicionales de los empleadores para incrementar los ahorros previsionales que se deduzcan de las remuneraciones brutas de los trabajadores. Luego, la obtención de recursos para el financiamiento de la seguridad social queda sujeto al apoyo de los legisladores afines a la ideología técnico-política de los gobiernos de turno y a las reglas que establezca la constitución. Así la cosas, los gobiernos de derecha reducirán los impuestos y los aportes patronales y los gobiernos de izquierda por su parte incrementarán la carga tributaria, especialmente, de los más ricos. Un péndulo que no ayuda a facilitar ni estabilizar la gobernanza.

En consecuencia, para la derecha la obtención de más recursos sin subir o incluso bajando la carga tributaria no tiene otro camino que confiar en el crecimiento económico como única fuente de mayores ingresos fiscales. Para la izquierda la obtención de más recursos se plantea como balance entre lo que requiere la población para mejorar su calidad de vida y lo que se necesita recaudar en impuestos para suplir o compensar los déficits y lograr satisfacer la demanda ciudadana, habida cuenta que el crecimiento es un factor determinante pero insuficiente para ir acortando las brechas que exhiben las desigualdades, exclusiones, injusticias en la sociedad chilena.

La seguridad social en todo lo que abarca este sistema en la vida presente y futura de los habitantes del país no puede depender exclusivamente de la voluntad política de los gobiernos. Este es un derecho que debe estar consagrado constitucionalmente, reconociendo en el estado la responsabilidad de garantizarlo, por sobre las incertezas del comportamiento de los mercados y la ocurrencia de ciclos económicos, crisis políticas y sociales en el marco de fenómenos globales o internos de distinta naturaleza.

La posición neoliberal de derecha aplaude un aumento de un 60% de los ahorros previsionales para fortalecer el mercado financiero – golpeado por el retiro de más de 50 mil millones de dólares por la crisis sanitaria – y que las grandes empresas continúen obteniendo financiamiento barato a través del sistema de AFP. Si sus ahorrantes no logran sus expectativas e incluso pierden parte de sus ahorros en el camino, pareciera no ser el punto fundamental para la élite de derecha. Por último, en caso de crisis económica, los afiliados a las AFP podrían llegar a retirar parte de sus fondos bajo el concepto de que son de propiedad del ahorrante y que tiene la libertad de decidir qué hacer con sus fondos. El mundo de la informalidad está fuera del modelo neoliberal y sería tarea del estado proveer la solución para mejorar la productividad laboral que permita a los trabajadores poder insertarse al mercado formal y lograr mejores salarios, reducir las lagunas previsionales y tener derecho a los servicios básicos del sistema de seguridad social. Sin embargo, al mismo tiempo, la derecha neoliberal impide incrementar la carga tributaria de los más ricos para mejorar las pensiones de lo que no cubre el sistema de AFP, sean afiliados o no de éste.

Lo anterior ha sido el escenario que hemos visto en la historia de estos últimos 40 años. No obstante, la solución de todas las crisis que ha vivido el país no las ha resuelto el mercado, sino el estado con recursos provenientes de toda la población, donde los mayores aportes no han provenido precisamente de los más ricos.

Organizaciones y partidos políticos de América Latina, el Caribe y Europa se reunieron para analizar crisis climática en la Región

A fines de agosto, 16 organizaciones y partidos políticos de América Latina, el Caribe y Europa, se reunieron en Ciudad del Este, en Paraguay, en el Segundo Encuentro sub-regional convocado para analizar y buscar soluciones conjuntas a temas relacionados con la Crisis Climática, la Transición Justa y el Feminismo. Este encuentro, realizado en el marco del funcionamiento del Proyecto PAO en América Latina, (PAOLA por sus siglas en inglés), iniciativa de cooperación internacional llevada a cabo por el Centro Internacional Olof Palme de Suecia y el Instituto Igualdad de Chile, tiene como foco principal el fortalecimiento de la democracia en la región. Para ello está formando transversalmente líderes – en su mayoría jóvenes y mujeres – desde el año 2019 hasta estos días.

En esta oportunidad se contó con la presencia de 25 líderes de Latinoamérica pertenecientes a países del cono sur, entre ellos representantes del Partido dos Trabalhadores (PT) de Brasil; Partido Socialista de Argentina (PS); Movimiento Nacional Reformista (MNR) de Argentina; Juventud Socialista de Chile (JS); Partido País Solidario (PPS) de Paraguay y Juventud Socialista de Uruguay (JSU). Asimismo asistieron representantes del Centro Internacional Olof Palme de Suecia y el Instituto Igualdad.

 Entre los asistentes destacan el Presidente y Secretario General de la Juventud Socialista de Chile Allan Álvarez y Francisco Saba, respectivamente, el Presidente de la Juventud País Solidario Renato Minardi. la Secretaria Nacional de La Juventud del PT (JPT) Nadia García, el candidato a diputado nacional por el Partido Socialista de Argentina Esteban Paulon, la vereadora de Belem, estado do Pará de Brasil, Beatriz Caminha, y los secretarios generales de la Juventud Socialista Argentina y Movimiento Nacional Reformista Valeria Vargas y Santiago Haddad, respectivamente.

Las exposiciones principales se dividieron en 3 partes, siendo la encargada de abordar la crisis climática la ingeniera ambiental Pilar Valenzuela del Instituto Igualdad, desarrollo sostenible a cargo de la Vereadora del Partido dos Trabalhadores (PT) Beatriz Caminha, y feminismo – perspectiva de género a cargo de María Consuelo Huergo, Co-coordinadora de la articulación Mujeres en Red Latinoamérica.

En las actividades se entregaron informaciones, además de la realización de ejercicios prácticos, entrega de materiales y datos para otorgar herramientas reales sobre el conocimiento de la crisis climática que aborda la región. El encuentro se convirtió en un espacio donde se compartieron diversas experiencias concretas entorno a la emergencia climática. El lugar elegido para la realización de un estudio de campo fue la triple frontera entre Brasil, Argentina y Paraguay. Las salidas a terreno incluyeron la reserva natural de las Cataratas de Foz de Iguazú y una visita a la segunda hidroeléctrica más grande del mundo, Itaipú Binacional.

Las conclusiones y posibles pasos a seguir tomados por las organizaciones asistentes al evento serán trabajadas en conjunto con los insumos creados en el primer encuentro sub-regional del año 2023 que tuvo lugar en la ciudad de Bogotá, Colombia. En esa ocasión asistieron representantes de Colombia, Nicaragua, Costa Rica y República Dominicana, con el fin de entregar conclusiones generales a nivel regional al término del año 2023.

Se espera que todos los Partidos y/o Organizaciones Políticas de la Región puedan tomar – en una primera instancia – una visión conjunta sobre la crisis y emergencia climática que enfrenta Latinoamérica y el Caribe.

