Inicio Blog Página 546

Cárceles de Chile: El Destrozo de los Cuerpos en Manos del Estado

La situación que viven las personas privadas de libertad se encuentra al límite de lo éticamente permitido. Las cárceles de Chile se han transformado en verdaderos «centros de tortura», muchas veces valiéndose de la invisibilidad en la política pública, las comunicaciones y el fuerte desprecio social que recae en estos recintos y sus reclusos, variables que han transformado los centros penitenciarios en lugares de atropellos de los derechos humanos en plena democracia de un Chile 2020 que pretende crecer.

Es fuertemente preocupante, como jóvenes ilusionados en un desarrollo laboral y académico se transformen con el pasar de los tiempos en torturadores, verdugos y seres perversos alimentados de la violencia.

Lo anterior nos hace pensar en el daño país que tenemos como sociedad y, a la vez, en la miseria que esconde la pobreza y desprotección.

Pensar que en un escenario como las cárceles chilenas se pueden dar la bien llamada reinserción es una simple utopía de un sistema colapsado y del cual nadie quiere hacerse responsable. Dejando en un péndulo la vida y la integridad, no solo de todos los que cohabitan el mundo carcelario, sino también, a la familia de reclusos, gendarmes, profesionales y técnicos que se desempeñan en este recintos de opresión y experimento social.

La violencia no se ha detenido y tampoco ha disminuido, quedando en evidencia toda su perversión durante la crisis social que cruza nuestro país en la cual, lamentablemente, desde un enfoque punitivo, vemos cómo el gobierno actual del Presidente Piñera y su gabinete intenta resolver los problemas sociales y la deficiencia del manejo de la pandemia en penas de cárcel y castigo.

Hoy resulta importante revisar el tema penitenciario, ya que el sentido común, que nos hace pensar que en las cárceles están los antisociales de este país, se rompe cuando acá no solo se encarcela la pobreza sino también el hambre.

Ejemplo de la tortura que se presenta al interior de Gendarmería es la sufrida por el ex recluso y hoy activista en derechos humanos penitenciarios, Carlos Espínola Robles quien señala:

 «Antes de salir estuve 7 meses encerrado en una cárcel bajo el sonido incansable de una gotera. El daño físico que me dejó esta situación me acompañará toda la vida, a su vez el impacto en mi familia fue mayor».

Para Espínola, la cárcel no distingue entre etnia, religión, orientación sexual, ahí simplemente las personas se transforman en elementos de experimentación sobre los cuerpos.

La Corte de Apelaciones de Santiago instruyó a Gendarmería el cierre del módulo Alfa Colina dos al constatar la vulneración a la constitución y al reglamento interno de la institución, caso llevado en ese entonces por el actual diputado Hugo Gutiérrez y Boris Paredes, en representación de Carlos Espínola Robles y otros internos.

Los antecedentes de violación a derechos humanos parte desde la creación de las cárceles en Chile son históricos, entregando material suficiente para un centro de memoria carcelaria en donde se documenten los atropellos a los derechos humanos al interior de los recintos de reinserción social. Sin embargo, llama la atención el desconocimiento de los otros poderes del Estado en torno a esta materia.

Frente a esto, en consulta a un alto representante del Instituto Nacional de Derechos Humanos, el cual señala que “levantan la información, realizan la denuncia y Fiscalía en un gesto casi recurrente y deportivo hace escaso seguimiento a las miles de causas, presentadas por el organismo, priorizando al parecer, el cierre de la carpeta investigativa”, dando cuenta de la existencia de vicios en el sistema que deben ser erradicados, ya que ningún país democrático puede avanzar con torturas y más aún cuando se habla de crímenes que pueden ser sancionados en cualquier corte internacional.

Si bien, los cientistas sociales podemos afirmar que nadie soñó con ser parte de la cárcel, no podemos ignorar que vivimos en una sociedad que establece el camino para que ello se cumpla, la marginación, segregación, violencia y olvido de los sectores más vulnerados de nuestro país han pavimentado el camino para la concreción del delito, restarle responsabilidad a la sociedad de los presos de Chile sería una mirada miope para la solución.

Hoy al parecer todo espacio de reclutamiento social se ha transformado en el nuevo negocio de los empresarios, un negocio inescrupuloso, donde la vida pasa a segundo plano y el valor por el dinero fuese su eje principal. Esto nos puede abrir una puerta a la vulnerabilidad mayor, tal como pasó con la privatización de las carreteras, si bien los puntos de comparación en términos sociales no tiene justificaciones, acá el reparo está en el negocio y lucro por sobre las vidas, tal como las carreteras necesitaron más autos para lograr sus ganancias, incentivando la venta de ellos, la privatización requiere más presos para justificar sus cárceles, desde los constantes mensajes de criminalización del Gobierno de turno tienen, el sentido empresarial de abastecer las cárceles y obtiene buenos dividendos económicos.

Lo privatizado que tiene nuestra sociedad, ha dejado el valor de la vida por debajo del valor del dinero, las cárceles de Chile. Los atropellos son variados y al parecer la responsabilidad social que tenemos como país, queda encerrada al mismo momento que se entrega la sentencia, dejando en total desprotección social a reclusos, gendarmes, profesionales y técnicos que viven bajo el mismo techo.

La pandemia que azota nuestra región y sobre todo a nuestro país, ha dejado al descubierto las falencias que se instalan con la (in)justicia social y la falta de oportunidades que enfrentamos como sociedad, dejando a una parte mínima de la población colmada de privilegios y otra parte más bien observadores de los mismos, obligándolos a estos últimos a ser futura población penal.

En la actualidad la población recluida en sus distintas modalidades llega a un total de 38.834 personas, de las cuales 24.264 se encuentran en cárceles tradicionales y 14.570 en recintos concesionario, cifras entregadas en Gendarmería de Chile en su página oficial. Si a esta población sumamos las personas que trabajan directa o indirectamente con la población recluida, finalmente superamos las 50 mil personas, es decir más de 50 mil familias relacionadas directamente con la situación que se vive en las cárceles de Chile. Dato no menor para hacernos responsable no solo de la víctima y su necesidad de justicia, sino también del victimario.

Esto nos coloca frente a un nuevo desafío, podemos seguir avanzando en una sociedad que todo lo resuelve con la sanción penal y la privación de derechos y libertades, sin reconocer que llenando las cárceles no se han solucionado el problema principal para lo que fueron diseñadas.

Es posible que sigamos aumentando la población penal, sin hacer las distinciones correspondientes para asegurar que el delito cometido sea realmente sancionado, según lo que establece la Ley Penal y no la «ley sin límites» que se vive en los recintos penitenciarios, lo cual muchas veces transforma a los mismos funcionarios en víctimas y victimarios en el ejercicio de la profesión.

Hoy en tiempos de pandemia, resulta vital hacer un alto, detenernos en esta población penal y revisar las vulnerabilidades que se enfrentan a diario en los recintos. Las cárceles de Chile hoy tienen presos y vulnerados a gendarmes, profesionales, población penal y familia de los antes mencionados.

También parece relevante la creación de la Mesa de Derechos Humanos y Cárceles, impulsadas por Claudia Dides en representación de la Senadora Adriana Muñoz y Carlos Espínola por la red Libertad y Dignidad, en la cual también trabaja su agrupación, Libertad sin Cadenas.

Rescatar a TVN

Cuando Televisión Nacional de Chile va a cumplir 51 años, en septiembre próximo, el gobierno de Sebastián Piñera -que antes sepultó otro medio público, el diario La Nación- la condena a muerte al sacar a licitación sus históricos estudios de calle Bellavista 0990.

La excusa de esta medida arbitraria, que al menos debiera discutirse en el Congreso, es enfrentar el déficit económico que ahoga al canal “de todos los chilenos” y que ha ido creciendo con el tiempo, producto de una mala gestión.

Se han alzado voces de advertencia, en defensa de un patrimonio nacional único que tenemos desde hace 50 años y que siendo admirado como modelo teórico en muchos países, se ha dejado morir lentamente, en una agonía que estremece a sus creadores y a la teleaudiencia que notó la diferencia.

Televisión Nacional de Chile nació en enero de 1969 y comenzó sus transmisiones para las Fiestas Patrias del mismo año. En un comienzo tuvo un fuerte rechazo por considerárselo “un canal del gobierno” (del entonces Presidente Frei Montalva), en circunstancias de que siempre tuvo categoría “estatal”, es decir, un canal público que pertenecía y debía responder a todos los chilenos. Pero ya en la campaña por las elecciones presidenciales de 1970 se avizoró el rol político que podía cumplir a favor del mantenimiento del gobierno de turno, su objetivo de servicio público lpredominó en los hechos: si antes los canales universitarios llegaban sólo a Santiago y Valparaíso, el nuevo Canal Nacional transmitió a 21 ciudades de provincia. Ya esto era un logro de servicio a todos los chilenos.

