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Humedal Batuco: La Necesidad de las 600 Hectáreas

Ubicado a unos treinta minutos hacia el norte desde el centro de Santiago, en la comuna de Lampa, el humedal de Batuco es el más importante de la Región Metropolitana.

Los humedales -en general- son verdaderas cunas de biodiversidad, ya que permiten el desarrollo de regulación hidrológica y biogeoquímica, además de ser potentes corredores en el que conviven variadas especies vivas de regiones tropicales, subtropicales y templadas que aportan distintos tipos de ambientes, flora y fauna.

La importancia en las aves, por ejemplo, es vital para su complejo sistema migratorio, ya que funcionan como efectivas “estaciones de recarga y mantención” en sus constantes viajes anuales.

Si bien el humedal de Batuco posee poco más de 14.000 hectáreas, lo cierto es que lo que se conoce como «espejo de agua», es decir, la zona de la laguna, hoy tiene una extensión de poco más de 200 hectáreas. En los años 80 esa dimensión superaba las 500 hectáreas.

En tiempos prehistóricos, incluso, toda la zona de Lampa era una gran conformación lacustre. El problema que al generarse el proceso de urbanización del área, nunca se establecieron dinámicas de envergadura que consideraran este punto.

El abandono y el poco cuidado que, en ese contexto, ha vivido el humedal de Batuco merman su evolución. A ello se suma que la zona más reconocida del sector se ubica en un terreno que hoy es privado, lo que dificulta cualquier accionar comunitario o público.

Generación de basurales, caza furtiva y construcción de pozos y canales destinados a habilitar tierras para viviendas y uso industrial, han constituido las principales amenazas que soporta el importante corazón hídrico y de biodiversidad de la región.

A partir del año 2010 se conforma la organización territorial Batuco Sustentable, fundación surgida desde vecinos del humedal que se organizan para detener el desmedro de la zona, desprotegida durante décadas de toda ley y alejada de la mano del Estado.

Desde su creación, la entidad organiza jornadas de limpieza, catastros de especies vegetales y animales, además de estudios sobre aves, entre otras actividades de protección.

Encabezada por los ingenieros Leandro Moya y Eduardo Acuña, la fundación genera un intenso compromiso colectivo en la comunidad, gracias a una dinámica participativa que cuida, protege y defiende el humedal, bajo condiciones muy adversas.

A través del sitio web HumedalDeBatuco, por ejemplo, la instancia también genera y coordina información de impacto social, siempre en favor del cuidado y la prevención de la zona. Se trata de un emprendimiento social con un gran compromiso colectivo, que ha logrado innovar una dinámica participativa de la comunidad para cuidar, proteger y defender el humedal, bajo condiciones muy adversas.

Gracias al trabajo de la fundación, se conforma a mediados de la década pasada, una mesa de trabajo con la municipalidad de Lampa, otras agrupaciones territoriales y representaciones públicas relacionadas con el tema, que han permitido la generación de variadas iniciativas.

A partir de ese trabajo, Batuco Sustentable  se integra como parte del grupo que funda la Red Nacional de Humedales, instancia creada por organizaciones similares que han surgido en el país como reacciones comunitarias para el cuidado de estas cunas de biodiversidad que no han tenido la preocupación de las entidades públicas.

Ha sido la acción de esta red la que, por ejemplo, hace posible que Chile concrete los compromisos adquiridos con la firma de la Convención Rámsar, acuerdo global que obliga a los Estados a proteger los humedales. En ese contexto de organización es que la dinámica territorial de Batuco logra, luego de mucho tiempo, que la Administración Piñera declare la zona del humedal como Santuario de la Naturaleza en abril del 2021.

Sin embargo, la fundación considera que la resolución se toma bajo criterios poco eficientes. La propiedad privada de un área importante del humedal genera variados problemas. La declaración de santuario de la naturaleza considera, en rigor, una parte muy pequeña del humedal (300 hectáreas).

La fundación Batuco Sustentable sostiene que la medida es realmente efectiva con el hábitat si se aplica al doble de lo que señala la decisión gubernamental. Y eso no ocurre –esencialmente- por intereses económicos en el sector, inmobiliarios en su mayoría. La instancia elabora un completo informe que entrega en el Seremi del Medio Ambiente Metropolitano, pero que no es considerado para tomar la decisión final.

Batuco Sustentable encabeza una campaña de recolección de firmas para que el santuario tenga las 600 hectáreas que se requieren, de acuerdo a sus estudios técnicos. La extensión acordada por el gobierno es considerada un fraccionamiento arbitrario del ecosistema del humedal, que facilita la minimización del territorio y su posterior cambio en el uso del suelo existente en la cercanía.

La fundación cree que la decisión contraviene –incluso- la propia voluntad del Estado y la suscripción de acuerdos internacionales con respecto al cuidado de la biodiversidad. Insisten que considerar 300 hectáreas no tiene un fundamento ecológico.

La consideración de santuario de la naturaleza incluye todos los lugares que tengan valor arqueológico, científico, patrimonial y natural, entre otros aspectos. A juicio de la fundación, al considerar sólo el 50% de las hectáreas requeridas parece que se estuviera tomando en cuenta también el valor inmobiliario de la propiedad privada.

Los datos de la realidad indican que Lampa es una activa zona inmobiliaria. Desde el año 2020 la comuna se ubica entre las primeras con mayor número de viviendas vendidas.

La fundación subraya que con la idea del santuario está en juego un bien nacional mayor: el medioambiental y el socioambiental. Y que decisiones incompletas llevan al fracaso de la gestión territorial en ambos aspectos, como puede verse –por ejemplo- en el Cajón del Maipo (con las consecuencias negativas que dejan las intervenciones de obras privadas) o en Petorca (con la manipulación del uso del agua).

La fundación habla, incluso, que tomar decisiones sin soporte técnico se trata más bien de “acciones de jardinería” o de “decoración de interiores”, pero «nunca de gestión medioambiental».

La fundación Batuco Sustentable señala que la declaración de santuario de la naturaleza para 300 hectáreas del humedal de Batuco -comunicada por el gobierno en abril– equivale a la protección de menos del 40% de las especies existentes en la zona.

We Tripantu y Nueva Constitución: El Inicio de un Nuevo Ciclo

Entre el 20 y 24 de junio se produce el solsticio de invierno en el Hemisferio Sur. En Chile, dicho acontecimiento, relacionado con la naturaleza y el cambio de estación, se produjo en la noche del pasado 20 de junio, aproximadamente cuarenta minutos antes de la medianoche. En esa oportunidad asistimos al día más corto y la noche más larga del año, aquella a la que los antiguos mapuche se referían diciendo: “la noche avanza con tranco de gallo”.

Pero no solamente el pueblo mapuche celebró dicho acontecimiento, también lo hicieron otros pueblos indígenas que, junto a los mapuche, forman parte de las Primeras Naciones que habitaron nuestro territorio. Es el caso de los aymara que, con gran algarabía, conmemoraron “el retorno del sol” -o Machac Mara- y los quechuas, quienes, a propósito del cambio producido en la naturaleza, disfrutan de “la fiesta del sol” o Inti Raymi; lo propio celebraron los Rapa Nui, en la festividad conocida como Aringa Ora. Dichas celebraciones no solo se realizan en aquellos lugares en donde originalmente vivieron y se desarrollaron los pueblos indígenas de Chile, sino también en las ciudades donde han tenido que emigrar buscando mejores condiciones de vida. Así, particularmente el We Tripantu, no es infrecuente observarlo en muchas ciudades del país, incluida la Región Metropolitana, en comunas como Cerro Navia, La Pintana, El Bosque o Peñalolén.

