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Carla Rojas, Psicóloga: “En Esta Violencia Estructural Cualquier Hombre que Haya Sido Educado en la Masculinidad Hegemónica o Violenta Puede Ser un Potencial Agresor”

Psicóloga, Magíster en Dinámica Organizacional, Coordinadora de Género y Diversidad de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, Carla Rojas habló extensamente con Página 19 sobre qué ocurre con las mujeres en Chile en un año marcado por la pandemia. En el último tiempo, la experta ha realizado su investigación académica sobre el daño a la salud mental de las mujeres que han sufrido distintos tipos de violencia en las empresas masculinizadas.

-¿Qué ha pasado con las mujeres durante la pandemia?

 -Han estado super expuestas a distintas dimensiones de la violencia. Por ejemplo, han aumentado en un 90 por ciento los llamados a los fonos denuncia. También ha habido un significativo aumento de la violencia física y sexual y un deterioro en su salud mental, porque las mujeres han llevado toda la carga doméstica, cuidado de terceros, las tareas de los hijos/as, sin tener la red de apoyo de los colegios. Además, conocemos de denuncias en las residencias sanitarias y en las Fuerzas Armadas donde yo tengo varios casos. En resumen, todas las violencias han aumentado, tanto en lo intrafamiliar como en lo extrafamiliar, y también institucional, porque hay un abandono del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género por una falta de políticas públicas para la contención frente a la crisis de la pandemia. Hay otros países, como Francia o Argentina, que han estado trabajando activamente para contar con refugios temporales para las mujeres porque el confinamiento aumentó la violencia, entonces si Chile no tiene políticas públicas que sean efectivas no logramos sostener las violencias que se están produciendo.

-¿Por qué el Estado o la administración Piñera ha estado ausente de la realidad que viven las mujeres?

 -Creo que tiene que ver con la violencia institucional, como lo llama  Rita Segato, en términos de la violencia estructural, como la falta de acción u omisión donde las mujeres se ven doblemente doblegadas, porque faltan recursos para sostener esta crisis sanitaria. Eso en el cuidado de las mujeres es una doble victimización. Que la persona que está encargada del Ministerio de la Mujer no esté capacitada ni tenga las mínimas competencias, una vez más expone a las mujeres a que sean más vulneradas. Esta violencia institucional también pasa con Carabineros y el resto de las Fuerzas Armadas, donde se supone que son instituciones que deberían defendernos, pero que se ha probado que nos vuelven a violentar.

-¿Se da también este violencia en los partidos políticos, más allá de que sean de derecha, centro o izquierda?

 – Sí y eso quedó muy bien representado en la perfomance de LasTesis donde se cuestiona al Estado, a los jueces, a Carabineros. En ese contexto, tampoco están libre los partidos políticos en general. Lo he visto incluso en el comportamiento del Presidente Piñera quien le corta un mechón de pelo a Karla Rubilar y ahí te puedes dar cuenta de cuál es la validación femenina en el gobierno actual. En una cartera de ministros y ministras que no es paritaria. En el caso de los partidos políticos hemos visto todo lo que han tenido que luchar las candidatas constituyentes para que no sean invisibilizadas. Tampoco la sociedad civil se queda atrás, porque también terminan replicando el patriarcado y la violencia hacia las mujeres.

-¿Cómo una mujer puede reconocer a un potencial agresor sexual? Se lo pregunto pensando sobre todo en mujeres que no tienen redes de apoyo ni de contención.

 – Primero, desde lo que tiene que ver con el enfoque de género en esta violencia estructural cualquier hombre que haya sido educado en la masculinidad hegemónica o violenta puede ser un potencial agresor. Desde siempre hemos señalado de que no se trata de una patología, sino de una cultura de violación que señala a los hombres que en cualquier minuto pueden violar. Ese acto tiene que ver con el sometimiento y el poder, y no necesariamente con la satisfacción sexual. Llevo algunos casos de violación donde mujeres han sido violadas por sus propias parejas, por su mejor amigo, por su padre biológico en determinado momento. Mientras vivamos en esta cultura patriarcal, cultura de la violación, cualquier hombre que sienta que puede someter a una víctima lo puede hacer. Generalmente, estos hombres son narcisistas y poseen rasgos psicopáticos.

Yo más que un consejo a las mujeres sin redes, daría tips de cómo enseñar a que su hijo no viole.  En lo intrafamiliar, habría que tener algunos códigos básicos, por ejemplo, es detectar un tipo de personalidad narcisista, manipuladora, que desea imponerse frente a la otra persona. Y ahí sí hay violación, usualmente la mujer se pregunta si la hubo o no y tiende a negarla, porque generalmente es alguien cercano. Ahora, sugiero como prevención el respeto a los límites en cualquier relación. Pasa que algunos hombres van ganando confianza victimizándose y con ello lo que hacen es que algunas mujeres sientan culpa porque se trata de cómo van ganando tu confianza para establecer una relación de poder.

Usualmente un perpetrador o una persona que abusa psicológica o sexualmente lo que hace es aislar a la víctima, ya sea de las amigas, de la familia, en fin, de personas que pueden ayudar a contener a las mujeres. También son muy seductores porque no se trata de que a la primera llegan y violen, sino que hay un trabajo previo de violación donde ha existido este manejo emocional de las víctimas. Ahí se dan las amenazas y el chantaje emocional. Finalmente, cuando ha ocurrido la violación se impone el secretismo como una manera de manejar a la víctima. Otra cosa importante es el tema de la denuncia. Es todo un tema, porque no se puede obligar a la víctima a que denuncie cuando existe una violencia institucional que no las hace confiar, sobre todo cuando los agentes del Estado no toman medidas precautorias en su defensa.  Muchas veces no se les cree, teniendo además que demostrar que dijeron que no. Es un daño tremendo para ellas porque tienen que relatar muchas veces lo que vivieron ante las policías y los tribunales. Existe una legislación precaria y sin enfoque de género.

-¿Cómo debería ser la crianza de esos niños para que no sean potenciales agresores sexuales en el futuro?

 -Creo que tiene que ver con distintos medios de socialización. También creo que puede ser un poco machista enfocarse solo en las madres, porque la crianza es de la madre y del padre para con los niños y niñas. No se entiende que le enseñen a las niñas cómo cuidarse y no enseñarles a los niños que no sean potenciales agresores. Mucho ojo también con el colegio o los grupos de amistades, porque también da cuenta de una cultura de la violación. No por nada existe la violación grupal de hombres. También cómo los medios de comunicación fomentan la cultura de la violación a través de sus titulares o del tratamiento de la información. La publicidad tampoco está ajena a todo esto o desfiles de modas donde las mujeres van amarradas o con la boca tapada. O sea, mientras continuemos aplaudiendo el chiste sexista, las bromas entre los mismos hombres, sin una educación sexual a temprana edad, es muy difícil que logremos controlar esto. Muchas veces se nos dice que las nuevas generaciones vienen distintas, pero eso es un mito. Basta ver los indicadores que existen por agresión sexual en los centros de salud y la mayoría de los denunciados son hombres jóvenes.   Mientras no cambiemos esta cultura de la violación, de la cultura masculinizada hegemónica y de los roles de género, todo permanecerá igual.