Nunca se entendió -ni tampoco practicó verdaderamente- su rol de televisión pública, donde reside su tremendo valor y una invaluable pérdida si desapareciera. En palabras claras de Manuela Gumucio, directora del Observatorio de Medios Fucatel, “ser el canal donde tienen la palabra los que en otros canales se les niega… donde los temas que por intereses privados no salen en los otros canales, sí pueden estar aquí”. En otras palabras, Televisión Nacional jugó el rol, no siempre cumplido, de ser un contrapeso a las voces hegemónicas de la derecha desde sus canales privados.

 Pluralismo al sistema

El importante aporte de pluralismo de TVN estuvo desde un comienzo en la legislación que le dio origen y que más tarde se refrendó en las modificaciones que sufrió en 2018 para adecuarla a la llegada de la TV digital, donde se establece una vez más que su misión como TV pública es el fomento al pluralismo y la diversidad en toda su programación (valores democráticos, derechos humanos, identidades regionales, participación ciudadana, multiculturalidad, cuidado del medio ambiente, tolerancia…)

Nunca ha cumplido cabalmente estas funciones y siempre se la criticó por desvíos hacia el poder gobernante, pese al contrapeso de la composición pluralista (a nivel político) de su directorio. El periodista y académico Luis Breull reconoce que, en los 90, a inicios de la transición algo se logró: fue un lugar de encuentro para los chilenos donde compartieron memoria. Pero  señala que en el siglo actual, especialmente bajo los gobiernos de Piñera, se fue volcando cada vez más al mercado. Y que al final hizo pluralismo “por empate”, es decir, cuoteo de representantes de los partidos olvidando al resto de la sociedad.

Lo que la condenó a incumplir su misión de canal público fue haberla obligado a autofinanciarse, de modo similar a los canales privados comerciales. Con lo cual se la hizo rehén de la publicidad, representante del poder económico en los medios, que exige satisfacer al consumidor por encima del ciudadano. Dice Breull, que  hoy hace un master en la FLACSO en Buenos Aires sobre el tema: “El autofinanciamiento de TVN fue un engaño. La TV pública no puede estar entregada a la publicidad. El avisaje no es neutro en Chile”.

Multimedios públicos

Nadie se jugó por la única solución: una parte de financiamiento estatal y otra de la publicidad de empresas privadas. Si bien es cierto que en varias ocasiones de estar al borde de la quiebra la billetera fiscal ha acudido en su ayuda, nunca ha sido suficiente. Y eso es lo que hoy la tiene al filo de la navaja.

Es indudable que habría que hacer un re-diseño de la televisión pública en medio de las grandes transformaciones que hoy se vive con la llegada de nuevas plataformas para la información y la entretención. Pero un medio público valioso no puede morir antes de este reseteo.

Si no rescatamos a TVN hoy, con todos sus defectos, los televidentes habremos perdido mucho. Tal vez no en teleseries nacionales de calidad, ni en transmisiones en directo de los lugares donde está la noticia o la acción. Pero sí estaremos silenciando un canal donde aún podíamos expresarnos o sentirnos más representados.

Un reciente estudio sobre pluralismo dado a conocer en estos días realizado por el Instituto de la Comunicación y la Imagen (ICEI) de la Universidad de Chile, a cargo de la académica Chiara Sáez, dio como resultado preliminar, que dentro del escaso o nulo pluralismo encontrado en noticiarios televisivos, TVN dio el más alto puntaje de pluralismo (81 puntos) en comparación a Mega, con el menor puntaje (54).

Perdemos nosotros y pierde la democracia.

¿Funciona la Justicia en Chile?: EL Acceso a la Justicia en el Chile del Siglo XXI

En una sociedad democrática, el acceso a la justicia no debe estar centrado solo en el procedimiento; debe mirar esencialmente al individuo, al ciudadano; debe estar a su disposición, no solo para resolver un conflicto penal significativo, sino también para resolver el sinfín de pequeños conflictos civiles que lo enfrentan, en un modelo de desarrollo como el nuestro, a las grandes empresas y corporaciones, casi siempre instaladas con una posición de abuso monopólico; o incluso a un Estado, el “ogro filantrópico” como diría el escritor Octavio Paz, ante cuya maquinaria habitualmente sucumben las aspiraciones de justicia que tienen los pequeños ciudadanos.

Un adecuado acceso a la justicia en Chile, por otro lado, debe consolidar el nuevo sistema procesal penal, así como los sistemas procesales civil, laboral y de familia actualmente vigentes; debe reformar con urgencia el Código Penal, que data de 1874 y respecto del cual existen al menos tres proyectos de reforma, mejorando y modernizando significativamente los tipos penales y la asignación de sus respectivas penas; debe crear un sistema efectivo de representación y protección de la víctima de este tipo de ilícitos, a la vez que profundizar sustancialmente la reforma de la justicia militar; debe descongestionar la judicatura civil de las causas de cobranza de bancos y financieras que copan casi un 80% de su capacidad, ya sea creando tasas de litigación para estos demandantes, o bien estableciendo sistemas especializados o ambos; debe reformar la justicia vecinal, para transformar a los juzgados de policía local en un auténtico sistema de juzgamiento vecinal y no en meros reservorios de leyes cuya tramitación desecharon los tribunales civiles; debe también instalar un sistema menos abusivo de notarios y archiveros, creando fedatarios públicos y privados, pero protegiendo a la vez a las pequeñas notarías que viven de lo que llega a su mesón, equiparando un poco la cancha con las grandes oficinas notariales que trabajan, otra vez, dedicadas casi en exclusividad a bancos y financieras, por mencionar lo más importante.

Mecanismos para la implementación del acceso a la justicia: la Defensoría Penal Pública, la Defensoría Laboral, la Corporación de Asistencia Judicial, las clínicas jurídicas de las Escuelas de Derecho, etc.

En materia penal, la reforma más significativa que dice relación con el acceso a la justicia es, sin lugar a duda, la que crea el Ministerio Público y su contraparte, la Defensoría Penal Pública.

Sin entrar a analizar en detalle esta reforma, al cabo ya de casi 20 años de su vigencia en el país, es obvio que se requiere una reforma de la reforma, la cual está siendo estudiada hace varios años en el Parlamento sin que haya sido aprobada. Por no tratarse este de un comentario para especialistas solo diremos que, entre lo más urgente, está la creación de mecanismos de fiscalización y control más eficientes de la labor del Ministerio Público; el fortalecimiento de la Defensoría Penal Pública, equiparándola a su contraparte, requisito esencial para que funcione adecuadamente un sistema que se pretende garantista; creación de un servicio de representación de la víctima, atendido a que la función del Ministerio Público conceptualmente hace abstracción de sus intereses y de su protección específica; creación de una policía técnica que esté a la altura de los reales desafíos del nuevo proceso penal, por mencionar algunas.

Una antigua pretensión de las Corporaciones de Asistencia Judicial (son cuatro en total) ha sido la creación de un Servicio de Asistencia Judicial de carácter nacional, que complemente el actual sistema de acceso a la justicia; no obstante, es relevante señalar que dichas corporaciones no son el mejor punto de partida para semejante desafío, ya que, como se sabe, corresponden a otra época histórica del país, en que imperaban otros sistemas procesales de juzgamiento, por lo que en estos años se han visto sumamente tensionadas por la necesidad de adaptarse a un fenómeno de mejoramiento de los estándares para el cual no están preparadas.

En efecto, estas cuatro corporaciones son entidades de derecho público, con patrimonio propio y sin fines de lucro, cuya misión es entregar asistencia jurídica gratuita a personas de escasos recursos, con una fuerte orientación asistencialista y no de derechos, que funcionan sobre la base de un sistema de abogados jefes y postulantes a abogados, egresados de la carrera de Derecho de todas las universidades del país, lo que hace que los servicios judiciales que prestan resulten muy heterogéneos en calidad y alejados de los estándares internacionales esperados en materia de derechos humanos.

Fueron creadas por la Ley N° 17.995, de 1981, y la Ley N° 18.632, de 1987, en plena dictadura militar, y si bien en su momento fueron la única respuesta a la necesidad de proveer asistencia judicial a personas vulnerables, hoy no se justifican tal como están formuladas, especialmente si se toma en cuenta que cada una de ellas cuadruplica los aparatos administrativos y sistemas de gestión que son necesarios para su funcionamiento, provocando con ello, entre otros, una difícil coordinación a nivel nacional entre ellas y con la autoridad de la que dependen, que es el Ministerio de Justicia.