Junto con el inicio de este período de cambios en la naturaleza, por estos días comenzará, también, una nueva etapa en la historia de nuestro país, con la entrada en funciones -está programada para el 4 de julio próximo- de la Convención Constituyente, uno de los resultados de las grandes movilizaciones populares iniciadas con el estallido social del 18 de octubre del año 2019. En efecto, producto de los abusos y desigualdades anidadas en nuestro país durante varias décadas –“no son treinta pesos, son treinta años”, fue la frase acuñada por los estudiantes secundarios y que brotó desde las estaciones del Metro de Santiago-, se abrieron las puertas para que el Congreso propusiera al país un “Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución”. Interesante sería conocer la discusión –objetivos, argumentos e intenciones- que se dio entre los parlamentarios y que llevaron finalmente a este acuerdo. Con todo, el resultado –no exento de polémica- desechó una Asamblea Constituyente, formula que se había trabajado tímidamente durante el segundo gobierno de Bachelet, en pro de una Convención Constituyente, cuyos términos –orgánica, mandato y facultades- fueron establecidos por un ente externo a la propia instancia propuesta.

En el plebiscito del 25 de octubre del año 2020, el 78,27% de los votantes se manifestó por una nueva constitución, que reemplazara a la Constitución de Pinochet, mientras el 78,99% opto por la fórmula de convención constituyente, cuyos miembros fuesen elegidos por voto universal y sin participación de parlamentarios en ejercicio. Posteriormente, el 15 y 16 de mayo de 2021, junto con la elección de otras autoridades –gobernadores, alcaldes y concejales- la voluntad popular eligió a los ciudadanos que formarán parte de la Convención constituyente.

En el intertanto, se agregaron algunos cambios a la propuesta original, como la composición paritaria de la Convención, y la participación de representantes de los pueblos indígenas, a través de los llamados “escaños reservados”. Finalmente fueron 17 los representantes de las Primeras Naciones -en Chile se han reconocido 10 pueblos indígenas- que se incorporaron a dicho proceso, completando un total de 155 miembros constituyentes.

En la elección de constituyentes se superó una de las barreras puestas por la élite política -cuestión que produjo asombro hasta en los más escépticos- para los cambios que la inmensa mayoría del país reclama: el quorum de 2/3 para aprobar el articulado de la nueva Carta Fundamental.

Particularmente, la Derecha (RN, UDI y Evopolis) no alcanzó la cantidad de constituyentes necesarios para vetar aquellos artículos que pudieran afectar los intereses de las clases sociales y grupos dominantes que representan políticamente. En efecto, sus partidos, agrupados en la Lista Vamos por Chile, lograron apenas 37 cupos, muy lejos de sus pretensiones. Lo mismo ocurrió con los sectores más conservadores de la Lista del Apruebo (a juzgar por los constituyentes electos de la DC y el PPD), cuyos resultados también fueron paupérrimos. Finalmente, la abrumadora mayoría de los constituyentes electos son independientes y críticos de los partidos políticos que han gobernado el país desde la recuperación de la democracia, el año 1990.

Así las cosas, las demandas de las organizaciones indígenas de obtener reconocimiento constitucional y de que el Estado chileno se defina plurinacional, tienen una gran oportunidad de materializarse. Igualmente ocurre con la autonomía y autodeterminación, temas consagrados en el ámbito del derecho internacional.

Por otra parte, estamos convencidos de que para los representantes indígenas -ninguno de ellos es conservador- no será difícil llegar a acuerdo con los sectores mayoritarios de la Convención, con el objetivo de garantizar en la Carta Fundamental -en lo que en ella corresponda- un conjunto de derechos sociales para todos los ciudadanos, como salud, educación y pensiones; además de recuperar, para el Estado de Chile, sus riquezas básicas.

Un dirigente mapuche de la comuna de El Bosque me contaba, hace años atrás, que cuando niño -en su comunidad de origen- observaba que en la noche de We Tripantu, su padre y su abuelo iban a la quinta y apaleaban los árboles. Años después le explicarían sus mayores que así la savia corría con mayor fuerza por las ramas de los árboles, dando mejores frutos. También me relató que sus mayores, apenas iniciado el We Tripantu, corrían al río cercano a bañarse y sumergirse en sus aguas, como una forma de purificación y de acompañar la renovación de la naturaleza, de la que los seres humanos son parte. Aguas que su comunidad podrá recuperar ahora, en este nuevo ciclo, cuando no sólo se inicia una nueva etapa en la naturaleza, sino también en la historia de nuestro país.

El Valor del Pluralismo en la Izquierda Chilena

La lucha de Salvador Allende por la unidad de las fuerzas de izquierda, esfuerzo que singulariza su fisonomía política y que fructificó en la formación del bloque que lo llevó al gobierno en 1970, la Unidad Popular, incorporando amplios sectores de izquierda y centroizquierda repone la vigencia del esfuerzo del PS con vistas a crear las mayorías sociales y políticas que permitan materializar el necesario proceso de cambios en Chile que se haga cargo de la desigualdad imperante y avance con crecientes grados de justicia social en democracia.

Al respecto, durante su permanencia en el exilio, el compañero Clodomiro Almeyda reflexionó sobre cómo este objetivo político central de la política socialista debía reflejarse en la teoría y la práctica del Partido.

El concepto de “vanguardia” tiende a crear la errónea idea que “una” organización de la izquierda es la que debe jugar un rol preponderante ante las otras fuerzas democráticas y populares que bregan por cambios estructurales y la perspectiva socialista. Es un término que niega o suprime, no puede haber dos, tres o más “vanguardias” que tengan igual misión. Ahí está la raíz del nocivo sectarismo que distorsiona la acción política de la izquierda en muchas latitudes. En el ejercicio del poder esa concepción derivó en un fatal burocratismo autoritario.

Por eso, Clodomiro Almeyda, en medio de la rearticulación de la izquierda, en los años 80, abogó por la idea del “pluralismo” en la formación de la fuerza dirigente del proceso de transformaciones democráticas y cambios estructurales en Chile. Era su convicción que solo la interacción y retroalimentación de fuerzas diversas podría remover los obstáculos que tendrá ante sí un proceso de mutaciones anchas y profundas en nuestras naciones.

Años después del derrocamiento del gobierno popular dada la prolongación de la dictadura, Almeyda observó que ante la virulencia, criminalidad y magnitud del plan de liquidar físicamente a la izquierda por parte del poder dictatorial, en medio de la adversidad y el aislamiento provocados por el terrorismo de Estado, incluidos el soplonaje y la delación, surgían en la lucha de la izquierda en la clandestinidad ciertos rasgos sectarios expresados en la idea que esa nefasta armazón de poder dictatorial, debía ser derrotada esencialmente con la “fuerza propia” del destacamento revolucionario, con el coraje y la decisión de los combatientes apoyados por “las masas” que seguirían su conducción hasta la toma del poder.