Hemos trabajado con estudiantes de cuarto básico y le hemos preguntado qué significa ser un hombre exitoso y su respuesta es ser mujeriegos. Mientras existan las telenovelas turcas y los medios de comunicación cosificando a las mujeres, donde ellas son objetos sexuales y los hombres sujetos del deseo, todo seguirá replicándose. La palabra de un hombre en el patriarcado vale más que la de una mujer, y eso se da mucho en distintas organizaciones. Ahí tú te das cuenta cómo la propiedad privada siempre defiende más a los hombres que a las mujeres, sobre todo cuando tienes 5 mujeres que acusan de acoso sexual y la empresa pide que lo pruebes.

-Es decir, ¿no se ha evolucionado nada?

 – Sí. Tener a dos millones de mujeres marchando es un cambio significativo. Han llegado mujeres a mi consulta que han venido a asesorarse psicológicamente como legalmente, porque a través del feminismo se han dado cuenta que esto está cambiando, porque fui a la marcha y ahora me atrevo a denunciar, y porque el empoderamiento del feminismo ha sido tan de base en el último tiempo, que en las poblaciones por fin pueden hablar de estos temas en círculos de mujeres. Ya no impera nunca más el silencio.

No Celebramos, Conmemoramos: La Invitación a una Educación No Sexista Ad Portas del 8M

La Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres publicó el cuadernillo ilustrado “Experiencias educativas durante el 8M. Actividades y reflexiones no sexistas de y para trabajadoras de la educación”, en el marco de la conmemoración del 8 de Marzo, Día Internacional de las Mujeres.

El proyecto es el resultado de una serie de encuentros autoconvocados entre trabajadoras de la educación consumados a lo largo del 2020, donde surgió “un espacio de reflexión y construcción colectiva para “conversar sobre el sexismo en la educación”, entendiendo por sexismo “aquellas prácticas, ideas y expresiones que contribuyen a la infravaloración de las mujeres respecto a los hombres, reproduciendo así un orden social desigual que subordina y explota a las mujeres”, señalaron en el lanzamiento del libro, que se realizó de manera virtual el 3 de marzo.

El cuadernillo se encuentra disponible en la página de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres y está listo para ser aplicado en los distintos contextos educativos. “Nos centramos en el 8 de Marzo porque es una fecha histórica para el movimiento feminista y creemos que el hecho de que se releve dentro de las escuelas ya es un paso importante, sabiendo que es una fecha que no se encuentra institucionalizada”, cuenta Isadora Castillo, integrante del equipo coordinador del proyecto.

Esta publicación se suma al trabajo iniciado hace unos años por la Red Chilena, que cuenta con la publicación “Educación No Sexista. Hacia una real transformación y Sexismo en la Educación”, entre otras.

“Surgió la necesidad de que estas experiencias quedaran registradas y pudiesen servir como ideas a otras profesoras que quizás todavía no tengan muy claro cómo hacerse parte o cómo instar a conmemorar el 8 de Marzo dentro de su establecimiento”, complementa Isadora.

Maestra sí, tía no

Daniela Berríos Guzmán, profesora de lenguaje, feminista y trabajadora de la educación en el Colegio Andino Antuquelén, quien fue partícipe de la creación de contenido para el cuadernillo, indicó que «El 8M es una fecha histórica de relevancia para la lucha de las mujeres a nivel internacional, que fue coaptada por la tradición patriarcal del viejo Chile, y eso es justamente lo que las profesoras queremos y buscamos tensionar”.

“Este texto explicita la tensión entre conmemoración y celebración”, explicó, para añadir que apunta a tensionar, en parte, el cambio de una “celebración capitalista del regalo y la metáfora ya bastante insultante de la flor, el chocolate y la felicitación” donde también se asocia “lo femenino instalando estas ideas de abnegación y servicio asociadas a la labor pedagógica”.

La visión maternal de la profesora queda a un lado y se le da espacio al reconocimiento de las trabajadoras de la educación como sujetas políticas, “nosotras ya sabemos que las profesoras en huelga estamos dando lecciones de democracia y de resistencia y tenemos el deber de enseñar esta lucha”, indicó.

Con respecto al contenido del cuadernillo se considera “un aporte a la consolidación general del feminismo en las escuelas, tanto en teorías como prácticas políticas”, donde se proponen didácticas “reales, innovadoras y muy posibles de realizar por todas nosotras en cualquier escuela”, puesto que las actividades que contiene el documento, “son para todo tipo de comunidades”, respetando los ritmos que tiene cada establecimiento en la discusión.

A juicio de Daniela Berríos, un aspecto importante del material, responde también a la relevancia de los espacios separatistas y de la labor de las trabajadoras de la educación. “Aprendamos a enseñar la importancia de los espacios separatistas y cuáles son los motivos de que existan estos espacios (…) los varones se pueden empezar a dar cuenta que ellos pueden no ocupar todos los espacios”. Añadió que “la organización de ellos también es relevante para parar las violencias y avanzar hacia pedagogías no sexistas”.

Educación no sexista

La discusión de una Educación No Sexista es ya de larga data. Hace algunos años se visibilizó con mayor fuerza una lucha que es histórica en el movimiento, cuando tras una ola de denuncias de abuso sexual y acoso en los establecimientos educativos de enseñanza secundaria y superior, el movimiento feminista enfatizó en la necesidad de una Educación integral que aportara a disminuir las inequidades de género dentro y fuera de las aulas. Sin embargo, la iniciativa que partió con fuerza se estancó.

“Sabemos que la discusión de la Educación No Sexista fracasó en el Congreso, por lo tanto somos nosotras nuevamente, las feministas, las que tenemos que tomar la herramienta y aprender a enseñar que todo es político”, concluyó Daniela.

El cuadernillo es un material abierto para toda la comunidad y espera seguir su lógica colaborativa, por lo que se decidió “dejarlo abierto” mediante la caja de herramientas, la cual se canalizará a través del correo para trabajadoras de la educación que deseen integrar material bibliográfico que pueda ayudar a otras profesionales para abordar las temáticas de género desde sus espacios.


Descargar Cuadernillo (pdf)

La Precarización del Trabajo Tiene Rostro de Mujer: Candidatas Constituyentes Buscan Que Se Reconozca el Trabajo de Cuidados

“No es amor, es trabajo no remunerado”, esta consigna que ha tomado fuerza en los últimos años busca visibilizar el trabajo doméstico que se ha impuesto históricamente a las mujeres. Este concepto se busca ampliar, según la Coordinadora Feminista 8 de Marzo (CF8M), en una nueva jornada de movilización que buscará poner en el centro “los cuidados”.

La pandemia y el encierro han visibilizado, según comentan desde las organizaciones, el arduo trabajo que cumplen las mujeres en la sociedad. A su vez, evidenció grupos de la sociedad civil, compuesto por mujeres organizadas, que han sido víctimas de la precarización de la vida, el trabajo y la invisibilización de sus problemáticas y demandas.

Reconocimiento del trabajo doméstico

“Son muchas las mujeres que se han puesto al servicio de otras para defender sus derechos y que nuestro oficio sea reconocido como trabajo”, comenta Luz Vidal, candidata a constituyente por el distrito 9 y quien fuese presidenta de Sintracap (Sindicato de Trabajadoras de Casa Particular), el sindicato “más antiguo del país”.