Es una cuestión indesmentible, en todo caso, que hoy llenan una necesidad débilmente cuantificada en todo el país, a través de sus consultorios fijos y móviles, tanto en lo que respecta a la representación judicial, como a través de sus centros de mediación y salidas alternativas, en materia penal, de familia, civil y laboral (en mucha menor medida) y actividades de difusión jurídica.

Una experiencia positiva, pero muy acotada, son los Centros de Víctimas de Delitos Violentos, que atienden bajo una concepción más holística y multidisciplinaria, con abogados, psicólogos y asistentes sociales, y que excluyen a los postulantes a abogados por esta misma razón.

Pertenecientes también a este sistema asistencialista, no orientado a derechos, son los servicios que prestan las clínicas jurídicas de las Universidades del país que imparten la carrera de Derecho. No obstante ello, cabe señalar que, al menos, se trata de servicios que se ofrecen en un contexto académico, de evaluación, lo que hace que se remitan principalmente a efectuar labores de orientación y consulta legal y solo excepcionalmente a representación judicial, lo que se explica también porque todos los nuevos procedimientos excluyen la participación de estudiantes en las defensas, circunstancia que deja en mal pie al denominado “jus postulandi”, que permitía representar en juicio a contar del tercer año de carrera, por lo que en la actualidad se ve limitado sólo al procedimiento civil, que no contemple actuaciones orales y al de Policía Local.

Otras dos instituciones que solo mencionaré, que también tiene esta orientación asistencialista, son la del abogado de turno y el privilegio de pobreza que, simbólicamente, representa muy bien este tipo de acceso a la justicia antes del año 2000.

Principales reformas que requiere el sistema de administración de justicia del país y que debieran incidir en el mejoramiento del acceso a la justicia de los ciudadanos.

Como ya se ha dicho, la reforma más sustancial en materia de acceso a la justicia es, sin lugar a dudas, la reforma a la reforma procesal penal, seguida de la dictación de un nuevo Código Penal. Ello debido a que esta rama del Derecho es la que atañe al grupo de bienes jurídicos más significativos del ser humano, como son el derecho a la vida, a la integridad física y síquica de las personas, a la justicia, a la igualdad ante la ley, etc.

Sólo en los años 2017 y 2018 existen en la Cámara de Diputados más de 75 proyectos de ley en tramitación que modifican diversos aspectos del Código Penal, lo que demuestra la necesidad de sistematizar y concordar un nuevo código del ramo que dé cuenta de los cambios acaecidos en 145 años desde que fuera dictado, el 12 de noviembre de 1874.

Se suele afirmar que el Derecho Penal es un Derecho de “ultima ratio”, expresión que alude al principio de mínima intervención, ya que esta rama del Derecho es la herramienta de control más severa que puede tener una sociedad.

Este principio, por solo mencionar uno de los tantos que informan al Derecho Penal, se encuentra sumamente vulnerado por la vía de una expansión excesiva del Derecho Penal a áreas que, habitualmente, dicen relación con situaciones de coyuntura política, lo que desequilibra enormemente un Código, ya desmedidamente patrimonialista y poco orientado a los derechos fundamentales más relevantes de las personas, fenómeno que provoca incluso la superposición de normas penales que, ya contempladas en el Código del ramo, son nuevamente descritas y sancionadas de manera similar.

Por el otro lado, conductas que dicen relación con nuevos fenómenos como son las tecnologías de la comunicación o la existencia de una economía globalizada y que afectan a amplios sectores de la población, se encuentran débilmente referidas por las leyes, provocando una desprotección evidente, como sucede con el derecho a la propia imagen, el resguardo de los datos personales, la colusión y el abuso de posición monopólica de grandes empresas transnacionales y con los delitos ambientales, por solo mencionar algunos.

De allí que una reforma penal más sustantiva y orientada a la protección de los derechos fundamentales de las personas provocará, sin lugar a dudas, un mayor y mejor acceso a la justicia de los ciudadanos.

En materia civil, la reforma procesal civil es también largamente esperada, ya que este subsistema de la administración de justicia en la actualidad se encuentra capturado severamente por demandantes que corresponden a bancos y financieras, que atochan con sus procedimientos de cobranza a los tribunales del ramo, haciendo excesivamente largos otros procedimientos de mayor connotación social y que dicen relación con los derechos de las personas.

Otra reforma que debiera incidir, aunque no de manera tan directa como la procesal civil, es la reforma de notarías y conservadores. El proyecto de ley en actual debate en la Cámara de Diputados fue presentado por el gobierno el 3 de septiembre de 2018 y, según reza su Mensaje, tiene seis objetivos primordiales: reducir las barreras de entrada y la discrecionalidad en los nombramientos; perfeccionar el sistema de fiscalización; aumentar la competencia en el sistema notarial; disminuir asimetrías de información; incorporar estándares de transparencia y probidad; modernizar la actividad notarial y registral e implementar la desnotarización de muchos actos que hoy, ya sea por el uso jurídico o por imposición de la ley, se deben efectuar ante notario.

Destaca en este proyecto la creación de los fedatarios que, como se puede imaginar, expande y democratiza la otorgación de fe pública de aquellos actos que la requieran, lo que ha desatado un lobby feroz de las grandes notarías, que han visto amenazado su negocio, a la vez que preocupa a las pequeñas notarías que sólo viven del mesón, como se dice en la jerga de esta actividad auxiliar de la justicia del país.

Por otra parte, se ha discutido largamente en el marco de una reforma civil la creación de nuevos y más eficaces mecanismos de mediación y solución alternativa de conflictos, así como la creación de una justicia vecinal que supere los debilitados juzgados de policía local, que además de contar con muy escaso imperio para hacer cumplir las ordenanzas y demás normas de rango comunal que los sitúan esencialmente como juzgados infraccionales, se han transformado en verdaderos reservorios de legislaciones que ha sido rechazadas por los juzgados civiles, como ocurre con la Ley del Consumidor y la de Condominios, a lo que hay que agregar que, con la reforma procesal penal, estos juzgados se vieron completamente excluidos de la jurisdicción penal.

De allí que una reforma que instale efectivamente una justicia vecinal o de causas menores, como se definen técnicamente, no solo descongestionaría al subsistema civil de administración de justicia, sino que resolvería de manera auténtica un grave problema de acceso a la justicia de amplios sectores de la población, que no encuentran solución a sus litigios menores de carácter civil y vecinal.

Cualquiera sea el caso, cualquiera reforma que pretenda instalar una auténtica justicia de carácter vecinal y de causas menores debiera basarse, para ser efectiva y estar en consonancia con las reformas que se iniciaron en 2000 con el objeto de modernizar la administración de justicia en el país, en los principios de la inmediación, la eficacia, la rapidez y sobre todo, la desformalización y las salidas alternativas de solución de conflictos.

Otras reformas que pudieran contribuir a mejorar el acceso a la justicia en Chile, de los ciudadanos frente al Estado, podría ser la creación del Ombudsman, Defensor del Pueblo o Defensor Ciudadano, del cual han existido a lo menos cinco proyectos de ley luego del retorno a la democracia, ninguno de los cuales ha prosperado.

Esta propuesta, que proviene del derecho comparado, nació como propuesta en Chile en el año 1985, en el seno del denominado Grupo de los 24, que fue un colectivo de abogados constitucionalistas opositores al régimen del Dictador. El último proyecto fue ingresado en 2007 y consistía en una reforma constitucional que proponía la incorporación del artículo 89-A que señalaba textualmente: “Artículo 89 A. Un organismo autónomo, con personalidad jurídica de derecho público y patrimonio propio, con el nombre de Defensoría del Ciudadano, velará por la defensa y promoción de los derechos e intereses de las personas ante actos u omisiones de los órganos de la Administración del Estado, en lo relativo a la satisfacción de las necesidades públicas. Para el cumplimiento de sus funciones, podrá inspeccionar la actividad de los órganos de la Administración del Estado, pudiendo formular sugerencias, recomendaciones y/o informes, que no tendrán carácter de vinculantes, destinados a la adopción de medidas que corrijan o eviten acciones que afecten la regularidad, continuidad e igualdad en la satisfacción de las necesidades públicas a su cargo. La Defensoría del Ciudadano podrá ejercer las acciones judiciales establecidas en la Constitución y las leyes, ante actos u omisiones de los órganos de la Administración del Estado, que afecten derechos, e intereses colectivos o difusos. Las mismas competencias y atribuciones señaladas podrán ser ejercidas por el Defensor del Ciudadano respecto de las personas, naturales o jurídicas, que ejerzan actividades de servicio o utilidad pública.”