 

Discurso Presidente Gabriel Boric en los 50 años del Golpe Civil-Militar

“En primer lugar, saludo al pueblo de Chile que nos acompaña desde esta plaza y desde todas las plazas. Saludo a las agrupaciones y organismos de derechos humanos aquí presentes y a todos quienes nos acompañan presencialmente o desde sus casas y lugares de trabajo. Por cierto, a nuestros invitados que han viajado, en algunos casos desde muy lejos, en algunos casos por breves horas, pero que han hecho un esfuerzo por acompañarnos porque sabían lo importante que era para nosotros y, también, lo importante que había sido para ellos este momento.

A los presidentes en ejercicio Luis Arce de Bolivia, Gustavo Petro de Colombia, Andrés Manuel López Obrador de México, Luis Lacalle Pou de Uruguay, António Costa, primer ministro de la República Portuguesay a Peter Tschentscher, presidente del Consejo Federal de Alemania. A los exmandatarios y exmandatarias Ernesto Samper y Juan Manuel Santos de Colombia, a Laura Chinchilla de Costa Rica, a Felipe González de España, a Tarja Halonen de Finlandia, a Pepe Mujica de Uruguay y Massimo D’Alema de Italia.

También, a todos los ministros y ministras de delegaciones oficiales y no oficiales, a los que representan a la cultura, el arte, la música, el rock y, también, la rebeldía. A los representantes de organizaciones internacionales, a los activistas que han venido desde tan lejos para acompañarnos en esta conmemoración.

También, por cierto, agradezco a las autoridades nacionales, a mis colaboradores, a los Poderes del Estado presentes y, en particular, al expresidente Ricardo Lagos y a la expresidenta Michelle Bachelet.

Compatriotas, queridos amigos y amigas:

Hoy, como han dicho quienes me antecedieron, aunque también con una sonrisa imborrable, Estela, con una emoción inconmensurable, Isabel, conmemoramos una fecha que es dolorosa y que es, sin duda, un punto de inflexión en nuestra historia, en una historia que es compartida, que trajo muerte, que trajo sufrimiento, persecución y pobreza a nuestra patria.

Hoy recordamos a quienes defendieron la Constitución y las leyes cuando hace 50 años el estado de derecho caía avasallado detrás nuestro por la fuerza de aviones, tanques y armas y la insolencia de la traición y la sedición.

Hoy, también, llevamos en nuestros corazones a quienes, desde el primer día, fueron perseguidos por sus ideas, murieron o fueron hechos desaparecer, conocieron la cárcel, la tortura, la relegación y el exilio.

Por eso es muy importante afirmar con claridad que no es separable el Golpe de Estado de lo que vino después, desde el mismo momento del Golpe de Estado se violaron los derechos humanos de los chilenos y chilenas.

Es también un día, compatriotas, para detenerse a pensar en las y los ausentes. Recordar con cariño y agradecimiento a quienes, desde el primer día, se dedicaron muchas veces de manera anónima a salvar vidas. Reconocer, también, la solidaridad internacional que se extendió desde las primeras horas del Golpe, recordar a todas aquellas personas anónimas que protegieron a los perseguidos y que apoyaron a los desamparados cuando, de un minuto a otro, toda la fuerza del Estado se volvió en contra de ellos.

Es también, queridos ciudadanos, un día para hacer aprendizaje, qué hemos aprendido en estos 50 años y fortalecer, de esta manera, nuestra convivencia. Por ello es que, tal como recordaba la senadora Isabel Allende, valoro profundamente que, en conjunto con los ex presidentes vivos de Chile, Eduardo Frei Ruíz-Tagle, Ricardo Lagos Escobar, Michelle Bachelet Jeria y Sebastián Piñera Echenique, hayamos firmado juntos el Manifiesto por la Democracia Siempre, porque es en la diversidad y entre quienes piensan distinto con quienes podemos construir una sociedad mejor.

También, agradezco a los mandatarios, a exmandatarios, a personalidades extranjeras que, con el mismo espíritu, rubricaron su firma en el Compromiso de Santiago que persigue los mismos objetivos con una mirada global, conscientes de que las amenazas a la democracia no se limitan ni se constriñan a las fronteras nacionales.

Ese compromiso puede parecer poco, pero para los tiempos que corren no lo es, es un compromiso importante en la medida en que sea asumido transversalmente por quienes legítimamente pensamos distinto, porque sólo de esa manera podremos cuidar la democracia.

Por eso hoy es, también, un día para hablar del presente y del futuro. Y, como lo he dicho antes, soy un optimista empedernido sobre el futuro de Chile, de América Latina y del mundo. Sé que enfrentamos muchísimas dificultades, que en estos días la lluvia golpea a Chillán y los efectos de la misma a Licantén, que la sequía ha afectado fuertemente a repúblicas hermanas, que la pobreza y la desigualdad siguen desgarrando fuerte a nuestra gente alrededor de nuestra América Latina.

Democracia hoy y siempre

Pero quiero decirles, con total convicción y certeza, que si nos unimos podemos salir adelante, que cuando somos capaces de poner por delante el bienestar de nuestros pueblos por sobre nuestras diferencias, sale siempre lo mejor de nosotros y nosotras, y que la sonrisa morena latinoamericana es contagiosa y movilizadora.

Por eso, compatriotas, desde este Santiago refulgente después de la lluvia, proclamamos con mucha convicción que nunca más la violencia sustituya en nuestra convivencia el debate democrático. Y hoy decimos ante Chile y el mundo: Democracia, hoy y siempre.

Así, en este contexto, nos encontramos ahora para recordar esa incómoda, pero imprescindible verdad a la cual tenemos que hacer frente, aquella que nos dice que la democracia no está garantizada y que todos los días debemos trabajar transversalmente para protegerla.

Que con independencia de nuestras diferencias y de las coyunturas, por grandes que estas sean, hay un bien mayor que debe unirnos. También, es un buen día para recordar que un permanente desafío dela democracia en no dejar de atender las señales de frustración que atraviesan a la sociedad entera, referida a la promesa de mayor bienestar, de igualdad, de justicia, de pensiones dignas para quienes han trabajado toda su vida, de reconocimiento al trabajo no remunerado de las mujeres, de la repartición más justa de la riqueza, del cuidado del medio ambiente, del respeto a nuestros pueblos originarios, del cuidado de los niños y niñas de nuestras patrias.

Es momento de que seamos capaces de mirar más allá, levantar la cabeza y de poner rencillas en favor de cuidar nuestra democracia. La mejor cuña no siempre es la mejor solución, debemos usar la democracia para resolver los problemas del pueblo y no las disputas pequeñas de sus autoridades.

Los quiero invitar, chilenos y chilenas, y también desde acá a quienes nos escuchan en el resto del mundo, a reivindicar la primacía y la vigencia universal de los derechos humanos en sus dimensiones jurídica, política y ética, y reivindicar esta carta que nos permitió contar por primera vez con normas fundadas en la dignidad y el valor de la persona humana sin cuestionamiento alguno y sin diferencia alguna.