Comenta que 2020 fue un año difícil para las trabajadoras de casa particular, en el que existió un fuerte desempleo en el área, producto de la pandemia, y los aportes estatales no fueron suficientes para solventar a las familias, lo que llevó a una precarización mucho más aguda del trabajo “hemos demandado una renta básica para las familias, acorde al sueldo mínimo, que nos permita subsistir mientras se puede”, dice.

La candidatura de Luz se enfoca en tres áreas: desde el mundo del trabajo, “cómo este debe ser garantizado y protegido”, desde el mundo de las mujeres, “cómo las mujeres llevamos el trabajo del cuidado”, y principalmente a “incluir a mujeres que hacen el mismo trabajo que yo hago como trabajadora de casa particular, sólo que a ellas ni siquiera se les reconocen sus labores como trabajo. Nosotras hemos logrado que se nos reconozcan como trabajadoras, precarizadas sí, pero se nos reconoce como trabajadoras”.

Las principales luchas que ha abordado dentro del sindicato se enfocan ahora en que “las trabajadoras puedan tener una especificación de área, capacitaciones y horarios de servicio. Nosotras hemos identificado que cumplimos al menos con 5 funciones del hogar y cada vez el trabajo es más específico y no multifuncional como lo hemos hecho hasta ahora”, aclara.

Para la candidata a constituyente, las mujeres son “un gran aporte para el país”, es por eso que no concibe el que no se reconozca todavía el trabajo doméstico como un trabajo con derechos, “todas esas mujeres cuando se jubilan quedan con una pensión de gracia, ¿gracias por qué? por haber aportado a la economía del país gratuitamente (…) para las mujeres las injusticias no son 30 años, son muchísimos más. Hoy las mujeres debemos empoderarnos y hacer fuerza común para romper los lazos que nos han estado reprimiendo”, dijo.

Cuidemos a las Cuidadoras

Marcela Serey es candidata a constituyente por el distrito 6, pero también fue profesora y hoy es cuidadora a tiempo completo de su hija, quien sufre parálisis cerebral severa y es parte de un segmento de la población que es gravemente ignorado. “Sentía que todos mis derechos humanos habían sido vulnerados producto del cuidado de mi hija, donde no tenía el apoyo de nadie”.

Marcela, cansada de sentirse vulnerada, quiso organizarse en lo que ella define “un llamado de auxilio” en diciembre del año 2017, mediante redes sociales, donde se convocó a cuidadoras y cuidadores de personas con dependencia de Villa Alemana para “conversar con las autoridades que iban a asumir en marzo 2018 lo que significaba cuidar en Chile”. Comenta que lo hizo porque era “la única forma que nos escuchara, por medio de la organización”.

Así, elaboró junto con integrantes -principalmente mujeres- de la organización Yo Cuido, un programa de demandas y soluciones para mejorar la calidad de vida, tanto para las cuidadoras como para quienes son cuidados, “Cuida al Cuidador”, se tituló el documento.

La voz se corrió rápido en redes sociales, “cuidadoras de otras regiones empezaron a ver que se podía generar presión y visibilizar lo que cada una de nosotras estábamos viviendo en nuestros hogares y así empezó a nacer en otras regiones”.

Actualmente la agrupación Yo Cuido tiene presencia en Perú y México, pero también se encuentra presente en seis regiones del país, y afirman que se están organizando para “tener presencia en la región de Los Ríos”.

El abandono que sufren las familias, comenta, es “absoluto por parte de las autoridades, donde las familias tampoco apoyan, donde la sociedad pareciera que no se da cuenta y es poco empática (…) los cuidados es un tema súper transversal y es un tema feminizado también. Lo que más ha costado es sacarlo de la parte de la normalización de los hogares”.

Marcela afirma que debe existir una corresponsabilidad social con las cuidadoras, quienes llevan una carga “emocional, física y económica muy alta”. La pandemia, a su vez, ha agudizado el tema monetario, puesto a que “el único ingreso que tienen relacionado con los cuidados son trabajos informales, y producto de la pandemia tampoco se ha podido hacer, entonces el empobrecimiento es absoluto. Todos estos aportes sociales tampoco les han llegado a las cuidadoras producto del RSH (Registro Social de Hogares), que no las considera como un tramo vulnerable”.

Los derechos de las familias han sido vulnerados inclusive con la vacunación “se veía como una luz de esperanza”, sin embargo, el Ministerio de Salud decidió correr el plazo de vacunación “de forma arbitraria” para las personas con discapacidad, la cual quedó calendarizada para la segunda semana de marzo y donde, una vez más, las cuidadoras quedarán al margen de la inoculación.

La candidatura de Marcela, levantada desde la agrupación Yo Cuido, va de la mano con mejorar la calidad de vida de este segmento de la población “el panorama antes del estallido social era muy adverso, todo lo que intentamos hacer nos vimos con tortazos en la cara. No había voluntad política, ni reconocimiento de nuestra labor”, señala.

Derecho al Cuidado y cambio cultural

Marcela Serey ve en la nueva constitución la posibilidad de revertir este escenario. “Sí o sí el derecho al cuidado debe quedar consagrado en la constitución, sólo así podremos optar a políticas públicas enfocadas a nuestra colectiva (…) no queremos más programas pilotos. Necesitamos, además, el derecho a elegir realizar cuidados, que existan oportunidades externas para la mujer en la que recae el cuidado, para que pueda seguir cumpliendo otro rol en la sociedad. Hoy más que una elección es una imposición”.

Ambas candidatas enfatizan en la importancia de consagrar derechos en la nueva constitución, como también el seguir trabajando hacia un cambio cultural y paradigmático que permita empatizar y dimensionar las distintas realidades que viven las mujeres.

“La ciudadanía hoy tiene una responsabilidad tremenda. No son los candidatos/as que sean elegidos, son los ciudadanos/as quienes tienen que empoderarse para que este Chile cambie, porque van a ser ellos/as, a través del voto y después a través de la participación del proceso constituyente, quienes van a establecer el Chile que queremos construir. No van a ser 155, van a ser 17 millones de personas quienes vamos a hacer el cambio”, concluyó Luz Vidal.

Mujer Símbolo: Isabel Allende Llona

Es mi elección como mujer- símbolo en el día y mes que conmemoramos la tragedia de las obreras de una fábrica de Chicago y con ellas homenajeamos todas las luchas de las mujeres del mundo por conquistar la igualdad de género.

¿Por qué elijo a Isabel Allende, la escritora?

No por ser la primera superventas chilena mundial.
No porque haya vendido 72 millones de ejemplares de sus obras, ni porque éstas hayan sido traducidas a 42 lenguas.
No por ser la escritora de habla hispana más leída en el mundo.
No porque incesantemente la llamen desde las universidades para escuchar su palabra de mujer.
No porque haya recibido innumerables premios y distinciones antes de que su Chile le otorgara -por fin – el Premio Nacional de Literatura (2010). Premios y distinciones que hoy corona con su aterrizaje a las pantallas del mundo a través de HBO con “Isabel”, una serie sobre su vida y obra que multiplicará su llegada a los hogares en esta era audiovisual y electrónica.