Finalmente, resulta bastante evidente que, luego del estallido social del 18 de octubre de 2019 y sus efectos tanto sociales como institucionales, la perspectiva con la que se deben asumir todas estas reformas al sistema judicial chileno deben tener una mirada estructural, que diga relación con el cambio epocal que se aproxima, que es el único escenario imaginable luego de la crisis mundial desatada, en todo  sentido, por la perniciosa pandemia del coronavirus.

Secretaría Nacional de Pueblos Indígenas del PS Insta al Gobierno a Solucionar Huelga de Hambre de Presos Mapuche

Un llamado a las autoridades de Gobierno a escuchar las demandas de los representantes de los presos mapuche y generar un espacio de diálogo, para lograr una solución a la huelga de hambre de 20 presos mapuche, realizó la Secretaría Nacional de Pueblos Indígenas del Partido Socialista.

En su declaración pública urge al Gobierno del presidente Sebastián Piñera a buscar y entregar soluciones, especialmente, cuando la situación del machi Celestino Córdova, autoridad ancestral y espiritual mapuche, se agravó en extremo, por lo cual debió ser trasladado de urgencia al Hospital Intercultural de Nueva Imperial.

Cabe recodar que esta huelga de hambre se inició el pasado 4 de mayo, pasando invisibilizada para los medios de comunicación tradicionales, y lo que se demanda, a las autoridades de Gobierno y del Estado, son juicios justos y cumplir sus condenas en sus comunidades de origen, entre otras peticiones.

Las demandas, resaltó la Secretaría Nacional de Pueblos Indígenas del Partido Socialista, se enmarcan “en las normas establecidas en los artículos 8, 9 y 10 del Convenio 169 de la OIT, ratificado por Chile en 2008, bajo cuyos estándares internacionales y en la actual situación de crisis sanitaria por la pandemia de COVID-19”.

Por lo mismo, sostienen que se hace necesario “que las personas indígenas privadas de libertad sean tratadas bajo dichos preceptos internacionales de derechos humanos y derechos indígenas, para lo cual se requiere adecuar la normativa vigente, para que los presos mapuche tengan un trato justo y culturalmente pertinente”.

Finalmente, junto con manifestar la solidaridad con quienes se encuentran en huelga de hambre, se reitera el llamado al Gobierno a entregar una solución a estas demandas y así terminar con esta situación que compromete gravemente el estado se salud de estos huelguistas mapuches.

Se Estaría Preparando Veto Presidencial si Senado Aprueba Reforma para el Retiro del 10 por ciento de las AFP’s

Todo indica que las dos herramientas que tiene el gobierno para detener la ola que permite a la clase media sacar el 10 por ciento de sus ahorros, van a ser usadas. Ya lo dijo la presidenta de la UDI, Jacqueline van Ryssenberghe. Ya lo insinuó también Marcela Cubillos, ex ministra y que repite el mismo guión de su marido, el senador Andrés Allamand. Habría veto, porque acceder al Tribunal Constitucional sería la última bala de plata. Confían en que, si los parlamentarios rechazan el veto, para hacerlo necesitarían dos tercios de los votos y no los tres quintos que se pedían hasta ahora, y ahí sí que los números no alcanzan.

No por nada lo anunció con todas sus letras el exministro de Hacienda del Presidente Sebastián Piñera, Felipe Larraín. Dijo en una entrevista de prensa que el gobierno debiera recurrir al Tribunal Constitucional o vetar la ley si se aprueba el retiro del 10% de los ahorros de las AFP en el Congreso. Aseguró que eso “está dentro de las atribuciones del Presidente y, siendo consistente con su relato, el gobierno debería recurrir a alguna de estas instancias en caso de que se apruebe el proyecto”.

Luego, repitiendo las ideas fuerza que el senador Allamand difunde a diestra y siniestra, al ser consultado por si esa acción podría generar violencia, contestó que “no podemos seguir atemorizados por la violencia, menos aún si lo que se hace está dentro del marco institucional. La violencia es fuertemente repudiable en sí misma, pero la extorsión a partir de ella es inaceptable en política”.

Sobre la facultad del Presidente Sebastián Piñera de vetar la reforma y la posibilidad de que el proyecto sucumba, la diputada regionalista Alejandra Sepúlveda, impulsora del proyecto, enfatizó que eso sería “la muerte política de este Gobierno y si eso ocurriera al Presidente de la República al otro día estaríamos todos pidiéndole la renuncia. Si eso ocurre, el Presidente tiene que renunciar“.

¿Perfume de cambios?

Lo que está claro es que la semana que pasó y la que empieza ahora son las peores que ha vivido este gobierno. Quedó al desnudo la profunda grieta que se abrió en Chile Vamos desde antes de la votación del 10 por ciento, pero que se profundizó con este tema. Quedó también al desnudo la soledad del Mandatario, luego que se jugara su capital político para convencer a sus huestes de rechazar la reforma y sus palabras sencillamente fueron desoídas. Y quedó al desnudo la incapacidad del equipo político para dirigir y liderar al conglomerado oficialista.

Tamaño descalabro en cualquier gobierno provocaría la salida de los principales responsables de lo ocurrido. Por el momento, pareciera que eso no ocurrirá. La pandemia y la posibilidad de un desconfinamiento futuro -sin fecha aún- le ha servido al gobierno para aminorar la impresionante crisis política en que está sumido.

Tanto así que se cuenta que en una reunión de los presidentes de partido de Chile Vamos, realizada luego de un año de silencio entre ellos, el presidente de Evopoli, Hernán Larraín Matte, habría sugerido que, debido a los difíciles momentos que atraviesa el bloque, los cuatro presidentes de Chile Vamos renunciaran a sus cargos directivos para dar una señal. Obviamente, la idea fue rechazada. Pero deja en evidencia la profundidad de la crisis.

Con todo, los más golpeados, aparte del Presidente, son sin duda los ministros del Interior y de Hacienda. Y pese a los fuertes rumores de cambio de gabinete, y a las críticas internas que han sufrido, ambos Secretarios de Estado siguen contando con la confianza de su jefe principal. De hecho, se asegura que Blumel habría señalado que no va a renunciar y que él se irá del Ministerio del Interior cuando el Presidente se lo pida, no antes.

Es que nadie imaginó en el gobierno que su ofensiva y con ello las presiones hacia los diputados que ya habían votado a favor de la reforma, fracasaría. En realidad, esos intentos fracasaron en parte. Porque la jugada era que, al votar en particular, se cayera el primer articulado. Y que tenían ya convencidos a tres de los diputados díscolos. Lo que no calcularon es que algunos que se habían declarado en reflexión y habían votado por la abstención, esta vez votarían a favor de la reforma.

A ello se suma la molestia que provocaron las críticas que hizo el alcalde de Las Condes, Joaquín Lavín, al paquete de medidas del gobierno para ir en ayuda de la clase media, justo antes de que se votara en la Cámara de Diputados la norma que permite el retiro de hasta el 10% de los fondos de pensiones. El edil señaló que la propuesta del Ejecutivo era “un mal proyecto”. Se cuenta que, en el comité político de los lunes, se analizaron los dichos del presidenciable Lavín calificando sus dichos como un acto que se habría “pasado de la línea”, cayendo en el populismo y dejándose llevar por la opinión pública, contribuyendo así al desorden en el oficialismo.

Su adversario de siempre, el senador RN Andrés Allamand calificó su actuación como “una actitud oportunista”. “Uno habría esperado de la principal carta presidencial de la centroderecha que en una coyuntura crítica para el gobierno y nuestras ideas se hubiera cuadrado con nuestra posición”, dijo. Y añadió que quien aspira a dirigir el país no puede tener una posición ambigua.

Malos consejeros

La ira y la indignación son malos consejeros, qué duda cabe. Y fue lo que funcionó en la UDI. Algunos dirigentes gremialistas habrían pedido la renuncia inmediata al partido de los diputados Sandra Amar, Pedro Álvarez-Salamanca, Álvaro Carter, Christian Moreira y Virginia Troncoso. Los cinco diputados fueron acusados de «contravenir los principios del partido», pidiendo las «máximas sanciones» para los parlamentarios y los enviaron en grupo al Tribunal Supremo. Dos de ellos, Cristhian Moreira y Pedro Álvarez-Salamanca, dijeron estar tranquilos frente al proceso. Pero, estaba claro para dónde iba el mensaje: era una advertencia para los senadores UDI que se habían declarado en reflexión.

Se abrió entonces una puerta que hasta el momento nadie ha podido cerrar. Los parlamentarios sancionados Álvaro Carter, Sandra Amar y Virginia Troncoso renunciaron el viernes a su militancia en la Unión Demócrata Independiente (UDI). Y no se fueron callados: “Los firmantes no hemos cometido ninguna falta a los principios de la UDI, ni hemos cometido delito alguno. Solo hemos votado en conciencia. Nos duele que se nos trate como indeseables, y hoy estemos acusados frente al Tribunal Supremo”, dice parte del comunicado.