Y, también, me atrevo, en esta conmemoración, a reforzar el aprendizaje y la reflexión de las fuerzas progresistas y de izquierdas sobre nuestros propios procesos. La democracia es el único camino para avanzar hacia una sociedad más justa y humana y es, por lo tanto, un fin en sí mismo no meramente instrumental y la violencia política no cabe dentro de ella.

Los cambios estructurales a los que aspiramos deben ser respaldados por amplias mayorías y es nuestra labor convencer a ser parte de esos procesos a esas amplias mayorías y no culparlas ante nuestros propios fracasos. Ni el mundo ni un país parten nunca de cero, somos siempre herederos de lo que construyeron nuestros antecesores y debemos ser capaces de aprender de sus luces y de sus sombras.

Agradecimientos

Nuestra unidad de las fuerzas progresistas es más importante que la tentación de la permanente división identitaria y no importa el color del régimen que viole los derechos humanos sea rojo, azul o negro, estos deben ser respetados siempre y su vulneración condenada sin matiz alguno.

Como decía Estela, lo que pasó en Argentina, lo que pasó en Uruguay, lo que pasó en Chile le debe doler a los que les pasó y a los que no les pasó, porque al final del día somos una comunidad. Por eso, también, nos duele el dolor de otros países.

El Golpe de Estado y la dictadura chilena, La Moneda bombardeada y la muerte del presidente Salvador Allende estremecieron a millones de hombres y mujeres alrededor del mundo. Los que habían visto en Chile una esperanza de cambios profundos en democracia y pluralismo en favor de la justicia social, en donde con esa famosa frase de que nuestro camino, nuestra vía chilena era “con empanadas y vino tinto”, y eso quería decir con democracia, pluralismo y libertad, era un camino de cambios en favor de la justicia social, respetando siempre los derechos de las minorías.

Después de la tragedia, países de todo el globo recibieron a miles de nuestros compatriotas que, de un día para otro, lo perdieron todo y debieron comenzar una nueva vida en lugares tan lejanos, y hasta ese momento ajenos, como Malmö, París, Moscú, Maputo, Ciudad de México, Caracas, La Habana, Sídney y tantos otros lugares que acogieron a los refugiados chilenos y chilenas.

Fueron compatriotas de Lota, de Calama, de La Granja o de Valparaíso que llegaron a esos lugares lejanos gracias a la generosidad, valentía y coraje inestimable de, muchas veces, gente anónima, de personas que sin tener obligación alguna decidieron salvar vidas. Vaya hoy, como lo hicimos ayer en la embajada de México, hace un tiempo en París, como lo hemos hecho con Suecia o también en Venezuela, nuestro homenajea los diplomáticos extranjeros que hicieron sus mejores esfuerzos en momentos durísimos de nuestra historia, que se enfrentaron al miedo yal terror, que desafiaron a la dictadura para poner un poco de humanidad en la mirada de los perseguidos, de sus parejas y sus hijos.

Como ustedes saben, pertenezco y no sólo yo, sino buena parte de mi Gobierno a una generación que no vivió el Golpe de Estado, que en algunos casos recuerda remotamente los finales de la dictadura, porque fue dictadura hasta el final y el 4 de septiembre de 1989 asesinaban en Avenida Bulnes a Jécar Neghme. Una generación que recuerda los últimos años de la dictadura o las complejidades de los primeros años de la transición, pero que ha gozado de los beneficios de vivir en democracia.

Así como yo, la mayoría de los chilenos que hoy habitan nuestra tierra nacimos después del 11 de septiembre de 1973. ¿Qué sentido tiene, entonces, rememorar algo que pasó hace 50 años? Por eso, desde este podio, quiero hablar a las nuevas generaciones, a las que crecieron o nacieron en democracia y que, por lo tanto, la dan por hecho. Quiero que sepamos, que entendamos, que atesoremos que el sacrificio de quienes nos antecedieron en la historia larga de nuestra patria nos interpela a cuidarla día a día. Y los invito a pensar a cada uno de ustedes no sólo en formato de discurso, sino de verdad a cada uno de ustedes en sus padres, en sus madres, en sus abuelos o en sus abuelas o incluso en sus antecesores más lejanos.

Piensen en aquellos que vinieron del campo a la ciudad, en la mujer pampina que llegó a Iquique a comienzos del siglo pasado buscando una vida mejor después de las salitreras. En los obreros sindicalizados, que arrebataron con huelga su derecho de descanso en los años 20. En el trabajador manual, en el artesano que aprendió a leer con el auge dela educación pública de los años 30. En las mujeres, que valientemente se organizaron y exigieron su derecho a ser ciudadanas plenas en la década de los 40.

Pensemos, compatriotas, y cada uno de ustedes tiene en su familia una historia, un pasado que recordar en la familia campesina, que recién en los años 60 se liberó el yugo del inquilinaje, después de siglos de este nuevo tipo de esclavitud. En el niño desnutrido, que en los 70 recibió por primera vez su medio litro de leche y, también, en los jóvenes de los 80 que hoy nos acompañan en el gobierno, que lucharon para recuperarla libertad perdida. Pensemos en el homosexual o la mujer lesbiana que en los 90 exigió que se respetara su identidad silenciada y largamente vulnerada.

La democracia es construcción continua

La democracia, compatriotas, es una construcción continua, es una historia de nunca acabar y los beneficios de los que gozamos hoy, las libertades que hoy pudieran parecernos insuficientes y tan naturales, fueron conseguidas y consolidadas a punta del esfuerzo de quienes nos antecedieron y, muchas veces, de su sufrimiento.

Por eso, y en particular a las nuevas generaciones, les invito a salir delas pantallas, a levantar la vista y preguntarse ¿qué estamos haciendo hoy nosotros y nosotras por los que vendrán? Hace 50 años ese continuo avance histórico, a veces lento, a veces insuficiente, pero continuo, de conquistas para la dignidad del pueblo se vio amenazado y truncado. Pero aún en la noche más oscura hubo quienes valiente y anónimamente lucharon para que no perdiéramos lo que con tanto esfuerzo habíamos avanzado, los que guardaron un pedacito de historia para contarla, los que grabaron un casete y lo pasaron de mano en mano, los que enterraron sus libros. Eso tuvo un costo que, en muchos casos, fue demasiado alto.

Y al igual que nuestras propias heridas físicas, cuando estas no cicatrizan de buena manera, el dolor permanece, pero, además, en el caso de las heridas del corazón, de las heridas del alma, las heridas se transmiten de generación en generación.

Por eso, hoy tenemos la responsabilidad de afrontar lo sucedido en esos años con verdad, justicia y reparación, y sólo asumiendo las deudas del pasado y sanando realmente esas heridas, cosa que no se puede decretar desde una carta al diario o desde una interpelación a las víctimas, será posible una convivencia en armonía y la construcción de una sociedad que se proyecte humanamente hacia el futuro.