Una vida donde, cual mascarón de proa, ha sabido enfrentar tropiezos y adversidades: la pérdida de una hija, fracasos sentimentales y un amor por Chile no correspondido, con “chaqueteo” de críticos y coterráneos. Pero, sobre todo, la elijo por su coherencia de vida, una vida que chorrea la singularidad de ser mujer.

He leído casi todos sus libros desde que en 1982 apareció “La casa de los espíritus”, que también en un primer momento me pareció nacido bajo la sombra de García Márquez. Pero era nuestra ignorancia de estar entrando como país al realismo mágico en la literatura latinoamericana. Isabel debutó en ella agregando un plus: incluyó un hecho real que sobrepasó la ficción. La novela hace una alegoría a la tragedia griega de la Unidad Popular, con el martirio del Presidente Allende y el advenimiento de una dictadura feroz. Novela que leyeron miles y que luego conocieron millones en la pantalla grande en la película del mismo nombre de Billie August en 1993, con Meryl Streep, Jeremy Irons, Glenn Close, Antonio Banderas y Vanessa Redgrave, entre otros grandes actores.

Periodista Primero

Isabel fue quien abrió caminos feministas risueños en la década del 60 en el país, cuando firmaba sus entretenidos “Los impertinentes” en revista Paula. “impertinentes”: tipo de anteojos que las damas antiguas sujetaban por un mango sobre su nariz para examinar a su presa; “impertinencia”, opinión destemplada, inadecuada y sin respeto para los cánones vigentes. Fue su sello, su estilo.

Formó parte de un equipo de periodistas mujeres lideradas por Delia Vergara, que en esa publicación – desaparecida por el régimen dictatorial –  guiaron  nuestros primeros pasos por el feminismo en un país pacato y provinciano. Isabel lo hacía con humor en esas columnas y después en “Civilice a su troglodita”. Siempre aclara que ella está contra el patriarcado, no contra los hombres y lo ha probado con su vida:  se ha enamorado muchas veces y se ha casado tres, la última a sus 78 años.

En una conversación que tuvimos en los 90, en una de sus tantas visitas a Chile desde San Francisco, su lugar de residencia, me contó que aquélla fue una época inolvidable de su vida, que para ella, ser periodista había sido su gran satisfacción. Lo reafirma en otros textos donde se refiere a las “extraordinarias mujeres que me formaron: … mis amigas feministas que en los años sesenta conspiraban para cambiar el mundo; las periodistas que me dieron las claves del oficio. De ellas aprendí que la escritura no es un fin en sí mismo, sino un medio de comunicación” (“Isabel Allende, vida y espíritus”. Celia Correa Zapatas, 1998).

Nunca fue reportera ni corrió detrás de la noticia, pero hay muchos tipos de periodismo y ella fue brillante columnista periódica a quien el destino condujo a la literatura, profesión que descubriría más tarde, en su exilio voluntario en Venezuela.

Trabajó en Paula desde 1967 a 1974, poco después del golpe militar. Y antes de dejar Chile, lo hizo en la gran revista infantil Mampato. Fue cuando la conocí. Al quedar cesante de Quimantú tras el asalto al poder de la Junta Militar, concursé para optar a una vacante abierta en esa revista. Me dijeron que me llamarían… Pasaron los días, y una vez que encaminábamos a Isabel en nuestra Renoleta para acercarla a su lugar de destino, le pregunté qué pasaba. Y me dijo: “No sigas esperando… – y agregó tal vez para mi consuelo -: Tu postulación era de las mejores, pero te tacharon por ser de la UP”.

Antipatriarcado, no Anti-hombres

Ella declara que fue feminista desde el kindergarten, como hija de un padre ausente a quien apenas conoció. De ahí, diría un sicólogo, surge su odio por el machismo y por el patriarcado, al que define como “sistema imperante de opresión política, económica, cultural y religiosa que otorga dominio y privilegios al sexo masculino”.

Sin embargo, sus libros no son panfletos antimachistas. En sus columnas atacaba a los hombres en tono burlesco, con su característico sentido del humor. Y en sus libros prefiere resaltar a personajes femeninos. Sus heroínas son siempre mujeres y sus dolores, incluyendo el propio que volcó en sus primeras Memorias, “Paula”, dedicadas a la hija que perdió, un libro imperdible para quienes la admiramos.

“Casi todas las protagonistas femeninas de mis libros son apasionadas porque esa es la gente que me interesa, la que se arriesga, es capaz de cometer acciones obsesivas o peligrosas…” (“Mujeres del Alma Mía”, 2020).

“Tú eres preciosa cuando luchas,
Cuando peleas por lo tuyo,
Cuando no te callas
Y tus palabras muerden,
Cuando abres la boca
Y todo arde a tu alrededor”
(Miguel Gane, “Arde”, citado por ella en este libro).

Necesidad de Escribir

En medio de un lenguaje simple, directo, claro, saltan metáforas de prosa poética y, sobre todo, un gran contenido de humanidad, la humanidad que queremos las mujeres. ”Cuando escribo, no me impongo la tarea de representar a nadie, trascender, dar un mensaje o explicar los misterios del universo, simplemente trato de contar en el tono de una conversación íntima. No tengo respuestas, solo preguntas, siempre las mismas preguntas que, como fantasmas, me acosan…” (“Isabel Allende, Vida y Espíritus”).

“¿Por qué escribo? No lo sé. Para mí es una necesidad orgánica, como el sueño o la maternidad. Contar y contar… es lo único que deseo hacer. La escritura da forma a la realidad, crea y recrea el mundo. Según la Biblia, al comienzo fue el verbo, la palabra (…) Antes de la palabra había confusión, turbulencia, sombras. Antes de la palabra el acontecer humano caía en el olvido, no podíamos transmitir la experiencia o el conocimiento, expresar sentimientos, narrar nuestras circunstancias, explicarnos a los demás; antes del verbo no había historia. Así ha sido también en mi vida: antes de encontrar el camino de la literatura solo había confusión y olvido. La palabra escrita me ha salvado de una existencia banal (…) Escribo para que no me derrote el olvido para nutrir mis raíces que ya no están plantadas en ningún lugar geográfico, sino en la memoria y en los libros que he escrito” (id.).

Esta es la mujer que hoy, en medio de los avances de los últimos años en nuestra larga lucha por hacer respetar nuestros derechos, elijo destacar en el Día de la Mujer.

No Es Un Caso Aislado, Se Llama Patriarcado

Durante los últimos años, el movimiento feminista ha logrado más presencia en las reuniones de pauta, evidenciando la falta de perspectiva de género en las salas de redacción. Los noticieros continúan dando a entender los femicidios como casos aislados, mientras que toda la evidencia demuestra que la violencia de género es sistemática.

Numerosos femicidios han sido utilizados por los medios como señuelos para aumentar los puntos de rating, dando a conocer innecesariamente detalles de la vida de las mujeres, reforzando así estereotipos de género y diversificando tipos de violencias. Los mensajes de los medios son claves para avanzar en equidad, por lo tanto se hace urgente instalar una ética con perspectiva de género, entre aquellos periodistas que cuestionan a las víctimas y en la prensa que, incluso, otorga espacio para que quienes fueron declarados culpables puedan lavar su imagen bajo la premisa de conocer ambos lados del suceso.