Yo me alegro de que hayan renunciado porque nos ahorran una serie de papeleos (…), prefiero seguir con quienes verdaderamente están dispuestos a no derrotar a su propio Gobierno, a no dañar a su partido ni a darle un triunfo a la izquierda”, fue la respuesta que obtuvieron de parte del senador de la UDI, Víctor Pérez.

Aun no se sabe si los otros dos diputados que aprobaron el retiro tomarán la misma determinación o esperarán las decisiones del Tribunal Supremo, aunque Álvarez-Salamanca acusó al Gobierno de pedirle la renuncia a un colaborador cercano, el jefe de la Unidad Regional de la Subdere del Maule, Juan Manuel Hernández, debido al voto a favor que realizó el parlamentario. «Están actuando de forma matonescay mafiosa. Sólo falta que me secuestren a un familiar, esto no podemos permitirlo», dijo el parlamentario a Cooperativa Regiones. «Él está ‘pagando el pato’ por una decisión que fue mía, por convicción, y el Gobierno está tomando represalias de muy mala clase. Alguien dio la orden rápidamente desde Santiago para que eliminaran a Juan Manuel de la Subdere«, añadió.

Unos tras otros

De ahí en adelante hubo un desarrollo vertiginoso que tiene más complicado que nunca al gobierno y al propio conglomerado. Iván Moreira, uno de los pocos senadores pinochetistas que quedan en el hemiciclo habló directo al corazón de su partido. Catalogó de “impresentable, apresurada, amenazante y llena de presiones”, la medida anunciada contra los diputados, entre ellos, su hermano. “En ningún lugar de la declaración de principios de la UDI aparece que se tienen que defender las AFP (…). Aquí se está pasando a llevar la ley electoral” sostuvo.

No se quedó ahí. Moreira increpó al ex diputado y ex vicepresidente del partido, José Antonio Kast, quien en sus redes sociales llamó a sus seguidores a escribir al parlamentario para pedirle explicaciones. El ex candidato presidencial adjuntó un afiche y publicó el correo electrónico del senador y su nombre de usuario en la red social Twitter. «Comenzó la campaña de amenazas y todavía no tomo mi decisión definitivamente. Lo haré pronto @joseantoniokast«, tuiteó Moreira. «Estos señores serán responsable de un nuevo estallido social: son incitadores al odio y la violencia», añadió.

Luego, muy luego, llamó a un punto de prensa en sucasa, anunciando su voto favorable a la reforma. «Yo he sido siempre una persona de una sola línea, consecuente, de principios y convicciones. Quizás a algunos les va a molestar esto, pero yo, Iván Moreira, o los hermanos Moreira, no aceptamos amenazas de ninguna índole», indicó .Mi voto será favorable. Asumo las consecuencias. Mi partido ha tenido una actitud de demasiado arrebato, no nos puede censurar, se ha puesto quizás al margen de la ley, usted ve la cantidad de denuncias . Agregó que no se puede desconocer el esfuerzo hecho por el gobierno para enfrentar la crisis. “Yo lo valoro (pero) necesitamos algo más. Yo no veo que el mundo se vaya a acabar porque la gente saque el 10%”.

«A mí lo que me violentó, (para) tomar esta decisión de hacerlo hoy día, es que nadie me amenaza. Ni en los peores momentos de mi vida política, de mi vida personal, siempre las he enfrentado (…) y esta vez no me voy a amilanar». El senador advirtió que “no se equivoquen, no le estoy haciendo el juego a la izquierda, estoy cumpliendo un deber, que es ayudar a la gente (…) Hoy día estamos solo a un voto y yo creo que ese voto lo tenemos”.

Sobre la posición de David Sandoval y José Miguel Durana, senadores de la UDI que se habían declaradoen reflexión sobre su voto, indicó que “esta decisión es personal”, “tenemos las mismas aproximaciones. Y ellos tendrán que resolver. Yo espero que me acompañe Juan Castro de Renovación Nacional y José Manuel Ossandón”.

Y así ocurrió. Ambos senadores muy pronto dieron a conocer su voto favorable y lo mismo hizo el senador Manuel José Ossandón en una larga carta explicativa. “Mi convicción es que los aires de rebeldía que soplan en el mundo y en Chile responden a que las personas se cansaron de esperar «de nada sirve hablar de desarrollo, de equilibrios macroeconómicos o de estabilidad, si no se entiende que eso sólo es posible si se avanza en mayor igualdad de oportunidades y el fin de abusos inaceptables».

La carta del senador Ossandón concluye manifestando que su voto es «por lo que cree y siento es lo mejor hoy para ese Chile real que muchos no quieren ver». «Hoy no es la prioridad defender ningún interés personal o de grupos en especial: es el momento de las personas, de las familias. Por esta razón, mi voto con plena convicción en el Senado será a favor del retiro del 10%»

Contrariamente a lo que ocurre en la UDI, el presidente del partido, Mario Desbordes, señaló que respeta las opciones de los parlamentarios. «Están haciendo uso de su derecho a votar, de lo que piensan que es mejor. El Gobierno no los supo convencer, y yo también espero que la propuesta mejore». Agregó que «el error del Gobierno fue transformar esto en algo de vida y muerte. Tienen que ser propuestas que la gente entienda a la primera lectura, no que pasen por 5 o 6 explicaciones». Nada de Tribunales en Renovación Nacional.

Por último, en esta película por entregas, 15 altos dirigentes empresariales ya habían señalado en una carta, en El Mercurio, que proyectos como el retiro de fondos de pensiones ponen “en riesgo la estabilidad democrática, social y económica del país”, sumándose de esta manera a la campaña del terror desatada por la derecha que está en pleno apogeo.

Las Tres Cruces de Piñera

Nunca nadie imaginó que un Presidente tan católico como el que tenemos viviera su propia vía crucis antes de tiempo.

Primera cruz: Fue la protesta social de la cual sus lacayos nunca vieron venir. Pero fue. La ex intendenta Karla Rubilar, hoy vocera de Gobierno venida a menos, tuvo que reconocer ante todo Chile que el mensaje de millones de chilenos y chilenas les entregaban una señal, de la cual se tuvieron que hacerse cargo. Fue, a poco andar, solo palabras de buena crianza, pues han sido miles de compatriotas que sufrieron una descomunal represión por las fuerzas del orden y seguridad. Solo basta ir a los archivos de este medio para hacer un repaso del error y el horror de la administración Piñera. Sin embargo, la revuelta popular y el descontento social trajo consigo un acuerdo político de su elite que consistió, a fin de cuentas, en un plebiscito para redactar una nueva Constitución para Chile. De cómo se fraguó, de cómo se hizo, de quiénes participaron o no, a estas alturas da un poco lo mismo, pues el referéndum tiene fecha y apellido, y será el próximo 25 de octubre, les guste o no, pero va.

Segunda cruz: En el contexto de la protesta social y aguantando todo lo humanamente posible, el mandatario se encontró con el problema global de una pandemia social que azotaba, por igual y sin distinción alguna, a todos los chilenos y chilenas. Para qué redundar en los errores y horrores -aunque uno no lo quiera se repiten al igual que la primera cruz-, de un Ministro de Salud que no dio el ancho para nada: falta de empatía, problemas comunicacionales que ya un estudiante de primera años de periodismo podría resolverlos sin problemas, cifras que no cuadraban, explicaciones inconsistentes, en fin, un drama de marca mayor.

A lo anterior, y no menos importante, todo el mundo se preguntabacómo solventar las carencias de los grupos más vulnerables -en los años ochenta se les decían pobres- en medios de cuarentenas dinámicas, que no sirvieron para nada, y con una series de medidas que, supuestamente irían en apoyo del descalabro y padecimientos de millones de personas. Los técnicos con cargos de ministros de Estados esbozaron otra idea para ir en su ayuda, pero esas alternativas por goteo y sin ninguna focalización no hicieron otra cosa que aumentar el malestar ciudadano. Ninguna de las iniciativas de los ministros sub 40 pudieron mitigar el malestar de los chilenos y las chilenas, incluida la risible oferta del plan de la clase media.

Tercera cruz: Nunca, pero nunca pudieron ni siquiera imaginar que la idea que rondaba que los chilenos y las chilenas pudieran retirar el 10 por ciento de sus fondos de pensiones estuvieran a un tris de hacerse realidad. Dar un fuerte golpe a una de las áreas del bendito y consagrado modelo neoliberal nunca estuvo en sus planes ni en las peores de sus pesadillas.