En consecuencia, le preocupaba que surgiera una deformación “vanguardista” en lo referente al rol de la fuerza política en la lucha por el restablecimiento de la democracia. Una visión mesiánica y voluntarista de la misión de los Partidos de la izquierda, creer que pueden hacer todo aquello que su sola voluntad les indica. Eso niega el sentido democrático de la idea socialista.

En realidad, ante circunstancias tan adversas como la existencia de una estructura represiva dispuesta a ejecutar a las fuerzas opositoras apenas estas fueran detectadas, se forma la idea que no hay otra alternativa posible para salir a la calle, organizarse y resistir que no sea creer que el poder terrorista del Estado cederá ante la acción temeraria de sus víctimas cercadas y agobiadas, puestas en la encrucijada del todo o nada. El dilema se configura como el desafío de sobrevivir rompiendo el enclaustramiento y la exclusión o caer luchando aplastados por la represión.

En los momentos en que parecía que los caminos estaban cerrados, entonces se hacía más fuerte la idea que no había más que dar el último aliento en un gesto que sería reconocido en un tiempo posterior, indeterminado, cuando ya la historia hubiere hecho posible el término del régimen y el retorno de la libertad a Chile.

Pero, la acción política es un reto mayor, incluye el coraje pero incorpora la razón, la sagacidad de unir fuerzas y la capacidad de organizar esas fuerzas en acciones eficaces que cambien la correlación de fuerzas y avancen al objetivo definido.

El cambio social

La lucha contra la dictadura era la brega del pueblo de Chile por su libertad y capacidad de autodeterminación. El significado de ello era inequívoco: la “fuerza propia” para la conquista de la democracia era condición necesaria pero no suficiente, las fuerzas políticas de izquierda forzadas a resistir en la clandestinidad debían impulsar y promover las demandas populares y la movilización social para generar condiciones que restablecieran la acción política como condición necesaria para la superación del poder dictatorial y los abusos que lo caracterizaban y definían a diario.

Se trataba, por tanto, de acumular y agrupar fuerzas de diverso carácter, tanto políticas como sociales y culturales en un complejo proceso de encuentro y articulación de las fuerzas democráticas y populares superando las barreras de la clandestinidad.

El proceso de reconocerse parte de una lucha común es primordial para que los diferentes actores reúnan sus voluntades, concreten la unidad en la diversidad y pasen a la acción práctica la que necesariamente significará esfuerzos y sacrificios de los y las luchadoras sociales comprometidas en el objetivo a conseguir.

Durante esa ardua brega que se torna interminable, superior a las fuerzas individuales de los militantes y sus organizaciones, surge el “organicismo”, refugiarse y recluirse en los límites de la propia organización, aislarse y caer en el sectarismo, por eso, Almeyda, para fijar la vista en el objetivo a conseguir argumentó sobre el reconocimiento del “pluralismo” como idea fundacional de la izquierda chilena.

Al respecto reflexionó sobre las diversas vertientes, políticas, sociales y culturales que constituían esa lucha y podrían ejercer esa conducción “pluralista”, así, señaló a los partidos obreros y populares, el Partido Socialista y el Partido Comunista como las fuerzas organizadas autónomamente con mayor raigambre y gravitación en el proyecto histórico de la izquierda chilena, pero subrayó que ello no podía significar menoscabo hacia las nuevas formaciones surgidas en el curso del devenir social, como el MIR, a mediados de los años 60, reivindicando el camino del Che en Bolivia, también el MAPU y luego la IC, desde el cristianismo popular. Sin olvidar la reinserción del PR en el movimiento democrático de la izquierda, a través de su incorporación a la Unidad Popular, la alianza pluralista que llevó a Salvador Allende a la Presidencia de la República.

Más tarde, impulsado por la última etapa de la lucha contra la dictadura surgió el PPD y, en los últimos años, nuevas promociones de luchadores sociales se han agrupado en el Frente Amplio, así como, en el proceso hacia la Convención Constitucional se reúnen un conjunto de independientes en la Lista del Pueblo, los que decidirán si toman o no el camino de la organización de un nuevo Partido político en Chile.

En nuestra historia, las fuerzas transformadoras han rebasado las fronteras tradicionales de la izquierda, a lo menos, desde mediados del siglo XIX, a través de la Sociedad de la Igualdad creada por Francisco Bilbao y Santiago Arcos, luchando contra el conservadurismo clerical, el autoritarismo presidencial y la centralización administrativa. Esas demandas fueron canalizadas en la formación del Partido Radical y luego se unieron a la gran demanda que Chile fuese realmente el beneficiario de las riquezas mineras del país.

Por ese esfuerzo de reivindicación del patrimonio nacional el Presidente José Manuel Balmaceda debió enfrentar la sublevación armada de una fuerza militar financiada por la intervención imperialista británica, la que desató la terrible guerra civil de 1891. El Presidente, luego que el Ejército constitucional fue aniquilado en las cruentas batallas de Con-Con y Placilla, se quitó la vida en una decisión histórica imborrable.

De modo que las fuerzas de izquierda y centroizquierda en su conjunto han aportado a un proyecto-país de transformación social. El PR desde su fundación procuró el término de la tutela clerical conservadora reclamando la separación del Estado y la Iglesia, como impulsando el fortalecimiento de la Educación Pública. Asimismo, desde la Democracia Cristiana se apoyó la sindicalización campesina, se impulsó y materializó la reforma agraria, profundizada en el gobierno de Salvador Allende, en un proceso que golpeó duramente las arcaicas estructuras del latifundio en Chile.

En más de 8 décadas de existencia, el socialismo chileno crítico la idea mesiánica que solo existe “una” fuerza depositaria de la verdad y, en consecuencia, un Partido portador de la línea política correcta ante aliados subordinados que tienen uno u otro tipo de carencias o “desviaciones” que el Partido rector del proceso deberá corregir.

La lucha por la transformación social y la reestructuración del Estado con una perspectiva socialista es de larga data y siguió muy diversos caminos. La izquierda logró cambios significativos luchando en el seno de la clase trabajadora y las fuerzas sociales progresistas, asimismo desde el Parlamento, las universidades y múltiples expresiones culturales, como también lo consiguió participando en determinados gobiernos, en especial, en el gobierno popular liderado por Salvador Allende.

Desde 1990 en adelante, el socialismo chileno y las fuerzas democráticas de izquierda ingresaron a los gobiernos civiles posteriores a la dictadura en un esfuerzo necesario para sostener el proceso de transición, aún frágil y cercado por los enclaves autoritarios dejados en la institucionalidad de la dictadura. Esa decisión, en su momento, tuvo un respaldo social ampliamente mayoritario.

Hoy toda esa etapa se quiere desconocer y descalificar bajo el término de “neoliberal”, en una simplificación que divide y dispersa, cuyo único sentido es validar una única opción presidencial. Hay una intolerancia con sesgo totalitario en esa visión, exaltar a una fuerza y excluir a las demás. Bajo una supuesta condena política se encubre y despliega un crudo sectarismo que podrá hacer crecer a sus portadores durante algún tiempo, pero conlleva el aislamiento y la autodestrucción en su ADN.