Mientras que los nombres y apellidos de violadores, abusadores y maltratadores quedan siempre a resguardo, detrás de simples iniciales, la historia de las mujeres es expuesta y manipulada, alimentado el morbo y la imaginación respecto a cómo y por qué llegó a la situación de violencia. Los episodios de violencia hacia las mujeres jamás justifican poner en primera plana sus nombres, rostros e historias.

El 16 de mayo del 2018, miles de estudiantes convocadas por la Coordinadora Feminista Universitaria (Cofeu) se reunieron a nivel nacional para exigir educación no sexista, y buscar estrategias para poner fin a los constantes abusos dentro de las instituciones de educación. Al día siguiente, las portadas no eran sobre las demandas del movimiento feminista ni sus integrantes; eran las tetas. La atención se volcó completamente a por qué se protestaba a torso desnudo.

El debate sobre moral y desnudez se encendió, otorgando más relevancia a las formas de la protesta antes que a la violencia denunciada. Las consignas que se levantaron durante la movilización no fueron parte de los noticieros ni de los titulares.

Esta es la forma en que los medios fabrican prejuicios y estereotipos; la discriminación en base al sexo de las personas y la cosificación de las mujeres (sexismo) se perpetúa por medio de las representaciones que emiten los medios, los cuales tienen el poder de transmitir ideas, generar imaginarios colectivos y alimentar estereotipos o prejuicios. Entonces, ¿cuál es la imagen que los medios de comunicación plantean sobre el feminismo?

La omisión de las demandas y la censura a las voceras en los medios son un claro ejemplo de desigualdad: no sólo se reduce territorialmente el movimiento, situándolo al centro del país, también se reduce la diversidad de voces sobre el feminismo en medios. Tanto la representación de quienes integran el movimiento feminista como la forma de plantear y referirse a él, evidencia una postura patriarcal. Entonces, como comunicadoras empezamos a cuestionarnos más, ¿cuántas mujeres son titulares en los medios? ¿Cuántas mujeres son consultadas como fuente? ¿cuándo las mujeres son más sujeto que objeto en la noticia?

En estos momentos, donde el cambio social es inminente, es necesaria una ética con perspectiva de género en las comunicaciones. Que la producción de conocimiento -y periodismo- sea equitativa es fundamental también para ofrecer fuentes diversas y creíbles. Asimismo, la entrega de la información tiene que adoptar también una perspectiva de género, y se puede lograr, por ejemplo, permitiendo la participación equitativa como voces, como fuentes en las noticias, como sujetas en los titulares.

Al observar nuestra propia formación como periodistas, reconocemos la carencia del estudio de figuras disidentes de la norma. Fueron nuestras propias ganas de encontrar referentes en quienes ver reflejado nuestras ansias de cambio, las que alimentaron nuestra admiración por mujeres periodistas como María Olivia Mönckeberg o Alejandra Matus, cuyas investigaciones han contribuido a develar, en Chile, el poder e influencia que hasta nuestros días han tenido sobre la sociedad, la Iglesia, grupos económicos y políticos.

En el área cultural, destacamos a mujeres como Marisol García quien ha participado con sus investigaciones en documentales, libros, exposiciones y como consultora musical, en importantes obras, como por ejemplo Gloria y Una Mujer Fantástica. También ha sido parte de la edición de libros que rescatan la memoria de la música popular chilena.

No podemos dejar de mencionar a Lenka Franulic, mujer fundadora del periodismo en el país que recibió el Premio Nacional apenas en 1957, cuando fue su labor la que ayudó a formar la disciplina en Chile. Su trabajo en temas culturales es admirable y su aporte a la visibilización del feminismo determinante, siendo un gran hito la entrevista que realizó a Simone de Beauvoir (1952).

Mujeres que han luchado históricamente por el resguardo de la libertad de expresión, la defensa de los derechos humanos y el registro y memoria de la cultura y el patrimonio, nos inspiran como comunicadoras a promover y entregar un periodismo humanizado, que se plantee de frente ante los abusos de poder.

No es casualidad que los libros de historia omitan la identidad de las mujeres. Las calles son bautizadas con los mismos nombres masculinos de siempre. La trayectoria e influencia de las periodistas mujeres no se estudia en la mayoría de las mallas curriculares de universidades chilenas. Tanto la violencia sistemática de género y la omisión del movimiento feminista de la historia responden a una palabra: patriarcado.

Seguiremos interpelando a los medios a que estén a la altura de la lucha que comenzaron mujeres hace muchos años y que la línea editorial de la prensa tradicional chilena, contenga de una vez la ética que corresponde al tratar hechos de violencia de género e incluir las voces de mujeres comunicadoras fundamentales en la historia del territorio.

8 de Marzo: Por una Prensa No Sexista

Vivimos un nuevo 8 de Marzo, Día Internacional de las Mujeres. Este 2021, a un año de la llegada del COVID-19 a Chile, con una pandemia que profundizó las desigualdades de género, y a un mes de las votaciones del 11 de abril que serán históricas, puesto que incluyen las elecciones de quienes ocuparán un puesto en la Convención Constitucional, organismo que redactará la nueva Constitución chilena, proceso que se alcanzó gracias a la revuelta ciudadana iniciada el 18 de octubre de 2019.

Como Comisión de Género “Rosario Orrego” del Consejo Regional Atacama del Colegio de Periodistas de Chile, adherimos a la Huelga General Feminista contra la precarización de la vida, convocada para este 8M. Nos sumamos a las demandas por el derecho de las mujeres y disidencias, a una vida libre de cualquier manifestación de violencia; el fin de los femicidios, crímenes de odio y del terrorismo de Estado; por la garantía de nuestros derechos sexuales y reproductivos y el derecho al aborto; por el reconocimiento de los trabajos de cuidado, entre muchas otras razones. En Atacama exigimos especialmente la búsqueda de Tanya Aciares, Catalina Álvarez y Thiare Elgueda, que siguen desaparecidas debido a los ineficaces protocolos, a la desidia del sistema que debiera garantizar la seguridad y protección de los derechos de las mujeres y disidencias, y al abandono del Estado. Pedimos justicia para ellas y todas las víctimas de la violencia machista.

Este Día de la Mujer Trabajadora, como trabajadoras de las comunicaciones, alzamos la voz contra la precarización laboral, que sin duda afecta al sector de las comunicaciones y con mayor fuerza aún a las mujeres, quienes no sólo vivimos discriminación para llegar a ocupar puestos de toma de decisiones; brecha salarial; que vivenciamos a diario la imposibilidad de conciliar nuestra vida laboral con la privada, que seguimos teniendo sobre nuestros hombros las labores de trabajo no remunerado y de cuidados, y además enfrentamos diferentes tipos de violencia en el ámbito laboral, como amenazas basadas en el género, abusos, acoso sexual y en línea, por mencionar sólo algunos.