Esta vez ha sido a las pensiones, una especie de oasis financieros donde la ciudadanía es una especie de alcancía, de la cual está muy lejos de engordar ya que los dueños de las Administrados de Pensiones, AFPs, trafican con su dinero a diestra y siniestra, ganando millonarias utilidades y entregando siempre pérdidas a sus afiliados. Pero nada hacía presagiar, que el Congreso Nacional repondría un proyecto de ley constitucional para que quien quiera, libremente, retire su 10 por ciento frente a la dura pandemia que azota a nuestro país. Y el tema no es baladí. Hoy más de dos millones de chilenos y chilenas se encuentran desempleados, solo homologable a los peores porcentajes de la época más oscura de la dictadura cívico militar del General Augusto Pinochet.

La derecha más dura se opone a esta única y exclusiva posibilidad de retirar esos fondos, aunque todas las encuestas, las independientes y las cercanas a la administración Piñera, señalen que más de un 80 por ciento está de acuerdo con el retiro del 10 por ciento de las AFPs para saldar deudas y tener que comer.

Así, el Presidente se encuentra aislado, sin siquiera poder influir en su propia coalición de Gobierno para respaldar a sus colegas empresarios del mundo de las AFPs. En la soledad del palacio de La Moneda, se dice cada vez más, que el mandatario tiene ya poco que hacer. El “pato cojo” le llegó antes de tiempo y no tiene herencia alguna que dejar.

Los Cuidados al Centro: Desafíos Para la Sostenibilidad de la Vida

La crisis de los cuidados está en la agenda histórica de los feminismos, pero su agudización producto de la pandemia de Covid-19 y el desafío de sostenimiento de la vida profundizó la discusión y el debate público sobre el tema en los países de la región, con análisis por parte de las organizaciones feministas, de mujeres y desde las políticas públicas.

Medidas para evitar el contagio, como el confinamiento y las cuarentenas, la instalación del teletrabajo, el cierre de las escuelas y centros de salud colapsados, entre otros factores, llevaron a que se duplicaran o hasta triplicaran las ya excesivas horas diarias que las mujeres dedican a cuidar y puso en evidencia la organización social injusta e insostenible de los cuidados.

Sobre ello se discutió en el conversatorio online “Cuidados al centro: Desafíos desde las políticas”, que fue organizado por la red de FESminismos, coordinado desde la Fundación Friedrich Ebert (FES), en el que participaron expertas feministas de países de América Latina y el Caribe y que fue moderado por la investigadora cubana Ailynn Torres.

Pandemia y discusión sobre el cuidado

En su intervención, la economista Patricia Laterra, de Argentina, llamó a desafiar el modelo neoliberal sobre el cuidado desde el enfoque de las tres R: “Reconocer, Reducir y Redistribuir el trabajo doméstico de cuidados como una dimensión de justicia económica”.

Para la docente de economía y género de las universidades de Buenos Aires y de La Plata, el aislamiento obligatorio visibilizó que el cuidado, tanto remunerado como no remunerado, es una actividad esencial para proveer el sostén de las personas, lo que permitió poner en relieve temáticas como la cantidad de tareas, el tiempo y los ánimos para cuidar en contextos de crisis. Puso como ejemplo las tareas asociadas a la educación de niños y niñas que se trasladaron a los hogares, al mismo tiempo que las familias teletrabajan, o los arreglos de cuidado de personas adultas mayores.

A esto se suman situaciones relativas a tareas remuneradas de cuidado, como la precarización en que se encuentran las trabajadoras de casa particular, las enfermeras y enfermeros, y todo el personal de colaboración y sostén de las tareas de salud. “Existe este fenómeno de aplaudir a las y los médicos pero no a los y las enfermeras y tampoco hay una demanda social para mejorar sus condiciones de trabajo”, sostuvo.

Laterra destacó que la pandemia es una situación crítica para los procesos de sostén de la vida de los hogares y de los espacios comunes de contención, como la calle y los comedores populares, por lo mismo presiona a mirar la responsabilidad social sobre los cuidados y a considerar los límites físicos y temporales: “Se está sacando a la superficie esta idea de los cuidados inmolados, que llevan a la extenuación de los cuerpos”.

En ese ámbito, Natalia Moreno, integrante de la Mesa de Economía Feminista y de la Mesa Intersectorial de Economía del Cuidado de Colombia, subrayó que, si bien la pandemia ha puesto el tema del cuidado en el centro del debate, esta visibilidad es producto principalmente del papel protagónico asumido por los feminismos, en particular en América Latina, el año 2019, en que se vivieron las movilizaciones más grandes del último tiempo.

La economista presentó cifras de la brecha de género en el trabajo de cuidados en Colombia antes de la pandemia, que muestran que el 90% de las mujeres hacía trabajo no remunerado, versus un 60% de los hombres, mientras que en materia de tiempo, las mujeres trabajaban en promedio 13 horas y 24 minutos al día, de las cuales 7 horas y 35 minutos eran destinadas a trabajos no remunerados. Como ocurrió en todo el mundo, con la emergencia sanitaria, el trabajo doméstico para las mujeres aumentó en a lo menos tres horas.

Datos de una encuesta en Bogotá, indican que el 80% de las mujeres considera que ha aumentado el trabajo en el hogar, versus el 75% de los hombres. Si bien la pandemia incrementó en general las cargas del cuidado, Moreno reflexionó: “Los hombres hace 100 años que no estaban confinados, mientras que al contrario, muchas mujeres viven permanentemente confinadas. En Colombia 6 millones de mujeres son amas de casa, como se les conoce coloquialmente, o sea, su espacio de trabajo es el doméstico y generalmente viven como estamos viviendo hoy la mayoría de las personas”.

El sondeo arrojó, además, que quienes han sentido más el aumento en las cargas de tareas de cuidado son las clases medias y altas, “evidentemente para los estratos más bajos no es que no haya aumentado la carga, sino que nunca han pagado por el trabajo doméstico”, especificó.

Cuidados en la política pública

Desde México, Laura Ríos, quien es parte de la Red de Cuidados de ese país, la que está integrada por organizaciones, colectivas, activistas feministas, cuidadoras, especialistas y ciudadanía interesada en construir una agenda de igualdad de género y justicia social para lograr una organización social más justa del cuidado, concuerda que el contexto actual ha sido una oportunidad para recalcar la necesidad de redistribuir el cuidado entre el Estado, la comunidad y las familias, a través de la corresponsabilidad y la incorporación de nuevas miradas desde diversos ámbitos.

Contó que la sociedad civil, en especial las feministas, impulsan una iniciativa de reforma constitucional con el objetivo que se reconozca el derecho humano al cuidado digno y el derecho al tiempo propio para las mujeres. “Que garantice el derecho al cuidado en sus dimensiones económica, social, política, cultural y psicológica, en el marco de un sistema nacional público”.

Añadió que pugnan por el reconocimiento del cuidado como un trabajo y por la creación de políticas públicas específicas de cuidado en un país que no cuenta con ellas. Por otro lado, lamentó que como parte de la política de austeridad del actual gobierno se han recortado presupuestos para programas como los refugios que atienden a mujeres que viven violencia. “También hemos observado que han proliferado programas de transferencias monetarias, lo que implica que el cuidado de los grupos prioritarios siga siendo privatizado y muy probablemente feminizado, entonces lo que se requiere es fortalecer las instancias públicas”, acotó.

Isabel Pérez, doctoranda en FLACSO Argentina y docente e investigadora de FLACSO Uruguay, país que se ha constituido como referencia en la materia al contar con un Sistema Nacional de Cuidados que data de 2015, comentó que la pandemia coincide con el cambio de gobierno donde la llegada de la derecha pone en riesgo los avances y mostrará el real nivel de institucionalización de la participación social en el sistema.

Natalia Moreno valoró que Colombia cuente con una ley que le exige al Estado realizar encuestas de uso del tiempo, “que se volvió una variable fundamental para descifrar la desigualdad” y la incorporación en el Plan de Gobierno de Bogotá de un sistema distrital de cuidado.

Estimó que si bien existe una mayor visibilización de la crisis de los cuidados en espacios como el sector privado, en el marco de la responsabilidad social empresarial, y en los medios de comunicación, cuestionó una especie de “embellecimiento” al cubrir el tema. “Las mujeres que tienen tres cargas y si pueden”, y el que todavía se aborde desde el reconocimiento y no como un problema estructural que está en las raíces de la desigualdad económica de las mujeres, “no se habla de la división sexual del trabajo como una estructura de dominación de las mujeres, no hemos dado ese salto”.

