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El Nuevo Pan Nuestro de Cada Día

No quiero decir “a la distancia” (la verdad es que me niego rotundamente), nada más repetido hoy que la distancia, esta cuestión social que nos aleja, nos enmudece y nos hace sentirnos más solos que nunca, aunque todos estemos donde mismo y eternamente comunicados. Hasta el momento (y que me perdonen los que no están siendo como yo), no he perdido ni a un amigo ni a un pariente ni a un vecino, por lejano que sea. Sin embargo, pareciera que estamos todos muertos, aunque nunca antes había recibido tantos correos electrónicos, whatsaps y llamados telefónicos de personas que jamás esperé a que se comunicaran. Y que, cuando llaman, no hay tema, salvo uno:

Cómo está la salud.

Es, tonta y tristemente, cierto: la mayoría de las veces que tocan digitalmente a nuestra puerta a través de los actuales sistemas que tanto nos alejan físicamente, esconden el inconmensurable objetivo de preguntar cualquier cosa sin importancia o, lo que es muy loable, informarse si seguimos vivos o encaminados de alguna forma hacia el punto de ya no estarlo.

Siempre a la distancia.

Es horrorosamente poco original la situación de recibir preguntas anodinas o comentarios que no vengan al caso. Si es que hay caso. Casi siempre, esas preguntas constituyenuna señal inequívoca de que la imaginación no es el fuerte de quienes formamos uno a uno la Humanidad, en estos tiempos.

De esta mañana tengo un ejemplo concreto, resultado de un intrascendente llamado telefónico. Un amigo lateado. Con franqueza, no sé si me servirá de algo saber cómo este amigode muchos años y de quien no sabía nada hace meses, recibe a diario su marraqueta tibia y recién salida del horno, para su desayuno. Me describe detalladamente – y con pausas que le dan ánimocomo el conserje de su edificio va a la panadería de su barrio, con encargos de muchos vecinos. De veras, mi amigo no tiene el más mínimo derecho de hacerme perder el tiempo escuchándole que “el conserje tiene tres hijos, dos de ellos en la Universidad, está muy orgulloso y trabaja en este edificio hace siete años, putas que es buena persona, fijaté. Y ya en estos días desde la Junta de Vigilancia, según acordamos, le vamos a pasar la estufa eléctrica porque acá a la entrada se producen muchas corrientes de aire y tú sabes que los resfríos andan solos, más todavía con esto de ahora. Tú te vacunaste?

Podría llenar el vacío de por lo menos veinte minutos respondiendo a mi friolento amigo sobre cuándo, dónde y por qué me vacuné. Decirle que fue una casualidad. Que a mediados de marzo acepté la solicitud de comentar un libro durante su lanzamiento, en Curicó. Y que tuve que viajar dos veces hasta esa ciudad para escudriñar en la vida del autor de la publicación, un viejo cantor popular que escribe maravillosamente sus propias coplas. Y que el día de la elegante ceremonia, realizada  en el inmenso salón de un club  muy republicano, su administrador que también es un reconocido farmacéutico curicano, recibió a sus invitados ofreciéndoles la mejor bienvenida: vacunarse. Yo, que no soy reacio a los pinchazos pero que tampoco iría, por flojera, al consultorio de mi barrio para la dosis anual anti influenza, acepté. En medio de invitados (mucho estábamos en lo mismo) me saqué la chaqueta, deshice el nudo de mi corbata, me desabotoné el cuello de mi camisa, me arremangué y puse el brazo en manos de una hábil señorita con saltarines ojos de enfermera y que, en aproximadamente cuatro segundos (no los conté porque no suelo ahondar en detalles), me dejó a salvo de epidemias conocidas. Que de las desconocidas todavía no.

Pero no se lo conté a mi amigo.

Después me dijo algo así como:

¿Se hace largo esto, ah?

Y, quizás apostando a la posibilidad de que yo le pudiera responder a la pregunta que todo el mundo, tanto en Occidente como en Oriente, se hace con visos de urgencia, agregó:

¿Tú sabes hasta cuándo va a durar la pandemia?

“Octubre”, le respondí.

Y cuando recapacité dándome cuenta de que estamos recién a comienzos de mayo, entré en pánico. Me imaginé al interlocutor conversándome hasta la muerte final del último microscópico agente viral. Por supuesto, no quise preguntarle sobre su propia suposición pero tampoco alcancé a decirle gracias por llamar”, porque contratacó:

“No, diciembre”.

Lo hizo con aire triunfal y me sentí derrotado. Mi amigo, que pasó muchos años de su vida dedicado a la compraventa de automóviles y después a la compra y venta de libros difíciles de encontrar (yo adquirí de él una de las primeras ediciones de las Obras Completas de García Lorca, editada por Marcelle Auclair en 1958), acababa de dar un ultimátum a la ciencia mundial, dictaminando una fecha.

Y quiso seguir conversando. Pero me dio la impresión de que esperó a que yo hablara. ¿Y qué hacer, entonces? ¿Preguntarle sobre qué hace el tercer hijo del conserje, por ejemplo?

Sintiéndose con el mismo aire triunfal, continuó:

¿Qué has hecho ahora último?

Por un instante, el brevísimo instante de una idea fugaz, quise mandarlo a la cresta, pero me contuve pues él no tiene el derecho de andar diciendo por ahí (y sería un buen tema de conversación entre conocidos comunes), que yo estoy insoportablemente neurótico. Lo peor del caso, como buen ex vendedor de automóviles usados, usaría su mejor técnica de convencimiento, a esos diversos interlocutores.

Fue entonces que le puse un tema, para mí, algo más serio y frente al cual hay dos posiciones: la primera, que el mundo después de la pandemia ya no será igual y que estamos frente a una magnífica oportunidad de replantearnos y mejorar, en lo que se pueda. La otra, punto de vista de varios observadores y que echan por tierra cualquiera esperanza de aires renovados.

Sin embargo, una idea más o menos concreta parece ir en la delantera dentro de esta competencia de cómo cambiaremos,si es que cambiamos: la apertura hacia la transformación de la sociedad, por lo menos la occidental, mediante la innovación tecnológica y todo el mundo nuevo que ya llegó.Debo aclarar, sin embargo, que esta idea trae también a cuestas un eventual amargo espectáculo. Lo pongo en comillas para declarar que el texto no es mío:

una humanidad que se extingue, con individuos que viven aislados en sus celdas, sin contacto físico con sus pares, sólo unos pocos intercambios por computadora y que van disminuyendo como población sobre la Tierra”.

Es decir, dos posibilidades: O nada volverá a ser lo mismo o todo seguirá siendo exactamente igual.

El cara y sello inexorable.

Michel Houellebecq, uno de los más influyentes narradores franceses de la actualidad, publicó una carta en la que reflexiona sobre las consecuencias de la pandemia y el impacto del confinamiento en la escritura. Dice:

“El coronavirus debería arrojar como resultado principal la aceleración de ciertas mutaciones en curso. Desde hace algunos años, todas las evoluciones tecnológicas, ya sean menores como video on demand” con pago sin contacto o mayores como teletrabajo, compras por Internet y redes sociales, tienen como principal consecuencia (¿objetivo principal?) la reducción de los contactos materiales, y sobre todo humanos. La epidemia de coronavirus ofrece una magnífica razón para esta fuerte tendencia: una cierta obsolescencia que parece golpear las relaciones humanas. Todas estas tendencias existían antes del coronavirus, ahora sólo se han hecho evidentes con nuevas pruebas. No despertaremos, después del confinamiento, en un nuevo mundo; será lo mismo, sólo que un poco peor”, remata su mensaje.

Regreso a lo nuestro. Mi amigo, el del conserje y su pan de cada día. Y se me hace una obligación mantenerme en silencio y no contarle ni siquiera el título del libro de Houellebeck. Que es, precisamente, Un Poco Peor”.

Antes de despedirnos, un impulso desmedido me hace preguntarle a mi amigo por la calidad del pan que le lleva el conserje. Me la describe y, como no vivimos en el mismo edificio, siento la sutil nostalgia por una marraqueta recién salida del horno.      

Situación Asistencial al Borde del Colapso: Oposición Pide Cuarentena Total en la RM

Los senadores Guido Girardi y Rabindranath Quinteros, junto a los diputados Juan Luis Castro, Ricardo Celis y Miguel Crispi –integrantes de las comisiones de Salud del Senado y de la Cámara- llamaron al Gobierno a decretar una cuarentena global en la Región Metropolitana y a entregar ayuda social y económica “para que el confinamiento sea efectivo”. Asimismo, piden aumentar los testeos a 20 o 25 mil diarios, como única manera de poder controlar el virus.