En Chile -como en otros lugares del mundo- la crisis sanitaria, social y económica agravó el panorama de abuso y desprotección que el periodismo arrastra hace décadas. Decenas de medios de comunicación cerraron o eliminaron ediciones impresas y cientos de periodistas y trabajadoras y trabajadores de las comunicaciones fueron despedidos, ante una siempre abusiva actitud del empresariado.

Como periodistas, visibilizamos además nuestra lucha histórica por una prensa y medios de comunicación libres de sexismo, bandera que levantamos con fuerza desde esta Comisión Regional de Género, hastiadas de la utilización del morbo, de contenidos revictimizantes y de coberturas con ausencia de enfoque de derechos y de género que atentan contra la ética periodística.

Es por ello que, cuando estamos ad portas de iniciar el debate constituyente, también queremos reiterar el llamado a que el Derecho a la Comunicación esté consagrado en la Nueva Constitución, de tal manera que sea el piso que nos permita avanzar hacia la eliminación de la concentración de la propiedad de los medios de comunicación, que alcanza niveles macabros en el país, hacia un mayor pluralismo informativo y hacia medios no sexistas.

Las periodistas de Atacama creemos en un periodismo comprometido, situado y garante de los derechos humanos. Nos sumamos a la huelga del 8M, conmemoramos la fecha, exigimos derechos y avances. Junto a ello, hacemos hoy un reconocimiento al trabajo de tantas colegas, que en los medios, servicios públicos, empresas y en todos los espacios laborales, en sus casas y comunidades, sostienen la vida y la hacen posible.

8M 2021: Sigamos Haciendo Historia

Hace un año fuimos millones en las calles de todo Chile. Fuimos con nuestras amigas, con nuestras madres y nuestras hijas. Fuimos con nuestros sueños y esperanzas de que unidas seguiríamos avanzando en nuestros derechos. Y aunque hoy no podemos salir de la misma forma, seguimos aquí, con más fuerza que nunca, porque la historia nunca más se escribirá sin nosotras.

Entendemos la importancia del proceso constituyente que vive el país y por eso hemos estado desde el primer día exigiendo que éste sea abordado con perspectiva de género, teniendo siempre presentes los derechos de las mujeres.

Es así como las mujeres, unidas transversalmente, logramos incluir la paridad en el proceso constituyente. Un derecho que ahora debe ser ampliado a todos los ámbitos sociales y políticos. Somos la mitad de la población y merecemos participar en igualdad de condiciones.

Durante este año de pandemia hemos visto retroceder la autonomía económica de las mujeres: entre mayo y junio de 2020, 88% de las mujeres que perdieron su empleo salieron de la fuerza de trabajo. Una cifra que nos hace retroceder diez años en participación laboral.

Por esto es de vital importancia que las medidas que se adopten en el marco de la reactivación sean con enfoque de género, incorporando un sistema de cuidados que instale al Estado y la sociedad en su conjunto como responsables y no sólo a las mujeres como pasa hoy en día.

Finalmente, el tema que más dramáticamente afecta a las mujeres es la violencia de género, agudizada a raíz del confinamiento por la pandemia. La necesidad de permanecer en las casas para prevenir la infección por COVID-19 ha llevado a aquellas mujeres que viven este encierro con sus agresores a enfrentar un mayor riesgo de violencia sexual, física, psicológica, económica e incluso de femicidio.

Esta situación sigue siendo preocupante y todavía no se han tomado todas las medidas necesarias para resguardar la vida de las mujeres y niñas.

A un año de la marcha más masiva jamás realizada en Chile, las mujeres sabemos que hemos avanzado mucho, pero también sabemos que queda mucho más por avanzar para lograr la igualdad de género y garantizar nuestros derechos.

Las mujeres de Chile hemos impulsado cambios trascendentales para la historia de nuestro país y hoy lo seguimos haciendo. Este 8 de marzo seguiremos haciendo historia.

 

 

Revolución de la Dignidad con Igualdad de Género

Después de años conmemorando cada ocho de marzo en las calles de nuestro país, inundando de justas demandas medios de comunicación, redes sociales, debates públicos y privados, este año la pandemia nos obliga a replantear nuestra forma de reivindicar los derechos de niñas y mujeres chilenas, las que sufrimos día a día de las brechas e inequidades propias de nuestro género.

Si hablamos de contexto, resulta imposible no mencionar la pandemia, la que vino a visibilizar aún más las inequidades de nuestra sociedad. Por ejemplo, las precariedades en materia laboral, de salud y reproductivas y de seguridad social, entre otras.

Sólo durante el año 2020 en Chile hubo 58 femicidios; más de 800 mil mujeres perdieron su fuente trabajo y 75 mil niños, niñas y adolescentes no recibieron su pensión de alimentos por parte de sus padres (90 por ciento del total, adeudado), debiendo las madres hacerse cargo por completo de cubrir esta necesidad vital.

Con estos datos, que son sólo una parte de la realidad de las mujeres en nuestro país, hoy decimos NO MÁS VIOLENCIA CONTRA LA MUJER y exigimos que el Estado de Chile impulse políticas públicas con perspectiva de género.

En primer lugar, exigimos reactivación económica igualitaria, porque sin enfoque de género será una reactivación insostenible y poco sustentable. Proponemos medidas concretas y financiables para que las mujeres podamos volver con fuerza al mercado laboral.

La primera medida es reemplazar el artículo 203 del Código del Trabajo, que limita la obligación de salas cunas solo a empresas con más de 20 mujeres.  Debe pagarse la sala cuna, ya sea de manera directa ((200.000) o a través de un fuerte subsidio a toda mujer trabajadora, independiente de tamaño de la empresa o número de mujeres que trabajen en ella ¿Cómo se financia? Vía cotización previsional adicional (estimamos 0,7%) o impuesto general (por ejemplo, medio punto porcentual del IVA).

La sala cuna es un beneficio que debe entregarse a padres y madres, sin distinción de género; pero además debe considerar una adecuación de horarios a las necesidades laborales.  Y ello, no sólo de salas cunas, sino que también de jardines infantiles y escuelas, al menos entre primero y cuarto básico, lo que implica extender horarios hasta las 19 horas, lo que será una ayuda gigante para el cuidado de niños y la supervisión de sus tareas.

Claramente el desafío es elevar la participación laboral femenina por medio de la socialización del costo de cuidados de dependientes sin distinción de género ¿Otro ejemplo de medida? Ofrecer una red de cuidados para personas mayores y personas con discapacidad, cuyo responsabilidad casi siempre recae en las mujeres,

Pero no basta sólo con facilitar el trabajo femenino. De una vez por todas, debemos promover un cambio cultural que empodere social y económicamente a la mujer.

En este sentido, proponemos revisar el material didáctico desde kínder en adelante para remover estereotipos femeninos y masculinos;  reservar un porcentaje de cupos preferenciales (40% de cada sexo) en todo curso de capacitación de oficio SENCE, CFT o carrera universitaria (especialmente en ingenierías, ciencias, tecnologías y matemáticas).  Debemos romper la segregación ocupacional.

En esta misma línea, debemos apoyar a las empresas que buscan mujeres para oficios y profesiones entendidas hasta hoy sólo como “masculinas”; establecer metas para que las sociedades anónimas aumenten la presencia femenina en directorios y cargos de responsabilidad; modificar las normas del régimen de Sociedad Conyugal para que la mujer quede en igual pie que el hombre a la hora de administrar sus propios bienes, enajenar vehículos y herencia sin consentimiento del cónyuge.