Sabemos que el Golpe de Estado, y seamos capaces de decirlo, el Golpe de Estado, trastocó profundamente la vida de todas y todos los chilenos, no sólo de quienes militaban en los partidos políticos de la Unidad Popular o creyeron en el proyecto que representó esta alianza política. Y es que un proyecto encabezado por un hombre de impecable trayectoria democrática, que fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y las leyes y así lo hizo, ese hombre, Salvador Allende, por ese compromiso y consecuencia, a 50 años de distancia, el mundo le sigue rindiendo homenaje y lo respeta.

Hay, a veces, quienes nos instan a que escondamos su nombre. Sin embargo, como bien decía Isabel, cuando uno va a prácticamente cualquier país democrático en el mundo, se encuentra con el nombre eso, en nuestra patria, y esto lo cuento como experiencia personal porque él, como otros hoy me ha tocado, muchas veces, encontrarme en pueblos pequeños, en pueblos olvidados con personas que me dan la mano y me dicen con emoción: “Yo le he dado la mano a dos presidentes, a Salvador Allende y hoy a usted”.

Y en esa mirada ajada, en esa mirada en donde se adivinan lágrimas de los recuerdos vividos y en esas manos rugosas que aprietan con esperanza, siento, chilenos y chilenas, el peso de la historia larga de nuestra patria.

Agradecimientos

Por eso, en un día como hoy, cabe recordar a todos quienes han recorrido aquella historia y hay quienes acompañaron y acogieron el dolor del momento en que ella se truncó porque sabemos que en medio del terror se levantaron organizaciones, con dificultad, con amenazas, alas que hoy les rendimos homenaje como fue, por ejemplo, el Comité Pro Paz, la Vicaría de la Solidaridad, la Fundación de Ayuda Social delas Iglesias Cristianas, las agrupaciones de familiares de detenidos desaparecidos que golpearon todas las puertas habidas y por haber, los familiares de los presos políticos, de los ejecutados políticos, de los relegados y exiliados, el Movimiento contra la Tortura Sebastián Acevedo, la Fundación de la Protección de la Infancia Dañada por los Estados de Emergencia, la Comisión Chilena de Derechos Humanos, el Comité de Defensa de los Derechos del Pueblo (Codepu), el Servicio de Paz y Justicia de Chile, la Comisión Nacional de Derechos Juveniles, entre tantos otros y otras no sólo en Santiago, a lo largo de toda nuestra patria.

Todos ellos y ellas merecen nuestro reconocimiento por hacer valer, en esos momentos duros, la dignidad y la solidaridad en tiempos que eran oscuros y en donde, no con su discurso, con su acción humilde, muchas veces anónima, sacaban a relucir lo mejor de la humanidad. Son las agrupaciones de los familiares y de los sobrevivientes, organizaciones de derechos humanos y sitios de memoria las que han mantenido, pese a todo, pese a la negación, pese a la incomodidad de muchos, siempre en alto las demandas de verdad, justicia, reparación, memoria y garantías de no repetición.

Hay, compatriotas, quienes hoy nos critican por estar junto a ellas, por marchar junto a ellas, por declararnos sus deudores, pero, a la vez, sus cómplices. Y les digo, con mucha convicción y, también, con mucha tranquilidad, que no me arrepiento un segundo de estar junto con mi Gobierno del lado de quienes sufrieron, y que la unidad y la reconciliación no se consiguen con neutralidad ni distancia, sino que, poniéndose, indiscutiblemente, del lado de quienes fueron víctimas del horror.

La reconciliación, queridos compatriotas, no pasa por pretender empatar las responsabilidades entre víctimas y victimarios, sino haciendo todo lo que esté a nuestro alcance por encontrar la verdad, la justicia y comprometernos a, como cantaron con fuerza las mujeres chilenas ayer afuera de La Moneda: Nunca Más. Esa responsabilidad, sin embargo, la debió haber asumido en todo momento el Estado. Y, por eso, hemos tomado la determinación de dar un nuevo paso adelante, y como dijimos, en esta misma plaza hace apenas unos días, a fecha de hoy aún desconocemos el paradero de1.162 compatriotas, mujeres, hombres, adolescentes, niños y niñas.

El papel del Estado

Es tiempo de subsanar esas ausencias, de corregir las faltas, de reparar el daño para proyectarnos más allá de nuestros dolores porque, a pesar del esfuerzo que reconocemos y valoramos que se hizo a través de diferentes instancias tremendamente importantes en su momento, como el Informe Rettig, primero, o la Comisión Valech, después, ambos encomiables esfuerzos, con mucha resistencia en su momento, no lo olvidemos, pero que fueron empujados por los presidentes Aylwin y Lagos para avanzar en conocer la verdad histórica y contribuir, desde allí, a la justicia e ir combatiendo, poco a poco, la impunidad y lograr, así, avances en investigaciones judiciales que han demorado demasiado, pero que continúan hasta hoy.

Sin embargo, lo cierto es que el Estado debe hacer más por conseguirlas respuestas que el país merece y necesita para poder sanar porque, compatriotas, cuando nos falta un detenido o detenida desaparecida no es sólo el hijo o la hija, no es solamente una hermana o un padre o un amigo o una compañera, sino que es una ausencia que nos afecta y nos desgarra a todos y a todas.

Por ello, la búsqueda de la justicia no puede depender exclusivamente del esfuerzo de las familias y sus seres queridos, es un deber ineludible del Estado. El Estado los hizo desaparecer y el Estado debe hacerse cargo de saber dónde están. Y es de eso, precisamente, de lo que se trata el Plan Nacional de Búsqueda, Verdad y Justicia, que es el hito institucional que hemos querido darle a esta conmemoración.

Y tal como ayer se avanzó pidiendo perdón con el presidente Aylwin en la lectura del Informe Rettig; tal como el presidente Frei intentó avanzar, en su momento, generando instancias de encuentro entre familiares de víctimas y las Fuerzas Armadas; tal como el presidente Lagos generó la Comisión Valech; o la presidenta Bachelet abrió nuevas puertas que antes estaban cerradas; o tal como el presidente Piñera habló de los cómplices pasivos, vale la pena que, en nuestras diferencias, seamos capaces de reconocer a quienes pensando distinto han hecho, también, una contribución.

Hoy nuestro Gobierno pretende dejar como legado este Plan Nacional de Búsqueda, Verdad y Justicia que es el hito institucional que hemos querido dar a esta conmemoración, una política pública permanente que va a trascender a este Gobierno, que ha sido construida en conjunto con las agrupaciones de los familiares de los detenidos desaparecidos y que espera contribuir a reparar, en alguna medida, el daño causado hace tanto tiempo, pero que sigue vigente.

El pasado importa

La dolorosa experiencia del Golpe de Estado y la dictadura marcaron profundamente a generaciones de chilenos y chilenas. Y, por eso, repetimos con fuerza nunca más. Y, por eso, nos violentó cuando hace sólo un par de años, también, en nuestra patria, se violaron los derechos humanos en el marco del Estallido Social.