El senador socialista Rabindranath Quinteros alertó que “hoy la pandemia está en los sectores populares y si el Gobierno no acude con ayuda social no podrán hacer aislamiento efectivo. Según su experiencia, elalto aumento de contagiados en Ancud, demuestra que los cordones sanitarios han perdido efectividad. Es prioritario evitar la propagación estableciendo mayores restricciones, pero entregando apoyo monetario”.

El diputado Juan Luis Castro, también socialista, señaló que “la situación asistencial está al borde del colapso. La persona fallecida en el Hospital San José –por no acceder a un ventilador mecánico- nos indica un futuro escenario que puede ser dramático”. Y agregó que “sentimos impotencia de no ser escuchados y le exigimos al Gobierno cambiar su estrategia de cuarentenas dinámicas  a confinamientos globales. Añadió que “no sabemos cuántos recintos sanitarios para hacer los aislamientos están implementados, ni tampoco cuando se va a incorporar la APS a la labor por contener el Covid-19”.

A juicio de los parlamentarios el Gobierno dio señales de relajo –“nueva normalidad”, “retorno seguro”, “anuncios de apertura de colegios y malls”- que ahora está pasando la cuenta. Por ello, el Ejecutivo debe avanzar hacia el “confinamiento del ecosistema que es la RM”; así como aumentar los testeos masivos –“20 a 25 mil al día”- para encontrar a los contagiados sintomáticos y asintomáticos y aislarlos en condiciones adecuadas tanto a ellos como sus contactos cercanos (casos probables).

“Estamos en el borde”

El senador del PPD Guido Girardi recordó por su parte que “el Gobierno tuvo una actitud exitista, porque extrapolo lo que ocurría en Las Condes y Vitacura a la realidad de todo el país. Incluso señalaron que se estaba aplanando la curva, hablaron de nueva normalidad y retorno seguro, de abrir colegios y malls. Es más, calificaron como error la suspensión de las clases, cuando en realidad esa medida que impusieron los alcaldes ha sido fundamental para evitar una catástrofe”.

Girardi dijo que “no pretendemos hacer leña del árbol caído, hemos tratado de colaborar, nos reunimos con el Presidente, formamos una Comisión de Expertos que es mucho más amplia que la del Ejecutivo… y en ese contexto queremos hacer una colaboración constructiva”. Sin embargo, dijo estar “preocupado porque el Sistema de Salud chileno es muy precario yadvirtió que pese “a todos los esfuerzos por tener nuevos ventiladores en la RM esa capacidad se puede ver sobrepasada.

Respecto de la cuarentena, agregó que “debe ser una cuarentena efectiva para impedir la difusión del virus dentro de este ecosistema, pero se requiere entregar apoyo económico y social. Podrán seguir funcionando supermercados y ferias, pero con todas las medidas sanitarias necesarias, uso de guantes, mascarillas y alcohol gel, que hoy no se están cumpliendo”.

Para Girardi, médico de profesión, “sólo una cuarentena real va a aplanar la curva, no va a disminuir el número de casos, pero va a impedir que se produzcan todos en un mismo momento o si no, nos vamos a ver en una situación muy dramática donde muchas personas no tendrán los ventiladores que requieren y tendrán riesgo de morir actualmente. Dijo que hay 16.135  contagiados activos, los quedeberían estar en recintos sanitarios, pero no hay más de un 10% y el resto está en sus casas contagiando a sus cercanos”. Llamó a incorporar a la Atención Primaria de Salud (APS) porque o si no, no se puede hacer seguimiento y aislamiento a todos sus contactos, que pueden ser 10 o 20 promedio, o sea hay que buscar 160 mil posibles contagiados y eso no lo puede hacer las seremis, sino que la APS”.

En tanto, el diputado Miguel Crispi, de RD, señaló que “el Gobierno ha enfrentado la pandemia como un tema económico y no sanitario. Están calculando cuanto podemos aguantar (…) llamo al Ejecutivo a aplicar una cuarentena total en la RM y a transparentar la información de los hoteles sanitarios: cuántos son, dónde están, qué capacidad tienen, cuántas personas están internadas. Creemos que se debe aumentar el número de recintos para aislar a los contagiados y estamos disponibles para apoyar eso”.

Mientras que el diputado Ricardo Celis, dijo que “el Gobierno debe tomar el control sobre la pandemia y eso implica encuarentenar  la RM, aumentar los testeos masivos y aislar a los contagiados y contactos o si no la contención del Covid-19 se nos va a ir de las manos”.

1960-1973: El Teatro Comprometido en Chile

En septiembre próximo se cumplirán 50 años del triunfo de la Unidad Popular en donde Salvador Allende Gossens, ganó las elecciones presidenciales de 1970. Los tres años de gobierno legítimo dejaron una profunda huella en la sociedad chilena, especialmente entre los sectores populares.

Las consecuencias de su trágico final han perdurado en el tiempo, en incluso las manifestaciones de octubre 2019 hunden sus raíces en la reivindicación de dicho triunfo. El camino recorrido por el movimiento popular ha sido un lento proceso de construcción política, social y cultural de los sectores populares y medios. En él participaron muchos actores sociales; entre ellos, hombres y mujeres de la cultura.

Por esta razón, nos detendremos en analizar la actividad cultural pre Unidad Popular fundamentalmente, porque consideramos que los cambios culturales estuvieron de la mano con la tradición de las demandas de los sectores populares y medios que fueron imbricándose y madurando a través de avances y retrocesos, con mayor auge durante la segunda mitad del siglo XX. Nos preguntamos quienes fueron parte activa de la construcción de una cultura que iba caminando junto a los cambios sociales y políticos, los que marcaron la impronta de los años sesenta.  Esta década fue clave para el avance de los proyectos globales en pugna, cuando en 1959 se produjo la Revolución Cubana, hito crucial que se transformó en faro para las juventudes latinoamericanas que vivían en plena guerra fría.

La política de los años cincuenta, escasamente resolvieron las demandas sociales que iban en aumento y a consecuencia de ello, los sucesivos gobiernos no estuvieron a la altura para enfrentar de manera práctica los problemas. Es así como la década de los sesenta fueron una verdadera bisagra histórica para el ascenso de un proyecto socialista en Chile, en donde a partir de la radicalización política, la cultura tomó su avanzada (A. Jocelyn- Holt, 1998). Hemos rastreado una red que conformó el teatro comprometido que caminó junto con los cambios sociales, reflejando las demandas del mundo popular, dando una impronta excepcional en la Historia cultural de Chile.

El triunfo de la Unidad Popular, aunque logró con una mayoría relativa, éste tuvo el apoyo concreto de las bases sociales populares, del movimiento obrero, del campesinado, de los pobres de la ciudade incluso de los sectores medios radicalizados (Garcés y Milos, 1998; y Gómez Leyton, 2004). Un importante sector de las capas medias estuvo activa políticamente, especialmente desde la actividad cultural, reivindicando en la historicidad a los sectores populares.

Rastreando en esta línea de acción, encontramos ya en la década de los años cuarenta, el surgimiento del Teatro Experimental (Sotoconil, 1982). En paralelo y desde principios del siglo XX, hubo artistas que se dedicaron al teatro como actividad permanente y que se reunían en torno a la Sociedad de Artistas de Chile o SATCH, organizaciones autodidactas que lograron que el Estado chileno creara la Ley de protección al artista del año 1935. Durante esos mismos años, docentes del Ex Pedagógico bajo la dirección de Pedro de la Barra y otros, formaron el Colectivo de Artistas del Instituto Pedagógico, con la intención de llevar el teatro a todos los rincones de Chile y convertirlo en herramienta de transformación social (Durán, 2012, P. 31).

Algunos miembros del Colectivo de artistas del teatro o CADIP, fueron contratados enuniversidades con el objeto de formar los institutos o departamentos del teatro universitario, tales como: el Instituto de la Universidad de Chile o ITUCH en el año 1941; el Teatro de la Universidad Católica o TEUC en 1943; el Teatro de Concepción o TUC en 1947 y, mucho más tarde, el Teatro de la Universidad Técnica del Estado o TEKNOS en 1958.