No habrá ni gobierno progresista ni transformación social en Chile si no existe una base de sustentación y respaldo mayoritario capaz de materializarla. El cambio social no se sostiene en consignas sino que en fuerzas sociales y políticas de carácter objetivo. Esto significa que no hay fuerza política, como tampoco un caudillo por popular que parezca, que esté en condiciones de arrogarse el mérito del avance social que pertenece a la movilización social del pueblo de Chile durante todo un período histórico. El que así lo pretenda será puesto en su lugar en el momento que corresponda.

CUT Presenta Propuesta Constitucional del Mundo Sindical

A eso del medio día, la Central Unitaria de Trabajadores presentó a la ciudadanía un documento titulado Propuesta Constitucional del Mundo Sindical. Con el cual esperan incidir en el debate constitucional, según señaló Silvia Silva, Presidenta de la CUT, quien encabezó la instancia.

“Tenemos la oportunidad histórica de poner el trabajo decente en el centro de la discusión, no solo de la Convención Constituyente, sino también en el diálogo político parlamentario, en el debate en los territorios, en la discusión en cada sindicato y, ojalá, en los hogares de nuestro país”, afirmó Silvia Silva Silva, Presidenta de la CUT.

En la presentación estuvo de forma presencial la directiva de la multigremial, mientras que vía Zoom participó el abogado y ex Director General de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Juan Somavía, quien lideró el Consejo Asesor Constitucional, organismo que elaboró la propuesta. El que integraron también Alejandra Krauss, Antonio Baylos, María Fernanda Villegas Acevedo, Hugo Barreto, por mencionar algunos de sus integrantes.

Contenido de la propuesta

Juan Somavía manifestó que “el trabajo decente tiene dos dimensiones, una propiamente laboral, que consiste en que las normas internacionales del trabajo, que se expresan en los convenios de OIT, tienen que permear el conjunto de las relaciones laborales”. Además, agregó que para aquello “queremos poder negociar por rama, necesitamos huelga multipropósito, queremos seguridad social en un sistema de ahorro, queremos un piso de protección social, igualdad de género. Que son temas que atraviesan el conjunto de las relaciones laborales”.

Somavía continúo su exposición explicando que la segunda dimensión corresponde al significado social del trabajo. “Se trata de que la Constitución reconozca el papel social del trabajo del ser humano, que incorpore la noción de que esto no es solo un tema laboral, sino un tema de sociedad. Una sociedad distinta hace al trabajo decente”.

También fueron parte del proceso de elaboración de la propuesta la fundación Friedrich-Ebert-Stiftung (FES). Es por que en la ceremonia de presentación intervino la Directora de Proyectos de la organización, Arlette Gay, quien lamentó que el país “hasta hoy se rige por una constitución que no es neutra, que se pensó y se elaboró con un claro sesgo contrario a la organización de los y  las trabajadoras de Chile. Un sesgo anti sindicatos y anti derechos colectivos”.

Junto con lo anterior, Arlette Gay expresó que el documento se hace cargo de nuevos desafíos, como el cambio climático, el movimiento feminista, la influencia de inteligencia y que, además, tensiona el sistema de seguridad social.

Por su parte, quien preside la multigremial, la socialista Silvia Silva Silva, aseguró que “si logramos develar y transformar la ideología neoliberal, que nos ha oprimido desde la constitución de la dictadura, y logramos  ser una influencia con estos planteamientos en la nueva carta fundamental, abriremos, entonces, la puerta a una comprensión del trabajo como pilar y la fuente de vida más justa”

Concluyendo que a través de aquello “podrán existir oportunidades efectivas para que las personas se desarrollen y que las familias tengan la tranquilidad de que podrán sacar a sus hijos adelante, y que los y las trabajadores podremos tener una jubilación digna”.

Un Programa Que Va Más allá de su Partido Presentó la Candidata Presidencial Paula Narváez

Centrado en lo que piden chilenos y chilenas desde las marchas de octubre del 2019, están las cerca de 400 medidas presentadas en las bases programáticas que lanzó la candidata presidencial del PS, PPD, Nuevo Trato y PL, Paula Narváez, el 30 de mayo.

La candidata hizo un gesto a quien fuera el primer Presidente Socialista de Chile, Salvador Allende, presentando las 40 medidas más urgentes para el país, emulando las del extinto Mandatario que antes de ser derrocado a sangre y fuego, alcanzó a cumplir en parte. Hasta el día de hoy se recuerda el medio litro de leche para cada niño y niña del país.

Paula Narváez comenzó explicitando lo que hoy es lo más sentido por la ciudadanía. Señaló que habrá un Plan Urgente de Recuperación para abordar la pandemia y la post pandemia, que tiene en el dolor y la incertidumbre a chilenos y chilenas. Dijo que en ese plan se con templan medidas para recuperar la economía y los empleos perdidos. Entre otras medidas, mencionó un agresivo plan de infraestructura y obras públicas para crear empleos, orientado a la transformación productiva verde y digital; un plan de recuperación urgente del empleo de las mujeres y el aumento de su participación laboral; un plan de reactivación e innovación con base territorial: para micro, pequeñas y medianas empresas, cooperativas, sectores de turismo, gastronomía y el golpeado sector cultural. También el apoyo a las cooperativas por su aporte a la creación de empleos, a la reactivación del tejido social.

Entre otras medidas, dijo que plantean un nuevo Modelo de Desarrollo para poner fin al sistema neoliberal y extractivista. “Reemplazaremos el Estado Neoliberal y subsidiario por un Estado Social de Derechos. Un Estado que garantice derechos y seguridades en múltiples dimensiones”.

Dijo que habrá gratuidad del transporte para las y los escolares y personas mayores “y reduciremos en 50% el precio del transporte público”. Lo mismo en los precios de los medicamentos en un 50%, “y beneficiaremos la situación de 500 mil familias que cuentan con Agua Potable Rural (APR) reduciendo en un 50% la tarifa eléctrica rural”.

Mencionó también la extensión del Chile Crece Contigo hasta los 18 años. Su idea es que ningún niño o niña nazca en pobreza en Chile y a su vez, asegurar que las mujeres puedan tener un ingreso durante su periodo de pre y post natal, independiente de su condición laboral. Sumó la promesa de pensiones dignas. “Mantendremos un pilar con los ahorros de los trabajadores, estableceremos un pilar de seguridad social y una Pensión Básica Universal Garantizada de 225 mil pesos para el 90% más vulnerable de la población, independiente de sus años de cotización, y a lo menos 330 mil pesos para una persona que haya cotizado 30 años o más”.

Viviendas, derechos humanos y otros temas

En derechos humanos, comprometió “Verdad, justicia, reparación y no repetición ante todas las violaciones de DDHH ocurridas en el contexto del estallido social”, la creación de un fondo destinado al desarrollo de 100 mil soluciones habitacionales en promedio al año, para lograr la meta de más de 700 mil en los próximos 8 años.

Además, la creación de un Sistema Universal de Salud con fuerte impulso a la atención primaria; el derecho a la Educación Pública, gratuita y de calidad desde parvularia a superior; el aumento del salario mínimo a 500 mil pesos; l recuperación de los 900 mil empleos y creación de nuevos empleos de calidad, con sindicatos fuertes y negociación colectiva por ramas; la transformación de Chile en un líder internacional en la producción de energías limpias como producción de hidrógeno verde, energía solar, eólica, entre otras, para reemplazar los combustibles fósiles y bajar el costo de la energía.