Eso, sólo en el sector privado.  En el sector público, es fundamental extender el derecho a asignación profesional, independiente de si la jornada de trabajo es completa o parcial. Muchas mujeres pierden este incentivo por estar, por ejemplo, haciendo uso de su post natal.

Hay mucho por avanzar respecto de la mujer.  Tenemos la obligación de visibilizarla en todos los ámbitos.  Por ejemplo, que la Prueba de Transición Universitaria pueda darse hasta dos semanas después para beneficiar a aquellas estudiantes que deben dar la prueba estando en su período menstrual, lo que afecta sus puntajes.

¿Más? impulsar de verdad, con fuerza, el emprendimiento femenino y promover la corresponsabilidad en el cuidado de recién nacidos.

Debemos apoyar a la mujer, también a las de más edad. Cada madre, biológica o adoptiva, debe recibir el bono por hijo o hija nacida viva, al que tiene derecho.  La diferencia es que sea a los 60 años, con el bono completo y no a los 65, como ocurre ahora, repartido en cuotas que lo transforman este beneficio en miseria.

Sólo con medidas concretas, derrotaremos las inequidades de género existentes en nuestro país, por lo que con toda convicción en este ocho de marzo del 2021 y todos los días, trabajaremos incansablemente para que la Revolución de la Dignidad sea con Perspectiva de Género.

Apoyar a la mujer no es sólo en función de mejorar su calidad de vida y la de su entorno.  También es un avance para el país. Cada punto de participación laboral femenina,  eleva los ingresos tributarios en US$210 millones, por lo que 2 ½ puntos los elevaría en US$ 500 millones, cifra más que suficiente para financiar salas cunas para los hijos de 0-2 años de las madres que trabajan.

Es posible pensar en sala cuna universal y más aún.  Mayor participación (en torno a 53%) generaría ingresos tributarios adicionales para financiar salas cuna para todo niño, trabaje o no la madre; una participación de 56% permitiría financiar sala cuna para todo niño hasta los 3 años, y en régimen (cuando se alcance promedio OCDE de 61%), tendremos jardines infantiles para todo niño de 4-6 años. ¡Hagámoslo! No esperemos más

Santiago Escobar, Candidato a Constituyente: “La Constitución Actual es la Pata Coja de la Transición”

Oriundo de Matucana y con una trayectoria de décadas, el abogado Santiago Escobar Sepúlveda decidió aventurarse en el proceso constituyente que está ad-portas de elegir a las y los representantes de la ciudadanía en la redacción de la nueva Constitución.

Fue exiliado político durante la dictadura, tras ser director del Instituto Igualdad en el año 1973. Durante su juventud fue militante del Partido Socialista, del cual fue parte por alrededor de 46 años, siendo dirigente regional por la coalición.

En las elecciones, Escobar se presenta de manera independiente por el Distrito 9, que incluye a las comunas ponientes de la Región Metropolitana: Conchalí, Huechuraba, Renca, Cerro Navia, Lo Prado, Quinta Normal, Independencia y Recoleta.

Con su experticia en temas de derecho constitucional, derecho internacional y en temas de seguridad defensorial, además de su raigambre social y cultural gestado en las comunas mencionadas, “Chago” confía en que el comportamiento electoral de las y los ciudadanos se oriente en reforzar los conceptos y la vocación del “Apruebo” que se vio en el plebiscito pasado.

– ¿Qué lo motivó a presentarse como candidato constituyente?

– Yo no he sido candidato nunca a nada. El participar en la nueva Constitución es para mí una epifanía y me emociona tener la posibilidad de poder hacerlo porque siempre he creído que es la pata coja de la transición desde la dictadura a la democracia. Además, conozco mucho los temas constitucionales. He sido profesor de eso y soy un convencido que uno de los mayores errores que tuvo la transición fue no pujar por una legitimidad democrática completa y aceptar parchar una Constitución que en esencia no representa todos los esfuerzos que hizo la gente para retornar a la democracia.

– ¿Qué significa para usted este proceso constituyente?

– Creo que es el principio de una nueva república, de un Chile más digno y decente. Eso es lo que me impulsó a hacer esto. Yo no soy un político profesional porque nunca viví de la política, pero esta vez es una cosa muy importante para mi por el compromiso social, político y ético que siento no solamente para con el país y la democracia, sino por la gente que quiero representar, la gente de clase media, de sectores populares que ha sido tremendamente abandonada por las injusticias de este sistema.

– ¿Cuáles son los principios para que una Constitución sea representativa?

– Una Constitución democrática debe tener cuatro elementos fundamentales. Por una parte, está lo doctrinaria, donde se dictan las obligaciones, derechos y valores de orientación. En segundo lugar, está la parte orgánica que determina las instituciones. Por consiguiente, es fundamental considerar la selección de una forma de gobierno con un fondo político sustantivo y finalmente, constatar una sincronía valórica y de orientación de los poderes, para que estos estén lo suficientemente equilibrados para producir resultados democráticos.

– ¿Cuáles son los principales aspectos que tienen que estar presentes en la nueva Constitución?

– Lo esencial en materia de temática es meterle mano exactamente a estas cuatro cosas. Debe ser una Constitución democrática de derechos sociales garantizados, con valores de orientación participativos, entregándole la soberanía al pueblo. Sabemos que esta ya se la entregó el plebiscito del 25 de octubre, pero es necesario declararlo en la nueva Constitución y reformar el Artículo 5 que se refiere a este aspecto específico.

También, en la nueva Constitución hay que definir si queremos seguir teniendo el centralismo que tenemos o si queremos uno con más desarrollo regional y con un tipo de gobierno semi presidencial; reordenar el conjunto de instituciones y hacerlas equilibradas para que los controles funcionen, pero también para que no haya poderes contra mayoritarios como lo es el Tribunal Constitucional; finalmente hay que ordenar todo un sentido de aplicación de la Ley y la justicia.

– ¿Cuál es la importancia de que estos principios sean bien aplicados en la nueva Constitución?

– Ordenada bien la república, se podrán ordenar bien los derechos. Podremos darle apertura a un país con más equidad, justicia social, mejores pensiones, salud, educación y enfrentar lo que se viene, que no es solamente la reactivación económica o la continuación de la pandemia, sino que cuidar de este frágil país. Necesitamos de alguna manera tener mecanismos para atender las emergencias públicas y todo aquello que hace la desgracia de la gente.

– Hablando de su especialidad en materia de seguridad y defensa, ¿cómo debiese plasmarse estos principios en la Carta Magna?

– En primer lugar, es fundamental aclarar que las instituciones armadas son servicios públicos armados que tienen una jerarquía de dependencia directa del poder ejecutivo. En este sentido, es importante señalar que necesitamos un Estado mayor en conjunto con la defensa nacional que sea capaz de hacer una planificación inter operativa, es decir de los tres sectores (aire, mar y tierra), para que sean componentes funcionales, flexibles y de una musculatura adecuada a las necesidades del país.