Hacia fines de los años cincuenta el Teatro termina su proceso de institucionalización en las universidades y al comenzar en la década de los sesenta, el panorama de éste en general era de estancamiento. Este anquilosamiento se manifestó en la falta de público masivo que asistiera a las funciones, ya que el teatro estuvo ejerciéndose en los salones de Santiago con un público estable y de perfil similar, situación que incomodaba a ex miembros del Teatro Experimental que se fundócon la intención de llevar el teatro a todos los rincones del país.

Es así, que ambas variables como el costo y el centralismo, fueron objeto de análisis de los propios docentes universitarios y jóvenes egresados del Teatro universitario, que, en declaraciones de prensa de Orlando Rodríguez, crítico teatral de la época, ya mencionaba sobre dicha inmovilización. Al contrario de este proceso de institucionalización, Pedro de la Barra, apodado “El Maestro”, renuncióen 1958 tras este proceso de reacomodo del teatro experimental, donde algunos se quedaron dirigiendo las universidades y otros siguieron con la labor de difusión teatral para ir a las regiones de Chile.

Luego de su renuncia, de la Barra es invitado al TUC por Gabriel Martínez para dirigir la obra “Redes del Mar” en el año 1959. Esta obra fueescrita por José Chestá, dramaturgo y docente normalista de Concepción, donde tuvo un éxito rotundo. Es importante destacar que algunos de sus artistas en este estreno de aquel año fueron: Mireya Mora, Alberto Villegas, Gustavo Von dem Bussche, Roberto Navarrete, Jorge Gajardo, Verónica Cereceda, Jaime Vadell, Fernando Farías,Nelson Villagra, entre otros:

“… A ese personaje, Pescador 1, le recuerdo con mucho cariño. Lo inventamos entre Pedro de la Barra y yo. El típico «curaíto» de pie en un rincón de la habitación, mudo, midiendo la intensidad del bamboleo de borracho, y de pronto irrumpe en la conversación diciendo ¡Los Quiroces, amigos míos! Las carcajadas del público eran increíbles. Y luego me invitaban a cantar para que bailara Jaime y Yeya Mora (Yeya estaba graciosísima). Cantaba el cha cha chá Chachito, cachito, cachito mío. Las Redes, la metimos en un taller, todo el elenco, dirigido por Pedro. La obra mejoró en algunos aspectos, aunque a mi juicio perdió una suerte de perfume marítimo más inocente que le había otorgado José. Pero, sobre todo, se develó un autor penquista que era lo esencial.« (Entrevista a Nelson Villagra, 2020).

Por consiguiente, Orlando Rodríguez, crítico teatral y docente del Instituto de teatro de la Universidad de Chile, ex miembro del teatro experimental, siguió los pasos del “Maestro y viajó hacia regiones; específicamente, a Concepción, escapando de la saturación del ambiente santiaguino como de la inmovilidad del teatro chileno hasta entonces:

“… El Teatro es una de las manifestaciones artísticas que se encuentra restringido a los exclusivistas del centro, no posibilitando el acceso a obreros, campesinos y pobladores modestos, que viven alejados del sector céntrico… la buena voluntad de las compañías universitarias de ir a sindicatos nos es suficiente, en especial corresponde esta actividad al teatro de la Universidad de Chile que a través de su departamento de extensión ya ha comenzado una labor de organizar actividades teatrales y asesorando algunos grupos…”(Rodríguez, Orlando. Crítica teatral. Diario el Siglo, 27 de noviembre de 1963, p. 8).

En uno de esos viajes conoció a José Chestá y a su esposa Berta Quiero, a quien entrevistamos el 2019 y nos comentó que Orlando Rodríguez organizaba una escuela de verano como docente del ITUCH, en donde expresó que buscaba talentos chilenos que se dedicaran al teatro; además, de entrelazar historias que hablaran de la pobreza y marginalidad, paisajes propios de nuestro país. Era el momento de reactivar el teatro aficionado y patrocinarlo. Orlando Rodríguez ya sabía del éxito de “Redes del Mar” en 1959, con actores recién egresados del ITUCH y TUC. Además, le solicita al dramaturgo un nuevo material para publicarlo, reproducirlo y estrenar una obra inédita con alto contenido social y político. Hacia el año 1962, Chestá dio sus frutos y se estrena la obra “El Umbral, obra en dos actos (Chestá, 1962) que:

“… muestra la realidad que ostenta la compañía carbonífera de Lota, defendiendo los intereses de la compañía en contra de los obreros. Berta es hija de un prestamista en Lota y quiere irse de allá para tener una mejor vida en Concepción, luego se emplea en el hospital y atiende obreros del carbón quemados por el gas grisú, sensibilizándose y apoyando la causa de Lota…” (Diario El Siglo. 21 enero de 1964. P. 8).

De esta forma, l
a obra se estrena en el taller de Arte dramático de Lota, bajo la dirección de Enrique Durán y se estrena en Santiago, en el Teatro Antonio Varas. Esta obra contó con las actuaciones de Jorge Cabrera, Cecilia Simonetti, Isabel Pastor, Inés González, Emperatriz Bertrand, Rubén Ubeira, Raúl Espinoza, Julio Lambert, Héctor García, Hernán Poblete, Efraín Díaz, Rolando Olmedo, Manuela Reyes, Jorge Burgos, Ana María Nacham, Isabel Gálvez y Sonia Gallegos.

Es importante destacar, que la obra el Umbral de Chestá, fue junto con “Los Invasores” de Egon Wolff y “La estación de la Viuda” de Eugenio Labiche, las primeras obras que se estrenaron como extensión y difusión del teatro universitario que se dieron en diversos sindicatos del país, las cualesfueron patrocinados bajo la firma del convenio CUT- ITUCH de 1963, contribuyendo desde esa labor a la educar y concientizar a los trabajadores y sectores populares que fueron la base de apoyo para lograr el triunfo de la Unidad Popular en 1970.

Es así como esta línea de gestión cultural, fue parte de la difusión teatral iniciada desde los años 50 por docentes del Teatro Experimental, continuada por docentes del ITUCH y de muchos teatros independientes, que tomaron relevancia en estos años. Este inicio del compromiso del Teatro, lo identificamos principalmente entre Santiago y Concepción, manifestando el interés de la sociedad chilena para expresarse a través del teatro, en un sostenido avance y explosión cultural sin precedentes hasta 1973.

En consecuencia, tanto la figura de Pedro de la Barra como la de Orlando Rodríguez, quien falleció en el año 2019, se nos revelaron como agentes importantes de la difusión cultural en Chile durante los años cincuenta y sesenta. Orlando Rodríguez, siendo ex miembro del teatro experimental, docente y crítico teatral del ITUCH, fue continuando la labor de extensión cultural, quien junto a otros docentes que tenían el mismo pensamiento sobre el teatro y la cultura, a los que fueron sumándose jóvenes estudiantes artistas del teatro hasta 1973. Lo anteriormente dicho fue posible gracias al estudio de la prensa, específicamente del Diario el Siglo, mástestimonios orales que hemos reunido en el tiempo nos permite la reconstrucción de esta red y la importancia del arte como herramienta transformadora en las sociedades que experimentan cambios como lo fue la sociedad chilena de hace cincuenta años.

Escuela: ¿Espacios de aprendizaje o albergues de política social?

Hoy está en discusión la incorporación o regreso a clases de los niños, niñas y adolescentes. Esto en oposición clara a la opinión del gremio, alcaldes y ciudadanía. Para ellos, se han utilizado distintos argumentos, lamentablemente cuyos dichos están muy alejados de los intereses de quienes conforman la comunidad educativa. Más bien responden a un motor económico que está por sobre los derechos de los niños, niñas y adolescentes.

Las palabras del Ministro de Salud nos muestran un espacio en donde las escuelas se han transformado en verdaderos albergues sociales, espacios que facilitan el curso de la economía y bajo ningún punto se instala, revisa o resalta la importancia de la educación.

Los colegios hoy son espacios de cuidado o guarderías para que padres puedan trabajar. Son espacios de protección de maltrato y en casos extremos delitos mayores. Son espacios de vacunación y de alimentación. Podríamos seguir enumerando las responsabilidades sociales que se depositan en las escuelas, profesores y estudiantes.