Anunció el término de las zonas de sacrificio, el desarrollo de un sistema ferroviario al menos entre Valparaíso, Santiago, Chillán, Concepción y Temuco y reserva del borde costero para actividad portuaria. Recuperar el agua para todos los pueblos; la creación del Ministerio de Política Indígena y el establecimiento del  Consejo de Pueblos Indígenas; una Nueva Política de Migración desde un enfoque de derechos humanos; el combate frontal a la delincuencia y el narcotráfico, y la creación del Ministerio de Seguridad Ciudadana y Nuevo Sistema Policial; un plan de acceso universal a Internet y a la tecnología como estrategia para un crecimiento sostenible con igualdad para todos y todas en todos los rincones del país; y la condonación Solidaria de la deuda estudiantil de acuerdo con la situación socioeconómica de las personas.

El financiamiento surgirá de un nuevo Pacto Tributario para financiar derechos sociales “donde los que más tienen más aportan. Recaudaremos entre 5 y 6 puntos del PIB enfrentando la elusión y evasión, eliminando exenciones, estableciendo impuestos a los más ricos, royalty, impuestos verdes e impuestos saludables”. Para todas sus promesas, Paula Narváez pide la unidad de todas las fuerzas del progresismo.

Fundación Margen Valora Plan de Gobierno Respetuoso e Integrador de Alcaldía Constituyente de Santiago

Fundación Margen de Apoyo y Promoción de la Mujer, integrante de la Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe REDTRASEX, saluda al Concejo Municipal Feminista de Santiago y a la alcaldesa Irací Hassler Jacob.

Junto con saludar un nuevo tiempo que implicará escucha activa y abierta participación de la ciudadanía, Fundación Margen, organización comunitaria que defiende los Derechos Humanos y Laborales de las mujeres trabajadoras sexuales, valora que las urgentes, sentidas e históricas demandas de nuestro colectivo estén presentes en el programa de gobierno de la Alcaldía Constituyente por Santiago, amplio grupo de organizaciones sociales que respalda a la alcaldesa Irací Hassler, transformando estas propuestas en iniciativas respetuosas e inéditas para un gobierno local de nuestro país.

El programa de la alcaldesa Irací Hassler se construyó en base a seis principios o valores inspiradores que no solo se reconocen como hoja de ruta, sino que también como movilizadores transversales en todo el plan de gobierno para la Municipalidad de Santiago. Los principios son: Democracia Constituyente: deliberativa y vinculante; Respeto irrestricto hacia los Derechos Humanos; Sustentabilidad; Feminismo, perspectiva de género y disidencias; Transparencia activa y Enfoque plurinacional y multicultural.

Fundación Margen destaca que en capítulo “Inclusión e Igualdad”, específicamente en “Diversidad Sexual y Enfoque de Género”, se señala que “regularemos y ordenaremos las actividades vinculadas al trabajo sexual mediante la participación social y comunitaria de vecinos y de quienes se vinculan a la actividad comercial”, constituyéndose en la primera vez que una autoridad municipal manifiesta abierta voluntad política de regularización del trabajo sexual en Santiago, actividad que muchas veces está en el centro del debate público debido a la vulnerabilidad de su ejercicio, discriminación social y represión de parte de las policías. Destacamos que dentro de las 40 medidas del plan de gobierno local de Santiago figura la medida 35, que señala: “Posibilitaremos el debate comunitario sobre la legítima e importante regulación del trabajo sexual en Chile”.

Fundación Margen agradece la invitación a participar en el cambio de mando extendida a nuestra vocera Herminda González quien señala que “presencia de Fundación Margen en el acto inaugural del gobierno local de Santiago, así como el trabajo que realizamos en la Alcaldía Constituyente, representan un momento histórico para las trabajadoras sexuales que hemos sufrido exclusión, abuso, discriminación y estigma”, reafirmando que “desde nuestra organización seguiremos colaborando para la concreción de las 40 medidas”.

Javiera Ascencio, Abogada: “La Convención Tiene que Escuchar a Quienes Históricamente Han Sido Excluidos y Marginados de la Toma de Decisiones”

Ya es un hecho. La administración Piñera anunció, en un deslucido e irrelevante punto de prensa, la fecha de la puesta en marcha de la Convención Constitucional para el próximo 4 de julio de 2021. Será sin la presencia de ningún poder del estado, después que distintos y distintas constituyentes señalaran que no serían bienvenidos. Finalmente, será la secretaria del Tribunal Electoral (Tricel) quien dará el vamos a las y los convencionales, y en donde se elegirá la Presidencia para encabezar la redacción de la nueva Carta Magna.

Sin embargo, la primera tarea que tendrán las autoridades electas será redactar el reglamento que guiará sus pasos para escribir esa hoja en blanco de una nueva Constitución Política para Chile.

Sobre el tema, conversamos con Javiera Ascencio de la Fuente, abogada titulada en la Universidad de Chile y perteneciente a “Rumbo Colectivo”.

-¿Por qué la Convención Constitucional necesita de un reglamento para funcionar?

-Lo necesita porque tiene que organizar su funcionamiento para cumplir con su objetivo que es proponerle al pueblo un texto constitucional que pueda ratificar.  Para ello, tiene un tiempo acotado de 9 meses ampliable hasta 12. Por lo tanto, este reglamento tiene que contemplar normas que signifiquen acuerdos, pero también que vea cómo se involucra a toda la población dentro de este proceso deliberativo.  Hay que recordar que dentro de este proceso existen altos estándares democráticos, no sería lo mismo que todos los y las representantes lleguen a encerrarse a una isla y adoptaran ahí sus acuerdos, porque se requiere la participación popular durante todo este proceso.

-¿Pero eso no demoraría mucho, pensando que ya a las y los 155 convencionales les será difícil ponerse de acuerdo en todo? ¿Cuánto debería durar la redacción de ese reglamento?

-Creo que la redacción del reglamento debería ser como máximo un mes.

-Y en lo práctico, ¿se deberían contemplar comisiones, por ejemplo?

– La estructura básica es el pleno y la mesa de la convención. Hoy día se habla de un presidente (a) y de un vicepresidente (a), pero la Convención es autónoma para definir cuál es la organización que se quiere dar. Por lo tanto, podría pensar en una mesa que fuera más amplia y ahí pensamos que es muy importante que esa mesa que dirija la Convención sea paritaria, con representación de pueblos originarios, en donde también estén considerados representantes de regiones, en definitiva que refleje la diversidad que ya posee la Convención Constitucional.

Además de lo anterior, hay que considerar las comisiones temáticas para estructurar la discusión y proponer al pleno el texto constitucional. También es relevante pensar en otras comisiones: órganos técnicos como las comisiones constitucionales. El órgano técnico que ya contempla la actual Constitución que es la Secretaría Técnica, pero la Convención también tendrá que decidir cuál es el rol que le quiere dar a esta Secretaría Técnica. Por otro lado, podría crear a nivel técnico una Secretaría de Participación que estuviera ayudando a las y los convencionales a realizar el trabajo de participación, justamente para que no sea algo desordenado ni eterno. También creemos que es necesario que exista una Comisión de Participación a la cual se le entregue toda la información que reciba esta Secretaría Técnica de Participación y una Comisión de Armonización que esté coordinando todo el trabajo de las distintas comisiones, que ayude a la Mesa a ordenar el debate y que proponga mejoras al Pleno de la Convención Constitucional.