Por eso, sin pretender entregar recetas o dar lecciones a nadie, queremos transmitirle al mundo nuestra historia, lo que nos pasó y lo que creemos pueden ser algunas enseñanzas. Lo primero que aprendimos es que el pasado sí importa para mirar el futuro, que la manera en que nos hacemos cargo y sanamos las heridas permite reconocernos como parte de una misma comunidad y que eso, como hemos visto en Chile, aún no termina de cuajar y debemos hacer más esfuerzos en esa dirección, aunque nos cueste, aunque nos duela. Podemos ser una mejor sociedad si allí donde hubo silencio y ocultamiento ahora hay verdad, si donde hubo crímenes y tormento existe justicia, si donde existió crueldad hay ahora compasión, afecto, justicia y reparación, y si donde ayer hubo negación, hoy hay reconocimiento de los crímenes que se cometieron en el pasado.

Hemos, en conjunto, aprendido a valorar la democracia en términos absolutos porque, fuera de ella, no hay libertad ni dignidad posible y vamos a seguir insistiendo de manera incansable en que los problemas de la democracia siempre pueden solucionarse y resolverse con más democracia y que nunca es justificable un golpe de Estado ni vulnerarlos derechos humanos de quienes piensan distinto.

Y, por eso, nos revelamos cuando nos dicen que no había otra alternativa, ¡por supuesto que había otra alternativa! y el día de mañana cuando vivamos otra crisis, siempre va a haber otra alternativa que implique más democracia y no menos. Para terminar, queridos compatriotas, el compromiso que hoy nos mueve debe ir más allá de la coyuntura del momento, tenemos que ser capaces de pensar en el futuro que estamos construyendo. Por eso, el compromiso inclaudicable con la democracia y el respeto a los derechos humanos es importante y trascendente, porque las generaciones mayores no estarán aquí por siempre para defender la memoria de sus muertos ni de lo que les pasó y las historias que dejan de contarse se olvidan.

Por eso, somos una posta larga en la historia y nos corresponde a nosotros transmitir también a las nuevas generaciones lo que nuestros antepasados vivieron. La democracia y los derechos humanos deben ser apropiados y valorados por cada nueva generación. Abracémosla juntos, reconozcamos los desafíos que ella nos presenta, hagámonos cargo de sus complejidades y metámosle un poquito más de cariño, de menos desconfianza, mirémonos un poco más a los ojos y veamos que, pese a pensar distinto, tenemos más puntos de acuerdo de los que pareciéramos creer.

Porque una democracia, su gracia, es que permite expresar las legítimas diferencias y resolverlas en paz y sin violencia, una democracia que sea efectiva en escuchar, en respetar y en dar, por cierto, respuesta a las preocupaciones y anhelos de sus ciudadanos por mayor inclusión, seguridad, justicia social y una distribución más justa de la riqueza y que todo eso se asuma como una construcción permanente.

Invito, desde acá, a los chilenos y chilenas de todas las generaciones ya quienes nos acompañan desde el extranjero, a seguir soñando con un Chile y un mundo más democrático, más justo, más inclusivo, más igualitario, más sustentable y más amable. Un mundo en donde, como cantaba Violeta, seamos capaces de asumir que el canto de todos es nuestro propio canto.

Con los sueños de ayer vigentes, con la energía de hoy caliente, con la certeza de un mañana pujante digamos, una vez más, con amor, por los que aquí no están, con aprecio por los que aquí hoy nos acompañan ycon dulzura por quienes no sucederán: Democracia, hoy y siempre.

Muchas gracias.

Santiago, 11 de septiembre de 2023

Colegio de Periodistas: “Los medios deben asumir su responsabilidad en los montajes de la dictadura y pedir perdón a la ciudadanía”

Este 11 de septiembre y a 50 años del Golpe de Estado, el Colegio de Periodistas de Chile realizó un llamado a los medios de comunicación, en especial a la prensa escrita, a generar una autocrítica sobre su responsabilidad en los casos de montaje durante la dictadura de Augusto Pinochet.

La organización gremial recordó también el compromiso con la verdad de más de treinta periodistas, mujeres y hombres, ejecutados y detenidos desaparecidos, cientos que fueron trasladados y trasladadas a campos de concentración y a quienes sufrieron torturas, fueron exonerados, relegados o debieron vivir el exilio.

Durante los últimos días, el Colegio ha reconocido a las y los periodistas asesinados por la dictadura en Santiago y regiones, a través de actos de conmemoración y la entrega de credenciales de prensa póstumas a sus familiares. “Sin embargo, nuestro rol debe ir más allá de rendir homenaje. Hoy más que nunca debemos exigir verdad, justicia y reparación para sus familias, así como garantías de no repetición. Sin ellas es imposible sanar nuestras heridas como sociedad y pensar un futuro”, señala el gremio en una declaración.

Montajes y silencio cómplice

Por eso, la orden profesional hizo “un llamado a los medios de comunicación -en especial a la prensa escrita nacional- a generar una autocrítica y asumir su responsabilidad en el proceso desestabilizador del gobierno de Salvador Allende y su complicidad en los casos de montaje de la dictadura”.

Para el Colegio de Periodistas de Chile, al cumplirse medio siglo del golpe de Estado, es urgente una reflexión profunda “sobre cuál fue el rol de los medios de comunicación en la dictadura civil-militar, pero también se vuelve imperioso exigir perdón por los montajes y el silencio cómplice de los medios. La dictadura se sostuvo por casi dos décadas ya que, entre otros factores, un sector de la prensa nacional omitió su rol social, su compromiso irrestricto con la verdad y la ética, acogiéndose a las mentiras y directrices del régimen”.

La asociación añade que los medios de comunicación “que avalaron la dictadura y que publicaron montajes comunicacionales como el caso de los 119 -la Operación Colombo- y Rinconada Maipú, entre tantos otros, deben pedir perdón como una ofrenda necesaria para que el ´Nunca Más´ no sea una simple consigna, sino una acción clara de compromiso con la democracia y la verdad”.

El Colegio de Periodistas de Chile se ha hecho cargo de esto a través de dos fallos de su Tribunal de Ética. La sentencia Nº7 de 2009 sanciona a los editores de La Tercera y La Segunda que participaron en el montaje de los 119 y la Nº8 de 2015 que se centra en los montajes de El Mercurio en la dictadura civil-militar, pero también en la falta de defensa de su medio a las violaciones a la libertad de expresión cometidas después del golpe.

“Así, se condena su silencio e inacción cuando se bombardearon y cerraron todos los medios favorables al gobierno de Allende y la ausencia de protección a periodistas que sufrieron persecución, prisión, tortura, muerte y exilio, defensa que era parte del deber ético y profesional de los medios de comunicación, tal como lo señalaba la Carta de Ética de las y los periodistas vigente a la época”, indica el gremio.

Aclara, además, que la labor no acaba allí, y que actualmente, el Tribunal Nacional de Ética se encuentra revisando dichos fallos y los casos de montajes de prensa para determinar la implicación de otros periodistas en posibles montajes comunicacionales.