Sin embargo, llama la atención que el acto educativo de enseñanza y formación pase  a ser solo una sombra dentro de la misión de estos establecimientos. Lo anterior nos puede llevar a entender como hoy resulta tan fácil y práctico la eliminación de asignaturas, evidenciado la educación como un instrumento para el sistema, sin considerar que esas disciplinas académicas secuestradas por el sistema, entregarían herramientas vitales para la vida y sobre todo el concepto de buen vivir.

Ahora nace la pregunta, ¿dónde realmente se forma un sujeto pleno y conciente? No solo de su propia existencia, sino también de la existencia del otro y más aún de su relación con el medio.

Hoy transformamos un espacio de aprendizaje para la vida en un campo de adoctrinamiento, en donde me atrevería a decir que el único momento de aprendizaje que se vive en los establecimientos educativos de nuestro país, son los recreos (momentos de esparcimiento y diversión al interior de los recintos, supervisados bajo la mirada punitiva de un castigador, rol que después, en etapa adulta y laboral,  será ocupado por el jefe).

Mi crítica y análisis puede molestar. Sin embargo, también es una invitación a pensarnos el proceso educativo y de aprendizaje, no solo por quienes buscan conocimientos sino también en quienes los imparten.

La calidad de vida de los que llevan la misión de sostener estos espacios es literalmente lamentable. Hace poco y en tiempos de pandemia una atlética alcaldesa anunciaba la disminución en el pago a docentes y asistentes de la educación. La violencia hacia el profesorado se ha transformado en algo tan común que hoy es un discurso naturalizado.

Frente a cualquier estallido del sistema aparece el ente que criminaliza la acción. Esto coloca al sistema en un débil péndulo que debe ser contenido, controlado y sancionado. Castigando inmediatamente a quien se escapó del sistema.

Puede una sociedad depositar tanta misión y deber social sobre un eslabón de su cadena, al parecer puede, ya que así lo hemos visto en los últimos años. Los costos de esto también los conocemos, docentes en su mayoría con nula o escasa calidad de vida, reventado de misiones y deberes que le entrega el Estado. No son casuales las licencias médicas ni uso de medicamentos que deben ocupar las y los profesores.

No me voy a referir a los sueldos ya que no pretendo colocar el dinero por sobre la mirada humana que requiere este eslabón social.

Hoy en tiempos de pandemia y de reencuentro con la fragilidad infantil y la inestabilidad esperada de los adolescentes, tenemos la oportunidad de pensarnos y ver que deseamos construir bajo un modelo económico en crisis.

Posiblemente hoy nos damos cuenta de la sobrevaloración a los cartones que pretendemos colgar en nuestras paredes.

Debemos pensar la infancia y no apurar procesos vitales y de crecimiento solo con el objetivo de alimentar una economía voraz y sin vida.

Invito a la crítica y la reflexión, así como también a la revalorización de quienes hoy en día tienen la misión de educar y no ser transformados en simples represores del pensamiento.

El Peso de la Crisis No Debe Recaer sobre las Espaldas de Trabajadoras y Trabajadores

La expansión de la epidemia de Covid 19 hacia comunas del sector poniente de la Región Metropolitana (RM) marca un hito, porque el SARS-COV-2 comienza a afectar a sectores sociales más vulnerables y a poblaciones que sobreviven con altos niveles de pobreza, precariedad laboral, hacinamiento y patologías crónicas. Para prevenir un colapso sanitario, económico y social es necesario que el Estado y los más ricos sostengan temporalmente a las familias que carecen de ingresos como consecuencia de la pandemia.

La agudización de la crisis sanitaria sepultó la “nueva normalidad” o “retorno seguro” del gobierno y dejó mortalmente heridas sus “cuarentenas flexibles y estratégicas”. Es un hecho indesmentible que el número de contagios se incrementa de manera acelerada en comunas populares de la RM, como consecuencia de la tardía decisión del Ministerio de Salud de retrasar, sin justificación sanitaria, cuarentenas en comunas que vienen mostrando desde hace más de un mes un aumento sostenido del número de personas infectadas.

Los motivos que ha tenido Piñera para evitar las cuarentenas están más relacionados con razones económicas que con objetivos de salud pública, y esta tardanza en adoptar medidas de contención de la epidemia revelan que el mandatario ha seguido cediendo sistemáticamente a las presiones empresariales, en perjuicio del bienestar y la vidade la población afectada por la epidemia.

La credibilidad del gobierno es bajísima y las evidencias demuestran que el tan proclamado aplanamiento de la curva de contagio era solo un mito, ya que la expansión del COVID 19 sigue en alza, sin que haya señales visibles de moderación de los contagios. Los datos que entregan las autoridades de salud muestran con claridad que todavía no hemos llegado a la cúspide (peak) de la crisis sanitaria y que probablemente la cima del contagio coincidirá con el momento en que el virus ataque a sectores sociales más desprotegidos y con menos posibilidades de enfrentar un confinamiento prolongado, porque dependen para susubsistencia de lo que ganan día a día.

Junto con las medidas sanitarias que se están adoptando para extender la cuarentena, es necesario acelerar la aprobación del proyecto de ley de Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), que fue parcialmente rechazado por el Congreso Nacional, debido a diferencias entre oposición y gobierno;relacionadas con el monto y extensión de la cobertura de este ingreso de emergencia, indispensable para garantizar la subsistencia de familias pobres y de la llamada “clase media”; segmento  heterogéneo de la población que agrupa a millones de personas que laboran en actividades relacionadas con el comercio, los servicios o la pequeña producción.

Una cuarentena efectiva

La extensión de la cobertura del IFE a estos sectores socialesmedios, que habitualmente no son sujetos de apoyo del Estado; es fundamental para garantizar una cuarentena efectiva a cerca 9 millones de personas que trabajan de manera informal o por cuenta propia, impedidas de laboraren esta coyuntura. Para lograr el objetivo sanitario, este el IFE debiera ser igual o superior al salario mínimo ($320.500) para una familia de cuatro personas y tendría que extenderse durante todo el periodo de la pandemia. Este aporte solidario contribuye a sostener también al conjunto de la economía, incluyendo su aporte a la reactivación del ciclo de producción y consumo, a través del fortalecimiento del poder de compra de la población.

Es indispensable además que las organizaciones sindicales cumplan su rol e intensifiquen su defensa de las trabajadoras y trabajadores, y que las autoridades de gobierno aumentenla fiscalización para impedir abusos de empleadores. Según cifras de la Dirección del Trabajo, cuando recién se iniciaba la crisis sanitaria, entre enero y marzo de 2020, las cartas de despido cursadas por empresarios fueron 994.265, con 212.600 despedidos más que los registrados en el mismo periodo del año 2019.

En momentos de crisis extrema, como la que estamos viviendo, las soluciones de la receta neoliberal resultan inútiles para enfrentarla. La focalización de los subsidios en los más pobres no basta, el Estado debe intervenir también con políticas públicas y soluciones que se extiendan hacia toda la población vulnerable. Es necesaria además la activa participación de la ciudadanía organizada mediante accionesde educación sanitaria, autoayuda o solidarias; que vengan desde organizaciones vecinales, partidos políticos populareso asociaciones de economía solidaria, por nombrar algunas.

Los recursos para financiar este periodo de emergencia deben ser aportados principalmente por el Estado, que tiene la posibilidad de endeudarse a largo plazo por la vía de emisión de bonos soberanos, y de quienes se han beneficiado de este modelo de crecimiento desigual; me refiero a los súper ricos, cuyo aporte tributario al país es insignificante. No queremos que una vez más el peso de los costos de la crisis se cargue sobre las espaldas de trabajadoras y trabajadores.

Se Acercan los Días “D” y el Gobierno No Logra Tranquilizar al País


Ad portas de ingresar a las semanas
D de la pandemia, según las anticipaciones de algunos expertos, y cuando en la capital más de 5 millones de habitantes deberían recluirse en sus hogares para frenar el alza hasta ahora inevitable del contagio del coronavirus, la clase política -gobierno incluido por cierto- camina por su propio carril a la espera del desenlace del mes de mayo. Un mes que probablemente la historia recogerá como el tiempo en que Chile, que hasta ahora muestra la escalofriante cifra de más de mil contagiados diarios, caminaba en la cuerda floja de la pandemia provocando que se levantaran voces de alerta por todo el país, advirtiendo que el sistema hospitalario ya entró en fase de estrés máxima, mientras el fantasma del hambre se asoma cada vez más cercano.