También es importante un Comité de Probidad y Transparencia, compuesto por constituyentes, para conocer y sancionar en materias de probidad, de acceso a la información pública, infracciones a la Ley del Lobby. Además, hay que pensar cómo se va a generar una contraparte técnica para ver la administración de los recursos, porque es muy importante la autonomía de la Convención en términos financiero; independiente de cuál sea el modelo que se adopte no puede suceder que la Segpres esté gastándose el presupuesto de la Convención en temas que no han sido aprobadas por la Convención. Independientemente de en cuál o tal ministerio esté la plata, es la Convención la llamada a decidir dónde se invierten esos recursos. Todas las acciones de estos órganos técnicos siempre tienen que estar supeditados a las decisiones políticas de los y las constituyentes. Esto es importante, porque las secretarías técnicas solo tienen el rol de asesoras, y deben ser solo las y los Convencionales quienes redacten la nueva Constitución. Acá, bajo la excusa de la expertise técnica, no se puede reemplazar la decisión política y final de los representantes del pueblo.

-A propósito de los conflictos de interés que podrían tener algunos de los constituyentes o problemas con el tema de Lobby ¿se van a autorregular ellas y ellos mismos o lo ideal sería que fuese una instancia independiente como para que de garantía a la ciudadanía en términos de  transparencia?

-Es un tema que también deben abordar las y los convencionales, aunque el tema del Lobby hoy les es aplicable por un tema constitucional, pero claramente esta regulación es insuficiente para el momento que estamos viviendo. Por lo tanto, será necesario que ellos y ellas en su reglamento también aborden cómo regular los conflictos de interés, el nivel de abstención que tienen que asumir y que implica que se inhabiliten frente a determinadas decisiones al momento de votar. Hay varias preguntas relativas a esos temas: ¿Cuál es el conflicto de interés involucrado?, ¿cuáles son las acciones que se pueden aplicar más allá de la inhabilitación?, ¿cuál sería el órgano a sancionar? Acá hay dos posturas: se puede buscar un órgano externo, que tiene la ventaja que es imparcial, pero habría que ver quiénes son y cuán imparciales son y se corre el riesgo que se pierda la independencia de la propia Convención.

La otra posibilidad es que sea el Comité de Probidad y Transparencia que está dentro de la propia Convención, que tenga normas claras y objetivas, y que vea cuál es el conflicto de interés que debe sancionar y qué tipo de sanción. Es un tema sumamente importante que debe estar en el reglamento de la Convención.

-Una Convención que todavía no parte, pero que se ve que ya tiene muchas presiones de por medio. De partida algunos medios de comunicación como El Mercurio, La Tercera, La Segunda, entre otros, han estado entrevistando a los y las convencionales influyendo para hacer esta nueva Constitución, ya que ChileVamos no alcanzó el tercio que deseaban para poner cortapisas y no hacer los cambios necesarios y hay presidentes de algunos partidos políticos intentando intervenir. ¿Qué opinión tiene al respecto? 

-Creo que no solo es un desafío para Convencionales, sino también para el pueblo y para la democracia en general. La concentración de los medios (de comunicación) es producto de un modelo, de un sistema con determinadas normas, de destrucción del tejido social, que ha contribuido a que la gente se aleje de la política, que no participen. También existen pocos medios independientes a los cuales les cuesta mucho sobrevivir.

También creo que es muy importante el proceso de pedagogía y la información respecto de lo que estará sucediendo en la Convención, de cuáles son los intereses que están en juego y lo importante que es estar informado de lo que estará ocurriendo en la Convención. La forma de combatir la cooptación de la Convención es hacer todos los esfuerzos para incluir a más actores dentro de la discusión. Esta es una responsabilidad de las y los Constituyentes, pero también de la sociedad civil, del Estado.

A propósito de los territorios, de las comunidades en general, hay varios Constituyentes que han señalado que la Convención también debería sesionar en regiones para dar una señal respecto de la descentralización. ¿Qué opinión tiene al respecto?

-Es muy importante desde el punto de vista simbólico como funcional. Es bueno demostrar que un órgano también funcione descentralizadamente. No es pedir mucho porque se pueden realizar las alianzas necesarias para hacerlo. Se puede proponer que el Pleno de La Convención pueda sesionar una o más veces en alguna región, que incluso tenga que ver con un tema particular de una determinada región. Por ejemplo, las Comisiones Temáticas tienen que repartirse en todo el país y respecto a los recursos económicos para operar, creo que se pueden hacer alianzas con algunas universidades públicas para que sirvieran de sede, es decir creo que existiría la voluntad para prestar sus instalaciones.

Es bueno que la gente vea que las y los Constituyentes se reúnen en su entorno y que están escuchando a su región. La Convención tiene que escuchar a quienes históricamente han sido excluidos y marginados de la toma de decisiones.

-Muchas organizaciones feministas están planteando que el reglamento de la Convención debe serlo de todas maneras. ¿Concuerdas con este planteamiento?

-Concuerdo completamente. Creo que debe ser un reglamento feminista porque debe dar cuenta de esta diversidad que se alcanzó en la Convención, donde la paridad y la representación de los pueblos originarios no solo quede en la conformación total del órgano, sino que se traduzca en el proceso de la toma de decisiones y la distribución del poder al interior de la Convención.

Tiene que ser un reglamento con perspectiva de género, porque la paridad que hoy se ha conseguido, si no está presente la voz de las mujeres, no va a servir de mucho. En el fondo, hay un tema de la distribución del poder, por ejemplo, que las comisiones sean paritarias, pero además significa pensar en el funcionamiento de la Convención. Cómo hoy garantizamos a quienes ejercen labores de cuidado, que sabemos que principalmente son las mujeres, y las que están en regiones puedan ejercer su labor en igualdad de condiciones que los y las que habitan en la Región Metropolitana. Hoy hay que cambiar el modelo y funcionamiento para tener una representación equitativa. Eso implica, por ejemplo, que las sesiones no pueden ser a las 8 de la noche, es decir hay que conciliar la representación con la vida doméstica también.

También que el presupuesto y asignaciones de la Convención tengan perspectiva de género. Hay que pensar que quienes ejercen labores de cuidado requieren redes de apoyo, sobre todo considerando la pandemia que ya ha fragilizado las redes de apoyo. Este reglamento en sus distintas aristas tiene que estar cruzado por una perspectiva de género que permita que las mujeres y su diversidad, porque una habla no solo de una mujer, sino de muchas mujeres, frente a realidades distintas, participen.

-Ya se está difundiendo en la prensa que existe la propuesta que la Presidenta de la Convención Constituyente sea Elisa Loncón: mujer, mapuche y feminista. ¿Qué señal se le daría a Chile si fuese ella la Presidenta?