De igual manera, Moreno celebró la exigencia por políticas con enfoque interseccional, que consideren otros tipos de familia. “No sirve hablar de la división sexual del  trabajo en el marco de una familia heterosexual, los trabajos se reparten igual de manera desequilibrada en otros tipos de familias, no necesariamente nucleares”, apuntó.

Patricia Laterra, en tanto, detalló que en Argentina el cuidado no remunerado se incorporó en la agenda de gobierno de manera reciente con la asunción del nuevo gobierno en diciembre de 2019 y la inauguración del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, que cuenta con una Dirección de Política de Cuidado que trabaja en la construcción de un mapa federal de los cuidados, que permitirá tener un panorama de los servicios de cuidado existentes, un espacio donde la sociedad civil y las academias colaboran para avanzar en la agenda de cuidados en un momento fiscal restrictivo, no solo por la pandemia, sino bajo el peso de la negociación de la deuda externa.

La becaria doctoral CONICET en temas de economía feminista, resaltó el rol de los feminismos populares en la construcción de una alternativa necesaria para el sostenimiento de las condiciones de vida en pandemia, a través, por ejemplo, de las ollas populares para enfrentar los problemas de hambre y pobreza, y cómo estos se incorporaron al debate del cuidado, “no porque antes no fueran un actor relevante sino porque ahora se les está dando el lugar en esta discusión”, y explicó que uno de los principales puntos de tensión con las políticas de gobierno sigue siendo el cuidado como un problema social y no de las mujeres, “hay una puja desde los feminismos populares y las organizaciones de la sociedad civil que por muchísimo tiempo construyeron una agenda de los cuidados al margen de los Estados”, sostuvo.

Desafíos

Ailynn Torres advirtió sobre un posible panorama post pandemia. “Luego de la emergencia sanitaria es muy probable que la narrativa de parte importante de los gobiernos sea la de salvar la economía. En la práctica las políticas económicas aparecen enfocadas al recorte de presupuestos sociales”, planteó, para invitar a las panelistas a la reflexión sobre los desafíos que se vienen.

 Natalia Moreno expresó que este es un momento histórico “de cobrar lo que las feministas hemos dicho hace siglos, que el cuidado si es trabajo, si genera producción, si genera valor, que también es economía”.  A su juicio, el primer reto es hacer frente a la utilización de la austeridad del gasto social.  “No permitir la reinvención del capitalismo para recuperar su tasa de ganancia, usando el espacio doméstico como un espacio de explotación, donde además no hay redistribución de los cuidados, entonces terminamos las mujeres asumiendo no solo los costos asociados a la producción de bienes y servicios, sino también los de la reproducción de la vida y de la producción del trabajo de cuidado”.

Agregó que, como lo ha demostrado esta crisis, es fundamental volver a los cuidados comunitarios en el marco del trabajo decente, como un mecanismo para la redistribución de los cuidados, junto con lograr que las políticas de cuidado sean sostenibles, transversalizadas y garanticen oportunidades para las mujeres. Relevó que el sistema debe tener una estrategia pedagógica de cambio cultural, “para que la sociedad entienda que sin cuidado no hay vida, en ningún sentido, ni economía, no existen ni las personas, ni los hogares ni las sociedades”.

Isabel Pérez advirtió que el mensaje de salvar la economía ya está puesto en la agenda, frente a lo cual hay que politizar los cuidados en todas las esferas de la vida, “en su vínculo con lo educativo, con lo laboral, en la negociación colectiva, llenar todos los espacios en los que la sociedad se piensa organizadamente”, puesto que de otra forma se puede debilitar el avance alcanzado en Uruguay.

Laura Ríos mencionó la relación entre los cuidados, la naturaleza y los ecosistemas. “Uno de los desafíos más importantes que identificamos en México son representantes gubernamentales con políticas machistas, extractivistas y que privilegian la inversión en rubros que no son la protección social”, sentenció.

Mientras que Patricia Laterra reiteró que la pandemia ayudó a mostrar los cuidados como un problema social y que se debe pensar en desprivatizar, desfeminizar y colectivizar la responsabilidad de cuidar. “Hoy el cuidado se aborda como un problema de las personas dependientes y quienes proveen el cuidado por excelencia que son las mujeres, y no se habla de la responsabilidad social de los varones a cuidar, como tampoco de otros arreglos de cuidados y otras posibilidades de vida que existen”.

Remarcó que los cuidados “siguen siendo un problema de la cissexualidad y de la heterosexualidad. Un problema es cómo se cuidan quienes fueron expulsados de sus hogares o tienen otros arreglos por fuera de la familia nuclear, qué pasa con las poblaciones LGTBQ, no binarias, que son las más precarizadas, las personas trans”.

Por último, reparó en la necesidad de una política fiscal que permita inversión estatal en los cuidados, pensando en sistemas de cuidados para las sociedades futuras, “que seguro no serán como las anteriores y, en ese sentido, hay que hablar de verdaderas reformas fiscales que puedan dar lugar a sociedades más justas”.

En el conversatorio, la periodista chilena Javiera Vallejo presentó la cartilla “Los cuidados al centro”, herramienta para pensar y difundir algunos conceptos e ideas clave en torno a los cuidados, desarrollada por el Grupo sobre Economía de los Cuidados y Procesos de Reproducción Social del proyecto regional FESminismos “El Futuro es Feminista”, que está disponible para descarga en https://fes-minismos.com/cartilla-los-cuidados-al-centro/

Esta publicación es parte del trabajo colaborativo entre Página19 y FESminismos, plataforma de todos los feminismos desde la Fundación Friedrich Ebert (FES) en América Latina y El Caribe.

Gobierno Sigue sin Cumplir: Apoderados Acusan que Canastas JUNAEB Vienen con Menos Alimentos

Una disminución preocupante de la cantidad de productos, como también de la calidad nutritiva de los mismos, constataron apoderados de establecimientos educacionales de Chiloé en el contenido de las canastas de desayuno y almuerzos que entrega el gobierno a través de la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (JUNAEB) el programa de Alimentación Escolar y de Párvulos, situación que estaría repitiéndose a nivel nacional.

Así lo constató Mariela Andrade, apoderada de párvulo del Colegio San Francisco de Asís, quien denunció este hecho, dejando en claro que la cantidad y calidad de los productos entregados no cumpliría para cubrir los quince días que se comprometieron durante la actual pandemia y que mantiene a los escolares y párvulos realizando sus actividades desde sus hogares.

Pero su acción no se ha quedado sólo en la denuncia, sino que también presentó sus reclamos y dudas, a través de correos electrónicos, a la supervisora del Programa de Alimentación Escolar de la Delegación Provincial JUNAEB en Chiloé, detallándole que desde abril pasado el contenido de las canastas disminuyó. En uno de sus correos, del 2 de abril, la apoderada señaló que la caja recibida sólo contenía “una fórmula láctea de un kilo, tres latas de atún, cinco papas, dos cebollas, dos manzanas, un paquete de fideos espiral, un tarro de duraznos, un paquete de avena, un tarro de verduras y un sobre de 300 grs de pollo”.

La situación -que se repitió en gran parte del país- se debía, según la fuente oficial, a quiebres de stock producto de la gran cantidad de alimentos que se han entregado a nivel nacional y que la entrega de alimentos pendientes se realizaría previa coordinación entre los establecimientos y los apoderados.

Sin embargo, esto no se concretó y, por el contrario, en la última entrega de alimentos del pasado 7 de julio, Mariela Andrade verificó una nueva disminución y un paupérrimo  contenido de la “bolsa”, contactándose nuevamente con la Delegación Provincial, desde donde le respondieron que “el foco es brindar los nutrientes necesarios que un estudiante debe recibir en el comedor. Claramente ésta no es la misma minuta que se recibe en cocina, pero también se debe comprender que existen alimentos perecibles que no podemos entregar”.

Además, indicaron que esta entrega contenía: 1 paquete de espirales, 1 fórmula láctea, 1 paquete de avena, 3 tarros de atún, 1 paquete de carne de pollo (320 grs), 1 tarro de verduras, 1 tarro de durazno en cubo, 2 cebollas, 2 papas, 3 manzanas.

No obstante, en el mismo sitio web de JUNAEB, el contenido que el párvulo debió recibir era: 1 kg. de leche, 600 gr de avena, 1 kilo de atún en conserva, 500 gr de legumbres en conserva, alternativa de acompañamiento 1 kg. de arroz o bien 800 grs. de fideos, 1 botella de aceite de 900 cc., 1kg. de zanahoria, 1 kg. de papas, 500 gr de zapallo, 500 grs. de zapallo italiano, coliflor o brócoli y 1.5 kg. de fruta natural. Lo que, por supuesto y como queda en evidencia, no se está cumpliendo.