Complejo entorno mediático

Junto con ello, la mesa directiva del Colegio de Periodistas reflexiona sobre el complejo entorno mediático heredado de la dictadura. “Salimos de la dictadura con más medios de comunicación que los que tenemos en la actualidad. En más de 30 años los gobiernos de la transición no tuvieron voluntad de avanzar hacia políticas públicas que se hicieran cargo de la alta concentración de la propiedad mediática, lo que sólo ha beneficiado al oligopolio de la prensa y los grandes consorcios, ahogando la diversidad de voces de la prensa y limitando el pluralismo”.

Agrega que seguir informando “tampoco se ha convertido en una labor fácil. Las agresiones a la prensa de parte de agentes del Estado se intensificaron a niveles inquietantes con el aumento de la protesta social, mientras que la libertad de prensa ha vuelto a ser un ámbito de preocupación del Estado. Para un país que tiene a periodistas víctimas de la violencia estatal, la libertad de prensa debe ser un valor irrestricto para avanzar en el camino de la democracia”.

Por último, la declaración enfatiza que a 50 años de que al país le arrebataran la democracia de golpe, “instamos a periodistas y medios de comunicación involucrados a que pidan perdón por levantar campañas a favor del régimen dictatorial, por mantener un silencio cómplice y desinformar a la ciudadanía, demostrando con ello una acción completamente reñida con la ética profesional. ¡Para que nunca más en Chile volvamos a vivirlo! “

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Discurso de Isabel Allende en el aniversario 50 del golpe de Estado

Con voz entrecortada en algunos pasajes de su discurso durante el aniversario 50 del golpe civil militar, Isabel Allende Bussi expuso no solo su vivencia personal como hija del Mandatario derrocado, sino el compromiso adquirido con su padre quien a ella y a Tati, su hermana, les dio la tarea de contarle al mundo lo ocurrido. Todo eso, mientras afuera de La Moneda resonaban las ametralladoras y los rockets de los aviones de la Fuerza Aérea destruyendo el símbolo de la democracia en el país.

Estas fueron las palabras de Isabel Allende, en la Plaza de la Constitución donde muchos invitados extranjeros, el Presidente Boric y su gobierno en pleno, rindieron homenaje al Presidente recordado en todo el mundo,.. Aun a 50 años del golpe de Estado:

Los zapatos de Allende

“Quiero comenzar agradeciendo a nuestro querido presidente Gabriel Boric la oportunidad de estar aquí a nombre de la familia Allende. Es para mí una tremenda emoción dirigirme a ustedes en esta conmemoración de los 50 años del golpe militar y civil que afectó no solo a Chile, sino que conmocionó al mundo.

También le agradecemos abrazar la idea de instalar un memorial en el vano de la puerta de Morandé 80 con los zapatos que mi padre, el presidente constitucional de Chile, calzó ese martes 11 de septiembre de 1973, último vestigio de su presencia en La Moneda. Para nosotros simbolizan una prenda personal testigo de esa terrible jornada que nos acerca a la historia, pero también el largo caminar de mi padre como luchador social e intérprete de anhelos de justicia por todo el país, en una trayectoria política de décadas que culminó consecuente con dignidad, a pocos metros de acá.

A 50 años del golpe he tratado de hacer un relato que -créanme- no ha sido fácil. Más bien ha sido muy triste y doloroso. Me tocó ser la última persona del entorno de mi padre en entrar al palacio ese día, y juntos a otras personas, teníamos su mandato de contar lo que pasó entonces, lo que significaba la Unidad Popular y también la barbarie que empezaba a imponerse.

La memoria es un primer paso para llegar a la verdad, pero necesitamos muchos más para alcanzar la justicia, la reparación y asegurar la no repetición de los hechos de este día. Por eso suscribo completamente el lema del gobierno: memoria es democracia y futuro.

Permítanme que en esta fecha tan significativa les hable de lo que me tocó vivir 50 años atrás, en el palacio de La Moneda, que hemos recuperado para ser un símbolo de nuestra democracia.

Después del Tanquetazo el 29 de junio de 1973, había decidido que, ante otro intento de golpe de Estado, vendría a La Moneda a apoyar a mi padre. Ese martes 11 de septiembre, con un amanecer frío y gris, ante las noticias de alzamiento de fuerzas militares, mi marido se encargó de poner a salvo a mis dos hijos para que yo pudiera venir en mi fiat 600 hasta acá, sorteando algunas dificultades. Cerca de las 9:00 de la mañana logré entrar por Morandé 80, que era la puerta que mipadre solía usar.

Mi hermana Beatriz, Tati, trabajaba en la secretaría privada con mi padre y aunque tenía un embarazo de 7 meses, nunca dudó de estar en La Moneda al lado de mi padre en la resistencia y en la defensa de la democracia. A pesar del fuerte ataque de blindados e infantería y sabiendo que venía un bombardeo aéreo, ninguna de las dos quería partir. No estábamos solas, el Presidente tampoco. Me tocó ver un extraordinario grupo humano que lo acompañaba más allá de sus responsabilidades formales y que tenía decidido estar hasta las últimas consecuencias.

Homenaje a sus colaboradores

Los más de treinta hombres y mujeres que estuvieron ese día en la Moneda y en los edificios de los alrededores, actuaron con lealtad, convicciones y amor al proyecto colectivo construido. Quiero rendirle un homenaje muy sincero a todos los que fueron parte de la resistencia al golpe, a los GAP, a los detectives de investigaciones y extenderles un sentido abrazo a los familiares de quienes fueron apresados, torturados y brutalmente asesinados e incluso hechos desaparecer.

Recuerdo que mi padre ese día actuaba decidido pero muy sereno. Su sentido de la dignidad, de la responsabilidad del cargo, la conciencia del significado moral de su liderazgo siendo representante del pueblo, era tan fuerte en él, tan sincero, que nosotras sabíamos que él no se iría de La Moneda.

Antes de exigirnos, -diría casi implorarnos- que saliéramos, antes de que junto a mi hermana Beatriz, Frida Modak y Nancy Julien caminamos aún incrédulas por el costado de esta plaza ya desierta porque se venía el vuelo de los aviones Hawker hunter para destruir el palacio de gobierno, nos pidió que denunciáramos lo que estaba ocurriendo, que fuera una lección moral para los que atentaban contra la libertad, contra la democracia y la vida. No olvido su último abrazo, su calidez, su amor infinito, su humor.

No deja de sorprendernos la fuerza de su mensaje en sus últimas alocuciones, su inclaudicable esperanza, “Tienen la fuerza, podrán avasallarnos. Pero no se detienen los procesos sociales ni con la represión ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos”.

La ternura y el cuidado con el que se dirige a su pueblo para expresarles que en los momentos más difíciles son ellos los que guían su compromiso, y también para darnos aliento y fuerza a los que seguiríamos la estela de su ideario de justicia.

Si bien ese negro 11 de septiembre de 1973 es inseparable de su nombre, mi padre tuvo una larga trayectoria de un liderazgo muy especial, forjó un camino pensando en las mayorías de del país. Los números dan fe de la injusticia que hacía necesaria un cambio profundo, en esos años el 60% de las familias percibía el 17% de los ingresos del país, mientras que 2% de las familias controlaba el 46% del ingreso nacional. La mortalidad infantil superaba los 200 fallecidos antes de un año por cada mil nacidos vivos1 , la pobreza era brutal y por supuesto multidimensional.