Esa hambre, provocada por el cambio en las condiciones de trabajo no solo de los sectores más desvalidos eternamente en este país, sino también en la manoseada clase media, ambos sectores obligados a una cuarentena difícil de sobrellevar, puede estar incubando rabias y descontentos que muy rápido pueden derivar en otro estallido de violencia. Y que incluso puede ser peor que el del 18 de octubre.

Tal vez por eso es que el senador de Renovación Nacional, Francisco Chahuán, haya tenido la audacia de presentar un proyecto de ley que busca crear el delito de “ruptura de la paz social”. Se trata nada menos que de castigar a quienes participen de aglomeraciones de personas donde exista violencia, aunque la persona no esté cometiendo delito algunoEs decir, por el solo hecho de estar en una manifestación los participantes pueden ser sancionados si es que no despejan de inmediato el lugar a la voz de la fuerza policial. Aun cuando no se les haya sorprendido robando, cometiendo destrozos, prendiendo barricadas o agrediendo a Carabineros, entre otras posibilidades.

El curioso proyecto de ley -por calificarlo de alguna manera- castigará a quienes se mantengan en la manifestación si no se retiran dentro del plazo perentorio establecido por la policía. Así -dice- “los distintos miembros de una turba violenta podrán ser detenidos y sancionados bajo la figura legal de “ruptura de la paz social”, lo que permitirá a los jueces establecer las medidas cautelares que correspondan”.

La idea de Chahuán es incorporarla en el Título II del Código Penal, como artículo 133 bis, aplicando la pena de reclusión menor en su grado medio. El proyecto de ley se encuentra en primer trámite constitucional en el Congreso y siendo analizado por la Comisión de Seguridad Pública del Senado de la República, pero se le augura escasa vida por tirios y troyanos.

Mientras se acercan los días que algunos llaman “el peack de la pandemia” y otros la atrasan para fines de junio, y no se ve cercano el día en que la curva comience a decrecer, el Presidente Piñera se sigue esforzando por aplanar su propia curva de rechazo en la población. La última encuesta Criteria recoge que la aprobación del presidente Sebastián Piñera se incrementó de 15 a 23 por ciento, mientras que la desaprobación descendió de 80 al 70 por ciento. No es mucho, pero cuando se ha estado en el 6 por ciento y durante siete meses no ha logrado despegar, es casi para celebrarlo con champaña. La aprobación del gobierno en tanto subió de 15 a 23 por ciento, mientras que la desaprobación bajó de 81 al 72 por ciento.

Para el senador Ricardo Lagos Webber la explicación de la subida de Piñera en las encuestas es simple: “porque hoy la ciudadanía tiene miedo de la enfermedad y en todas las sociedades, cuando hay miedo, la valoración del rol de la autoridad tiende a subir porque se necesitan liderazgos”. En ese sentido dijo que “el Gobierno confunde esa alza temporal de las encuestas por el susto a la pandemia con un respaldo ciudadano para encajonar a la oposición…”

Y bien temporal puede ser si, además, se dispara en el pie al nombrar como ministra de la Mujer a una ex alcaldesa UDI, sobrina-nieta del dictador Pinochet y cuyo nombramiento ha sido resistido por el feminismo por carecer de conocimientos mínimos sobre el tema.

Desde que renunció Isabel Plá el 13 de marzo, fungió como ministra subrogante la subsecretaria Carolina Cuevas (RN), quien ejerció el cargo por casi dos meses. La esperanza de su partido era que fuera nombrada en propiedad. Pero, una vez más, la UDI fue más fuerte. No pocos comentaron que la nueva ministra Macarena Santelices “es un triunfo” de Van Rysselberghe porque ella fue parte de la directiva gremialista cuando la senadora llegó por primera vez a esa presidencia.

La hora de la verdad

Para el Presidente y el gobierno, mayo es el mes crucial. Expertos señalan que se entró en la fase más difícil de la pandemia y que, según cómo el Ejecutivo la enfrente, dependerá su futuro político. Tanto es así que el ministro Mañalich, al recibir una partida de ventiladores advirtió que “los días que vienen van a ser muy duros”, pidiendo tranquilidad a la población porque «tenemos la cantidad de insumos, cantidad de camas» para combatir el avance de la pandemia.

Preocupados y alarmados, como la mayoría del país, llegaron esta semana hasta La Moneda un grupo de senadores de las comisiones de Salud y de Desafíos del Futuro. Pidieron lo que alcaldes, científicos y hasta el Colegio Médico están pidiendo: que el gobierno los escuche y acepte sus propuestas. La senadora DC Carolina Goic planteó que «no estamos en la meseta, no estamos con una situación controlada, por eso, lo que hemos venido a decirle al Presidente y al ministro, es que queremos ser parte de la solución, que se abra la cancha, que se tomen en cuenta a los distintos actores. Tenemos una situación país que demanda de verdad el trabajo conjunto de todos». La senadora además precisó que «le hemos pedido que discutamos las medidas de apoyo en términos de oportunidad, va a ser imposible que la gente cumpla la cuarentena, sino tiene garantizado su ingreso. Eso requiere abrirse al diálogo y a esperar acuerdos sobre todo para ir en ayuda de la población más vulnerable y aquellas familias que han perdido su ingreso».

«Lo que es fundamental es el manejo de la información por parte de las autoridades y eso implica compartir la estrategia, compartir la información, que la mesa social y asesora no solamente sean parte de una reunión, sino que también sean opiniones que sean consideradas para la información», acotó Goic.

El senador PPD Guido Girardi por su parte, valoró «el cambio de tono de Gobierno, porque pasamos de un momento de cierto exitismo, llamando al relajo, de apertura de malls y colegios, de donde se pensaba que se estaba aplanando la curva, a la situación real». Girardi añadió que «le planteamos la posibilidad de evaluar una cuarentena total de la Región Metropolitana, de evaluarla seriamente» y de mejorar la capacidad de aislamiento «sobre todo de las comunas pobres».

Según el parlamentario existen dos pandemias, “una que empezó en los sectores con mayores recursos” y ya estaría declinando. Y la otra es la que se está multiplicando en los sectores populares, a causa del hacinamiento y de condiciones de vida que no permiten tomar medidas de aislamiento.

A su juicio se “debe hacer cuarentenas supervisadas y en lugares adaptados para ello –albergues u hoteles sanitarios, hospitales- y no en las casas donde se van a contagiar todos los demás. Y llamo al Presidente a no relajar las medidas y fortalecer las acciones para contener la pandemia. Primero la salud, después la economía”.

El fantasma del hambre

El Presidente Piñera sigue repitiendo lo que su gobierno ha hecho para ir en ayuda de ese millón de desempleados que él calcula habrá a raíz de la crisis. En esa línea, el presidente destacó las distintas iniciativas que han impulsado para hacer frente a la crisis económica producida en medio de la pandemia por coronavirus (Covid-19). La Ley de Protección al Empleo, el seguro para los trabajadores a honorarios y el ingreso familiar de emergencia fueron parte de las medidas que resaltó. Piñera también destacó en este grupo el ingreso mínimo garantizado, proyecto que fue presentado en medio del estallido social.

“Este proyecto (de ingreso familiar de emergencia) es urgente y necesario. Es un proyecto que favorece a casi 2 millones de familias, a 4,5 millones de personas, y tiene un costo muy alto. Y hay dos maneras de oponerse a un proyecto de ley, una es rechazándolo y la otra es pidiendo lo imposible”, comentó.

Lo que no dijo es lo que le aclaró el ex ministro, ex Banco Central y actual decano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, José de Gregorio.

Si bien valoró las medidas en general, afirmó que el esfuerzo debe ser mayor. «Me parece que el Gobierno ha ido en la dirección correcta, pero la ayuda de las familias y el programa a los trabajadores es insuficiente en su magnitud, se podría hacer un esfuerzo mayor en cubrir a más gente, porque esto llega al 60%, pero qué pasa si se está en el 65%, 70% o incluso en el 80% que también lo puede estar pasando mal. Hay que ampliar la cobertura, pero a la vez el monto. Tratar de llegar a un salario mínimo para hogares. El gobierno anunció que iba a destinar US$2.000 millones, y por ello creo que ahora debió usar todo el fondo y no solo una parte de ellos. Pareciera no tomársele el peso a la urgencia de las medidas que se deben aplicar», agregó.