Necesitamos servicios de inteligencia adecuados. Tenemos amenazas de descontrol de narcotráfico, barrios abandonados y el crimen organizado nos está ganando las calles y los espacios públicos en los sectores más populares del país. Eso no lo podemos permitir. Por lo tanto, necesitamos gente capacitada en materia de defensa que no funcione como lo ha hecho desde la época de Pinochet, utilizando mecanismos de control sin desarrollar una política pública.

Soy partidario absolutamente de que haya una sola escuela matriz de carabineros. No podemos tener una división de oficiales y tropas porque es lo más dañino que hay. Es mucho lo que hay que hacer con los servicios armados y a lo mejor no los vamos a poder a hacer todos, porque cambiar la doctrina del ejército o de carabineros que son verdaderas corporaciones autónomas, no va a ser fácil, pero necesitamos dar los primeros pasos porque además es mucho lo que gastamos.

– ¿Considera que es un riesgo la evidente dispersión de las listas para la oposición e independientes?

– Ha quedado demostrado que la dispersión de las fuerzas que estuvieron por el Apruebo significa una subrepresentación por la fragmentación que tiene el sistema electoral, el cual favorece el voto de lista. Es riesgoso por las indefiniciones del acuerdo político que se llegó el año pasado y que dio curso al proceso constituyente, teniendo muchos vacíos desde el punto de vista de qué ocurre a propósito de los quorum supra mayoritarios, los que son muy habituales en las Constituciones. Sin embargo, en el proceso de redacción de una Constitución, no puede estar sometido a este tipo de quórums porque se desprotege a una inmensa cantidad de sectores de la población que son minorías.

En cuanto a las y los independientes, también quedarán subrepresentados porque las reglas del Servicio Electoral para inscribirse son tremendamente difíciles por el hecho de tener que juntar firmas. Es engorroso, arbitrario y doblemente discriminador por las dificultades en el acceso y en la misma divulgación.

Demandas Sindicales Para un Nuevo Gobierno: Trabajo Decente y Equidad de Género

El Sindicato Interempresa Líder de Walmart Chile (SIL) es actualmente el sindicato más grande del comercio con 14 mil socios, entre los cuales el 65% corresponde a mujeres, que  reúne trabajadores y trabajadoras de los distintos formatos de Walmart, correspondiente a los supermercados Líder Express, Híper Líder, Acuenta, Ekono y Central Mayorista, todos con representación nacional.

En la actividad participó la candidata presidencial del Partido Socialista, Paula Narváez, quien señaló que de llegar a La Moneda su “gobierno será feminista”. En la oportunidad, las dirigentas, le hicieron entrega de las demandas que las mujeres del mundo laboral requieren.

En el área del comercio en Chile, más del 60% de la fuerza de trabajo está conformada por mujeres, que muchas veces son jefas de hogar, madres, madres solteras, abuelas y sostenedoras de sus padres jubilados. Las cuales se ven expuestas al abuso laboral y por qué no decirlo, por el acoso de sus jefaturas; y volvemos a la relación asimétrica, donde una jefatura ejerce una relación de poder, que se ve contrapuesta con el miedo a perder el trabajo.

Hoy nuestro país vive momentos históricos, y el SIL desde su formación por principio no ha sido ajeno ni neutral a estos desafíos, por lo tanto, nos sumamos a este camino de transformación, que se inició con el estallido social, el cual permitirá que tengamos una Constitución realmente democrática, que permita proteger adecuadamente a las trabajadoras y trabajadores.

Sindicatos y trabajadores de todos los sectores productivos, públicos y privados, estuvieron en todas las movilizaciones de octubre.

El 12 de noviembre de 2019 junto a la CUT y todos los actores sociales fuimos parte de la gran Huelga General que dio pie a los acuerdos necesarios para el plebiscito constitucional.

La Pandemia por COVID-19 es otro lamentable episodio que afecta a nuestro país desde marzo 2019. Esta crisis sanitaria develó la peor cara del modelo neoliberal imperante y por lo cual la ciudadanía salió a manifestarse el 18 de octubre del 2019, está pandemia como la han denunciado todas las organizaciones sindicales y sociales, la pagaron los trabajadores de su bolsillo, primero con el seguro de desempleo y posteriormente con los retiros del 10% de las pensiones, precarizando aún más la seguridad social de los trabajadoras y trabajadores.

Estas dos crisis concentran todas las falencias del modelo y, por lo tanto, genera la fuerza para dar el paso a una trasformación de fondo a la regulación laboral y a las políticas de seguridad social.

Este nuevo momento político que vive nuestro país es la oportunidad que las trabajadoras y trabajadores y sus respectivas organizaciones sindicales recuperen el rol protagónico  como actores esenciales del crecimiento y la transformación de la sociedad.

Por lo tanto, la Coordinadora Nacional de Sindicatos Interempresas, integrada por sindicatos del sector privado, proponemos que un futuro gobierno de las fuerzas progresistas genere las bases políticas para terminar con la desprotección de los trabajadores, que producto del estallido social y la crisis sanitaria por COVID-19, se han visto afectadas por la falta de fiscalización y protección de los derechos fundamentales, además proponemos una agenda en materia laboral que debe ser trabajada y construida en conjunto con las organizaciones sindicales.

  1. Trabajo Decente: que asegure una remuneración suficiente y equitativa que permita satisfacer las necesidades de los trabajadores y sus
  2. Titularidad Sindical: Establecer la titularidad del derecho a la negociación colectiva al sindicato, estableciéndolo como principal sujeto de la negociación por parte de los
  3. Igualdad de Remuneraciones con especial enfoque de género, en términos de “igual salario por trabajo de igual valor”, en concordancia con el Convenio 100 de la
  4. No discriminación en materia laboral, fortaleciendo el acceso a mecanismos de protección judicial y

5.       Reconocer el aporte a la sociedad y al desarrollo del país del trabajo en el hogar y las labores de cuidado de adultos mayores, niños y niñas, y personas en situación de discapacidad o enfermedad.

  1. Mejorar la calidad del empleo y aumentar la participación laboral de grupos vulnerables, especialmente mujeres y jóvenes, mejorando la capacitación de las trabajadoras y
  2. La negociación colectiva debe ser reconocida y garantizada a todos los trabajadores, públicos y privados, en la forma que los trabajadores organizados en sindicatos determinen, sea en su empresa o por rama o sector productivo. El Estado debe asumir el rol de facilitador del diálogo entre empresas y sindicatos en miras a lograr un desarrollo inclusivo y
  3. Seguridad Social para las trabajadoras y trabajadores, crear sistemas públicos en materia previsión y salud, que garanticen a todos los ciudadanos prestaciones sociales bajo los principios de universalidad, suficiencia, subsistencia y solidaridad. Es necesario que el Estado de Chile ratifique el convenio 102 de la OIT, sobre seguridad social.

Finalmente, reivindicamos el sindicalismo que lleva en sí, el valor de lo colectivo, de la distribución justa de la riqueza, la solidaridad, el reconocimiento del otro por lo que es y no por lo que tiene. Aún perduran muchas deudas de la democracia, pero lo esencial, es volver a situar el valor del trabajo y de quien lo ejerce.

Sindicato Interempresa Líder de Trabajadores de Walmart Chile, SIL

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