Ante esas injusticias, mi padre transitó todo Chile, recorrió más de la mitad de su vida el país desde la cordillera y los valles al mar; desde el desierto hasta los hielos patagónicos. Representó en el Congreso al norte, centro y sur como diputado y senador; y en sus cuatro campañas presidenciales, escuchó las voces de miles de personas e instó a la construcción de movimientos sociales amplios, diversos, plurales, con el total respeto a todas las creencias. Logró la unidad de las fuerzas progresistas. Estaba seguro de que el bienestar colectivo fortalecería a Chile, les daría dignidad a todas las personas, fortaleciendo nuestra democracia y la real implementación de la declaración universal de derechos humanos.

El gobierno de la Unidad Popular recogió su pensamiento. Más allá de sus dificultades y errores, redistribuyó la renta, aumentó significativamente el sueldo mínimo, las pensiones, democratizó el crédito, nacionalizó las principales riquezas naturales del país, profundizó la reforma agraria, combatió la desnutrición, abrió espacios de participación para la toma de decisiones, duplicó el descanso postnatal, estableció igual salario para hombres y mujeres que trabajaran en el Estado, incrementó las becas y programas especiales para trabajadores y para mujeres en las universidades, promovió la cultura, la lectura, desarrolló la medicina social, le dio un par de zapatos a todos los niños que no los tuvieran, entre muchos otros logros.

Se quieres esconder los logros del gobierno

Como toda obra humana, no fue perfecta y tuvo errores, pero pareciera que deliberadamente algunos quieren esconder sus inmensos logros. La innovadora experiencia de la Unidad Popular representó una transformación profunda de justicia social en democracia, pluralismo y libertad por las vías institucionales. Lo que sucedió en Chile pasó a ser parte de la historia de vida de millones de ciudadanos que se sintieron interpelados y se movilizaron de muchas formas, inspirados por Allende.

Por eso decimos que Allende recorrió Chile, y que Chile recuerda a Allende. No hay un lugar en el país donde la estela de Allende no iluminara, en donde hay personas que le tienen vivo en su corazón. Y en el mundo también, incontables calles, plazas, hospitales, escuelas y otros espacios colectivos llevan su nombre.

La misión que nos diera mi padre en La Moneda, voy a personificarla en mi madre, Tencha Bussi, fue una vocación de vida, una convicción que podía superar con creces sus propias limitaciones físicas para sacar una voluntad extraordinaria y denunciar los atropellos a los derechos humanos en Chile, para convocar a los países para apoyar a Chile a recuperar la democracia y para mantener vivo el legado de mi padre, tratando de unir el fragmentado exilio chileno.

Por ello también quisiera rendirle un homenaje muy sentido a Tencha en este día. Quiero recordar y rendir homenaje a quienes, de distintas formas, decidieron no mantenerse indiferentes y actuar. En Chile y en el mundo se forjó una cadena humana infinita de solidaridad para ayudar a quienes sufrían el atropello de sus derechos, una ola de acciones valientes para mantener la dignidad y no ceder ante el horror. Salvar vidas, apoyar ollas comunes, comedores infantiles, a los exonerados sin trabajo, para reunir y difundir información, dar capacitación, mantener la resistencia.

Aprovecho la presencia de los invitados extranjeros a esta conmemoración para darles las gracias, pues sus embajadas en Chile jugaron un rol esencial en la lucha contra la barbarie, como también en sus países miles de chilenas y chilenos encontraron un verdadero asilo contra la opresión. Desde allí tejieron una red poderosa que fue clave para la recuperación de la democracia. Como símbolo de todos los países que nos recibieron y ayudaron, quiero agradecer en la persona de su presidente Andrés Manuel López Obrador aquí presente, al pueblo, al gobierno y a la entonces embajada de México, país que fue nuestro hogar en medio del duelo y lugar desde el cual reconstruimos nuestras vidas. También a Cuba, que recibió a otra parte de nuestra familia. Junto con a miles de exiliados, les reafirmamos nuestra gratitud de por vida.

Hoy, la solidaridad y corresponsabilidad internacionales necesitan ser nuevamente un camino de paz y de cooperación entre países, refrendado y apropiado por todos los sectores políticos y civiles, en donde Chile, unánimemente, sea un activo partícipe, retribuyendo y cooperando a la construcción de un mundo más justo que se haga de los problemas que nos afectan a todos

Los que justifican el golpe

El cruento golpe militar y civil en Chile ha intentado ser justificado por sectores que cerraron los ojos a las violaciones de derechos humanos. En estos últimos meses hemos visto con reocupación como se promueve un revisionismo histórico. Se ha intentado invertir responsabilidades sobre la tragedia que vivimos todos durante los largos 17 años más oscuros de nuestra historia. De manera increíble, se buscan tergiversar los hechos para culpar a la UP y al Presidente Allende del Golpe de Estado.

Los verdaderos responsables fueron quienes quebraron la institucionalidad, bombardearon este palacio, persiguieron, torturaron, asesinaron y desaparecieron a miles de chilenos. Y sin duda, quienes los ampararon políticamente y guardaron silencio cómplice ante las atrocidades que el país vivía.

El golpe de Estado fue un crimen y no hay contexto, ideología política, contingencia o razones que legitimen el despojo de la voluntad popular, de la dignidad humana, del horror. Entiendo que pueda haber diversas interpretaciones de lo que significó la Unidad Popular, pero Nunca Más un Golpe de Estado debiera ser un consenso en todas las fuerzas políticas democráticas.

Hoy contamos con más evidencia que nunca en la historia sobre lo que ocurrió en nuestro país hace 50 años. El asedio interno y la confabulación externa. Mi padre, el presidente Allende y su entorno buscaron hasta el último momento una salida democrática e institucional al conflicto político que se vivía en el país.

Hoy, cuando la democracia en el mundo enfrenta nuevas amenazas autoritarias, es más necesario que nunca renovar el compromiso de todos y cada uno con la democracia. Es por eso, Presidente, que es muy valiosa la carta que ud. ha firmado con todos los ex Presidentes de Chile, que más allá de las diferencias ideológicas coincide en el valor de cuidar la democracia, promover el respeto a los derechos humanos, y construir nuestro futuro en paz.

Nosotros, quienes sufrimos en carne propia lo que significa su destrucción, podemos dar fe de la importancia de defender las instituciones, y de la tragedia y el inaceptable costo que imponen las salidas autoritarias para la libertad de las personas, los derechos humanos y la convivencia social.

La defensa de la democracia

A 50 años del golpe de Estado podemos decir con más convicción que nunca, que los problemas de la democracia nunca, jamás, pueden invocar a la violencia, el quiebre de las instituciones, la persecución y el exterminio de quienes piensan distinto. Lo dijo Allende claramente “Rechazamos en los más profundo de nuestras convicciones las luchas fratricidas. El respeto a los demás, la tolerancia hacia el otro, es uno de los bienes culturales más significativos con que contamos”.