La explicación del Gobierno para poner ese tope es que están guardando más dinero por si la pandemia se extiende en el tiempo. Pero para De Gregorio esto no es así, ya que «ahora estamos en el peack, después pueden venir otras políticas. Estamos viviendo en un momento donde el principal actor para salir de la crisis es la política fiscal. No hay otra opción, vamos a terminar con una mochila más pesada, pero una buena salida nos va a permitir recuperarnos mejor y manejar de manera razonable esta mochila fiscal que tengamos».

«Ya no hay regla fiscal en estos momentos. El Estado no tiene espacio ilimitado, siempre es limitado, pero todavía queda espacio. Chile es de los países emergentes en mejores condiciones para hacer lo correcto y después ver financiamiento. Muchos lo hacen lamentablemente al revés, se hace lo que alcanza. En cambio, Chile es distinto, porque por décadas de seriedad macroeconómica, ahora se puede dar otra demostración que no fueron 30 años perdidos. Lo importante de los programas de apoyo es poder retirarlos a tiempo, son de corto plazo. El gran problema que han tenido las economías emergentes es que cuando viene una recesión expanden la política fiscal y después no la contraen, y los estímulos que son transitorios empiezan a quedarse de manera permanente. Hay inercia fiscal. Lo importantes es que los estímulos sean por una vez y permitan restablecer un déficit fiscal razonable», explicó.

Esta semana el Senado votó en contra del articulado, en particular del proyecto de ingreso familiar de emergencia por lo que quedó sin el contenido sustancial respecto de la entrega de este aporte y de su monto. De hecho, en la votación en general sobre la idea de legislar hubo 42 votos de aprobación, sin embargo, cuando se pronunciaron respecto de las indicaciones del Ejecutivo sólo se obtuvieron 18 votos a favor y 24 en contra. Así que ninguna de las propuestas del gobierno como el nivel del bono de $65.000 o el mecanismo de aplicación fueron respaldadas ni por la mayoría del Senado, ni de la Cámara de Diputados.

La oposición pide el aumento per cápita del bono a los trabajadores informales de $65.000 propuestos en el proyecto a $80.000. Sin distinción por tramos, ya que el gobierno proponía diferenciar respecto de aquellos que formaban parte del 40% más pobre, y otros entre 40 y 60% de hogares más vulnerables.

También se solicitaba la entrega de forma pareja del mismo aporte por 3 meses, y no en orden descendente como planteaba el Ejecutivo. Este sector afirmaba que con una cobertura a 1.900.000 hogares –tal como proyectaba el gobierno- el costo fiscal sería de los US$ 802 millones contemplados hoy en la iniciativa, a US$ 1.200 millones, lo cual aseguraron, “está dentro del marco del Fondo anunciado el 8 de abril de US$ 2.000 millones”.

Sobre esta situación, el senador Lagos Weber explica: «Lo que no aprobamos fue el artículo que establecía el aporte decreciente, de $ 65 mil per cápita el primer mes, a $ 55 mil el segundo mes, a $ 45 mil el tercer mes (…) el proyecto establece una suma que va bajando cada mes y un punto de discusión es que esa cifra sea permanente, no decreciente, eso fue lo que rechazamos».

«Le dijimos claramente (al ministro de Desarrollo Social) una propuesta bien sencilla y fácil de entender: el gobierno anunció un fondo de US$ 2.000 millones para el ingreso familiar y de los 2 mil millones, en este proyecto está usando 802, el 40% del fondo, ¿ya? ¿Y qué le decimos nosotros? No le decimos que se gaste todo el fondo (…) el anuncio del Presidente fueron 2.000 millones y cuando llega el proyecto no se gasta 2.000, se gastan 800. Y lo que le pedimos al gobierno es que no tuviera un aporte decreciente en el tiempo porque no es un seguro de desempleo (…) si es el gobierno el que está diciendo a los trabajadores quédese en su casa por la pandemia». «No tiene ningún sentido hacerlo decreciente», agregó.

El senador socialista Carlos Montes opinó que con esta votación, el Senado le ha dicho al gobierno que debe mejorar el proyecto, que como está tiene muchas insuficiencias y muchos defectos. Frente a esto, el gobierno tiene muchas opciones, y esperamos que opte por dialogar”,

La próxima semana el gobierno enviará un veto aditivo. Igual deberá sentarse nuevamente a hablar con la oposición porque para aprobarlo se requiere la mayoría de los parlamentarios y por lo que hasta ahora se sabe, el gobierno no quiere cambiar sus guarismos y la oposición no ceja en su empeño por mejorar un proyecto con letra chica.

Educación en Tiempos del Coronavirus: del Teletrabajo a la Educación Virtual

Todos llevamos semanas internados en los hogares, unos voluntariamente, otros obligados por ley. Prima el sentido colectivo ante el individual, hasta el neoliberalismo más duro ha debido aflojar algunos de sus principios irremovibles: un papel más relevante del Estado que del mercado, de lo público que de lo privado, limitar libertades individuales, aumentar el gasto y endeudamiento público, disminución del crecimiento, restringir horarios de compra y venta, limitaciones a los despidos por causa mayor, entregar bonos, tener que consultar políticas con la sociedad civil organizada, hay empresarios que tiemblan con la fijación de precios a productos básicos.

Pero al final los trabajadores tendrán el alza de las ISAPRES del mismo modo, saldrán de sus deudas hipotecarias tres meses después de lo planificado, los fondos individuales de cesantía estarán vacíos, el desempleo rondará las puertas de los hogares (se asoman propuestas como el Programa de Empleo Mínimo-PEM de la dictadura), los grandes grupos empresariales globalizados se recuperarán rápidamente y las PyMEs habrán disminuido sus ingresos o quebrado. Después de esta tragedia, parafraseando La Fiesta de Serrat: “vuelve el rico a su riqueza, vuelve el pobre a su pobreza, el señor cura a sus misas….”. Pero los ciudadanos y ciudadanas serán y seremos diferentes. No seremos los mismos o mismas y el estallido social, el mayor movimiento social de estos años, tampoco será el mismo, es un componente más –entre muchos- de la incerteza, del temor, de la esperanza que hoy se hace carne en los hogares encerrados. Que algo va a pasar, así va a ser: nada estructural cambiará, pero nada permanecerá igual, cambiará la cultura y subjetividades, las nociones de nosotros mismos, de las relaciones sociales y vida en comunidad, familia y hogar, del consumismo y las tecnologías, del poder. Algo del neoliberalismo será distinto.

El capitalismo neo liberal global y el de Chile parece colapsar y reconstruirse según lo conocemos: ¿hacia dónde? Lo dirá el modo político y económico, global y nacional, en que salgamos de esta etapa y se recupere la movilización social democrática en sus demandas sociales. El capitalismo y sus elites como esos monstruos de los cómicsrenacen bajo formas diferentes una y otra vez para asegurar su reproducción y mantener su acumulación de capitales, conocimientos, innovaciones tecnológicas y poder global sobre la sociedad.

Y en este tiempo ¿qué ha pasado con la educación? Pese a la oposición de educadoras, asistentes y académicas de párvulos se aprobó la ley que permite la obligatoriedad de la educación parvularia desde la primera infancia financiada por el estado, lo que significa que –dado que la mayoría de los jardines infantiles son o pueden ser privados- serán subsidiados por el estado debilitando la educación pública.

El Ministerio de Educación ha diseñado recursos para el estudio en casas e intentado mostrarse proactivo y menos represivo y conductista que con la pésima gestión de Cubillos, pero sigue autoritario; muchos de sus programas continúan mientras se ajustan a la realidad del teletrabajo. Los establecimientos intentan normalizar sus clases a través de medios tecnológicos con la subvención asegurada por el MINEDUC (entonces, ¿podía entregarse sin asistencia física comprobada?) En las aulas hay docentes trabajando en doble jornada por muchas horas: doméstica y laboral. Las universidades estatales intentan ajustarse a la realidad apenas saliendo de las movilizaciones sociales del 2019, cerrandosemestre e iniciando el nuevo. La FAUECH y CONFECH intentan construir un petitorio de necesidades contingentes y estructurales a presentar al CUECH, CRUCH y Gobierno. Universidades privadas inician sus clases virtuales como les es posible con docentes despreparados y disfrazando la calidad. Los estudiantes mantienen la deuda del CAE.