-Una hermosa señal. Hoy es muy importante simbolizar que este espacio de poder no le pertenece a quienes lo han ostentado desde siempre. Esta diversidad fue empujada por las luchas del pueblo movilizado. Hoy la composición de la Convención es fruto de luchas sociales, no es una concesión graciosa de ninguna autoridad y esa diversidad se tiene que ver reflejada en la Mesa, lo que sería maravilloso. Esta es una gran oportunidad para hacer democracia y pensar cómo hacer un nuevo país.

Esta publicación es parte del trabajo colaborativo entre Página19 y la Fundación Friedrich Ebert (FES) en Chile.

 

La Larga Travesía por una Ley de Medios

Daniel Jadue la Hizo, de eso no cabe duda alguna. Políticamente hablando, el candidato del Partido Comunista de Chile instaló el tema de la Ley de Medios cuando esta hace, mucho rato, bajo la alfombra.  Desde el punto vista de la estratégica política comunicacional, Jadue se “anotó un poroto”, dicho en un lenguaje criollo. A las pocas horas, todos y todas estaban debatiendo, haciendo análisis pseudointelectuales, sin siquiera conocer lo que significa la propuesta del candidato.

A lo anterior, Jadue comunicó mal su propuesta de Ley de Medios. Habló de la “objetividad” de los medios de comunicación, cosa que no existe en el periodismo, y planteó el Derecho a la Información, asunto que solo hace que la información sea tan vertical como siempre, donde el medio es el Emisor de Contenidos y la ciudadanía como Receptor un mero testigo de ella, sin interacción alguna. En esa puesta en escena, en un canal que se dice ser público pero que no lo es para nada, TVN, lanzó las alarmas ante el empresariado de las comunicaciones, señalando que si ganaba las presidenciales de 2021 se “revisarían las concesiones” y solo ahí ahondó un poco más sobre el real sentido de una Ley de Medios. Habló de falta de pluralidad informativa y de la alta concentración mediática existente en Chile. Y profundizó que esa potencial Ley de Medios sería “vigilada” ante “un Consejo Ciudadano elegido por el pueblo”.

Extrañamente, el candidato no supo expresar lo que seguramente sus asesores y asesoras deberían haberle confiado: la falta de diversidad editorial, la casi nula presencia de otros actores por siempre postergados/as en los medios hegemónicos y, sobre todo el Derecho a la Comunicación, como una manera de hacer una comunicación más horizontal donde los ciudadanos y ciudadanas sean parte activa, dialogante y relevante a la hora de democratizar las comunicaciones en Chile. Ni una palabra sobre se sistema medial que propone sobre perspectiva de género y lenguaje no sexistas en los medios de comunicación en el Chile del Siglo XXI.

Hará ya unos 12 años, por lo bajo, que el Colegio de Periodistas viene insistiendo porfiadamente sobre estos temas. Partió con el presidente de la orden profesional, Marcelo Castillo Sibilla, sobre “Una Nueva Política de Comunicaciones para Chile”, la profundizó Javiera Olivares Mardones con “Nuevas Voces, Más Democracia” e instalando el Derecho a la Comunicación como un deseo de fortalecer la pluralidad en el sistema medial chileno. Otro tanto hizo en la conducción Natalie Castillo y su equipo de dirigentes/as al conformar el “Bloque por el Derecho a la Comunicación”, invitando a participar a medios independientes, alternativos y comunitarios.

Sin embargo, todo ese esfuerzo ha quedado en poco o nada, porque depende de la voluntad política del Gobierno de turno o del Congreso Nacional a través de una moción parlamentaria. Pero algunas señales se han dado. Ocurrió bajo la segunda administración de la Presidenta Michelle Bachelet donde los dirigentes de esa época, incluido este cronista en su calidad de Primer Vicepresidente Nacional del Colegio de Periodistas y de Javiera Olivares en la presidencia, sostuvimos una larga reunión de más de dos horas, para explicarle la necesidad que Chile contara con una Ley de Medios. Se proponía, además, que para ello se conformaría una Mesa de Trabajo con los sectores públicos, privados, independientes y comunitarios. La mandataria socialista acusó recibo y expresó que le señalaría a su entonces Ministro Secretario General de la época, Álvaro Elizalde. Y como en un minuto puede pasar de todo, dos semanas después estalló el Caso Caval, y todo quedó en nada. No había, sin duda, las espaldas suficientes para sentar en una misma mesa a los medios de comunicación hegemónicos para conversar una Ley de Medios, donde obviamente ellos siempre se han opuesto.

Otro momento esperanzador pasó a mediados de 2019, cuando el diputado socialista, periodista y colegiado, Juan Santana, convocó a una reunión a los dirigentes del Colegio de Periodistas, encabezado por su presidenta Margarita Pastene. El legislador se comprometió a hacer las alianzas necesarias para presentar una moción parlamentaria para que Chile contara con una Ley de Medios. Para la mala fortuna, la Revuelta Popular de octubre 2019 y, posteriormente la pandemia, dejó en espera una iniciativa como esa.

Ahora, en el presente mismo, el Colegio de Periodistas y otras organizaciones están impulsando -con todas sus ganas- que en la próxima Carta Magna se considere el Derecho a la Comunicación como un derecho humano y todo indica que en la diversidad de los y las Constituyentes existe el ánimo suficiente para, finalmente, las voces ausentes puedan expresarse de una vez por todas.

Sin ir más lejos, la semana pasada en Perú un juez de la República le dio la razón a 7 periodistas que entablaron una demanda contra el consorcio del diario conservador y de derecha, El Comercio; un símil de El Mercurio, cuyo periódico pretendía comprar 5 diarios del mercado, quedándose con el acaparamiento del 80 por ciento de los medios impresos del país altiplánico.  Si bien el juez se demoró 4 años en su resolución estableció que la concentración mediática dañaba el pluralismo informativo, la diversidad editorial y la concentración del poder mediático en manos de unos pocos.  Y no solo eso: hizo un ferviente llamado a los congresistas peruanos a redactar leyes que impidan esta concentración mediática en favor de la democracia.

Sin duda, Chile necesita jueces, legisladores y una clase política que no piense solo en ellos y ellas, en el maridaje que sostienen con los medios hegemónicos y conservadores, sino que amplíen la mirada de otras visiones de mundo.

Orgullo 2021: La Exclusión como Castigo ante la Provocación

Solo si somos memoria podremos ser futuro, en una patria que tiene una historia profundamente homófoba de la que recién estamos sintiéndonos parte, gracias a las luchas que, día tras día, damos los seres sintientes de la diversidad en su más amplio espectro, en este Chile cartucho, de cartón, castigado por las doctrinas y las iglesias, pero que -con cada acto de pequeña y doméstica rebeldía- vamos llevándolo hacia el curso de sociedades más justas.

El trabajo de la memoria nos lleva inevitablemente a mirar las luchas disruptivas de los últimos 40 años, en las que se forjaron algunas formas de resistencia disidente, con ejemplos que se pusieron de pie, tanto frente a la dictadura como al conservadurismo de los pseudo-progresistas. Sólo por nombrar una: aquella que dieron la dupla de Francisco Casas y Pedro Lemebel, quienes con Las Yeguas del Apocalipsis se levantaron encarando las balas de la dictadura y la metralla valórica de las élites conservadoras, presentes, también, en la centroizquierda hasta nuestros días.