A lo largo de estas décadas hemos trabajado intensamente por obtener la verdad respecto de los atroces crímenes que se cometieron incluso antes del 11 de septiembre, de buscar justicia para las víctimas y sus familias, reparación. Pero la verdad y la justicia ha sido solo parcial, sostenida por el coraje de las familias de las víctimas, abogados y abogadas valientes, además de organizaciones de derechos humanos que han permitido los logros alcanzados en verdad y justicia.

Por eso es Plan de Búsqueda anunciado por usted, Presidente, es tan importante. El Estado debe asumir hoy y de cara al futuro su responsabilidad total frente a la sociedad. Las nuevas generaciones necesitan comenzar sus vidas sin cargar el dolor de no haber encontrado a sus seres queridos. No puede haber futuro, no puede haber paz si no hay justicia.

El caminar de Allende está más vigente que nunca. No sólo por el anhelo de justicia social, y de cambios profundos para mejorar nuestra democracia, sino porque como lo llamó Mario Benedetti, fue un hombre de paz. En estos tiempos es necesario recordar el metal tranquilo de su voz, la lealtad a su pueblo y por ello quiero terminar dándole la palabra a Benedetti.

Para vencer al hombre de la paz

tuvieron que congregar todos los odios

y además los aviones y los tanques. […]

Para matar al hombre de la paz

tuvieron que desatar la guerra turbia. […]

Para matar al hombre que era un pueblo

tuvieron que quedarse sin el pueblo.

Más de 12 mil mujeres rodearon La Moneda con un único llamado: NUNCA+ la democracia bombardeada

Por primera vez en la historia de Chile, más de 12 mil mujeres rodearon La Moneda, este domingo 10 de septiembre, en la que fue una de las más emotivas acciones públicas de conmemoración de los 50 años del Golpe de Estado y que vuelve a demostrar la potencia del movimiento de mujeres y feminista.

En vísperas de este 11 de septiembre, vestidas de negro y reunidas por un único llamado: “NUNCA+ la democracia bombardeada”, las miles de asistentes caminaron en silencio portando en las manos una vela encendida.

“Decimos a quienes nos representan, que nos sentimos obligadas a resguardar los derechos humanos y a buscar incesantemente un diálogo democrático, respetando a cada uno de los habitantes de Chile. No hacemos declaraciones altisonantes ni gritamos, sólo guardamos el silencio necesario para abrirnos a una reflexión que surge a raíz de que hace 50 años, no sólo se trató de eliminar nuestra vida política, sino que también se destruyó la vida cotidiana de tantas personas”, señalan en una declaración las decenas de organizaciones convocantes a la actividad, agrupadas en MujeresXNuncaMás.

Añaden que “Los efectos de ese daño, los vemos hasta el día de hoy. Es una fractura que está allí latente y que seguramente nos costará mucho tiempo reparar. Parte importante de esa reparación pasa por la verdad y la justicia que han sido negadas a gran parte de las familias víctimas de la represión”.

Las mujeres tuvieron un protagonismo importante en la recuperación de la democracia y en la lucha por el respeto de los derechos humanos durante la dictadura. “Buscamos a nuestras víctimas y nos levantamos una y otra vez. Aprendimos a trabajar juntas y a llegar a acuerdos. Ese aprendizaje también lo tienen las nuevas generaciones que luchan por una democracia más justa, diversa e inclusiva. Desde ese aprendizaje que no está exento de retrocesos y de nuevos avances, decimos NUNCA+”, subrayan.

 

 

 

 

Colegio de Enfermeras y los 50 años del Golpe Civil Militar

En el marco de los 50 años del Golpe Cívico-militar, el Colegio de Enfermeras de Chile se une a la conmemoración de uno de los episodios más trágicos de nuestra historia contemporánea. El 11 de septiembre de 1973 marca el quiebre de la democracia, donde el diálogo, la colaboración y los acuerdos democráticos fueron reemplazados por la lógica de la fuerza y el terror. Con estupor y espanto vivimos el bombardeo al Palacio de la Moneda y se instaló la persecución, el exilio, el secuestro, la tortura y la desaparición de miles de chilenas y chilenos. A 50 años, sus voces y testimonios nunca se apagaron y siguen existiendo en el corazón y en la lucha de aquellos que buscamos profundizar la democracia, los derechos civiles y el resguardo de los derechos de hombres y mujeres en este tiempo.

Fueron 17 años de dictadura y terrorismo de estado. Esta fecha todavía genera divisiones, pero también nos invita a reflexionar sobre la memoria olvidada, la necesidad de reparación, el seguimiento de la justicia y la importancia de la no repetición. Nunca más al sufrimiento de aquellos que fueron víctimas de prácticas abominables.

La memoria histórica, la reparación y la democracia son fundamentales para fortalecer el tejido social y ayudar en la recuperación de las personas, las familias y las comunidades afectadas. El reconocimiento colectivo de los hechos ocurridos y el trabajo realizado por enfermeras y enfermeros en el rescate de la memoria y la defensa de los Derechos Humanos son ejemplos de ello. En nuestra Sede y Casa Patrimonial se erigió un memorial en honor a aquellos enfermeros y enfermeras asesinados o desaparecidos durante la dictadura, así como a estudiantes y profesionales anónimos que dejaron una huella imborrable en el corazón de sus seres queridos y colegas.

Como cuerpo colegiado, los enfermeros y enfermeras de Chile tenemos un compromiso irrenunciable con la vida, el cuidado, la defensa de los derechos humanos y la democracia. Es crucial restablecer la dignidad arrebatada por la violencia estatal. Aquellos que estuvieron y estén involucrados en vulneraciones a los DDHH, tanto en el pasado como en el presente, no pueden formar parte de nuestra institución. Nuestro código de ética es un resguardo y un mecanismo que garantiza nuestro firme compromiso con la democracia, los derechos humanos y los valores fundamentales de nuestra disciplina y profesión.

Quiero aprovechar este momento para reconocer y agradecer a las organizaciones de la sociedad civil que durante estos 50 años han impulsado la búsqueda de la verdad, la justicia y la garantía de no repetición. Un reconocimiento especial a las familias y colegas de las enfermeras y enfermeros, así como a la Comisión de DDHH del Colegio de Enfermeras, por mantener viva la memoria y ser una fuente de inspiración para seguir luchando por un «nunca más» enérgico y firme.

Nunca más debemos permitir que se repitan las tragedias del pasado. La memoria y la reparación son fundamentales para garantizar un futuro basado en el respeto, la dignidad y la justicia.

Nunca más olvidar nuestra historia.

Nunca más vivir los horrores.

Nunca más muerte.

Sí a la vida,

Si a la justicia,

Sí a la democracia.

Andrea Rastello Pizarro

Presidenta

Colegio de Enfermeras de Chile A. G.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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