Funcionarios públicos de las seremis de educación siguenlibrando batallas de reintegro a sus funciones luego de ser expulsados al asumir Piñera. Del Colegio de Profesoras y Profesores de Chile lanzan un “Plan educativo de emergencia para enfrentar la crisis sanitaria”. Salvo la ley de educación parvularia nada habrá cambiado más allá de las subjetividades y formas, en lo fundamental el mensaje de la película El Gatopardo continúa vigente en lo estructural pero no necesariamente en la expresión histórico-territorial: debemos cambiar el modelo nacional.

Para los educadores es también un tiempo de descubrimiento de nuevos desafíos teóricos y metodológicos de la educación, la gestión, el currículum, la pedagogía, las relaciones sociales de aprendizaje, la educación pública, el desarrollo profesional docente, los educadores no profesionales. Hay que hacer la crítica política correspondiente y justa, pero también hay que aprender observando la realidad, los procesos objetivos y las subjetividades de estos tiempos.

La familia por ejemplo- ha recuperado un papel pedagógico protagónico, no de “home school” conservador o libertario (opuestos a la escuela pública estatal), sino como un ente que coopera con la escuela en el aprendizaje de los estudiantes, no para mal sustituirla, como ahora, sino para que los adultos asuman con más presencia un rol formativo que potencie el trabajo docente de la escuela, sin ocupar ni sus tiempos, ni espacios, ni contenidos: sí apoyar aprendizajes. La escuela sigue siendo necesaria, la pública más que nunca, en una nueva relación con el territorio y familias que hay que descubrir y construir en las prácticas e ideas.

En la historia de la humanidad y de cada uno(a) la educación se inicia en la familia, continúa en la comunidad y luego en el sistema escolar. Ha sido así por miles de años en un proceso histórico que hoy da un salto estructural, de sentidos, formatos y contenido cultural a una nueva forma: la educación virtual y a distancia (EaD) a través de múltiples plataformas. La COVID 19 ha desafiado a los sistemas educacionales a virtualizarse y ha impulsado la EaD. Un desafío para el socialismo, la izquierda, la educación pública, los académicos. La tecnología ha asumido un rol nuevo en el proceso educativo, más allá de las TIC como recurso de apoyo docente o aprendizaje: el medio ya es el mensaje. 

De modo sincrónico o a-sincrónico hay muchos establecimientos que están trabajando lo más próximo a lonormal: los estudiantes reciben en sus casas clases con sus profesores habituales. Se abren interesantes posibilidades para el futuro. Pero en el lado oscuro, por lo que hemos visto estos días, está un profesor o profesora que más que en tele-trabajo está en tele-explotación, él o su familia, trabajan el día entero, más allá de lo contratado y habitual pues están con doble trabajo sincrónico: el doméstico y el laboral. Hay que pensar con tiempo una nueva época de la educación, la transmisión y producción cultural, la conciencia crítica y ciudadana, y las demandas y derechos laborales y desarrollo profesional de todos(as) los educadores en un nuevo escenario: el de la docencia virtual fuera de los procesos educativos normales presenciales.

#EnChileNoHayLibertaddePrensa: Colegio de Periodistas Cuestiona Dichos del Subsecretario del Interior

Una carta dirigida a la Ministra Secretaria General de Gobierno, Karla Rubilar, envió el Colegio de Periodistas de Chile, instándola a pronunciarse sobre los pocos felices dichos del Subsecretario del Interior, Juan Francisco Galli, sobre el rol de la prensa.

“Con molestia y estupor, aunque no tanta sorpresa, nos enteramos que la postura del Gobierno hacia la prensa seríala censura y la represión. Así nos queda claro de la boca del subsecretario del Interior, Juan Francisco Galli, quien esta mañana (8 de mayo) justificó el violento actuar de Carabineros en las manifestaciones del 1 de mayo, donde en vivo y en directo se transmitió a todo Chile cómo se aprehendían a colegas y comunicadores sin justificación alguna en Santiago y Valparaíso”, señala la misiva a la vocera de la administración Piñera.

En entrevista a Radio Cooperativa, Galli aseguró que «si la prensa no cumple con las normas de orden público, se procede». Y la Orden Profesional se pregunta y responde:“¿Acaso ya no es suficiente portar la credencial del medio, cámaras o identificarse como periodista? Nuestro rol es informar y no se entiende en qué momento un o una periodista altera el orden público o se salta las normas. Si existe algún protocolo para el trabajo libre de la prensa, nos gustaría conocerlo”.

También el gremio le recuerda a Rubilar que “no sólo fueron detenidos colegas, sino que incluso han sido querellados por el Gobierno, como ocurre con el presidente del Colegio de Periodistas de Valparaíso, Danilo Ahumada, que pasó la noche en un calabozo y la Intendencia Regional inició acciones judiciales en su contra, pese a que la propia autoridad regional pidió disculpas por el trato hacia la prensa. Cabe señalar que el propio tribunal consideró ilegal la detención de Ahumada y de todas las personas que participaban de la protesta pacífica”.

En la carta se profundiza el rol de la prensa no solo en los tiempos de pandemia, sino también desde que se inició la protesta social, el pasado 18 de octubre de 2019. “La imagen del país se ve lesionada una vez más por actos de represión a los medios de comunicación, actos que lamentablemente vienen sucediendo de manera reiterativa desde el 18 de octubre a la fecha.  ¿Esa es la imagen que el Gobierno quiere proyectar también? ¿Que en plena democracia se detiene a periodistas y se le impide su labor informativa?”.

En este contexto, conmina a la secretaria de Estado a entregar una pronta respuesta “para conocer de parte del Gobierno cuál será a partir de ahora la relación con los y las periodistas de Chile”.

Por último, el Colegio de Periodistas ya ha señalado que recurrirá a organismos internacionales de derechos humanos para denunciar la falta de libertad de prensa en Chile para ejercer el periodismo.

¿Por qué #NoTenemosMinistra?

No jugamos cuando decimos que #NoTenemosMinistra. El nombramiento de Macarena Santelices, como Ministra de la Mujer y la Equidad de Género, no es solo un desatino, sino una afrenta a los avances que hemos logrado, develando la desigualdad y los abusos a los que históricamente hemos sido sometidas solo por nacer mujeres.

No la reconocemos, porque parece no saber que la defensa de los derechos humanos ha sido una lucha ardua y un mínimo acordado socialmente a mitad del siglo XX, tras el reconocimiento transversal de la dignidad humana, y que por eso son inalienables y no dependen del cumplimiento de deberes, como hace poco indicó erradamente Sergio Micco, director del INDH.

Cuando Santelices señala que, aunque se violaron los derechos humanos, de todas maneras hay que reconocer “lo bueno de la dictadura cívico militar, por tanto es mejor no entrar en ese tema que “ya es historia”, significa que no entiende cuestiones básicas y necesarias para el cargo que ostenta, esperamos que por muy poco tiempo.

Las violaciones graves a los derechos humanos cometidas en dictadura y avaladas por el pinochetismo son calificadas de crímenes de lesa humanidad, lo que implica que son tan graves que no prescriben. Lejos de pasar a la historia, en el sentido de dejarlos en el pasado, quedan fijados como hitos que nos toca problematizar una y otra vez, y de generación en generación, para no cometer los mismos errores, puesto que resultan inaceptables e imposibilitan la convivencia humana.

No dejamos de hablar del genocidio perpetrado por el nazismo, porque recordarlo nos ayuda a entender que hay límites infranqueables incluso en una guerra. No deja de ser tema que en este país hay familias que todavía no sepultan a su seres queridos, y que la gran mayoría de las mujeres detenidas y torturadas fueron abusados sexualmente en dictadura, porque tenerlo presente ayuda a las nuevas generaciones a saber que -incluso ante un supuesto enemigo- hay mínimos éticos y morales que deben ser respetados. Recordamos la matanza de Santa María de Iquique, para problematizar el nivel de abuso del que son capaz los poderosos para mantener la desigualdad, y que refrendar el compromiso colectivo con estos mínimos éticos, resulta esencial para continuar compartiendo este mundo.

Como mínimo…


¿Sabrá la señora Santelices que cuándo hablamos de derechos humanos, hablamos de los derechos de TODA la humanidad? Porque, además de defender a la dictadura, en uno de sus polémicos tweets señaló que las ayudas de los municipios deben ser “para nuestra gente”, agregando “no más inmigrantes”, cuestión que hoy reitera cuando en su primer discurso como ministra indicó que trabajará para “todas las chilenas”, como si las que no poseen este estatus legal fueran menos dignas y merecedoras de la protección de sus derechos. ¿Habrá entendido que quienes migran también son humanos, y que buena parte son mujeres?