Al parecer, la única forma de generar cambios era, es y será la receta de volar las cabezas del mundo conservador, con acciones que hagan verter sus estómagos llenos de intolerancia. Sus pesadas anclas valóricas impiden que el conservadurismo transversal de este país pueda aceptar argumentos basados en la igualdad de derechos, porque para ellos la ley natural está sobre las transformaciones sociales, y de ahí, no hay quien los saque.

Por ello, la provocación es una herramienta política para generar reacciones explícitas, que muchas veces terminan botando las caretas del buenaondismo de los connacionales, aunque el precio que se paga por provocarles nunca dejar de ser alto: la exclusión, la marginación, el destierro, incluso la violencia verbal o física, -y, sin duda, también la muerte- son las maneras que tiene la hegemonía heteronormativa de emprenderlas con quienes revuelven sus predecibles gallineros, y esa es, en parte, una de las prácticas que se seguirán combatiendo desde la contracultura.

Las Yeguas supieron escandalizar muy bien a una sociedad acostumbrada a enterrar todo intento, singular o colectivo, de brillar con las luces de la autodeterminación y de las libertades civiles, como tantos y tantas que han decidido ser y sentir bien lejos de los cánones pacatos de esta patria infame, o como también sucedió con Cecilia, la Incomparable, a comienzos de los años 70, según cuenta la crónica de Lemebel titulada Cecilia: el platino trizado de la voz.

Lemebel escribe que la diva sesentera “de la noche a la mañana apareció travestida de Elvis Presley. Con buzo plateado pata de elefante y botas texanas, enfrentó desafiante la nueva década con su look chulesco. Pero este país, engarzado en la costra de la tradición, no aceptó la estética chicana que evaporó el tul feminoide de la estrella. Así, los comentarios morales del ambiente artístico y la lengua amarilla de la prensa, la fueron desprestigiando hasta ahogar su trino en el vaso de alcohol que tomaba y seguía tomando, esperando inútil que el «teléfono callado» sonara por algún contrato”.

La exclusión, como castigo ante la provocación, sigue estando presente en nuestra sociedad. Por ello la importancia de algunas señales de cambio que hemos visto en estos días, provenientes desde el mundo progresista y de los partidos políticos, entidades que hasta hace un par de años atrás, aún continuaba apuntando con el dedo a las diferencias convivientes al interior de las rígidas estructuras y orgánicas partidarias.

Es una verdadera bocanada de aire fresco la integración de la activista trans Alessia Injoque como coordinadora de campaña de Paula Narváez, dado que hasta hace algunos años era completamente impensado que las cadenas atávicas de la centroizquierda pudieran abrirse hacia el mundo real, ese mundo que integramos varios cientos de miles desde nuestras legítimas posiciones en este campo de batalla, porque la reivindicación es algo más que orgullo: es una lucha, cotidiana, doméstica y colectiva, política y ahora, también, electoral.

Ojalá los partidos políticos de la centroizquierda, con sus estructuras rígidas del siglo pasado, estén a la altura y hagan suya también la lucha por mayor dignidad e igualdad de derechos de la comunidad LGTBIQ+, sin repetir -una vez más- la lógica del castigo ante la provocación.

Las “Otras” en el Debate por la Ley de Medios: Feministas, Regiones y Territorios

Durante los últimos días hemos visto cómo se incluye en el debate público y en las agendas por la carrera presidencial, la creación de una Ley de Medios de Comunicación y las garantías para que exista una real Libertad de Expresión y pluralismo informativo en los medios, a través de editoriales de medios nacionales y columnas de opinión centradas en temas que hacía años no se situaban en la agenda.

A pesar de los diversos puntos expuestos por periodistas y columnistas nacionales, nos parece fundamental hacernos parte de esta discusión quienes en los últimos años hemos trabajado en los medios y vivido los efectos de un sistema medial tremendamente concentrado y editorializado por los sectores de derecha y más conservadores del país.

Somos periodistas, comunicadoras y defensoras del Derecho a la Comunicación, quienes agradecemos que por fin sea un tema de preocupación la situación de los medios, pues es fundamental avanzar para construir un país realmente pluralista y dialogante. Sin embargo, es importante salirse de un debate que hoy es binario, centralista y que en nada refleja la realidad de viven miles de trabajadoras precarizadas por los medios de comunicación. Los columnistas y los programas políticos del día domingo de los medios nacionales (27 de junio) han cerrado la discusión sobre la regulación de las líneas editoriales. No obstante, nada han señalado sobre los masivos cierres de medios, los despidos de cientos de trabajadores y trabajadoras de la prensa y la carencia de representación que hoy existe en los mismos. Las mujeres periodistas y comunicadoras hemos vivido en carne propia los efectos de la concentración: precarización laboral, despidos injustificados, sueldos miserables, persecución por nuestras ideas, solo por citar algunas situaciones.

Por años, hemos intentado incluir en las agendas informativas de los medios  -que hoy se sienten aludidos e intimidados- el debate sobre la Ley de Medios y el Derecho a la Comunicación, aun cuando, jamás fue incluida hasta que no fueron tocados los privilegios de un sector empresarial.

Hasta esta semana, nunca antes se había hablado en la televisión abierta sobre la concentración de la propiedad de los medios de comunicación ¿por qué la grosera concentración de los medios no nos alarmó antes? ¿Por qué nunca antes les preocupó el pluralismo informativo? ¿Cuántas veces la última semana aparecieron en la TV abierta representantes de regiones, pueblos originarios, migrantes, disidencias o mujeres? ¿Por qué nunca pusieron atención a los informes de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión?

Hoy, frente a esta compleja realidad, es urgente hacerse cargo del problema estructural que es la concentración de la propiedad de los medios, creando más medios y regulando el sistema oligopólico, pues la actual ley antimonopolio no aplica. Ante la farsa de realidad de los medios en Chile, sabemos quienes son sus dueños, que además cuentan con otros rut, para tener empresas de retail, de construcción, bancos ¿acaso eso no genera un problema ético?

Es por ello, que nos sumamos a la propuesta de una ley de medios, que permita un sistema medial diverso y democrático, en donde se garanticen los tres sectores de las comunicaciones -públicos, privados, comunitarios-, y que permita representar a la diversidad de personas que viven en el país, no solo la realidad capitalina de los sectores acomodados.

Insistimos en la urgencia de incluir un sistema de medios de comunicación públicos, que permita la creación de medios multiplataformas, y de políticas públicas de fomento de medios de comunicaciones regionales, comunitarios y territoriales, algo que va mucho más allá que el actual fondo de medios, que hoy es una burla para los proyectos comunicacionales de largo plazo.

Sabemos que son muchas las organizaciones que han luchado por democratizar las comunicaciones y que por años no encontraron la voluntad política para generar los cambios necesarios, y hoy concentran su labor para garantizar el Derecho a la Comunicación en la nueva Constitución. Como periodistas y comunicadoras feministas señalamos que la demanda por una Ley de Medios es una urgencia para deconstruir un sistema que no da garantías de pluralismo. Esperamos que las y los colegas logren ampliar el debate, sumen más figuras y logren socializar una propuesta robusta por la que hemos trabajado durante años que es el Derecho a la Comunicación. ¡Nunca más sin nosotras!

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