Cabe destacar que actualmente es la empresa Las Dalias la que administra el contrato de distribución de alimentos para la comuna de Castro, luego de que JUNAEB terminara anticipadamente el contrato con la empresa Distribuidora de Productos Alimenticios S.A. (Dipralsa) por graves incumplimientos. Sin embargo, la mayor falta es el incumplimiento del gobierno en asegurar la alimentación sana y segura de los escolares y párvulos.

Sin Chantajes

Lo más probable es que cuando hayamos resuelto democráticamente las distorsiones estructurales que afectan la convivencia de nuestro país, la sociedad se incline por un sistema de pensiones con una fuerte base solidaria, resguardado jurídicamente y le otorgue, al mismo tiempo, la posibilidad de contar con un sistema privado a quienes no necesitan de la solidaridad que la mayoría hoy  reclama.

Así más o menos funcionan los sistemas de pensiones en el mundo, con un sistema público fuerte, que es lo que permite garantizar la paz social. El sistema de pensiones existente en nuestro país, es hegemónico en todo el sentido de la palabra, y no nos entrega la posibilidad de elegir entre un sistema público, que es mi opción; y otro privado, coexistiendo con el anterior y dando la opción a que otras personas que piensan distinto o simplemente tengan otras preferencias, puedan optar.

En Chile, no tenemos opción y se nos amenza. Amenazan los empresarios, los dueños de las AFPs, amenazan ministros de Estado, amenazan políticos de viejo cuño y otros que venían a reemplazarlos, amenazan los medios de prensa, economistas y quienquiera que se identifica con el sistema actual. Es que la crisis pandémica, política y social ha terminado de develar la simbiosis  entre el negocio de las AFPs y un sector minoritario  de la sociedad, que se beneficia de ellas y del sistema en el que opera su negocio.

Las amenazas son un síntoma de descontrol, pérdida de horizonte y carencia de argumentos válidos y legítimos. Los argumentos en su defensa se vuelven ilegítimos, cuando se sustentan en  amenazas.

En lugar de hacer articulaciones para una mejor interpretación de la sociedad la élite y su gobierno, más se encierran en su burbuja, más se rigidizan. Amenazas en el contexto de un ideologísmo economicista exacerbado, mala combinación y no funciona porque es ajeno a la realidad del país, no conecta con la población y continua en el descrédito.

Por eso es que,  en poco más de 8 meses, el gobierno ha transitado  desde la guerra a la paz, desde la paz a los acuerdos y desde éstos a todo tipo de acusaciones a la oposición y al Congreso, cuando no culpando a toda la población de sus fracasos. Qué los teóricos de Chile Vamos, expliquen esta ensalada ¡!

Pero lamentablemente conduciendo al país a un pozo cada vez más profundo y llegando con sus soluciones a destiempo.

La carencia de esta incomprensión del país real, se expresa en el lenguaje. Entre las frases más expresivas que utiliza el gran empresariado y los partidarios de las AFPs,  capitaneados por la derecha dura pinochetista en contra del retiro del 10% de los fondos de pensiones por parte de los afiliados, hay una  ya conocida:  “esto va a favorecer a los que más tienen”.

En lo general, “lo ideal” sería evidentemente que ningún trabajador y trabajadora  tuviera que retirar fondos destinados a su jubilación. Decimos  “ideal”,  si viviéramos en un país con un Estado de derecho pleno, es decir, con libertades políticas, derechos sociales y económicos garantizados  en la forma de acceso a los bienes básicos indispensables para la vida: salud, educación, pensiones dignas y por tanto si viviéramos en un país con un Estado presente, activo y solidario.

Nada de eso lo tenemos por la existencia de un modelo económico basado en el lucro, el sobre endeudamiento de la población, economía informal a gran escala, y el extractivismo desbandado que hoy impera en nuestro país. Por lo tanto, en el país real, las pensiones son malas hoy, y así como estamos, seguirán siendo malas en cualquier futuro, si es que no tenemos cambios sustantivos y en una dirección y sentido distinto al actual orden de cosas. Ese sentido es el de un sistema solidario de pensiones, articulado con otros bienes públicos universales.

Dada la emergencia impuesta por la pandemia y la pérdida de ingreso de las familias, el retiro del  10% del ahorro acumulado es lo que corresponde hacer.  Es lo más rápido y flexible. Es una forma de liberarse de la letra chica del gobierno, la ineficacia rimbombante y la burocracia de sus medidas que terminan excluyendo a quienes requieren del apoyo del Estado.

En lo demás, seamos claros. Los que más tienen no necesitan hacer uso del retiro del 10% de su capitalización, tan sencillo porque no lo necesitan, no pasan hambre y no la conocen. El sector más rico del país dice lo que dice, porque siempre que ven afectados sus negocios privados, apelan a este ya gastado argumento. Lo dijeron a propósito de la Reforma Educacional en el gobierno de Bachelet (por qué el estado me debe pagar la educación a mi, si yo puedo hacerlo).

Es el afán de hacer de su propia realidad, la realidad de todos. Por eso, no conectan con el resto del país.

Cualquiera sea el resultado de la votación estas próximas horas,  el descrédito de las AFPs y del gran empresariado no tiene vuelta atrás. Al gran empresariado no le interesa las pensiones de la población, le interesa obtener financiamiento con platas dulces, ojala no pagar impuestos y obtener el máximo de rentabilidad, incluso a costa de la integridad del país.

Pero Chile está en otra y seguirá su curso. Y el curso que tendrá que seguir es hacer efectiva la realización del Plebiscito Constitucional programado para octubre. La realización de este Plebiscito no es moneda de cambio de la opción de retiro del 10% de los fondos de pensiones. Eso se llama chantaje.

Homenaje a Doña Ángela

Gelucha mía, y más mía que nunca, quiero enviarte en estas pocas letras, todo mi amor, mi recuerdo, mis deseos de verte y estar junto a ti mirando el horizonte infinito; libres absolutamente libres para poder dirigir juntos nuestros pasos, buscando la forma y luchando porque el hombre deje de ser el lobo del hombre y la libertad, la igualdad y la justicia social se traduzcan en hechos concretos, aunque en ello se nos vaya la vida”.

Éstas eran las palabras que el general Alberto Bachelet escribía en una carta desde una cárcel de Chile, detenido por la dictadura militar de Pinochet en los primeros años de la década de los 70’s, a Ángela Jeria, su compañera, su pilar, su fortaleza de toda la vida. Ahora ella descansa en paz, falleció el pasado 2 de julio.

Doña Ángela no sólo es conocida como la madre de la expresidenta de Chile y hoy alta comisionada de los Derechos Humanos de ONU, Michel Bachelet, su reconocimiento  también obedece a su incansable lucha en pro de los derechos elementales de hombres y mujeres, que la llevó a formar parte de la Comisión Chilena de Derechos Humanos y del Comité pro retorno de los exiliados de su país.

Alberto Bachelet y Ángela Jeria se conocieron una tarde de 1944 en una kermés, ella tenía 19 años, él era un joven oficial de la Fuerza Aérea. Un año más tarde, y con el consentimiento familiar, se casaron y tuvieron dos hijos; Alberto y Michelle. Vivían una vida familiar tranquila, unos años después él fue ascendido.

Los años aciagos llegaron cuando los militares se alzaron, encabezados por el dictador Pinochet, contra el Gobierno democráticamente electo de Salvador Allende. En 1974 el general Bachelet murió de un paro cardiaco en una cárcel pública, producto de las duras sesiones de tortura. En el funeral de su esposo Doña Ángela sentenció abiertamente: “Juro que tu muerte no será en vano y lucharé sin descanso hasta que Chile se vea libre de sus verdugos”.

Es así como junto con otros familiares de detenidos inicia una intensa actividad de denuncia para liberar a los presos, hasta que en enero de 1975 es detenida y torturada junto con su hija durante dos semanas. Cuando son liberadas, Doña Ángela y Michelle emprenden el camino al exilio, donde siguieron su activismo denunciando las violaciones de los derechos humanos en las que incurrió la dictadura de Pinochet.

Con el retorno a la democracia en 1990 se convirtió, como con Alberto, en la compañera  de su hija Michel Bachelet, que llegó a la presidencia de Chile por primera vez en 2006 y nuevamente en 2014. Al término del segundo mandato, Doña Ángela recibió una carta más, en esta ocasión de su hija que le escribía: “Agradezco que hayas sido mi compañera más cercana en los mejores momentos y también en los más angustiosos. Una compañera inspiradora, fuerte, digna y resiliente, pero también una presencia cercana, cariñosa y apoyadora”.

Descanse en paz Ángela Jeria, una mujer que es ejemplo de constancia, de lucha y de amor para su familia y para la humanidad

Entradas recientes