Cuando dice “no más inmigrantes”, significa que no entendió que muchas mujeres migran buscando una mejor vida para ellas y sus familias, y que el no reconocimiento de sus derechos se traduce en abusos como la trata, los abusos laborales y trabajos precarios, o la desprotección ante la violencia doméstica. Y que buscar una mejor vida siempre es un derecho.

Comprender la relevancia, amplitud y significancia del piso mínimo que implica el reconocimiento de los derechos humanos y de todas las mujeres es una cuestión moral, por tanto si lo que ella denomina “posición política” se traduce en relativizar la brutalidad de una dictadura sustentada en el terrorismo de Estado, esta posición sí resulta contraproducente con dirigir el ministerio de la Mujer y Equidad de Género. Porque en esa dictadura hubo mujeres torturadas y ejecutadas, expulsadas de su país de origen, prisioneras y perseguidas políticas. Porque en esa dictadura se criminalizó el aborto que hasta entonces podía realizarse en ciertas ocasiones.

Quien sea ministra de la Mujer, como mínimo debiera entender lo que significan los derechos humanos, y cómo estos han sido reconocidos a partir de las luchas por el reconocimiento de los agravios históricos a los que hemos sido sometidas las mujeres, y esos otros cuerpos que “no importan”, porque no calzan con la norma. Como mínimo, debiera entender que no se dejan en el pasado los horrores cometidos, sino que se traen al presente, una y otra vez, hasta asegurarnos que no se repetirán. Cómo mínimo debiera estremecerse ante las violaciones a los derechos humanos recientemente cometidas por el Estado tras el estalido social, y no relativizarlas aludiendo a la quema de comisarías.

No señora Santelices, no la juzgaremos desde el día en que fue nombrada. Usted no eligió la herencia ni el parentezco con Pinochet, y por eso no es responsable de este vínculo. Pero hágase cargo de sus elecciones y dichos xenófobos, negacionistas y que evidencian que nada entiende sobre derechos humanos. Y -por el bien de este país- renuncie, si algo de verenza tiene.

Trabajadoras Sexuales Desmienten Apoyo del Ministerio de la Mujer y Rechazan Nombramiento de Macarena Santelices

Fundación Margen de Apoyo y Promoción de la Mujer se sumó al rechazo por parte de diversas organizaciones feministas al nombramiento de la ex alcaldesa de Olmué, Macarena Santelices, como Ministra de la Mujer y Equidad de Género.

La organización de trabajadoras sexuales declaró que no reconocen en la nueva autoridad ministerial “legitimidad política-social para ejercer una función que debe integrar a todas las mujeres, sin discriminación, ni racismo, jamás avalando violaciones a los Derechos Humanos perpetradas durante la dictadura militar”.

Junto con ello, Fundación Margen, que forma parte de Red de Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe,REDTRASEX, negó el supuesto apoyo del ministerio en medio de la crisis por Covid-19, anunciada en un medio de comunicación: “Recientemente, la agencia internacional de noticias Reuters informa del “apoyo” de las mujeres trabajadoras sexuales proveniente del ministerio de la Mujer y Equidad de Género. En esta nota se publican declaraciones de un “portavoz del ministerio de la Mujer de Chile”, afirmando que “a las trabajadoras sexuales se les ofreció apoyo en medio de la pandemia como parte de las nuevas medidas para combatir la violencia doméstica y que eran libres (las mujeres trabajadoras sexuales) de acceder a los beneficios sociales como cualquier persona”, dicen en un comunicado.

La fundación asegura que esta oferta nunca existió y enfatizan que  es “mucho más grave, no solo la falsedad de este supuesto apoyo, sino la discriminación e invisibilizaciónque hemos sufrido las trabajadoras sexuales de parte del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, así como de otras instituciones públicas nacionales.

“No somos sujetas de derecho para el ministerio de la Mujer”

Herminda González, vocera de Fundación Margen y secretaria organizacional de REDTRASEX, desmintió demanera enfática al mencionado portavoz del ministerio de la Mujer”, al asegurar que “Nunca a las trabajadoras sexuales se les ofreció apoyo en medio de la pandemia. Jamás han hecho un trabajo para integrarnos en las políticas públicas”. La dirigenta agregó que las mujeres trabajadoras sexuales estamos invisibilizadas en este gobierno y en los gobiernos anteriores, siendo mucho más discriminadas durante los gobiernos de la derecha”.

González enfatizó que en el ministerio de la Mujer jamás hemos sido tomadas en cuenta como sujetas de derecho” y precisó que desde la cartera solo recibieron el ofrecimiento de “cursos de capacitación para sacarnos del trabajo sexual, no respetando nuestra decisión como mujeres adultas, que hemos decidido ejercer el trabajo sexual autónomo”.

En tanto, la presidenta de la Asociación de Funcionarias/os del Ministerio de la Mujer y Equidad de Género, VesnaMadariaga, afirmó que “antes de este gobierno existía un vínculo con las trabajadoras sexuales, ellas eran consultadas en el diseño de políticas públicas, pero desde el inicio de la administración de Isabel Plá, nunca fueron recibidas, cerrándoseles la puerta a la institución, lo que podría configurar en una discriminación”.

Madariaga calificó de muy grave que en el contexto de la pandemia, este ministerio declare que brinda un apoyo a las mujeres trabajadoras sexuales, apoyo que ellas aseguran nunca han recibido. Es legítimo que las mujeres trabajadoras sexuales sientan aprovechamiento y lo denuncien públicamente”.

Efectos de la pandemia en el trabajo sexual

Además de rechazar “la falsedad de las palabras emanadas desde el ministerio de la Mujer y la Equidad de Género”, las trabajadoras sexuales explican que han enfrentado la pandemia desde el trabajo comunitario. “La crisis sanitaria que estamos enfrentando afecta a las comunidades más discriminadas e inseguras, golpeando especialmente a aquellas que carecen de espacios de reconocimiento laboral, social, político, cultural e institucional. Las mujeres trabajadoras sexuales, históricamente estigmatizadas, somos uno de los colectivos más sacudidos e invisibilizados de todos pero, pese a muchos obstáculos e injusticias, hemos decidido levantar nuestras voces, enfrentando la exclusión social y luchando por nuestros derechos laborales”, declaran.

Para la Fundación, la crisis sanitaria por coronavirus revela la fragilidad del modelo económico chileno y golpea a todas las trabajadoras y trabajadores, destacando la negación de nuestros derechos por parte del Estado de Chile y sus políticas públicasneoliberales. Añaden que la pandemia las afecta de manera especial: “nuestros derechos laborales son tierra de nadie, pero también es verdad que en medio de esta crisis sanitaria nos hemos fortalecido como comunidad organizada, movilizada e incidente”.

Entre marzo y mayo, las trabajadoras sexuales han desarrollado campañas de recolección de fondos económicos y ayuda material para sus compañeras más vulnerables, respaldando directa y concretamente a más de 220 mujeres trabajadoras sexuales.

En este contexto, agradecen la solidaridad de “personas naturales, compañeras trabajadoras sexuales virtuales, amigas, amigos e instituciones diversas, destacando la comunidad Cristiana José Aldunate, la Municipalidad de Santiago, el Consejo Municipal de Santiago, la concejala Irací Hassler y funcionarios/as municipales de la Oficina de la Diversidad de Santiago”. Subrayan que el apoyo municipal en Santiago es “el único de una institución del Estado de Chile a las mujeres trabajadoras sexuales.

El pasado 1 de Mayo, Día Internacional de Trabajadoras y Trabajadores, la Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe declaraba: Es inadmisible que nos siga condenando al más bajo escalón de vulnerabilidad laboral y que a estas alturas de la historia de la humanidad, nosotras sigamos trabajando en los contextos que trabajamos como consecuencia de las concepciones morales con las que nos miden. Para las trabajadoras sexuales ya existía una pandemia antes de la pandemia: la violencia institucional, que perpetúa la injusticia, la desigualdad, la explotación laboral y la corrupción estatal”.

“Las mujeres trabajadoras sexuales exigimos ser consideradas y llamadas como lo que somos: trabajadoras sexuales. ¡Las mujeres trabajadoras sexuales no tenemos ministra!”, concluyen.

 

Foto: Fundación Margen
Fotografía: Fundación Margen

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